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LOS DESINFLADOS DEL 2013

LOS DESINFLADOS DEL 2013
Eligio Palacio Roldán
Escribí en la columna anterior sobre los personajes que recibieron un nuevo aire y fueron reencauchados, al finalizar el 2013; los siguientes se quedaron casi sin respiración y próximos a ser encerrados en la maleta del olvido; aunque tranquilos, puede ser por poco tiempo:

Andrés Felipe Arias:
Y, ¿ese quién es?, se preguntarán algunos. Pues sí, ese muñeco, que ahora está en la maleta, era el elegido de Uribe; pero su abuso descarado del poder y la corrupción en Agro Ingreso Seguro lo llevó a la cárcel y allí está, olvidado, pero seguro con ansias infinitas de volver.

Francisco Santos
Este muñeco parece que se infló solo; bueno, no sabemos si a punta de periódico o de humo. Y, un día, estratégicamente lo nombraron como vicepresidente y se creyó el cuento y decía bobadas y el séquito de lagartos del reyezuelo Uribe sonreía a su lado y creyó que esas sonrisas eran por sus gracias y era iluso y quiso jugar a ser presidente como su primito Juan Manuel y se estrelló. Creyó que al que no quiere caldo se le dan dos tazas y que el estómago sin escrúpulos de Uribe se las tomaría y no fue así. Y se desinfló, pero se resiste y trata que su antiguo jefe le insufle un nuevo aire, boca a boca, para la Alcaldía de Bogotá.

Oscar Iván Zuluaga:
Hablar como Uribe, gesticular como Uribe, moverse como Uribe y repetir como un eco las palabras de Uribe no le ha servido de nada al candidato presidencial, en la tierra de los uribistas. Y hay dos explicaciones: Una, es tan grande su deseo de parecerse a Uribe y tan ridícula su imitación que parece un simple payaso, que inspira un poco de risa; Dos, una cosa es el uribismo en el poder y otra por fuera de él, es que el “computador” de la presidencia siempre ayuda, como lo denuncia desvergonzadamente Uribe, con conocimiento de causa.

Alvaro Uribe:
Ha sido el presidente con mayor respaldo popular en Colombia; pudo haber cambiado la historia del país, combatiendo los corruptos, y no lo hizo. Prefirió aliarse con ellos y ahora vocifera desesperado combatiendo el monstro de la reelección que el mismo creó, para beneficio propio. No calculó, el expresidente, las consecuencias funestas del engendro: la coaptación de los poderes públicos y los partidos políticos por el ejecutivo, los abusos de poder en nombre de y a favor del mandatario de turno y los miles de lagartos complaciendo todos los sentidos, y más, del gran reyezuelo en que se convierte el presidente de la República.

Y ahora, cuando se da cuenta del error, sus alaridos por twitter y por las parroquias combatiendo la corrupción suenan falsos, mentirosos y con ellos se perjudica él y perjudica a su candidato Oscar Iván Zuluaga y, poco a poco, pierde credibilidad y, poco a poco, pierde su encanto y, poco a poco, le sacan el cuerpo y, poco a poco, no se le escucha, no se le lee, no se le cree y, poco a poco, va perdiendo su carisma y se va desinflando como un muñeco, como otro payaso… Y el triste final parece acercarse quedando como ese líder que se niega al cambio, que se niega a una oportunidad de paz para el país.

ANTES DEL FIN
Comienza el 2014 y obviamente el aire para nuestra clase dirigente dependerá obviamente de la burocracia y la corrupción; pero hay otro modo de lograrlo, el modo de las ideas. De ese modo Nohemy Sanín está respirando de nuevo; esperemos que otros más hagan lo mismo, por la salud física y mental de Colombia y de los colombianos.

¿Le estará quitando aire la crisis Petro a Santos?. Parece que sí, o al menos en las redes sociales.

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LOS REENCAUCHADOS DEL 2013

LOS REENCAUCHADOS DEL 2013
Eligio Palacio Roldán
En el desaparecido programa de televisión Los Reencauchados, se inflaban y desinflaban muñecos de látex que representaban los personajes de la vida nacional. Esos muñecos se hinchaban según su popularidad; pues bien, lo mismo ocurre con los seres de carne y hueso. Los siguientes fueron los personajes que recibieron aire al finalizar el año 2013:

