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EL QUIJOTE: SER – PARECER

EL QUIJOTE: SER – PARECER

Eligio Palacio Roldán

SER: Esencia o naturaleza

PARECER: Tener determinada apariencia o aspecto

Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra, es para mí una de las tres mejores obras de la literatura, que he conocido, junto a Las Ciudades Invisibles de Italo Calvino y Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez. El Quijote lo resumo como el dilema del ser humano entre ser y parecer.

Puede leer UNOS SEGUNDOS PARA CONCLUIR “CIEN AÑOS DE SOLEDAD” https://eligiopalacio.com/2014/04/21/unos-segundos-para-concluir-cien-anos-de-soledad/

Don Quijote en 1.605 lucha por construir un mundo a partir de sus lecturas, de sus locuras; un mundo diferente al de los demás humanos que le rodean. Don Quijote de 1.615 vive en el mundo que quiso construir: el de la caballería, donde el célebre personaje se encuentra así mismo. Allí son reales las batallas, los reinos, Dulcinea del Toboso (aunque encantada), la gloria y la fama del valeroso caballero.

El Ingenioso Hidalgo, logra alcanzar la felicidad anhelada por todos los seres humanos: felicidad encontrada desde el interior, a partir de lo auténtico, desde el ser apartándose de cualquier parecer; logra, también, que los demás seres humanos se transformen para poder entrar en su mundo: el Bachiller Carrasco en El Caballero de los Espejos y en El Caballero de la Blanca Luna, Tomé Cecial en escudero, el Ginés de Paramonte en maese Pedro, el mayordomo del castillo en La Condesa Trifaldi, el lacayo Tosilos en el “esposo” de la hija de doña Rodriguez.

La historia de El Quijote es la de un valiente. Un ejemplo para las presentes generaciones que viven en el mundo del parecer, en la dependencia del Gran Otro que aprueba y aplaude a través de un gran escenario público y masivo, dispuesto por las redes sociales en la aldea global. No es la intención de parecer la presente en el Quijote. El no buscaba aprobación, pretendía su realización a través de su esencia de caballero andante, dedicado a servir a los demás, más allá de la aprobación de la sociedad a la que pertenecía.

Don Quijote construye un mundo perfectamente lógico donde cualquier incongruencia o elemento exterior, a su realidad, se explica a partir de los encantamientos; por eso aparece encantada Dulcinea del Toboso, Tosilos, La Condesa Trifaldi, etc; por eso en su vida aparecen encantadores que le juegan malas pasadas, a cada instante.

La novela es una historia de logros, de realización humana y de sabiduría alcanzada a fuerza de persistencia en conceptos y formas y su protagonista, El Ingenioso Hidalgo, la representación de lo que significa la lucha diaria por alcanzar la felicidad.

ANTES DEL FIN

Estamos en la era de lo visual, pero lo visual buscando la aprobación del otro y no la realización personal. Obvio, hay excepciones. Conozco una: la de Claudia y Jorge que lo puede leer en JORGE Y CLAUDIA https://eligiopalacio.com/2012/10/27/jorge-y-claudia/

El mundo de la política está hecho de seres construidos desde la apariencia, para el escenario. Gratificante encontrar uno diferente como el expresidente uruguayo Pepe Mujica.

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CLASE POLITICA CORRUPTA ELEGIRÍA A PETRO PRESIDENTE. ¡POBRES COLOMBIANOS!

CLASE POLITICA CORRUPTA ELEGIRÍA A PETRO PRESIDENTE. ¡POBRES COLOMBIANOS!

Eligio Palacio Roldán

Al leer este párrafo un escalofrío me recorre el cuerpo. Tal vez es demasiado tarde y Colombia va a ser “arrasada por el viento…”.

“¡Pobres Colombianos! Se les dijo, se les recomendó, se les advirtió, a los dirigentes políticos, que no fueran corruptos, que escucharan la voz del pueblo, que no se burlaran de los ciudadanos, que no los utilizaran para enriquecerse a sus espaldas, que pensaran en ellos aunque fuera en lo mínimo, que no legislaran pensando tan solo en su propios intereses, que hicieran algo por mejorar el sistema de salud, por generar oportunidades de educación y trabajo, que no permitieran ni propiciaran el desplazamiento y el asesinato de miles de paisanos; que si no cambiaban su comportamiento Colombia correría los caminos de Venezuela y al gobierno llegaría un populista estilo Chávez o Maduro, y no quisieron hacer caso, omitieron tan democráticos consejos, se  pasaron la advertencia por la faja, ¿y qué sucederá? ¿Saben cómo queda un país cuando elige un populista como gobernante? Pues sí… Queda así, igual a Venezuela, con las gentes huyendo de la miseria y del hambre… Me acuerdo como si fuera hoy cuando generadores de opinión lo advertían sobre lo que podría pasar con la corrupción…”

