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NARCOTRAFICO DUEÑO DE LAS NOCHES CARACOL

NARCOTRAFICO DUEÑO DE LAS NOCHES CARACOL

Eligio Palacio Roldán

Decía en octubre de 2012, en referencia a las series de televisión El Capo y Escobar el Patrón del Mal: “El problema se agrava si se tiene en cuenta que el canal RCN decidió explotar el lado oscuro del ser humano en su programación: Laura y los espacios dedicados a la llamada telerealidad: Protagonistas de Nuestra Tele y el recién estrenado Mundos Opuestos.

Esperanza la decisión de Caracol, que en contraposición, decidió motivar los valores de los colombianos: Yo me Llamo, El Desafío y La Voz Colombia.”

Seis años después RCN sufre una crisis sin precedentes en la historia de la televisión privada en Colombia, tal vez similar a la del ocaso de los canales públicos Uno y A con la llegada de los  privados. Sus índices de sintonía son muy bajos y ya se acercan a los del “renovado” Canal Uno.

Ante el fracaso hay muchas explicaciones. Una de ellas, su persistencia en contenidos que explotan la miseria humana y elevan el narcotráfico a característica sine qua non del pueblo colombiano. Miseria explotada magistralmente por Fox Telecolombia y Teleset, productoras de televisión, aliadas del Canal por muchos años.

Mientras la miseria y el narcotráfico triunfaban en RCN y el canal abandonaba programas que alimentaban el espíritu como Factor X, Caracol apostaba a la misma receta pero con una dosis, cada vez mayor, de historias positivas: de lucha y de logros. De allí surgieron propuestas como las enunciadas al comienzo, La Voz y La Voz Kids y telenovelas como La Ronca de Oro, Tarde lo Conocí y La Nocturna, entre otras, que le daban al televidente la posibilidad de soñar para su vida algo diferente al narcotráfico.

Puede leer LA NOCTURNA, LA TELENOVELA DEBIDA https://eligiopalacio.com/2017/07/11/la-nocturna-la-telenovela-debida/

Hoy Caracol triunfa, pero toma el camino que fuera el inicio del fin de RCN, también de la mano de Fox Telecolombia y Teleset y con el controvertido libretista Gustavo Bolivar como principal generador de contenidos (Sin Tetas I, II y III al estilo El Capo) y con la explotación continua de la miseria y el narcotráfico como ejes temáticos de sus producciones.

Resulta aburrido, la verdad, ver a Manrique y la Comuna Oriental de Medellín, otra vez, como escenarios de nuestra tragedia. Molestan los estereotipos y esta zona de la ciudad es mucho más que violencia y, bueno, hay otros escenarios con las mismas características, pero la falta de creatividad no da ni para eso.

Puede ver y leer MANRIQUE… UNO VUELVE SIEMPRE https://eligiopalacio.com/2018/04/25/manrique-uno-vuelve-siempre/

Las novelas de la noche en Caracol son, hoy, una apoteosis de violencia y narcotráfico, comienza con La Reina del Flow, la eterna repetición de El Conde de Montecristo, en versión femenina y con la música urbana, la miseria y el narcotráfico de Medellín como telón de fondo y continúa con las narconovelas extranjeras La Piloto y El Señor de los Cielos.  Es decir, el narcotráfico es el dueño de las noches Caracol.

Ante la decadencia de las novelas de Caracol, es el momento para que RCN reaccione,  presente mejores propuestas y regrese a su rating de ayer. Debe hacerlo por el bien de la televisión colombiana.

ANTES DEL FIN

Por emitir La Piloto, Caracol aplazó la novela “Loquito por ti” con la inolvidable música tropical de los años 70 de Rodolfo Aicardi y el Loco Quintero. Lamentable.

A la espera de la que se anuncia superproducción sobre el libertador Simón Bolivar y de El Bronx, del mismo narcolibretista Gustavo Bolivar, “Caracol decide” cual Bolivar llevar a la pantalla.

Curiosos los nombres de las narconovelas de Caracol: “La Piloto” y “El Señor de los Cielos”. Creo que sus directivos andan por las nubes.

