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EL NUEVO 6AM HOYxHOY

EL NUEVO 6AM HOYxHOY

Eligio Palacio Roldán

En el mes de enero, de este año, a raíz de los 40 años de 6AM HOYxHOY, de Caracol radio, escribía sobre la permanencia del informativo en primer lugar: “El éxito del programa se debe a una estructura informativa consolidada, que marca la diferencia con su competencia, y a la calidad de los equipos que han acompañado a Yamid Amat y a Arismendy en estos cuarenta años, en especial a éste último…”

Puede leer 6AM-9AM, CARACOL, 40 AÑOS Y SIGUE SIENDO EL REY https://eligiopalacio.com/2019/01/31/6am-9am-40-anos-y-sigue-siendo-el-rey/

En sus primeros años el programa 6AM-9AM se acompañaba del eslogan “NOTICIAS CADA INSTANTE”, hoy en manos de Julio Sánchez Cristo, en La W.

Pues bien, desde el pasado 8 de julio 6AM se transformó para “dar paso a las nuevas generaciones” en una versión light que recuerda las últimas renovaciones de los periódicos El Tiempo y El Colombiano. Esta versión traiciona los pilares fundamentales que sostuvieron el informativo en el primer lugar, durante los últimas cuatro décadas.

El primero, la estructura informativa: De “Noticias Cada Instante” pasó a noticias cada vez que el conductor del programa, Gustavo Gómez, termina largas disertaciones, sólo o acompañado de algunos de sus compañeros. El caso más dramático, es el de las cinco de la mañana con Narda Guarín (pareciera que tratara de darle tiempo a sus compañeros para que lleguen tarde a la emisora). Las larguísimas y a veces insulsas intervenciones de los oyentes dan la idea de una estrategia para consumir tiempo, al estilo del antiguo programa de Caracol Medellín Pase la Tarde, con Baltazar Botero. Hasta el legendario Ultima Hora Caracol perdió su importancia y ahora se fusionó con el resto del espacio radial.

El segundo, el equipo. Gustavo Gómez es un excelente periodista y el reemplazo natural de Arismendy, pero su paso por “La Luciérnaga” parece haberlo influenciado más hacia el humor que al periodismo informativo; además manifiesta una gran dificultad en el manejo de los tiempos, en radio. Prueba de ello, es el ritmo lento con que manejaba La Luciérnaga, evidenciado con la llegada de Gabriel de las Casas, a la dirección del programa.

Mabel Lara es una destacada presentadora de televisión pero parece no tener la contundencia como periodista radial. Jorge Espinosa es juicioso pero el innegable parecido, en el color de voz, a Pascual Gaviria (Dicen en La Luciérnaga que es el Pascual, estrato seis, de la mañana, y tienen razón) crea confusión y si a ellos se une Darcy Quinn parece escucharse la Luciérnaga, en las primeras horas del día.  De los cuatro periodistas, la única con fuerza informativa es Darcy. El número de periodistas con renombre, solo cuatro, y de corresponsales en el exterior, lo hacen ver como el informativo de menor presupuesto, en la radio colombiana.

Obviamente no todo es malo. Se destaca la participación de los corresponsales regionales, los desconectados de las diferentes ciudades y la música renovada del informativo y la cadena.  Aunque, la extensión de lo regional también da la idea de la pobreza informativa en la mesa de trabajo en Bogotá.

La llegada de columnistas es también una buena idea, ya desarrollada hace unos años por Héctor Rincón, cuando fue director de las Servicios Informativos de la Cadena, pero estos son desaprovechados al no interrelacionarse con los presentadores y no desarrollar informativamente sus opiniones, en el resto del programa. Ocurre lo mismo con la columna del oyente.

La situación del informativo se torna más dramática después de las diez de la mañana con el diseño de una franja familiar, mientras La W, BLU y RCN Radio se fortalecen con una estructura renovada, en las formas de comunicar la información, impulsada por Vicky Dávila.

En fin, del glorioso 6AM-9AM  que transformó la radio colombiana no queda nada. Ahora parece ser un simple magacín. Así como un día la radio sucumbió ante la televisión en materia de radionovelas, hoy parece hacerlo Caracol Radio con el Sistema Informativo. Ahora para despertarse informado (a quienes nos interesa la información) nos tocará cambiar de dial o encender el Canal Caracol, con su noticiero.

