ETICA… PALABRAS, PALABRAS, PALABRAS…

ETICA… PALABRAS, PALABRAS, PALABRAS…

Eligio Palacio Roldán

Esta semana encontré desprevenidamente un artículo sobre la ética escrito, hace algunos días, por alguien que amenaza con publicar un artículo en contra de la institución para la que trabajo si no le agilizan un trámite; un trámite que ha presentado de manera errada varias veces. Ese hecho se repite una y otra vez en la historia de esta Colombia del siglo XXI: todos reclamamos la ética en los demás, sin entender que los demás de los demás somos nosotros mismos, como cantara el gran artista Alberto Cortez.

Puede ver: Los demás, https://youtu.be/Yg2sPJKINxI

Los discursos sobre la ética son solo palabras, palabras, palabras… como también cantara Silvana Di Lorenzo, artista también argentina como Cortez. Las palabras son una convención, “un acuerdo sobre lo fundamental” para entendernos entre humanos, a pesar de las características individuales que nos diferencian. Pero, si alguna palabra resulta insuficiente para entendernos es precisamente “ética”.

“La ética es el estudio y reflexión sobre la moral, lo que permite que un individuo pueda discernir entre lo que está bien y lo que está mal”. Sin embargo, en la sociedad de hoy esto parece un imposible. Creo que el humano no tiene la capacidad para éste discernimiento o lo tiene solo para juzgar los actos que comete el otro.  Hay mucho para teorizar al respecto, podría deberse a una visión del mundo superficial y la ausencia de una mirada hacia el interior. En ese orden de ideas, tanto las religiones, las pseudociencias de crecimiento personal y la sicología serían un fracaso. Quizás el ruido exterior de la sociedad de consumo nos absorbió como en un torbellino.

Y la falta de ética es el denominador común entre dirigentes políticos de izquierda y derecha, entre empresarios, líderes religiosos y gremiales, entre las gentes del común, entre usted que lee estas líneas y yo que las escribo. Por ello, a un mal gobierno lo sucede otro peor sin importar la ideología política que lo sustente, a un escándalo le sobreviene otro mayor y así en una rueda sin fin de la que todos queremos nos saquen y de la que ninguno hace nada por salir. Por eso la corrupción hace de las suyas en la sociedad del siglo XXI.

La falta de ética, en el otro, se convirtió en una herramienta política para mostrarse mejor que los demás, aludiendo nuevamente a la canción de Cortez, en un frenético transcurrir de hechos con más imaginario que real en su acaecer y con unos personajes, unas redes sociales y unos medios de comunicación ávidos de  popularidad, poder y dinero.

Puede ver: LA NUEVA REVISTA SEMANA https://eligiopalacio.com/2020/11/14/la-nueva-revista-semana/

¿Cómo salir de la encrucijada que nos presenta la vida? Realmente no sé y me preocupa mucho. Dirán algunos que hay que volver a Carreño. No creo, la ética de los viejos, también era amañada.

ANTES DEL FIN

Esperanzador el triunfo de Joe Biden en la contienda electoral de Estados Unidos no solo por lo que significaba Trump sino por la reivindicación de la experiencia en el ejercicio de la presidencia de la nación del norte.

Alguien decía en estos días que definitivamente el año 2020 se perdió por culpa del coronavirus. ¿Será cierto?

¿Cómo se controlará la transmisión del COVID-19 en las aglomeraciones y celebraciones de Navidad?

Disfruta: NAVIDAD https://eligiopalacio.com/navidad-2/

UN SÍMBOLO DE ÉTICA: MARGARITA SALAZAR

UN SÍMBOLO DE ETICA: MARGARITA SALAZAR

Eligio Palacio Roldán

En desarrollo de un diplomado con la Universidad Javeriana me solicitan escribir un “RELATO DE ADMIRACIÓN MORAL… de una persona, describiendo su carácter humano y explicando por qué puede servir de ejemplo en la educación moral de las nuevas generaciones…”, tarea bien difícil dada mi prevención sobre aspectos de la moral y la manipulación, casi siempre religiosa,  que dicho concepto conlleva.