Nohemí Sanín: Una inteligente y promisoria figura de la política colombiana, de finales del siglo pasado, se dejó absorber por la burocracia a tal punto que perdió toda su credibilidad entre los colombianos; en especial con su abdicación ante el gobierno Uribe al que colaboró en uno de los mayores errores de la democracia colombiana: La Reelección Presidencial. Luego de esta “brillante” idea, fue descartada para darle continuidad al gobierno que promovió y fue sometida al escarnio público por su eterno rival Juan Manuel Santos y por la prensa abyecta del momento. Luego nadie le prestó atención, y muchos la trataron de loca, cuando advirtió que en el trasfondo del desafortunado fallo del Tribunal de La Haya, que recortó nuestro mar en el área de San Andrés y Providencia, había intereses de la China. El tiempo (No propiamente el periódico) terminó dándole la razón y muchos se preguntan, con mayores razones que antes, si el uribismo y Colombia no tendrían un mejor presente si la elegida de Uribe hubiese sido ella y no Santos. Su ascenso ante la opinión pública se debe, entre otros, a sus acertados análisis en el programa HORA 20 de Caracol Radio.

Horacio Serpa:
Uno de los hombres con mayor experiencia en la política colombiana vio perdidas las esperanzas de llegar a la Presidencia de la República, como consecuencia del irrestricto apoyo al narcogobierno de Ernesto Samper. Pretendiendo terminar su carrera política, de manera decente, fue gobernador de Santander con alguna figuración en el ámbito nacional, durante el gobierno Uribe. Ahora, con más de 70 años de edad, se reencaucha gracias a la ascendencia del samperismo en el actual gobierno y con la llegada al poder del Partido Liberal después de doce años de limitaciones burocráticas. Pareciera que la política le dará la oportunidad de una revancha, en las próximas elecciones parlamentarias, superando, quizás, a Alvaro Uribe quien lo derrotara en las elecciones presidenciales del año 2002.

Andrés Pastrana:
Luego de terminar su gobierno como uno de los presidentes con menor favorabilidad en la historia de Colombia, como consecuencia de un fallido proceso de paz, similar al que se adelanta en la actualidad, pero con un ejército debilitado, una guerrilla fortalecida y una prensa en contra; parecía resignarse a permanecer en el ostracismo hasta que con su libro “Memoria Olvidadas” retomó en gran medida el sitio que le pertenece en la historia; contó para ello, con el apoyo del embajador de Estados Unidos y del exjefe de la DEA de la época, en el país, que respaldaron sus afirmaciones sobre al narcodemocracia de la era Samper. Sin embargo, el efecto pudo ser mayor si el gobierno no se hubiera atravesado con informaciones sobre el diferendo con Nicaragua y los medios no estuvieran endulzados y manipulados por el gobierno y el samperismo.

Ernesto Samper:
Recibió aire, mucho aire, el expresidente que mayor vergüenza ha generado a Colombia, en su historia. A pesar de haberse demostrado la relación de su campaña con el narcotráfico se mimetizo, ladinamente, y fue adquiriendo poder en el gobierno Uribe y ahora es el poder tras el poder en el gobierno Santos y, por su puesto, en varios medios de comunicación. De la mano de Serpa, volverá a ser el líder del partido liberal.

Juan Manuel Santos
Y se reencauchó el presidente gracias a las encuestas, la prensa y las Farc. Luego de una pérdida de favorabilidad, que lo acercó a las cifras de Pastrana en su gobierno, ocasionada por sus erráticas decisiones, logró aparentemente reconciliarse con parte de la opinión pública; y así como un día las Farc eligieron a Andrés Pastrana con un espejismo de Paz, hoy parece hará lo mismo con Santos. Un muy buen manejo del optimismo iluso de los colombianos parece acercarlo al Belisario de la década del ochenta con el Si SE PUEDE, en contra del no es posible del expresidente López. Hoy los protagonistas son Santos y Uribe. Además el presidente ha sabido aceitar muy bien su maquinaria y por ello parece imposible que alguien pierda una reelección en este país.

Petro:
También parece reencaucharse el alcalde de Bogotá gracias a la torpeza de sus enemigos: El Procurador y Miguel Gómez Martínez. La historia no se puede forzar; ella sería la encargada desinflar a Petro ante la opinión pública, por su pésimo gobierno; pero los deseos de sus enemigos de cambiarla a su antojo lo convirtieron en una víctima y lo dejarán fortalecido y con opciones presidenciales.

ANTES DEL FIN:
En una próxima columna analizaremos los desinflados, a punto de ser empacados en la maleta del olvido.

Complete usted mismo la lista de los reencauchados.

¿OSCAR IVÁN PRESIDENTE?

¿OSCAR IVÁN PRESIDENTE?
Eligio Palacio Roldán
¿Si logró camuflarse Santos entre los “furibistas” y entre la mayoría de los colombianos por qué no habría de lograrlo Oscar Iván?