ANTES DEL FIN

Estas son las primeras impresiones sobre el nuevo 6AMA HOYxHOY, ojalá la cadena haga los ajustes necesarios y la idea no sea acabar con la Básica de Caracol pues La W, también de Prisa, no afronta estos problemas y su informativo se fortalece cada vez más.

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ORLANDO CADAVID CORREA – EL SEÑOR PERIODISTA

Orlando Cadavid Correa

EL SEÑOR PERIODISTA

Por: Eligio Palacio Roldán

“Cuando bebas agua, recuerda la  fuente”
Proverbio Chino

Orlando-Cadavid

Foto tomada Eje 21

En la década del 90, del siglo pasado, en las mañanas, en Antioquia, todos los radios se sintonizaban en la emisora Radio Reloj de Caracol. El fenómeno “Como Amaneció Medellín”, su director Orlando Cadavid Correa.

Lo conocí por un deseo de la infancia por lo que era Caracol Radio y lo logré siendo estudiante de periodismo en la Universidad de Antioquia. Estaba haciendo un trabajo sobre la evolución de la radio informativa en Colombia y lo llamé para que me ayudara.

Eran las 5:45 de la mañana y la sala de redacción estaba con la tensión propia de quienes, en los próximos minutos, estarán “al aire”. El estrés se sentía en el ambiente de la segunda planta de la cadena radial, en el sector Laureles, en Medellín. Un hombre alto, muy alto, con su cabellera cana y frondosa sale a mi encuentro. Ese hombre era Orlando Cadavid, director de noticias de Caracol en Antioquia y de “Cómo Amaneció Medellín”. A su alrededor periodismo puro: disciplina, respeto, trabajo en equipo, manejo de fuentes y reportería, mucha reportería.

Hablar con él fue y es hablar con un maestro, con un periodista por excelencia, con un experto en redacción y ortografía, con uno de los hombres mejor informados del país a pesar de su rechazo por la vida social y  la “lagartería” propia de quienes pretenden estar “bebiendo” de las fuentes oficiales. Exigente en cuanto a la veracidad de la información, dueño de un gran olfato periodístico y un amor manifiesto  por el oficio.

Contar con él, como padrino de aventuras, como apoyo incondicional,  ha sido una de las mejores experiencias de mi vida en el mundo del periodismo.

Su calidad como profesional ha sido reconocida por varias generaciones de periodistas y por los colombianos en general. No en vano recibió tres premios Antena de la Consagración, al Mejor Noticiero de Colombia,  siendo director nacional de Radiosucesos RCN.

Felizmente jubilado, el Maestro Cadavid Correa, codirige desde su base, en el barrio Carlos E. Restrepo, en Medellín, los diarios digitales Eje 21 y Revista Corrientes, en alianzas, con Evelio Giraldo y William Giraldo, respectivamente, y es columnista dominical del diario La Patria, de Manizales, la ciudad de todos sus afectos, en la que se formó como periodista, y de El Reverbero de Juan Paz.

Aquí algunas facetas de este hombre del periodismo al que le tendré gratitud eterna:

EL PERIODISTA

¿Cómo resume su vida en el periodismo?

Como una larga travesía con principio pero sin fin. Creo que uno deja de ser periodista cuando lo convocan a cuadrar caja con el de arriba.

¿En qué medios ha laborado y en qué períodos?

En la radio me inicié en los años 60, en Transmisora Caldas, de Manizales, al lado de Eucario Bermúdez. En la misma ciudad fui corresponsal de El Espectador durante 10 años. Y dirigí los servicios informativos de Caracol (Voz el Ruíz) y de Todelar (Radio Manizales).

Tomé un año sabático, en Medellín, en 1972, en el que estuve al frente de las marcas fonográficas Zeida y Costeño, de Codiscos. No me gustó la experiencia discográfica, aunque soy coleccionista de vieja data, y volví a la radio, pero en Bogotá, como jefe de redacción primero y luego como director de Radiosucesos RCN, cuando la acababa de comprar el industrial Carlos Ardila Lulle.

Pasé luego a la subdirección de El Espacio, donde apenas duré un mes porque me aburrió esa insoportable mezcla de sangre y semen. Y tomé la mejor decisión de mi vida: acepté la propuesta de Jorge Yarce para acompañarlo en la maravillosa aventura de hacerle la segunda en la creación de la agencia nacional de noticias Colprensa. Tras cinco años en esta querida organización volví a mi Manizales del alma como director de noticias de Caracol (por ofrecimiento de Yamid Amat)  y corresponsal de El Tiempo en la capital de Caldas. (Me tocó reemplazar a José Fernando Corredor, uno de mis mejores amigos en el oficio).