Trato de utilizar las formas del lenguaje del gran Hebert Castro, el mejor humorista que he conocido, para indicar que si Petro es elegido, el próximo domingo, como presidente de Colombia, no será por sus méritos si no por las fallas de la clase política colombiana que hizo todo lo posible para que esto ocurriera. Y si, la mayor culpa será de Alvaro Uribe en quien Colombia depositó sus sueños y quien a pesar de su liderazgo no ha sabido o no ha querido hacer lo posible para que se vuelvan realidad.

Uribe, enredado en sus propias ambiciones de poder y deseos de venganza, se alió con la clase política corrupta que pudo haber derrotado, que pudo haber transformado, y perdió la oportunidad más grande que ha tenido alguien, en Colombia, para modificar la cultura política del país. Y, ahora, después de una lucha intensa contra el Castro-Chavismo, indirectamente, empuja el país hacia allí.

Puede leer, UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD https://eligiopalacio.com/2014/03/13/una-segunda-oportunidad/

Obviamente, comparte culpas con Uribe el presidente  Santos quien se sumergió en el mundo de la corrupción con el propósito de traer a la “democracia” a las Farc, un grupo delincuencial que azotó a Colombia por más de 50 años. Sin escrúpulos de ninguna clase, más sinuoso y taimado que Uribe, le vendió el alma o más bien el país al diablo,  para alcanzar sus propósitos y un Nobel.

Puede leer: EL “COMPLOT” DE SANTOS https://eligiopalacio.com/2016/05/19/el-complot-de-santos/

Y claro, también nuestros Congresistas que asistieron presurosos a atender los deseos presidenciales, enriqueciéndose a diestra y siniestra con toneladas de mermelada, de espaldas al país. Con ese ese propósito asistieron, además, los miembros del ejecutivo y lo peor para nuestra trágica historia: La Rama Judicial.

Y, hoy, al borde del abismo, cuando quizás sea demasiado tarde, todos rodean al candidato Duque. Obvio que protegen sus intereses, pero es que desafortunada o afortunadamente, hoy si,  sus intereses coinciden con los de Colombia.

Ojalá como escribió nuestro premio nobel (este si merecido), Gabriel García Márquez, la clase política colombiana tenga una segunda oportunidad, Alvaro Uribe una tercera, y la sepan aprovechar para llevar a Colombia a mejores escenarios económicos, políticos y sociales.

ANTES DEL FIN

“Sin embargo, antes de llegar al verso final ya había comprendido que no saldría jamás de ese cuarto, pues estaba previsto que la ciudad de los espejos ( o los espejismos) sería arrasada por el viento y desterrada de la memoria de los hombres en el instante en que Aureliano Babilonio acabara de descifrar los pergaminos, y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre, porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenian una segunda oportunidad sobre la tierra.”

Al leer este párrafo un escalofrío me recorre el cuerpo. Tal vez es demasiado tarde y Colombia va a ser “arrasada por el viento…”.

Estamos a tiempo. Hay que votar por Duque, no hay otra posibilidad para evitar la catástrofe.

EN LA ERA DE LA DISCRIMINACIÓN POLÍTICA

EN LA ERA DE LA DISCRIMIANCIÓN POLITICA

Eligio Palacio Roldán

Por estos días no nos dividimos entre nobles o plebeyos, hombres o mujeres, negros o blancos, heterosexual  o LGBT, ricos o pobres; sino entre “uribestias”, “mamertos”, “enmermelados”, “guerrillos”, “paracos”, “castrochavistas” “porkys”.

Cuando los años pasan se pierden los detalles y las historias se condensan. La de la humanidad quizás se resuma en la lucha, eterna, del hombre por encontrar un lugar en la tierra con igualdad de derechos, al de sus semejantes. Es decir, sin discriminación. O desde un punto de vista diferente, como la confrontación de unos contra otros para doblegarlos, para discriminarlos, para extinguirlos y la de estos para sobrevivir.

