¡CONCHUDO!

¡CONCHUDO!

Eligio Palacio Roldán

Conozco a alguien que no “voltea a ver” a su abuela pero si utiliza su casa, deja las luces encendidas por si “alguien” las apaga, deja sus ropas esparcidas por el piso por si alguien las recoge,  y deja los baños sucios por si otro alguien, o el mismo, los suelta. Y vuelve una y otra vez a hacer lo mismo como si nada pasara, como si no le importara. Este es el caso “ejemplar” de un conchudo, del común. En la cotidianidad de nuestra Colombia hay casos igual de repetitivos y dramáticos.

En una de sus acepciones, la Real Academia de la Lengua Española define conchudo como indolente (que no se afecta o conmueve) y, obviamente, son indolentes porque nadie los frena, nadie los “pone en su sitio”. Veamos algunos casos:

  • Los cabecillas de las Farc: Han sido narcotraficantes, asesinos, secuestradores, violadores, reclutadores de menores, En fin, lo más violento y sanguinario de nuestra sociedad y, ahora, se pavonean por el país como si nada les importara, como si les saliéramos a deber. ¡CONCHUDOS!
  • El presidente Santos: Sacrificó ocho años de gobierno por un Nobel de Paz y va terminando su segundo mandato con un país dividido, polarizado, pesimista, inmerso en la corrupción, inundado de cultivos ilícitos y microtráfico de drogas; en medio de una crisis económica en la que no se vislumbran salidas y con una desaprobación histórica. Mientras tanto, se pavonea por el país y el mundo como si fuera un gran gobernante y adoptando gestos y ademanes de la Madre Teresa de Calcuta, Gandhi, el Papa Francisco o el Padre Marianito. ¡CONCHUDO!
  • Alvaro Uribe: Sacrificó ocho años de gobierno tratando de derrotar a las Farc, entregándole el país a los corruptos y hoy posa de líder en la lucha contra ese flagelo. Como expresidente critica decisiones, del actual presidente, similares a las que tomó en su gobierno. ¡CONCHUDO!
  • Ernesto Samper: Permitió el ingreso de dineros del narcotráfico a su campaña presidencial, siendo una vergüenza para Colombia y luego posar de hombre de bien y líder latinoamericano. ¡CONCHUDO!
  • Congresistas: Se hacen elegir y reelegir por un pueblo al que engañan. Corruptos y desleales como ningunos, se venden al presidente de turno a cambio de “mermelada” y olvidan su supuesta ideología y las razones por las que se hicieron elegir. Deambulan por campos y ciudades y por el mundo sin percatarse que son otra gran vergüenza para el país. ¡CONCHUDOS!
  • Luis Pérez – Gobernador: Una mezcla entre “El Emperadorcito” de Nelson y sus Estrellas y Luis XV por su querer sentirse Rey de Antioquia y no por aquello del famoso porcentaje corrupto, o quizás también por ello. A pesar de toda su veleidad se cree un ser ecuánime y buen gobernante. ¡CONCHUDO!
  • Federico Gutierrez – Alcalde de Medellín: Se cree un modelo de alcalde y no ha hecho nada para lograrlo, aparte de modelar como gobernante de la ciudad de Medellín. Se disputa este “honor” con Fajardo y Luis Pérez en sus respectivas alcaldías: Gobierna para las cámaras y el aplauso. ¡CONCHUDO!
  • Germán Vargas Lleras. Si Juan Manuel Santos resultó un traidor al camuflarse como Uribista, éste le dio cátedra en sus narices. Líder de un partido famoso por los casos de corrupción, ahora piensa transformar a Colombia. Este si es el ejemplo de un ser sin vergüenza. ¡CONCHUDO!

Y los personajes conchudos son tantos y tantos que incluirlos en estas líneas es imposible.

Uno quisiera creer que en el conchudo hay alguna dosis de inocencia y puede que así sea; pero hace parte de la doble moral del ser humano. Doble moral que es difícil de dilucidar y erradicar si no se tienen principios éticos claros.

ANTES DEL FIN

También son CONCHUDOS algunos periodistas que vociferan contra la corrupción y, al mismo tiempo, se ponen al servicio de los gobernantes a cambio de «mermelada».

Comenzaron las campañas políticas con una gran cantidad de CONCHUDOS disputándose el poder en Colombia. ¿Seguiremos siendo sus idiotas útiles o despertaremos y les diremos ¡YA NO MÁS!?