Sufrí en julio de 1987 el peor traslado de mi carrera:  la cadena Caracol decidió mudarme de Manizales (esa arcadia de paz) a Medellín, epicentro de la guerra demencial que el narcotráfico libraba contra el Estado. En menos de seis meses mi cabeza se me puso completamente blanca y vivía en un solo temblor.  No fui feliz un solo día en Antioquia, pese a ser la tierra de mis mayores. Trabajábamos todos bajo el síndrome del miedo, del pavor.

Atendí, en distintas épocas, desde las tres ciudades: Bogotá, Manizales y Medellín,  el semanario Pantalla, El Diario La Prensa de Nueva York, la revista Bilboard en español, la agencia Associated Press, durante la guerra de Pablo Escobar y páginas diarias de variedades en El Espacio y El Periódico, ambos de la capital del país.

¿La Mejor y la peor experiencia es cada uno de esos medios?

La mejor, Colprensa. La peor, la época de Pablo Escobar.

¿Cómo fue hacer periodismo en los tiempos de Pablo Escobar en Medellín?

Era terrible. No quisiera volver a pasar por semejante viacrucis.

¿Cómo ha manejado las presiones de los “protagonistas” de la noticia”?

No  recuerdo haber sido víctima o blanco de presión de parte de algún protagonista de la noticia.

¿Cómo conserva sus fuentes?

Ya no me quedan fuentes. Y eso me da cierta libertad para escribir de lo que se me antoje.

¿Le gustaría regresar a la radio?

No, de ninguna manera.

¿Se puede ser periodista independiente?

 Claro, Se puede. No sé cómo la pasarán aquellos colegas que procuran hacerlo, cuando los medios están en manos de los cacaos.

¿Una frustración?

No me ronda ninguna.

¿Algo por hacer, aún, en periodismo?

Mejorar la capacitación de los jóvenes que abrazan la carrera en las universidades. Hay unos que quedan muy mal formaditos, con unas redacciones bastante pobres.

EL PERIODISMO

¿El mejor periodista en la historia de Colombia?

Antonio Pardo García.

Cinco de mi generación: Daladier Osorio, Javier Baena, Oscar Domínguez, Rodrigo Pareja y Pacho Tulande.

¿El Mejor programa periodístico?

6AM/9AM, en los tiempos de Amat (Yamid), Castellanos (Alfonso), Nieto Bernal (Julio), Peláez (Hernán) y el maestrísimo Pardo (Antonio).

¿La mejor noticia en los últimos 50 años?

 El desarme de las Farc.

¿La peor noticia en los últimos 50 años?

El asesinato de don Guillermo Cano.

¿Cómo ve los medios hoy?

Muy sometidos al vaivén de las redes sociales.

¿Los mejores y los peores?

La W. No escucho las demás.

¿Los mejores periodistas hoy?

Julio Sánchez, Daniel Coronell y Daniel Samper Ospina.

 ¿Los mejores periodistas en el mediano plazo?

 Los que se están formando en La Escuela de Julito.

¿Cómo ve el periodismo en los tiempos de las redes sociales?

Muy condicionado a lo que impongan las dichosas redes.

¿Un columnista para leer y otro para no leer?

El primero, Lorenzo Madrigal (o sea Héctor Osuna).

El otro,  don Plinio.

EL SER HUMANO

¿Su mayor alegría?

El día que nació, en Manizales, mi primer nieto, Tomás.

¿Su mayor tristeza?

Fueron dos: las muertes de mi mamá Angélica y de Lucia, mi hermanita menor, en Medellín.

¿Qué lo motiva en la vida?

A estas alturas del partido de la vida, casi nada.

¿Por qué su apatía a la vida social?

No soy muy dado a los homenajes y menos a las condecoraciones. Siempre son inmerecidos.

¿De dónde nació su amor por la música?

Viene de cuna, Mi padre fue Carlos Cadavid Sarrazola, un tenor de la talla de Ortiz Tirado, Alfredo Krauss y Alvarez Mera. Pero prefirió la música sacra como corista de la principal iglesia de Bello, Antioquia.

¿La canción que lo identifica?