Conocí a Oscar Iván Zuluaga, en la segunda mitad del año 2009, como conferencista en uno de los Diplomados que organiza El Club de La Prensa, en Medellín; era Ministro de Hacienda en el segundo gobierno de Alvaro Uribe. El funcionario se desenvolvió bien pero, como todo buen político y alumno aventajado de Uribe, no respondía las preguntas. Las eludía con largas retahílas, de las que no se concluía nada.

Desde ese entonces lo he seguido en sus entrevistas de radio, televisión y prensa haciendo un gran esfuerzo porque me parece muy cansón, dado su estratégico parecido con Uribe. Sobre el tema, escribí el pasado 25 de abril en http://www.eligiopalacio.com “Oscar Iván Zuluaga, segundo en la medición de la Revista Semana, con el 7%, con “voticos” en Caldas, tiene la peor estrategia para hacerse elegir: habla como Uribe, se ríe como Uribe, se peina como Uribe, sonríe como Uribe y quiere ser igual a Uribe, pero no lo es. Tan solo parece una triste caricatura, un muñeco reencauchado. Y digo triste, porque, ni siquiera, genera risas”.

Pues bien, el pasado 26 de octubre Oscar Iván Zuluaga fue “elegido” como candidato a la presidencia por el uribismo y parecería que me tocará tragarme mis palabras, porque lo que para mí era fatal parece ser una bendición para los uribistas. Bueno, por lo menos para los antioqueños. Este fin de semana varios “furibistas” me dijeron que mis afirmaciones no eran ciertas, que lo que pasa es que Oscar Iván se identifica con las ideas de Uribe y que hay que votar por él, porque es el señalado por el expresidente.

Estos conceptos me parecieron en un comienzo risibles, pero viendo la vehemencia con que mis contertulios afirmaban que votarían por Oscar Iván, porque así lo indicaba Uribe, y recordando otras columnas escritas en este Blog sobre la orfandad de Colombia sin Uribe y de Venezuela sin Chávez, y teniendo en cuenta que Maduro fue elegido como presidente de Venezuela por un muerto; llegué a la conclusión que Oscar Iván podría ser elegido por un vivo, tan vivo, como Uribe; y que si las elecciones fueran en Antioquia, Córdoba, Viejo Caldas, Cesar y Valle del Cauca, Oscar Iván sería presidente. En estas regiones el “furibismo” reina.

Es cierto que Uribe fracasó en padrinazgos en las candidaturas a las alcaldías de Bogotá y Medellín y a la gobernación de Antioquia, pero también es cierto que eligió a Juan Manuel Santos; bueno, o Santos fue tan hábil que, a pesar de las diferencias culturales, intelectuales y de temperamento con el expresidente, hizo creer a Uribe y a los “furibistas” que era lo mismo votar por él que por el patriarca de los colombianos, y resultó elegido. Y, ¿por qué no puede hacer lo mismo Oscar Iván?, lleva años trabajando en ello y es mucho más parecido a Uribe que Santos: comparten el mismo origen campesino y paisa, son lejanos a la “rancia oligarquía bogotana”. ¿Si logró camuflarse Santos entre los “furibistas” y entre la mayoría de los colombianos por qué no habría de lograrlo Oscar Iván?

Tendremos bastante de Santos, Oscar Iván y Uribe en los próximos meses y las variables a analizar serán muchas; entre ellas, si las Farc tendrán la capacidad para volver a elegir presidente.

ANTES DEL FIN
He sostenido en columnas anteriores que en Colombia llegó el momento de una tercería; sin embargo no creo que sea Navarro: si llega a la segunda vuelta con Santos resurgirá la Unidad Nacional alrededor del presidente; nuestro país no está preparado para un presidente exguerrillero, por culpa de las Farc. En ese escenario, a la tercería que le veo mayor futuro es a la de una Nohemí o una Martha Lucía Ramírez; ellas tendrían al Uribismo a su favor, en una segunda vuelta. Quizás haya llegado el tiempo para una mujer en la Presidencia de la República.

ENTRE LAGARTOS

ENTRELAGARTOS
Eligio Palacio Roldán
Una nueva oportunidad para que la lagarta de Nohemí deje sin cetro a Santos, hasta hoy, rey de los Lagartos.

Define la Real Academia de la Lengua Española lagarto como reptil, de cabeza ovalada, boca grande, agudos dientes, cuerpo prolongado y casi cilíndrico, y cola larga. Afiladas uñas. Ágil, y muy útil por la gran cantidad de insectos que devora.

En Colombia un lagarto es, además, quien adula a alguien para obtener sus favores.