Se ha luchado contra los abusos de príncipes y reyes, señores feudales, naciones o personajes nefastos que sometieron reinos enteros. Contra la esclavitud, el racismo, la sociedad machista que cercenó los derechos de las mujeres y más recientemente por los derechos de las personas con tendencias sexuales diferentes a los de la “mayoría”.

En el mundo actual, quienes se oponen a esas luchas son calificados de retrógrados y, entre ellos, se incluyen paradójicamente los líderes religiosos que “dicen” representar a dioses generalmente misericordiosos, protagonistas  de antiguas batallas contra la discriminación. Es conocido el rechazo, de la mayoría de los colombianos, a esta clase de personajes: un ejemplo, el exprocurador Alejandro Ordoñez a quien se le acusa, entre otras cosas, de quemar libros de “García Márquez, Rousseau, Marx y una edición protestante de la Biblia”.

Pero a la hora de la discriminación todos tenemos mucho de culpa, como seres prisioneros de las bajas pasiones, la rabia, la ambición y el deseo doblegar al otro a nuestras propias convicciones. El caso que habita hoy a Colombia y a los colombianos es la campaña electoral para elegir el próximo presidente de la república. Los descalificativos agresivos, violentos, grotescos son el pan de cada día en las redes sociales y en las conversaciones cotidianas. No se respeta al otro, no se escuchan razones, se le quiere callar a como dé lugar. Parecen repetirse los tiempos previos a la violencia política de mediados del siglo pasado, entre liberales y conservadores.

Los ánimos se exaltan y la discriminación crece como la espuma: Por estos días no nos dividimos entre nobles o plebeyos, hombres o mujeres, negros o blancos, heterosexual  o LGBT, ricos o pobres; sino entre “uribestias”, “mamertos”, “enmermelados”, “guerrillos”, “paracos”, “castrochavistas” “porkys”.

Si no hay respeto por la opinión del otro y su decisión íntima de elegir un candidato u otro, si se acude hasta los sobornos, las amenazas, el chantaje, y la fuerza de las armas para que las gentes hagan nuestra voluntad, ¿cómo admitir la diferencia? Imposible. Estamos en el peor de los mundos o en su mismo origen, en las disputas que dieron origen a la simbólica tragedia de Caín y Abel y de miles de guerras sucedáneas.

Estamos próximos a la Semana Santa. ¿No será el momento de reflexionar, respirar profundo, analizar las propuestas de los candidatos y tratar de elegir el que cada uno estime conveniente? ¿No será la oportunidad de respetar la decisión de las mayorías y aceptar que nuestra nación se rige bajo las características propias de la democracia?, ¿No será el tiempo para desprendernos de los egos y aceptar que el otro puede tener la razón?,

ANTES DEL FIN

Una de las maneras más comunes de discriminar es el origen o las amistades. En la política colombiana no se puede apartar a Duque por que su padre político sea Uribe, o a Petro por su origen guerrillero, es necesario escucharlos, estudiar sus propuestas y tomar la mejor decisión. (Ver LAS MALAS COMPAÑÍAS https://eligiopalacio.com/2018/01/24/las-malas-companias/)

La humanidad teme la vida extraterrestre ante la posibilidad de que lleguen de otros mundos a someternos. En últimas el temor es a la discriminación mayor, la de la esclavitud.

Para la semana entrante, recomiendo como destino turístico religioso Entrerríos – Antioquia, 60 kilómetros al norte de Medellín. Una gran oportunidad para apreciar el talento hecho realidad en las obras de NORMAN CARDONA RAMIREZ, EL ARTISTA https://eligiopalacio.com/2016/06/27/norman-cardona-ramirez-el-artista/

FARC- DE FEROCES LOBOS A DULCES ABUELITOS

FARC- DE FEROCES LOBOS A DULCES ABUELITOS

Eligio Palacio Roldán

En los años 1600 un hombre llamado Charles Perrault (1628/01/12 – 1703/05/16) escribió varios de los cuentos infantiles más tradicionales de la historia de la humanidad. Entre ellos, Caperucita Roja.

En el cuento, Caperucita Roja es engañada por el lobo que devora a su abuelita  y pretende hacer lo mismo con ella, quien es rescatada por un leñador. (http://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/1630/Charles%20Perrault).

Cuando nos contaban el cuento, en esos primeros años de infancia, nos poníamos tristes y/o temerosos. Los adultos nos decían que eso era pura fantasía, que la historia no correspondía a la realidad.