Dos: “Colombia mía”, de Luis Uribe Bueno, interpretada por Cantares de Colombia y “Feria de Manizales”, ejecutada por la Banda El Empastre.

¿La que más le gusta?

Las dos.

¿Siente que su trabajo ha sido reconocido por la sociedad?

 Me basta con que haya sido reconocido por mis amigos.

¿Un sueño por cumplir?

Se lo quedo debiendo, Eligio.

¿Su legado?

También.

Puede escuchar las canciones preferidas del Maestro Cadavid
https://www.youtube.com/watch?v=B5yVxbg60wY
https://www.youtube.com/watch?v=640r-Kj2sKk

EL MARCHITAMIENTO DE LA RADIO

EL MARCHITAMIENTO DE LA RADIO

Eligio Palacio Roldán

Siempre he considerado que al radio es el medio de comunicación por excelencia: Ella nos permite informarnos, soñar, padecer; en fin, vivir.

Con frecuencia se habla del olfato periodístico, yo creo que lo tengo. Tal vez no, tal vez es que nuestra realidad se repite de tal manera que ya sabemos sobre que escribir en determinada época del año.

El pasado 28 de enero comenzaba a escribir esta columna a raíz del aniversario de mi columna LA NUEVA ETAPA DE LA LUCIERNAGA http://wp.me/p2LJK4-1aB, columna que no pude concluir en esa semana por algunos inconvenientes que no vienen al caso y que fue sorprendida o “chiviada” por la noticia del locutor de una emisora en Medellín que se burla de sus oyentes. Nada nuevo, diría yo, pues ese es el esquema de nuestra radio desde los tiempos de “La Hora de los Adoloridos” de Radio Paisa, de RCN, por allá en la década del ochenta, del siglo pasado. (Ver LA RADIO http://wp.me/p2LJK4-wj)

Iba a escribir sobre el marchitamiento de la radio precisamente porque lo que escribí hace un año sobre La Luciérnaga y 6AM HOY x HOY se cumplió a cabalidad y poco queda de esos legendarios programas. El primero padece la ausencia del maestro Hernán Pelaez y tal pareciera que la ironía y la excelente información, de otros días, quedaron en el pasado. También la irreverencia y la crítica ácida. Se creería que el gobierno Santos los absorbió, así como al programa de la mañana. Que espacios tan cansones, tan faltos de objetividad, de información, de contextualización. Que prepotente y “mamón” suena Luis Carlos Vélez, creo que superará con creces a su padre. De Caracol se salvan pocos programas. Tal vez Sanamente, a las  once de la noche, Hora 20, cuando Diana Calderón deja hablar a sus invitados, y las entrevistas de A Vivir Que Son Dos Días: Atrás quedaron las innovaciones, las campañas de expectativa; hasta el Ultima Hora y Ultima Hora Caracol ahora suenan insípidos. A la ausencia de voces atractivas se une la falta de producción y la pobreza de los contenidos en toda la programación. Tal parece que estamos en la era de Radio Pobre. Aunque, la verdad, en la Radio Pobre se notan más los esfuerzos.

Pero si por Caracol llueve, por RCN no escampa: qué sueño escuchar la programación de esa cadena radial: Yolanda Ruiz desdibujada, Juan Carlos Iragorri tratando de copiar a Hora 20, el talento de Guillermo Diaz Salamanca desperdiciado.

De Todelar, para qué hablar. No existe.

Blu Radio hace esfuerzos en producción pero no encuentra una identidad, es un híbrido entre Caracol Radio, La W y Sábados Felices. Sobrevive de la sombra de Caracol: muchos aún creen que eso es lo mismo y la marca Caracol pesa en Colombia.  Se salva En Blu Jeans. Qué cansancio, qué fatiga Nestor Morales interrumpiendo y regañando a sus “contertulios”.

En esta oscuridad brilla Julio Sánchez Cristo que todavía crea, todavía se esfuerza, todavía innova en La W. Todavía cranea producción radial de impacto. Se exagera en la duración de algunas entrevistas y en su idolatría por la  farándula internacional.

En la radio musical solo queda el esquema de La Hora de los Adoloridos fusionado con el humor insulso y estereotipado de, también,  Sábados Felices.

Lo he dicho varias veces: Un día la radio abandonó las radionovelas por miedo a la televisión; hoy abandona la información por las mismas circunstancias y por  miedo a los medios electrónicos. No es el momento de huir, es el momento de ser más creativos y de reinventarse.