LEALTADES MAL ENTENDIDAS

LEALTADES MAL ENTENDIDAS

Eligio Palacio Roldán

Y yo que leía, en la Constitución Nacional, que “Son Ramas del Poder Público, la legislativa, la ejecutiva, y la judicial”. Faltaba algo, el poder de la “lagartería”, de las lealtades mal entendidas.

Una persona leal es aquella “Que guarda a alguien o algo la debida fidelidad” y fidelidad es la “observancia de la fe que alguien debe a otra persona”. La lealtad malentendida es aquella que sacrifica la verdadera lealtad por temor a ser rechazado e incluso sancionado por expresar lo que se piensa sobre un hecho o una idea determinada, de la persona a la que supuestamente se le es leal. La lealtad mal entendida se va traduciendo en hipocresía, “lagartería” o complicidad.  Obviamente gran parte de la culpa de  la lealtad mal entendida la tienen los líderes que no aceptan críticas o posiciones en contrario a las suyas.

Ver GERENCIA DEL TALENTO HUMANO https://eligiopalacio.com/2016/07/13/talento-humano/

Lo peor de las lealtades mal entendidas es que son aprobadas por la sociedad en pleno; incluso desde el hogar, donde se originan, en su gran mayoría, por la dificultad de los mayores para aceptar que un menor pueda tener la razón. Se considera como una falta al principio de autoridad. Y esta situación se traslada, de igual forma, a la escuela, al trabajo y a la sociedad.

Esta semana medio país censuró al magistrado de la Corte Constitucional, Carlos Bernal, por que votó  en contra de los intereses del gobierno Santos, en una demanda interpuesta por el Senador Iván Duque, del Centro Democrático, contra el método fast track para aprobar en el Congreso los acuerdos de paz  con las Farc. Se criticó la decisión del magistrado Bernal porque “había sido ternado por el Presidente”.  Y lo dijeron los generadores de opinión independientes de este país, los que luchan contra la corrupción. Es decir, el magistrado no podía pensar, solo hacer lo que dijera Santos: Lealtad mal entendida.

Obviamente son miles de ejemplos. ¿Qué tal la lealtad del exministro Juan Manuel Santos apoyando las ideas y las formas de gobernar de Uribe cuando este era presidente? Puro lagarto, como todos los que resultan alrededor de quienes ostentan, algo o mucho, poder. Y esos son precisamente nuestros dirigentes: los del partido de La U, los conservadores, los liberales y hasta los de izquierda. ¿Qué tal Vargas Lleras con Santos? Y ¿Clara López? Obvio, la lealtad llega hasta cuando dura el poder, ¿O no, Senador Uribe, usted qué opina?, ¿Cómo ha sido su experiencia con sus amigos leales de los tiempos de la presidencia?

Ver COHERENCIA https://eligiopalacio.com/2016/11/30/incoherencia/

Entonces resulta que estamos gobernados por gentes leales al presidente de turno, con lealtades mal entendidas o lealtades cómplices, complicidad que se agravó con la reelección presidencial y que no da cabida a discusiones enriquecedoras al interior de nuestro Congreso, ni al interior de nuestro país porque, obviamente, muchas de esas lealtades se consiguen a punta de “mermelada”.

En hora buena el magistrado Carlos Bernal votó a conciencia. Aplausos.

Es tiempo de educar con el ejemplo, con los sinsabores y la aceptación de que nuestros seres queridos, nuestros seres leales puedan opinar diferente a lo que opinamos nosotros. Ese es el verdadero respeto por la diferencia.

ANTES DEL FIN

Y yo que leía, en la Constitución Nacional, que “Son Ramas del Poder Público, la legislativa, la ejecutiva, y la judicial”. Faltaba algo, el poder de la “lagartería”, de las lealtades mal entendidas.

Sí, pensé en usted, alcalde de Entrerríos, mi pueblo, cuando escribí esta columna, en sus antecesores y en todos los alcaldes de mi país, inmersos en un lago repleto de lealtades mal entendidas, de “lagartos”.

Sí, pensé en ustedes jefes, de todos los tiempos de mi vida laboral, cuando escribí esta columna, en la soledad de su pequeño reino, rodeados de súbditos.

Sí. Pensé en ti, cuando escribí esta columna. Gracias por los “wassapasos” que me pegas cuando no estás de acuerdo conmigo.