Pasados los años, no estoy tan seguro.

Los colombianos llevamos más de medio siglo temiendo y huyendo a un feroz lobo llamado Farc. Muchos países del mundo pensaban que ese lobo era una fantasía, como en el cuento de Perrault, pero un presidente llamado Andrés Pastrana demostró que era real. (Ver LA DEUDA CON ANDRES PASTRANA https://eligiopalacio.com/2016/02/03/la-deuda-de-colombia-con-andres-pastrana/)

Después vino el leñador ALVARO URIBE VÉLEZ (https://eligiopalacio.com/2016/04/06/alvaro-uribe-velez/) quien no tuvo la suerte del original y dejó al Lobo Farc mal herido, más no muerto, y rescató a la pobre Caperucita Colombia Roja de las garras del siniestro animal, llamado el lobo Farc.

Y como estuvo herido, se recuperó con la ayuda del otro lobo vestido de oveja: Juan Manuel Santos. Entonces sus integrantes recobraron su disfraz de viejitos indefensos. Bueno, solo el de indefensos, el de viejitos ya era parte de sus vidas. Se volvió real. Cuestiones de la edad, dicen. Ver  LA PAZ DE LOS VIEJITOS https://eligiopalacio.com/2015/09/29/la-paz-de-los-viejitos/.

Con ese disfraz de viejitos indefensos tienen engañada a gran parte de la comunidad internacional, que parece olvidar las tragedias originadas por sus sanguinarias actuaciones: los secuestros, los atentados terroristas, los ataques a poblaciones indefensas, la extorsión y sobre todo su transformación en  cartel del narcotráfico.

Siempre se dijo que el lobo Farc tenía simpatizantes en el poder. Se hablaba de Gabriel García Márquez, Enrique Santos. Serpa,  Samper, Piedad Córdoba. De muchos otros “colombianos de bien”.

Para defenderse del sanguinario lobo Farc, muchos colombianos se armaron y se igualaron a los delincuentes. Incluso los superaron en crueldad. Pero eran bien vistos, como unos protectores. Cuando Uribe Vélez fue presidente, la dirigencia colombiana se dejó engolosinar  con la “mermelada” y apoyó a los nuevos delincuentes. Luego hasta los llevaron al Congreso.

“Cambia, todo cambia”, cantaba Mercedes Sossa. Y en Colombia todo cambió: por la ambición, los enemigos del lobo feroz Farc cayeron en desgracia. La situación se hizo insostenible y tuvieron que ser extraditados a Estados Unidos. Sus colaboradores, de la dirigencia política,  fueron encarcelados.

Pero todo siguió cambiando para volver al principio: El lobo disfrazado de abuelita, sus colaboradores ocupando los principales cargos del gobierno. Personajes de moda en la sociedad colombiana.

Al paso que vamos, al lobo feroz Farc se le rendirá pleitesía en todos los pueblos de Colombia. Seguro, a su llegada, saldrán a desfilar las Bandas de Guerra, que ya serán  Bandas de Paz. Bueno, al menos mientras haya “mermelada” del gobierno, primer colaborador del lobo.

Pero cambia, todo cambia y, un día, el lobo será descubierto. Esperemos no sea demasiado tarde y no se haya devorado a la indefensa Caperucita Colombia Roja.

ANTES DEL FIN

Todo le sale mal al segundo gobierno Santos. También le salió mal al de Uribe. Queda demostrado: segundas partes no son buenas. Menos en la presidencia.

Al caos y los problemas ocasionados por el paro camionero le sigue el originado por la Ministra de Educación. Loable su deseo de construir una sociedad más incluyente, pero su realidad no puede ser impuesta sobre la mayoría de los colombianos que para bien o para mal -para mal diría yo- tienen otra concepción del mundo.  No era ella la indicada, desde su posición, para liderar la lucha por la igualdad, en los colegios, para las diferentes representaciones de diversidad sexual. Se le vio oportunista, dada su condición sexual.