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EL FINAL

EL FINAL

Eligio Palacio Roldán

La vida es una lucha permanente llena de altibajos y el final… el final casi siempre es bien triste.

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Cientos de fotografías, color sepia, se vieron esparcidas por las escalas del elegante edificio. Mostraban la historia de una mujer hermosa y feliz desde la infancia. Su primera comunión, los 15 años, el matrimonio, su pareja, sus hijos, la vida de sus hijos, y muchos familiares. Algunos de los vecinos las miraron con tristeza, otros comentaron sobre el ingrato final de la mujer y todos las fueron depositando en los basureros, dispuestos en los pasillos. “Se la llevaron engañada a visitar supuestamente una hija, que ya había fallecido y tiraron al piso lo que más quería: sus fotos”, contó la señora del aseo. Murió en un asilo después de unos siete, difíciles, años, a causa de la enfermedad de Alzheimer.

En los cuentos infantiles después de una vida llena de dificultades se llegaba siempre a un final feliz. Lo mismo nos contaron casi todas las historias escritas, las llevadas al cine y las que transmitieron la radio en su época y luego la televisión. Esos relatos  no hablaron de lo que pasó después de ese momento de éxtasis y nos hicieron creer que todo concluía en felicidad. Pero la vida no es así.

La vida es una lucha permanente llena de altibajos y el final… el final casi siempre es bien triste. Además del deterioro físico y mental, de los dolores que genera la enfermedad, son frecuentes, en todo el mundo, las historias de ancianos muertos en el abandono e incluso a la intemperie.

Pasar los últimos años de vida solo y desamparado es la preocupación de muchos. Por ello la gente se escuda en una pareja aunque solo le brinde malestar y agresión, pero es “que la soledad es dura”, dicen. Por ello también se compra compañía y lealtad.

La evolución de la sociedad, y en especial la integración de la mujer a la fuerza laboral, ha generado que alrededor de la infancia y la vejez se presenten problemas de asistencia física y afectiva. En consecuencia, es cada vez más frecuente el surgimiento de entidades dedicadas al cuidado de unos y otros que, de alguna manera, brindan mejor calidad de vida en esos años de la existencia. No obstante, estas facilidades, el final no deja de ser triste para casi todos los humanos. De ahí que ya pasaron de moda las oraciones que imploraban nos libraran de una muerte repentina.

El final, es sinónimo de desprendimiento casi siempre a la fuerza: se van los seres queridos por muerte o porque simplemente es muy difícil, e incluso injusto,  sacrificar la existencia por el cuidado de un enfermo o un anciano. Y a la hora de enfrentar esa situación muchos salen huyendo o encontrando formas de eludir su responsabilidad. Alguna vez, una mujer desesperada, al borde del llanto, contaba como el estado de salud de su suegra había “hecho trizas” su matrimonio, ante las dificultades que generó su cuidado.

Ese ser, ese ser que está apagando su existencia, que está llegando a su final,  no puede sentir, si está en capacidad de hacerlo, otra cosa que el dolor que genera la ingratitud o ver, si tiene dinero, los ojos de la codicia a su alrededor e incluso percibir el deseo por su propia muerte, en la mirada del Otro. De ahí que resulten comprensibles las donaciones, de grandes fortunas, a entidades sin ánimo de lucro.

La sociedad de hoy se mueve alrededor del goce, del disfrute sin responsabilidad. Por ello, por ejemplo, en una fiesta familiar sobran los asistentes, en especial si hay comida y licor gratis, pero a la hora de cuidar un anciano o un enfermo nadie aparece.

ANTES DEL FIN

Las fotografías no relatan la vida, muestran solo las alegrías de la existencia.

Hablando de finales y novelas, lamentable que fuese cierto el recorte del seriado  “La Nocturna” quizás la mejor y más edificante producción de la televisión colombiana en su historia. Y muy triste y grave que sea para darle cabida a lo peorcito de la misma industria: Sin Tetas si hay Paraíso.

