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LOS SUEÑOS

LOS SUEÑOS

Eligio Palacio Roldán

“No despiertes si vives soñando y en tu mente hay torrentes de sol;
si en tus sueños se encienden suspiros que te cercan y acallan tu voz.”
Francisco Canaro

Te pasas la vida luchando por un ideal. A veces lo logras alcanzar, otra veces no. Y, de pronto, en un cerrar de ojos, en un pequeño sueño todo se cumple y eres feliz. Luego un despertar agridulce: satisfecho por haber logrado el objetivo y triste al saber que no es real y que la vida continúa en el cotidiano devenir de la existencia.

Algunos pretenden semejar la muerte con el dormir. Sin embargo, en el sueño, a pesar del estado de reposo, hay mucha vida. Incluso mucha más que en estado de vigilia. Tus órganos funcionan, respiras, te mueves. Sientes. De la mano de los sueños, el dormir se convierte entonces en otra vida sin tiempo. Allí descubres hechos pasados, presentes y futuros, hechos fantásticos, tal vez imposibles, en el diario trasegar. Ves y hablas con seres ya fallecidos, con hombres y mujeres inexistentes; descubres paisajes no conocidos, tal vez irreales; vives historias extraordinarias, puedes volar. Es una vida sin límites y sin limitaciones. El cielo o el infierno de manera virtual. Realmente estás en otra dimensión.

Puede leer HISTORIAS EN OTRA DIMENSIÓN https://eligiopalacio.com/en-otra-dimension/

Define la Real Academia de la Lengua la palabra soñar, en su primera acepción, como “Representarse en la fantasía imágenes o sucesos mientras se duerme” y en la segunda “Discurrir fantásticamente y dar por cierto y seguro lo que no lo es”. Los dos significados toman como elemento principal la fantasía, lo no real. Sin embargo, como se ha expresado en diversas columnas, de este autor, qué es real y qué no lo es, si se tiene en cuenta la relación única de cada ser humano con su entorno, relación enmarcada por los desarrollos físicos, psíquicos e intelectuales de cada individuo.

La avidez por descubrir que hay de verdad o que significan los sueños, para el futuro, ha hecho que proliferen los intérpretes de los mismos, en todas las épocas y los lugares de la historia del hombre. Además, son cientos de escritos donde se  pretende interpretarlos, de los cuales quizás el más reconocido sea “La Interpretación de los Sueños” de Sigmund Freud.

Uno de los descubrimientos más importantes de Freud es que las emociones enterradas en la superficie subconsciente suben a la superficie consciente durante los sueños, y que recordar fragmentos de los sueños pueden ayudar a destapar las emociones y los recuerdos enterrados.” (http://www.thesecretlaeditorial.com/la-teoria-de-sigmund-freud-sobre-la-interpretacion-de-los-suenos/)

Y eso son los sueños: el destape de emociones contenidas, de frustraciones. La realización de ilusiones o proyectos que es imposible llevar a cabo en la vida consiente. También la cristalización de la maldad, oculta en la esencia de cada ser humano, de temores, dudas y de los conflictos internos. La vía de escape de la convulsionada vida interna.

Pero no solo sueña la gente dormida, también lo hace la despierta que trata de engañar a su intelecto haciendo más amable su existencia. Por ello la canción de Canaro invita a no despertar: “No despiertes si vives soñando y en tu mente hay torrentes de sol”. A no despertar invita también el capitalismo con la sociedad de consumo, las religiones con sus creencias, la política y el fútbol con sus pasiones.

ANTES DEL FIN

Soñar es el eje central de la realidad virtual en la que se fundan las artes y los espectáculos de la realidad virtual, como los de los parques de diversión. (Ver ¿CUAL SERÁ LA REALIDAD? https://eligiopalacio.com/2016/01/21/cual-sera-la-realidad/)

No hay telenovela donde alguno de sus personajes no tenga un sueño premonitorio. Es la fascinación por lo desconocido.

Parece que va llegando a su fin el reinado de Caracol Televisión: “El Man es Germán”

Insólito escuchar a los periodistas pidiéndole al presidente Duque que reparta burocracia y mermelada a cambo de gobernalidad. Lógico, en consecuencia, que los ciudadanos pidan lo mismo.

Una Colombia sin corruptos y en paz: Solo en sueños.