Historias de homofobia:

https://eligiopalacio.com/2015/06/06/y-quien-es-ella-2/, https://eligiopalacio.com/2013/08/09/recuerdo-de-la-profesora-ii-video/ https://eligiopalacio.com/2014/11/24/el-cura-el-ahogado-y-su-mujer-2/

EL FINAL DE LAS TELENOVELAS

EL FINAL DE LAS TELENOVELAS

Eligio Palacio Roldán

Siempre he pensado y he dicho que la radio renunció a las radionovelas por miedo a la televisión y no porque el género no pudiera ofrecer mucho más, a su cautiva audiencia. Primero lo hizo Caracol a finales de la década del 70. Luego, imitando como siempre, lo hizo RCN y Todelar las dejó languidecer cuando la cadena se vino a menos. Es como si las novelas escritas hubiesen sucumbido a la misma radio, a la televisión o al cine.

Pues bien, lo que pasó con la radionovela está sucediendo con la telenovela en Colombia. La están enterrando por su industrialización y por miedo a las nuevas propuestas en internet y/o a Netflix.

La telenovela y la televisión llegó a mi vida en 1969 con Candó, de Bernardo Romero Pereiro y las actuaciones de Alcira Rodríguez, Yudy Henríquez y Julio Cesar Luna, entre otros. Una hermana había llegado de estudiar en Medellín y no quería perderse su final. A eso de las 9 de la noche fuimos hasta cerca del pueblo para ver la telenovela, creo que en el final había un incendio que me conmovió. Luego ese incendio se hizo realidad (Ver CENIZAS https://eligiopalacio.com/2013/03/08/cenizas-2/)

Después llegó Simplemente María, la telenovela más exitosa en la historia de la Televisión peruana, con Saby Kamalich,  y una fijación infantil por el momento en que en la historia transcurrieron los años en un sinfín de nostalgia.

En las década del setenta la televisión colombiana fue conquistada por su similar de Venezuela de la mano de la escritora Delia Fiallo y de los actores Lupita Ferrer y José Bardina (Esmeralda, María Teresa, etc.). En la televisión nacional Una Vida para Amarte, Destino la Ciudad, La Ciudad Grita, La María y tantas otras.

Después se tuvo el privilegio de ver en las pantallas La Mala Hora de García Márquez y otras obras de la narrativa latinoamericana como Gracias por El Fuego y La Tía Julia y El Escribidor. Llegaron a nuestra televisión grandes escritores del género como Julio Jimenez (La Abuela, El Caballero de Rauzán, Los Cuervos, El Hijo de Ruth y muchas más) y Marta Bossio de Martínez (La Mala Hierba, Gallito Ramírez, Pero Sigo Siendo El Rey, La Casa de las dos Palmas) y después Fernado Gaitán (Yo soy Betty la Fea, Café y muchas más) y Mónica Agudelo (Señora Isabel, Hombres, La Hija del Mariachi, entre otras). Otros autores importantes como los Mauricios Navas y Miranda, Adriana Suárez y otros más que se me escapan han hecho las delicias de los televidentes colombianos.

Todo lo expuesto y los éxitos alcanzados tienen un factor en común: han sido obras de autor, obras que cuentan historias novedosas y creíbles a pesar de la fantasía propia del género.

En desarrollo de esa misma televisión surgió, también, la telenovela industrial. Este género ha visto su esplendor de la mano de dos libretistas: Dago Gracia y Luis Felipe Salamanca. ¿Qué obra memorable han tenido?, bueno una y solo de Garcia: La Saga, Negocio de Familia. El resto, una mezcla de Sábados Felices y de historias que de lejos se ven fabricadas. Historias que tratan de encontrar su nicho, que tratan de gustar. Muy light.

Y la telenovela industrial no es mala per se. Lo malo es que todas sean de ese género. A la telenovela le pasó lo que a los almuerzos de los restaurantes industriales: No tienen sabor. Y obvio, cansaron a los televidentes que se fueron a buscar otras posibilidades de entretenimiento.

Caracol y RCN tratando de ganar audiencia creyeron que la solución eran las miniseries. Parecen ignorar que son géneros diferentes y que una miniserie no es para ver, en capítulos diarios, como una telenovela y que siendo semanales ya habían sido exitosas en Colombia (El Cuento del Domingo, Teatro Popular Caracol, Señora Isabel, Amar y Vivir, etc).

Obviamente, la solución no está en producir miniseries al estilo telenovela. No, la solución al problema de audiencia de la televisión colombiana está en volver a las novelas de autor y abandonar las industriales.

La demostración a esta teoría está en el éxito de las novelas turcas en Colombia y en el mundo: Las Mil y Una Noches, Fatmagül, Sila, Esposa joven.

ANTES DEL FIN

Dicen que Fernando Gaitán escribirá una nueva telenovela: La estamos esperando.