COLOMBIA A LA DERECHA FRENTE A LOS ATAQUES DE LAS FARC

COLOMBIA A LA DERECHA FRENTE A LOS ATAQUES DE LAS FARC
Eligio Palacio Roldán

Decíamos en nuestra columna anterior,  LA MAQUINA DE LA VERDAD http://wp.me/p2LJK4-1gg,  “Pastrana y Santos,  que se la han jugado toda por la paz negociada, son percibidos de manera muy distinta por los colombianos, a pesar de ser igualmente ingenuos frente a las Farc, y todo por una posición ligeramente más moderada de la guerrilla y un excelente manejo de medios de comunicación por parte del gobierno actual”.

Esa “moderación” de las Farc terminó con el brutal ataque al ejército, en el departamento del Cauca, en el que fueron asesinados 11 soldados, y el “excelente” manejo de medios de comunicación no pudo contener el dolor y la indignación de los colombianos y la guerrilla devolvió al país, en el tiempo, a la época del Caguán.  Santos ocupa el lugar de Pastrana en el colectivo, en el voz a voz, en el twitter y en los correos electrónicos y Uribe, vuelve,  otra vez, a su lugar, al de Padre de los colombianos. (Ver COLOMBIA HUERFANA http://wp.me/p2LJK4-kz)

Uno se pregunta entonces, ¿por qué las Farc dicen querer llegar a la paz y hacen todo lo posible para que crezca el número de colombianos que la rechaza, el número de colombianos que prefieren una solución armada al conflicto, el número de colombianos que buscan la protección inconsciente de Alvaro Uribe, en teoría el peor enemigo de los insurgentes?.

Una explicación calenturienta indicaría que hay un pacto secreto entre la izquierda y la derecha para sobrevivir y entonces se fortalecen mutuamente. No hay tal, la lógica está en los actos fallidos, “…(también conocido como desliz freudiano) a aquel acto que pone de manifiesto una expresión diferente e incluso contraria a la intención consciente del sujeto”.

En el fondo los líderes de las FARC no quieren renunciar al poder que han tenido en Colombia, en los últimos cincuenta años, poder económico originado en los secuestros, en las “vacunas” y en producción y exportación de la coca, poder militar que le dan su ejército privado y sus armas, poder social sobre las comunidades y cada uno de sus integrantes, y poder político que le brindan su intervención directa en las decisiones de los electores, vía amenaza, y en la política nacional al decidir la elección del presidente de turno. Ya vamos a completar 20 años con presidentes elegidos por su decisión (1998-2018) Pastrana, Uribe y Santos.

Y entonces uno se pregunta: ¿Van a renunciar al poder acumulado y demostrado a cambio de un “puestecito” en el Congreso? ¿A cambio de “una cárcel en Colombia”?  No, no son tontos. No son capaces de un acto de renuncia a lo que ha sido la cristalización de sus deseos, por más de medio siglo.

La verdad no creo en un pacto de paz con las Farc, éste no sería consecuente con su deseo, con su razón de ser y de existir. Tendremos, a lo sumo, una decena de viejitos, cansados, que ven acercarse a la muerte, con grandes concesiones por parte del Estado y, quizás, un expresidente premio Nobel de Paz (aunque se lo va a quitar de las manos Obama) y una guerrilla diseminada en cientos de bandas delincuenciales, en múltiples alianzas con sus antiguos enemigos paramilitares o con los centenares de ejércitos del narcotráfico.

ANTES DEL FIN

Todo parece indicar que Germán Vargas Lleras decidió quitarse el disfraz y ser lo que los colombianos saben ha sido siempre: Uribe II.

Vargas Lleras recorre el camino contrario a Santos, pero con el mismo propósito. De él, a cambio de lo sucedido con el actual mandatario, Colombia sabe que esperar

JUAN MANUEL SANTOS, CONTRA EL TIEMPO

JUAN MANUEL SANTOS, CONTRA EL TIEMPO
Eligio Palacio Roldán
El presidente está contra “el tiempo”, no tiene el carisma para que con “el sol a sus espaldas” tenga algo de credibilidad, de confianza entre sus gobernados.
 
En nuestros casi 200 años de “independencia” solo 14 presidentes, de los 98 desde Bolivar,  han logrado un segundo tiempo para concluir su obra de gobierno, cinco: Bolívar, Núñez, Rojas, Uribe y Santos, con reelección inmediata.

En sus segundos mandatos Bolivar se transformó en dictador; Núñez, se marchó a Cartagena y delegó sus funciones en sus vicepresidentes; al general Rojas, lo tumbaron las protestas y el descontento y Alvaro Uribe dividió la opinión entre sus seguidores y sus contradictores,  en medio de una polarización sin precedentes en el país.