El Problema de la radio no es de dinero, es de temor y de falta de creatividad.

ANTES DEL FIN

A este panorama desolador hay que sumarle la cesión de las frecuencias en AM y de extensas horas de radio a los grupos religiosos y brujos de toda calaña.

El próximo martes, día del periodista, después de varios meses, regresaré a mis encuentros con el psicoanálisis. Creo que mi analista se sentirá orgulloso: Su paciente dejó los audífonos. No se haga ilusiones mi doctor, no es su mérito, tampoco mi esfuerzo: es la radio de Colombia que entró en franca decadencia y no provoca escucharla.

¿A QUIEN CREERLE EN COLOMBIA?

A propósito de Mockus
¿A QUIEN CREERLE EN COLOMBIA?
Eligio Palacio Roldán

No le creo al gobierno Santos porque se dedicó a repartir “mermelada” para que le crean; no le creo a Uribe por que estuvo ocho años haciendo lo mismo, que el gobierno actual; no le creo al Congreso porque no hace sino mentir para engañar al pueblo que “inocentemente”  vota por los mismos políticos, atollados en la “mermelada” o en la mierda de los padres de la patria; no le creo a la Justicia porque hace tiempo sucumbió ante el poder de unos y otros o se  atascó en medio de la “mermelada”; no le creo a los medios de comunicación, ni a mis colegas periodistas porque claudicaron ante el dominio de los poderosos  y las untadas de “mermelada”; no le creo al ejército y a la policía porque hace años se encuentran sumergidos en la “mermelada”; no le creo a las guerrillas de izquierda y a los paramilitares de derecha porque están atrapados en la “mermelada” del narcotráfico y luchan por una  participación en la “mermelada” oficial; no le creo a la iglesia porque aparte de la “mermelada” oficial se apropian de la miel de sus fieles; en fin, no le creo a nada ni a nadie, en esta Colombia de hoy.

Se perdió la credibilidad en la clase dirigente del país por el abuso de lo imaginario y lo simbólico sobre lo real y del mercadeo y la publicidad, a veces engañosa, sobre los hechos; de ahí que en la ciudadanía reine la desconfianza por las instituciones; de ahí que las acciones del gobierno se perciban como falsos positivos (Léase LOS GOBIERNOS DE LOS FALSOS POSITIVOS http://wp.me/p2LJK4-AH)

Hasta hace algunos días le creía a un hombre que, aunque político, tenía apariencia decente y hasta, a veces, me despertaba una ternura ajena a mi esencia por esos personajes; se trata del exalcalde de Bogotá y excandidato presidencial, por quien he votado, algunas veces, Antanas Mockus. Como todos los lectores saben, el Uribismo lo acusó de estar untado de la “mermelada”  y él, esta mañana, se defendió en La W hasta casi derramar,  y hacerme derramar a mí, algunas lágrimas; sin embargo, resultó tan mentiroso como todos: Mientras el Ministro de la Presidencia; Nestor Humberto Martínez afirmaba que el contrato con el gobierno, que provocó el escándalo,  había terminado el 31 de diciembre de 2014, Antanas afirmaba que aún no se habían presentado las conclusiones y, preguntado sobre la contradicción, no hacía sino contestar otras cosas al mejor estilo de Alvaro Uribe. Si el contrato terminó o no, no importa, lo claro es que Antanas Mockus, no es independiente y que su dependencia económica del gobierno Santos, la “mermelada”, le restan credibilidad para embarcarse en manifestaciones a favor de la paz, con las Farc.

Desafortunado, por decir lo menos, para Mockus, lo sucedido; pero más para mí y para los colombianos,  que cada vez nos convencemos, más, que la ética en la “nueva” clase política es puro maquillaje, para mercadearse,  y que, debajo de él, se  esconde la misma mezquindad de los políticos tradicionales.  Es hora de que el exalcalde vuelva a pedir perdón a los colombianos, como lo hizo alguna vez, en 1997, por haber abandonado la alcaldía de Bogotá, y de tener un retiro digno de las actividades con las que pretende inculcar valores. Ya se cayó la careta del profesor, para infortunio de todos.

ANTES DEL FIN

Esta semana celebramos el Día del Periodista; la historia nos depara una gran batalla o una gran oportunidad: brindarle a los colombianos la posibilidad de creer en algo o en alguien. Es hora de reaccionar.