EL VIAJERO https://eligiopalacio.com/el-viajero/ y sus VIDEOS https://eligiopalacio.com/videos/ son restos de la vida, de las radionovelas y las telenovelas que eh visto.

 

LA PRIORIDAD DEL OTRO DESENCANTO

LA PRIORIDAD DEL OTRO DESENCANTO

Eligio Palacio Roldán

¿Le importará a miles de colombianos, en la pobreza absoluta y sin posibilidades de salir de ella, la imagen del presidente?

Hacía referencia, Tatiana Acevedo, en una estupenda columna publicada en El Espectador, (La prioridad del desencanto – http://www.elespectador.com/opinion/prioridad-del-desencanto),  a la frustración de los colombianos con los diálogos de paz entre el gobierno y las Farc, desde los tiempos de Belisario Betancur, en la década del ochenta, del siglo pasado. Y retomaba la columnista,  a su vez, un escrito de Gabriel García Márquez, sobre el proceso de paz del expresidente antioqueño, en el que afirmó que la opinión pública “se dejó vencer por el tedio, y la prioridad de la paz fue sustituida por la prioridad del desencanto”.

Retomando las palabras de nuestro único Nobel, traídas a cuento por Tatiana Acevedo, debo manifestar que el desencanto no es solo en relación con los diálogos de paz con las Farc, al fin y al cabo esta paz es solo para los viejitos (https://eligiopalacio.com/2015/09/29/la-paz-de-los-viejitos/). El desencanto es con el país, con la falta de oportunidades, con la pobreza, con el no futuro, con la misma vida de millones de colombianos sin posibilidades para superar la crisis que los ahoga, que los sacrifica, que los asesina -en medio de una guerra por el monopolio de la producción y la comercialización de las drogas ilícitas, del cobro de vacunas- o simplemente los mata de hambre. (Ver ¿LEGALIZAR QUÉ…? https://eligiopalacio.com/2016/04/28/6602/)

El viernes de la semana pasada visité “La Curva del Diablo”, aquella macabra curva entre los barrios Moravia y Palermo, en Medellín, a la que los habitantes de la zona han tratado de cambiarle el nombre por el de “La Curva de la Virgen”, infructuosamente. Allí, a pocos metros de donde se construye el imponente Puente de la Madre Laura, estuve de frente ante la pobreza. Fue tanto el impacto que no pude describir lo sucedido, solo atiné a correr a comprar un dulce y llevarme el recuerdo de la sonrisa de unos niños felizmente sorprendidos (LOS NIÑOS DE LA CIUDAD MÁS INNOVADORA https://eligiopalacio.com/2016/04/29/los-ninos-de-la-ciudad-mas-innovadora/)

Y el lunes la miseria de Caucasia, y el martes la de El Bagre, y el miércoles la de Cáceres. Y las calles sin asfalto, y los ranchos sin las mínimas condiciones sanitarias y los adultos cual ratas hambrientas tras un mendrugo de pan para sus hijos. Y los niños… allí, en medio del abandono, con la alegría de los primeros días, soñando con un futuro de fantasía que, de seguro, no llegará jamás.

Y las fronteras visibles (¿Quien dijo que eran invisibles?. Todo el mundo las conoce), y la “vacuna” obligatoria y el silencio absoluto: “Para sobrevivir aquí no se puede ver, no se puede escuchar, solo callar.  Tampoco sentir, te enloqueces si sientes. Y… uno se acostumbra.”

“Antes cientos de personas iban a las minas y del sobrante tomaban gramitos de oro para el sostenimiento de sus familias. Ahora no se puede, las multinacionales acordonaron los predios y no nos dejan ingresar… ya no hay de que vivir. Y la minería se volvió ilegal.”

Hoy una nueva encuesta, de la firma Gallup, mide la gestión de Juan Manuel Santos: la favorabilidad escasamente llega al 21%. ¿Le importará a miles de colombianos, en la pobreza absoluta y sin posibilidades de salir de ella, la imagen del presidente?

A los colombianos no los invade la prioridad del desencanto por los diálogos de paz. Los habita la prioridad del desencanto por el abandono de un Estado que parece preocuparle todo menos el hambre, el desarraigo y la falta de protección física y sicológica en medio de los cuales tratan de subsistir.