“La diferencia entre ética y moral es que la moral se refiere al conjunto de normas y principios que se basan en la cultura y las costumbres de determinado grupo social. Por otro lado, la ética es el estudio y reflexión sobre la moral, lo que permite que un individuo pueda discernir entre lo que está bien y lo que está mal.” https://www.diferenciador.com/etica-y-moral/

En ese orden de ideas, más bien, voy a hacer un relato de ADMIRACIÓN ÉTICA.

A Margarita la conocí cuando me trasladaron a Grandes Contribuyentes en Medellín, en 1992. Más allá de las prevenciones que pudiera despertar alguien nuevo, poco recomendado, como indicaría la moral de ese y de estos tiempos, en Márgara predominó su  ética, ética nacida desde la convicción, y fue mi tutora dulce e implacable y no solo en materia de impuestos sino en mi formación profesional y personal. En un alto porcentaje, lo que soy como funcionario se lo debo a ella: responsable, estudiosa, cuestionadora, asertiva, analítica, perseverante y de una gran disciplina. En sus años de permanencia en la entidad fue una gran consejera, en lo técnico y en lo personal, de todo tipo de funcionarios, desde el más humilde hasta de los más altos directivos de turno.

Nunca le interesó el poder que otorgan los cargos de dirección. Jamás aceptó uno. Tenía el poder del conocimiento como nadie, el poder del trabajo, del análisis y del estudio de la norma. El poder de un comportamiento ético. Contadora de profesión tenía conocimientos en derecho, finanzas, economía y en otros temas menos relacionados con la actividad laboral como la política, el turismo, la sicología y, obvio, la ética. La moral, no era su interés. Nuestra moral está construida sobre grandes desaciertos.

Puede ver EL FIN DEL ESPEJO https://eligiopalacio.com/2013/05/03/el-fin-del-espejo-2/

La ética era la guía de su existencia. Ética construida desde la razón, desde el deseo de hacer el bien a los demás y en no dañar nada ni a nadie. En la defensa del estado. Enemiga de las medidas sin lógica, nacidas de la ambición de poder y del autoritarismo.

Fue humilde con el conocimiento, abierta a las críticas y las sugerencias, al diálogo basado en el análisis y el estudio como fuente de conocimiento. Cuando me le acercaba a preguntarle algo me recibía con un ¿Ya leyó?, ¿Qué posición tienes? Al comienzo, bajaba la mirada y me iba callado a mi puesto de trabajo a investigar. Después, nunca cometí el error, no tuvo que volver a preguntarme.

Convencida de su trabajo, jamás imponía su posición a pesar de ser la de mayor experiencia y conocimiento. Respetaba a los demás compañeros y a los contribuyentes y los animaba a defender sus posiciones con argumentos.

ANTES DEL FIN

Alguna vez, trabajó junto a mí, ayudándome, hasta las once de la noche. A esa hora, me dijo: “Bueno, me voy, a las 6:00 de la mañana estoy acá para revisarle lo que haga. Ante esa muestra de responsabilidad no tuve más remedio que trabajar hasta las tres de la mañana y regresar luego a las cinco, para esperarla orgulloso de mi esfuerzo. Le había aprendido algo.

Gratitud eterna, Márgara.

LOS PRIMEROS CIEN DIAS… EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS XV

LOS PRIMEROS CIEN DIAS… EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS XV

Eligio Palacio Roldán

Los primeros cien días, se pueden entender como un tiempo suficiente para una transición. La Cadena Ser de España, indica el porqué de su importancia, así: “Históricamente los expertos relacionan esta fecha con Napoleón. Es el tiempo que transcurrió desde su huida de la isla de Elba donde estaba exiliado y su derrota definitiva en Waterloo, en 1815. Durante esa “campaña de los cien días”reconstruyó el ejército y retomó el gobierno. En Estados Unidos, fue el presidente Frankin D. Roosevelt el que lo introdujo como “periodo de gracia”. Asumió el cargo en 1933 y durante los primeros cien días de gobierno aprobó la mayoría de leyes intervencionistas que puso en marcha para luchar contra la Gran Depresión… Estas leyes fueron posteriormente su legado y se conocen como New Deal. En este tiempo consiguió que el Congreso aprobara 15 leyes que reconstruirían la moral y la economía del país. Desde entonces, ha sido una fecha simbólica en la que los presidentes han trazado las prioridades de los próximos cuatro años de mandato.”