En nuestra historia, entonces, 84 expresidentes solo contaron con un período constitucional para “pasar a la historia”; Ahora, desde Alvaro Uribe,  el tiempo no es suficiente.

En su primer gobierno, Juan Manuel Santos, hizo todo lo posible por borrar de la agenda nacional a su antecesor, mentor y elector Alvaro Uribe Vélez; para ello, lo primero que hizo fue nombrar contradictores de Uribe como Germán Vargas Lleras y Juan Camilo Restrepo como sus ministros, usar la “mermelada” para comprar afectos y seguidores  en el Congreso, las administraciones locales y en los medios de comunicación, al estilo Samper, y “girar” a la izquierda y recuperar el partido político mayoritario en Colombia: El Liberal.

El “giro” a la izquierda se fundamentó en dos hechos: La restitución de tierras a los campesinos, despojados por los grupos de derecha, y la negociación con las Farc, la guerrilla más antigua de Colombia, que se encontraba al borde del exterminio, dados los duros golpes dados por el gobierno Uribe.

La restitución  de tierras pasó a un segundo plano y costó al cabeza del Ministro Restrepo; en http://www.semana.com/opinion/articulo/leon-valencia-presidente-santos-salve-la-restitucion-de-tierras/381914-3, el 29 de marzo de 2014, el columnista León Valencia, hace un triste balance del programa y pide  al presidente Santos que lo salve. Es decir, la restitución de tierras se quedó en titulares de prensa. Hoy ya no ahce parte de la agenda del reelegido presidente.

Los diálogos de paz, la estrategia más importante de Santos para pasar a la historia y superar, a su predecesor, parece que correrán el mismo destino que los de Pastrana; claro está que en el caso del expresidente conservador, éste encontró una guerrilla fortalecida por el desgobierno Samper y la precariedad del ejército; Santos,  por su parte, la halló derrotada, pero poco a poco se reorganiza, se fortalece y vuelve a desafiar al estado, con sus ataques terroristas. De llegar a un acuerdo final, todo parece indicar que se cedería demasiado a cambio de muy poco, dada la aparición de otros focos de violencia más alarmantes y menos controlables que la guerrilla; de fracasar las negociaciones de paz, Santos pasaría a la historia como el expresidente que revivió a las Farc.

Dijo hoy, el presidente que paz, equidad y educación serán los pilares de su segundo gobierno; parece ser esta afirmación una aceptación tácita de que en su anterior gobierno se hizo muy poco, o casi nada, en esas materias, salvo la paz sobre la que ya argumentamos. En equidad, la brecha entre pobres y ricos se amplía cada vez más en nuestro país, afirmó el diario El Tiempo, antiguo diario del presidente,  http://www.eltiempo.com/economia/finanzas-personales/desigualdad-en-colombia-el-pais-ocupa-el-puesto-12/14298377,  el 25 de julio de este año, que “Colombia ocupa el puesto 12 en mayor desigualdad del ingreso entre 168 países del mundo”. Sobre el tema de la educación, fue ampliamente difundida por los medios de comunicación, la precaria situación de nuestro país, el último lugar en las pruebas Pisa; publicó, también El Tiempo, el 09 de julio de este año, http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/educacion/colombia-en-el-ultimo-lugar-en-pruebas-pisa/14224736, que Ferrari, doctorado en Economía de la Universidad de Boston,  considera que esto se debe a un problema estructural de la educación colombiana…”

En anterior columna, UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD http://wp.me/p2LJK4-H4, plantee que a Uribe, en el Congreso, hay que darle una segunda oportunidad; en la presidencia creo no vale la pena más tiempo para quien ha fracasado, durante los anteriores cuatro años, como es el caso Santos; ahora, el presidente está contra “el tiempo”, no tiene el carisma para que con “el sol a sus espaldas” tenga algo de credibilidad, de confianza entre sus gobernados, solo le queda “mermelada” para la clase política y los medios de comunicación como en los tiempos de Samper, su nuevo mejor amigo; creo, estos cuatro años no serán los mejores para Colombia.

ANTES DEL FIN

Desastrosa la logística y la seguridad del concierto Romeo Santos, el 06 de agosto en el Estadio Polideportivo de Envigado: los atracadores hicieron “su agosto”. Si las autoridades no controlan los conciertos estos correrán la misma suerte de los eventos futbolísticos.