ANTES DEL FIN

Hermosa región la del Bajo Cauca Antioqueño, imponentes sus fértiles llanuras cada vez más diezmadas por la minería, hermoso el ganado vacuno que puebla las haciendas, los árboles de mango con sus frutos amarillos en el piso, a disposición del caminante. Entonces, ¿por qué la miseria?

 

UNOS SEGUNDOS PARA CONCLUIR “CIEN AÑOS DE SOLEDAD”

Llegaron tarde…
UNOS SEGUNDOS PARA CONCLUIR “CIEN AÑOS DE SOLEDAD”
Eligio Palacio Roldán

Observar, comprender y concluir, los tres tiempos lógicos, en apariencia simples, trabajados por Lacan, en el psicoanálisis, no suelen estar presentes en, el día a día,  de la mayoría de los seres humanos; nos pasamos la vida observando, solo en algunas ocasiones comprendiendo y muy pocas veces concluyendo; por ello, solemos estar extraviados hasta cuando, quizás, en un segundo, logremos una sincronización y, tal vez, podamos pasar “al acto”, tomando decisiones trascendentales para nuestra existencia; otras veces, ese instante llega demasiado tarde y ya no hay ocasión para cambiar el rumbo. Esto último, fue lo que le sucedió a Aurelio Babilonia y es relatado, magistralmente, por Gabriel García Márquez, en los apartes finales, del último párrafo, de Cien Años de Soledad, la mejor novela de habla hispana, después de El Quijote, según los críticos literarios:

Los segundos para ver; ver lo que fue su origen y el de su familia, su razón de ser y de estar en Macondo, en la tierra: “. . . En este punto, impaciente por conocer su propio origen, Aureliano dio un salto. Entonces empezó el viento, tibio, incipiente, lleno de voces del pasado, de murmullos de geranios antiguos, de suspiros de desengaños anteriores a las nostalgias más tenaces. No lo advirtió porque en aquel momento estaba descubriendo los primeros indicios de su ser, en un abuelo concupiscente que se dejaba arrastrar por la frivolidad a través de un páramo alucinado en busca de una mujer hermosa a quien no haría feliz. Aureliano lo reconoció, persiguió los caminos ocultos de su descendencia, y encontró el instante de su propia concepción entre los alacranes y las mariposas amarillas de un baño crepuscular, donde un menestral saciaba su lujuria con una mujer que se le entregaba por rebeldía. Estaba tan absorto, que no sintió tampoco la segunda arremetida del viento, cuya potencia ciclónica arrancó de los quicios las puertas y las ventanas, descuajó el techo de la galería oriental y desarraigó los cimientos.”  

Ahora, vienen los instantes para comprender: “Sólo entonces descubrió que Amaranta Úrsula no era su hermana, sino su tía, y que Francis Drake había asaltado a Riohacha solamente para que ellos pudieran buscarse por los laberintos más intrincados de la sangre, hasta engendrar el animal mitológico que había de poner término a la estirpe. Macondo era ya un pavoroso remolino de polvo y escombros centrifugado por la cólera del huracán bíblico, cuando Aureliano saltó once páginas para no perder el tiempo en hechos demasiado conocidos, y empezó a descifrar el instante que estaba viviendo, descifrándolo a medida que lo vivía, profetizándose a sí mismo en el acto de descifrar la última página de los pergaminos, como si se estuviera viendo en un espejo hablado. Entonces dio otro salto para anticiparse a las predicciones y averiguar la fecha y las circunstancias de su muerte.”

Y, por último, el tiempo para concluir: “Sin embargo, antes de llegar al verso final ya había comprendido que no saldría jamás de ese cuarto, pues estaba previsto que la ciudad de los espejos (o de los espejismos) sería arrasada por el viento y desterrada de la memoria de los hombres en el instante en que Aureliano Babilonia acabara de descifrar los pergaminos, y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre, porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra.”

Fueron Cien Años de Soledad para que un descendiente de los Buendía descifrara la razón de ser y de estar en Macondo, en la tierra, en el universo, y justo cuando lo ve, lo comprende y lo concluye, es demasiado tarde, ya no hay una segunda oportunidad y eso, precisamente eso, es lo que nos sucede a la mayoría de los seres humanos.

 ANTES DEL FIN

“Cien Años de Soledad” llegó a mi vida un 30 de diciembre, el 31 no me pude despegar del libro, el nuevo año me sorprendió aferrado a la historia, amanecí leyendo; a mis oídos llegaban celebraciones lejanas, a pocos metros de mi casa.