 (https://cadenaser.com/ser/2017/04/28/internacional/1493360693_602353.html)

El pasado jueves, se cumplieron los primeros cien días de confinamiento en Colombia y muchas cosas han cambiado, en nuestra sociedad. Y digo cambiado, pero en realidad hay es un retroceso en lo económico y social; y un estancamiento en lo espiritual y en la conciencia universal, que muchos predijeron avanzaría.

Hoy como hace más de medio siglo el hambre cunde por campos y ciudades y los recursos del estado no alcanzan a cubrir las necesidades básicas de una población cada vez más desesperada. No hay empleo y los rebuscadores, de siempre, ven limitada su actividad por el confinamiento. Los llamados de auxilio de parientes, amigos y conocidos en dificultades económicas crecen. La situación se agrava cada día y a diferencia de las historias de ayer las migraciones son imposibles, primero por el aislamiento de pueblos y ciudades y segundo porque no hay hacia dónde ir. La crisis es mundial.

En lo social la transformación es más profunda. El aislamiento limita las relaciones interpersonales: la familia y el hogar recuperan la importancia de otros días; los seres queridos, con los que no se convive, no se ven por meses; los Centros Comerciales y las Grandes Superficies dejan de ser puntos de encuentro para socializar dando un respiro a las tiendas y los almacenes de barrio, venidos a menos por las estrategias de mercadeo de los últimos años; la alimentación vuelve a ser hogareña y se cierran restaurantes, bares y sitios de entretenimiento y diversión. Vuelven las prohibiciones: la ley seca, por ejemplo, y la persecución de las personas que trasgreden la medida de encierro nos transportan a imágenes de comienzos del siglo pasado cuando se perseguían los juegos de suerte y azar y el contrabando de tabaco. Se recuperan las horas de sueño perdidas en medio del afán por el dinero y el consumo.

En lo espiritual se esperaría un mayor avance; o al menos en lo ético: un compromiso con el otro, una mano tendida o mínimo no aprovecharse de la crisis para el beneficio propio. Claro que, eso es demasiado pedir en una sociedad enferma como la nuestra, la corrupción sigue haciendo de las suyas. En lo religioso, es hora que las iglesias muestren alguna de las enseñanzas de Jesús, en beneficio de los pobres.

Hoy, más que nunca, la humanidad requiere líderes que asuman la nueva realidad, replanteen estrategias  y encuentren salidas a la crisis. Hacen falta prohombres para la industria, el comercio, el gobierno y para la paz espiritual.

ANTES DEL FIN

A los cierres de los establecimientos donde los artistas brindaban sus espectáculos se une la crisis de los medios de comunicación generada, por los recortes en la publicidad: Malos tiempos llegan para nuestros artistas.

El sector turismo también naufraga. Un saludo y un abrazo para La Macarena que parecía renacer luego de años de violencia. Ahora, tan solo la crisis.


¿CREER?, ¿CREER EN QUÉ O EN QUIÉN?

¿CREER?, ¿CREER EN QUÉ O EN QUIÉN?

Eligio Palacio Roldán

Cuando era niño creía en mis padres, mis hermanos. También en los trabajadores de la finca, en el alcalde del pueblo, los concejales, los maestros, el gobernador y en el presidente de Colombia. En el ejército y la policía (Qué niño de mi edad no soñó con ser uno de ellos). En sacerdotes, obispos y en El Papa.  Creer correspondía a la significación de la RAE de “Tener a alguien por veraz”. Veraz: Que diceusa o profesa siempre la verdad.”

También en un Dios todo poderoso. En las brujas, los duendes, la madre monte. En los espíritus y en el más allá. Creer como “Tener algo por cierto sin conocerlo de manera directa o sin que esté comprobado o demostrado”

En que la tierra era plana y que si se caminaba mucho se llegaría al borde de un precipicio. Creer:Tener algo por verosímil o probable”.