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¿CUAL SERÁ LA REALIDAD?

¿CUAL SERÁ LA REALIDAD?

Eligio Palacio Roldán

Desde hace muchos años, bueno, desde que emprendí el camino del psicoanálisis, o quizás mucho antes, me han inquietado temas como la objetividad, la realidad, lo real, lo imaginario, lo simbólico. Obviamente estas preguntas son, diría yo, el fundamento de mi existencia. De ahí, mi profesión de periodista y mi trabajo de auditor. Siempre tratando de ver más allá a pesar de mis limitaciones visuales. ¡Vaya paradoja!  Ya son varios escritos sobre el tema: ¿CUÁL VERDAD? http://wp.me/p2LJK4-1k4, LA MAQUINA DE LA VERDAD http://wp.me/p2LJK4-1gg.

En un viaje a Los Ángeles–California (LOS ANGELES CALIFORNIA DEL CIELO AL… http://wp.me/p2LJK4-1vV)  tuve la oportunidad de visitar el parque de los Estudios Universal donde se ha grabado películas como  Tiburón, La lista de “Schindler’s, E.T., Jurassic Park y  programas de televisión como Los Simpson, entre otros. Fue una gran experiencia visual y auditiva, pero ante todo perceptiva.

Recorrer el parque es caminar en medio de todos los personajes que han hecho “volar” la  imaginación de millones de niños y adultos en el mundo, presenciar en vivo alguna escena de acción de una película; pero lo verdaderamente sorprendente son las atracciones en cuarta dimensión. Y fueron precisamente esas las que me hicieron confrontar, de nuevo, el concepto de realidad.

Para la real Academia de la Lengua Española, realidad significa Existencia real y efectiva de algo, Verdad, lo que ocurre verdaderamente”  y Realidad Virtual, “Representación de escenas o imágenes de objetos producida por un sistema informático, que da la sensación de su existencia real.”  En mi experiencia, en el parque de los Estudios Universal, no encontré diferencia entre realidad y realidad virtual.

Sin saber muy bien hacia donde iba, (problemas del idioma), hice una larguísima fila donde se observaban imágenes de Los Simpson. Llegué a un estrecho cuarto y subí a un vehículo. Nos ajustaron una pesada protección metálica, el vehículo ascendió unos metros desde la superficie y, arriba, apareció “otro mundo”. Pronto fue el vértigo, las luces, la alta velocidad del vehículo y el encuentro con Los Simpson, con su ciudad, con su casa.

Pero no fue solo esta experiencia real; también estuve compartiendo con los dinosaurios de Jurassic Park y con Los Transformes, entre otros. Con estos últimos padecí toda la adrenalina de las persecuciones en la ciudad, de los saltos al vacío de los vehículos, de la destrucción que dejaban, a su paso, las confrontaciones entre buenos y malos. Sentí el calor del fuego, el olor a quemado, las cenizas sobre mi cabeza, el polvo de los escombros, el agua de los bomberos. Todo.

Un niño de unos tres años no hizo otra cosa que llorar de terror, no entendí por qué no prohibían estas escenas a los infantes y yo quedé sorprendido: ¿Qué tanto de lo que he vivido en estos 50 años de vida (¿si serán 50?) ha sido real, que tanto imaginario, que tanto simbólico? ¿Qué tanto he llorado por fantasías como aquél niño, en ese día de diciembre, en Los Ángeles?, ¿Cuáles otras me han hecho feliz y han sido solo fuegos fatuos? ¿Cuál es la realidad de nuestra existencia, de nuestra vida en la tierra, de la Colombia que padecemos y gozamos? ¿Qué tanto han distorsionado los sistemas informáticos, la publicidad y la propaganda, la realidad humana? ¿Qué tanto han distorsionado la realidad los periodistas, los medios de comunicación? ¿Qué tanto he distorsionado yo la realidad de los seres con que he interactuado? ¿Qué tanto distorsiono la realidad, de quienes me leen, con lo que escribo? ¿Cuál será la realidad de mi existencia, de la vida?

ANTES DEL FIN

Un año después, el tiempo terminó dándome la razón. Invito a leer  mi columna del doce de enero de 2014, LA NUEVA ETAPA DE LA LUCIERNAGA http://wp.me/p2LJK4-1aB.