Pues bien, ambas definiciones se acomodan fácilmente a la de cualquier político de nuestro país. Claro, siendo los colombianos, en la primera definición, los insectos.

Veamos tres de estos ejemplares:
noemi
Fotografías tomadas de Google

Los tres son maestros de la adulación y esclavos del poder: Por él y para él viven:

Noemí Sanín: hija de un patriarca antioqueño, se mimetizó como una verdadera lagarta en el corazón del poder político en Colombia. Se le recuerda por la censura a la radio, para que no se transmitiera la toma del Palacio de Justicia, como Ministra de Comunicaciones en el gobierno de Belisario Betancur, en la década del 80. Pasaría de ahí al gobierno de Cesar Gaviria como embajadora en Venezuela y Ministra de relaciones Exteriores. En el polémico gobierno de Ernesto Samper, por cuenta del Proceso 8.000, fue embajadora en el Reino Unido; de donde regresó para ser candidata presidencial en 1998, enfrentando a Andres Pastrana. También fue candidata presidencial en el 2002, cuando tuvo fuertes enfrentamientos con el también candidato Alvaro Uribe Vélez. En ese entonces, pudo más su vocación de lagarta que otra cosa y cambio de forma de pensar y de “colores” para ser, en ese gobierno, embajadora en España e Inglaterra, de donde regresó para aspirar, de nuevo, a la presidencia de la república. Siendo embajadora en España se le “ocurrió” la reelección presidencial, sin siquiera imaginar el daño que le estaba haciendo a la democracia colombiana. En su vida política ha estado “colaborando” con gobiernos tan disimiles como el de Belisario Betancur y el de Alvaro Uribe Vélez. Eso sí, siempre, defendiendo a sus jefes del momento. En el 2010 fue candidata presidencial, por tercera vez.

Alvaro Uribe: nacido en la provincia paisa, desde muy joven probó las mieles de la burocracia; tanto que hoy, alejado de ellas, parece enloquecer. Se inició en Empresas Públicas de Medellín, en 1977. Pasó por el Ministerio de Trabajo, en 1978 y 1979. Fue director de la Aeronáutica Civil y Alcalde de Medellín en el gobierno retardatario y corrupto de Turbay Ayala; Concejal de la misma ciudad en el gobierno de Belisario Betancur; Senador de la República en los gobiernos de Virgilio Barco y Cesar Gaviria; Gobernador de Antioquia, en el gobierno de Ernesto Samper y Presidente de Colombia entre 2002 y 2010. Con ideas y actuaciones conservadoras y retardatarias, que hicieron ver a Laureano Gómez como un hambre de avanzada, cambió sus “colores”, como el más auténtico lagarto, para hacerse elegir en el partido liberal, dueño del electorado colombiano en la segunda mitad del siglo XX.

Juan Manuel Santos: desde el niño conoció, como periodista, el caminar, el mirar y el hablar de tantos lagartos; que terminó siendo el más parecido, de los tres, física e intelectualmente, al reptil. Ingresó a la política en el Partido Liberal; fue ministro de Comercio Exterior en el Gobierno de Cesar Gaviria, lagarteó a la Farc y a los Paramilitares un complot para “tumbar” al ex presidente Samper. Posteriormente estuvo en el gobierno de Andrés Pastrana, apoyándolo en las conversaciones con las Farc, en el Caguán. Más tarde dejó a un lado su respaldo a las políticas de paz, del anterior gobierno, para ingresar al gobierno de Alvaro Uribe Vélez, al que criticaba fehacientemente. Como Ministro de Defensa combatió a las Farc, logró la confianza de Uribe para que lo señalara como su sucesor; y ahora, para completar su historia, lagartea nuevamente a las Farc para hacerse reelegir como presidente de Colombia.

Destaco estos tres lagartos, de la infinita lista de especímenes de la dirigencia colombiana, porque me asalta una incógnita, que quizás nunca tenga respuesta: ¿Cómo serían las relaciones, hoy, entre Alvaro Uribe y Nohemí Sanín si éste hubiese cedido a sus encantos, por encima de los de Santos, y fuese la presidenta de Colombia?. Digo que esta incógnita tal vez nunca se resuelva… Pero que tal que el Uribismo, dada la pobreza de sus precandidatos, apoyara a Nohemí, en una cuarta candidatura presidencial, enfrentando a Santos. Sería interesante ver de nuevo este duelo, en circunstancias y con apoyos trocados. Además sería una nueva oportunidad para que la lagarta de Nohemí deje sin cetro a Santos, hasta hoy, rey de los Lagartos.