Más tarde creí en la ética y los valores de las gentes y hasta en los políticos y en la justicia.

Creí también en seres de carne y hueso: en el defensor de los Derechos Humanos, Jesús María Valle Jaramillo, asesinado por la ultraderecha; en el más brillante intelectual que he conocido: Carlos Gaviria Díaz, ex candidato a la presidencia de la república por el Polo Democrático (cuando lo conocí, varios años antes, logré una concentración en su discurso inimaginable. Al terminar le dije: usted tiene que ser presidente de Colombia. – Si usted me ayuda lo lograremos, me dijo. No fue así). Más recientemente lo hice en un sacerdote: Ernesto Gómez, ya fallecido.

Con el tiempo ese creer se fue desmoronando con la excepción de la familia y Dios, creo que por incapacidad para asumir la realidad que por otra cosa. Obvio que muchas creencias, como las de brujas, nunca tuvieron fundamento. La teoría de la tierra plana tampoco; pero fue tan difícil hacerme a la idea.

El creer en las instituciones del estado y religiosas, en los sacerdotes y los políticos, sobre la justicia pronto se hizo trizas porque, como dice la canción, Que tiempo tan feliz, “La vida nos daría su lección”.

Y han sido muchas lecciones para mí, para los colombianos, desde el surgimiento del narcotráfico en Colombia, a finales de la década del setenta del siglo pasado, y la implantación de un estilo de vida “traqueto”, donde el afán por vivir con dinero y lujos desbordó la ambición y acabó con principios y valores. Y ese fin de principios y valores acabó con la credibilidad de los supuestos líderes y de la gente del común. Ahora hay que tener en cuenta en los presupuestos de las pequeñas y grandes empresas el dinero destinado a  la corrupción; ahora los alcaldes y concejales, además de su sueldo, cuentan en sus ingresos con el quince por ciento de la coima en los contratos. Ahora “todo el mundo” ajusta su sueldo y si no lo hace es calificado de “guebón”.

La prensa registra una y otra vez escándalos de corrupción, de abusos de poder. Aparecen involucrados gobernantes, políticos, religiosos, militares, miembros de la rama judicial. Bueno todo el mundo. Incluso ella misma.

Mientras tanto, todos los dirigentes de esta Colombia, que parece colapsar en nuestras manos, tratan de demostrar que el otro es el malo: Intrigando, comprando testigos, tendiendo trampas. Pretendiendo que el gobierno de turno fracase como si su fracaso no fuera el de todos nosotros.

¿Creer? ¿Creer en qué o en quién?

ANTES DEL FIN

Esta semana, en el baño (los hombres también hablamos en el baño), un amigo me decía preocupado: ¿Es que yo no entiendo por qué un alcalde se pone a robar si además del sueldo tiene el 15% en los contratos? Bajé la mirada. Me cansé de explicar que eso es corrupción. A las gentes ese porcentaje de soborno les parece normal. Nadie me cree que eso sea corrupción.

En fin, no creo en nada ni nadie… Ni nadie me cree a mí. Así estamos.

ETICA Y CORRUPCION EN LA ERA URIBE-SANTOS

ETICA Y CORRUPCION EN LA ERA URIBE-SANTOS

Eligio Palacio Roldán

Estoy seguro que las medidas tomadas por el gobierno Santos para luchar contra la corrupción serán inocuas y solo se generará una “Cacería de Brujas”.

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Entre la falta de ética y la corrupción hay una línea muy delgada que se rompe muy fácilmente y que incluso es difícil dilucidar.

Para entender un poco el tema acudimos a la Real Academia de la Lengua Española que define ética como Recto, conforme a la moral o conjunto de normas  morales que rigen la conducta de la persona en cualquier ámbito de la vida”; moral “Perteneciente o relativo a las acciones de las personas, desde el punto de vista de su obrar en relación con el bien o el mal y en función de la vida individual y, sobre todo, colectiva”, nada que ver con religión afortunadamente; y corrupción “En las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores”.