Puede ver LA NOCTURNA, LA TELENOVELA DEBIDA https://eligiopalacio.com/2017/07/11/la-nocturna-la-telenovela-debida/

LOS SUEÑOS DESPUÉS DEL TIEMPO

LOS SUEÑOS DESPUÉS DEL TIEMPO

Eligio Palacio Roldán

Cuando supo que su muerte era inminente, que ya no había mucho por hacer, comprendió que el poco tiempo que le quedaba lo iba a disfrutar al máximo, que a pesar de sus problemas de salud era el momento de cumplir algunos de sus sueños. Fue entonces que se dedicó a recorrer el mundo apoyada en su bastón. La poca familia que le quedaba se mostró alarmada, pero calló. Ella no admitía que la contradijeran y mucho menos en esos tiempos de adversidad. Sin embargo, consideraron que esos sueños se debían quedar frustrados, pues no era el momento para cumplirlos.

Puede leer UNA VISITA DESDE EL MÁS ALLA https://eligiopalacio.com/2017/07/06/una-visita-desde-el-mas-alla/

En una bella historia incluida en el libro “Las Ciudades Invisibles”, del escritor Ítalo Calvino, se lee: “Isadora es, pues, la ciudad de sus sueños; con una diferencia. La ciudad soñada lo contenía joven; a Isadora llega a avanzada edad. En la plaza está la  pequeña pared de los viejos que miran pasar la juventud; el hombre está sentado en fila con ellos. Los deseos son ya recuerdos.”

La pregunta es, entonces, si tiene sentido luchar por los sueños después del tiempo “apropiado” para realizarlos, si vale la pena vivirlos o si es más adecuado sepultarlos, anticipadamente a la muerte de quien los habita. O si nos asiste el derecho a lograr los sueños al precio que sea, ya, sin importar el resto de la humanidad, como parece ser el fin primero de la sociedad de hoy. Es como si los humanos no quisieran vivir alguna de las dos historias descritas en los párrafos anteriores.

Aunque nuestra sociedad actual es menos mojigata y hay más personas dispuestas a luchar por sus sueños, hasta el último minuto de su existencia, son comunes las palabras descalificadoras, las críticas y, obvio, la falta de oportunidades para quien se atreve a desafiar su edad, en la búsqueda de los sueños.

En el campo de la educación es cada vez más frecuente ver gente de la tercera edad cumpliendo su sueño de estudiar, sueño que se vio frustrado en la juventud por dificultades económicas o de acceso a un colegio o universidad. En este escenario aparecen los “matasueños” de siempre: ¡Para que estudia a su edad!, ¡uno con la lápida pegada…!

Puede leer LA NOCTURNA, LA TELENOVELA DEBIDA https://eligiopalacio.com/2017/07/11/la-nocturna-la-telenovela-debida/

Alcanzar el sueño de un buen empleo parece ser un imposible, dadas las tendencias de privilegiar la juventud sobre la experiencia. No obstante queda la “lotería” de un cargo, en el Estado, por concurso o una “rosca” política y la alternativa enriquecedora de generar empresa.

El amor entre jóvenes y viejos corre el mismo camino de la educación para adultos, dada la censura social, o quizás como el del empleo, por la misma tendencia de privilegiar la juventud sobre cualquier otra estética.

La realización de los sueños, después del tiempo propicio, es compleja para los casos descritos. No lo es para los sueños que no dependen del Otro como escribir, pintar o desarrollar un arte u oficio. La carpintería está de moda entre los mayores. Y claro, el sueño de mayor realización, en la edad adulta: el de viajar. Obvio,  con limitantes como el dinero y la salud.

En fin, luchar por lograr alcanzar los sueños, así sea por fuera de los tiempos “propicios” según la sociedad, el Gran Otro,  es una excelente posibilidad para cambiar nuestra cultura retrógrada y tener una muy buena calidad de vida, en los últimos años de la existencia.

ANTES DEL FIN 

Los pensionados soñaron con que el presidente Santos cumpliría con su promesa de bajar las cotizaciones al sistema de salud. De tener sueños se trata esta reflexión, no de ser ingenuos. Las palabras de político en campaña son solo eso palabras, palabras, palabras… Así las firmen “sobre piedra o sobre mármol.”

Hablando de sueños después del tiempo, la telenovela La Nocturna, de Caracol Televisión, es una cátedra de persistencia, de lucha y de formas de alcanzarlos desde la ética.