Dos ejemplos:

  1. “…los dos hijos del presidente Álvaro Uribe, Tomás y Jerónimo, se habrían beneficiado con la valorización de terrenos de su propiedad ubicados en el municipio de Mosquera (Cundinamarca), al quedar incluidos en una reglamentación de Zona Franca. El hecho habría tenido lugar en diciembre del año pasado, avalado por la Comisión Intersectorial de Zonas Francas, del cual hacen parte los ministros de Comercio y de Hacienda.”. (http://www.elespectador.com/impreso/articuloimpreso136936-crece-debate-negocio-de-los-hijos-de-uribe)
  2. Macías, junto al abogado Jaime Lombana, plantearán en su demanda que hubo serias irregularidades en el Conpes 3817, realizado en octubre de 2014, donde se hicieron modificaciones al proyecto de la Ruta del Sol. En este Conpes estuvieron presentes las entonces ministras Parody y Álvarez y se habría tomado la decisión de incluir en la obra el tramo Ocaña –Gamarra, que a juicio del senador uribista, es una desviación de la ruta que tiene como único fin favorecer el negocio portuario de la familia Parody.” (http://www.elespectador.com/noticias/politica/guerra-judicial-odebrecht-uribistas-demandan-cecilia-al-articulo-675340)

Estos dos casos tienen mucho en común: han sido blanco de críticas a los dos gobiernos, por parte de la oposición, como casos de corrupción para los opositores de Uribe el primero y para los de Santos el segundo, los áulicos de ambos gobiernos han guardado silencio cómplice, y se ha dejado de lado la intención de saber si la Zona Franca de Mosquera y las modificaciones a la Ruta del Sol eran necesarias o no. Eso no parece importar, solo que como dicen algunos “Dieron papaya”. Y si, “dieron papaya”.

Los casos podrían ser de falta de ética y no de corrupción y se estaría difamando a gentes inocentes. No sería de corrupción por que no se estarían construyendo para beneficiar de una manera desproporcionada a las familias de los políticos cuestionados y, obvio, no podemos caer en la ridiculez de considerar que los miembros del gobierno, a cualquier nivel, y sus parientes no se puedan beneficiar de la gestión de los gobernantes de turno.

Es difícil determinar si los casos tuvieron problemas de ética o de corrupción por que, en ninguno de los casos, está claro si las decisiones se tomaron en función del beneficio individual o colectivo. Y como se dieron los hechos siempre quedará la duda, más, teniendo en cuenta nuestra inclinación a juzgar al otro. Las autoridades tampoco podrán determinar si hubo corrupción o no como ocurrió con los hermanos Uribe (http://www.elespectador.com/noticias/judicial/rechazan-demanda-contra-de-tomas-y-jeronimo-uribe-zona-articulo-302306), salvo que aparezca un pago de soborno, caso poco probable.

¿Pero si el problema no es de corrupción que falló en estos casos para evitar suspicacias? Es imposible ser objetivo en una decisión y máxime cuando hay intereses particulares. Se debió haber hecho algo tan simple: informar y declararse impedido(a)s, en la toma de decisiones. Para ello existen los nombramientos ad hoc. Eso es ética y ética es lo que no tenemos los colombianos. Tanto así que los hechos de la vida pública del país no son buenos o malos per se sino por si ocurrieron en uno u otro gobierno. Es así como la corrupción se oculta entre copartidarios y se denuncia contra adversarios. Claro está, tiene mucho que ver si yo recibo beneficios de unos u otros. En esas estamos.

Estoy seguro que las medidas tomadas por el gobierno Santos para luchar contra la corrupción serán inocuas y solo se generará una “Cacería de Brujas”. Más valiera que los presidentes Uribe y Santos admitieran los errores de sus gobiernos y pusieran a la orden de las autoridades toda la información de que deben disponer. Claro, no lo harán, se verían implicados por acción o por omisión.

ANTES DEL FIN

La solución a la corrupción está en la reeducación del pueblo colombiano en valores éticos tal como lo he dicho en diversas oportunidades y en especial en la columna MI PATRIA CORRUPTA https://eligiopalacio.com/2013/10/08/mi-patria-corrupta/

En infinidad de ocasiones he tenido que participar en discusiones y decisiones que han afectado a mis seres queridos. Siempre me he declarado impedido. No hay otra manera de tener la conciencia tranquila.