Etiqueta: Edificio Mónaco

MEDELLIN SITIADA

MEDELLIN SITIADA

Eligio Palacio Roldán

En el año 2014 escribí una columna sobre como Medellín era líder en la venta y el consumo de drogas ilícitas (Ver MEDELLIN ILEGAL  https://eligiopalacio.com/2014/07/01/medellin-ilegal/). El reporte de drogas Colombia 2017 indica que Antioquia tiene consumos de drogas superiores al promedio del país (Ver https://www.elmundo.com/noticia/Medellin-y-Eje-Cafetero-tienen-consumos-de-drogas-superiores-al-pais/363840). Y como si esto fuese poco, un informe de julio de 2018 revela que “La capital antioqueña es la ciudad colombiana que lidera la cantidad de niños que inician a temprana edad el consumo de drogas” (Ver La capital antioqueña es la ciudad colombiana que lidera la cantidad de niños que inician a temprana edad el consumo de drogas).

Para un simple observador de las calles que camina, los sitios que visita o los barrios que habita, en Medellín y el Valle de Aburrá, es evidente el incremento en el consumo de drogas y de su mano el de la delincuencia organizada en la ciudad. Bueno, pensándolo bien, es al contrario: El consumo de drogas crece a pasos acelerados en la medida en que las bandas delincuenciales se toman la ciudad de Medellín, el departamento de Antioquia y Colombia entera.

Las cifras de homicidios en Medellín durante el 2018 superaron los 600, una cifra que no se veía desde el 2014 (Ver Medellín superó la cifra de 600 homicidios en 2018 https://www.eltiempo.com/colombia/medellin/medellin-supero-la-cifra-de-600-homicidios-en-2018-308368) y en los primeros días de este año los datos indicaban un incremento de los asesinatos con respecto al 2018 (Medellín superó la cifra de 600 homicidios en 2018 https://www.eltiempo.com/colombia/medellin/medellin-supero-la-cifra-de-600-homicidios-en-2018-308368).

El nueve de febrero, luego de la celebración del día del periodista, un taxista nos abordó para contarnos su triste situación: En los “acopios estaban cobrando “vacunas” para poder prestar el servicio; en los barrios que dominan las bandas criminales, por el ingreso del vehículo. Eran cada vez más barrios, dijo. Las gentes tienen que pagar “vacuna” por parquear el carro, por tener una tienda o una peluquería. Por trabajar.

Mientras la ciudad permanece “tomada” por la delincuencia, el alcalde y el gobernador youtuber (Federico Gutierrez y Luis Pérez) se dedican a una posible campaña presidencial o, como premio de consolación, una reelección o una rotación entre alcaldía y gobernación.

Ni Pablo Escobar, ni los movimientos guerrilleros lograron lo que han logrado las bandas delincuenciales: Sitiar a Medellín. Y ante esta grave situación, sin precedentes, el alcalde se le ocurre, en una medida desesperada para mejorar su alicaída imagen: demoler el Edificio Mónaco, como si con ello borrara la larga historia delincuencial que se ha incrustado en el inconsciente de nuestra ciudad.

No es borrando el pasado de violencia y muerte como evoluciona el hombre y la sociedad. Es viéndolo con mirada fría, toando distancia, comprendiéndolo y concluyendo que no es el camino que enaltece la raza humana. Para ello, es necesario volver a decirlo: el único camino es la educación. De lo contrario, la historia se repetirá una y otra vez hasta la eternidad.

ANTES DEL FIN

Meritoria la campaña que lidera el Presidente Duque para socorrer al pueblo venezolano. ¿Cuándo lo hará con el pueblo colombiano? El sistema de salud, por ejemplo, requiere una intervención inmediata.

Vea:

DERRUMBAR LOS SÍMBOLOS DEL NARCOTRAFICO https://eligiopalacio.com/2018/04/12/derrumbar-los-simbolos-del-narcotrafico/

PRETENDIENDO “MATAR” A PABLO ESCOBAR https://eligiopalacio.com/2017/06/16/pretendiendo-matar-a-pablo-escobar/

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DERRUMBAR LOS SÍMBOLOS DEL NARCOTRAFICO

DERRUMBAR LOS SÍMBOLOS  DEL NARCOTRAFICO

Eligio Palacio Roldán

Tituló el diario El Espectador, su editorial del pasado sábado “DERRUMBAR LOS SIMBOLOS DEL DOLOR” donde elogió la iniciativa de la Alcaldía de Medellín de demoler el simbólico edificio Mónaco donde habitó, el mítico, Pablo Escobar.

Tiene razón el editorial en que para “Colombia no es útil olvidar de donde viene y por lo que ha pasado”. Desafortunadamente no solo no lo olvidó sino que incorporó la memoria de Pablo Escobar y del narcotráfico a su actuar, su forma de ser y estar en el mundo, su cultura. Triste realidad que no se cambia demoliendo edificios. Sólo basta con ver la transformación de la arquitectura para entenderlo: Ahora son cientos de edificios réplica del Mónaco los que ocupan ciudades y pueblos en Colombia. Sólo basta analizar las dimensiones de los cultivos ilícitos y del narcotráfico para comprender que miles de colombianos han seguido el ejemplo del capo del Cartel de Medellín. Solo basta con observar el comportamiento de las gentes, en nuestra geografía, para dimensionar la penetración de lo ilícito en nuestra cotidianidad.

Dirán algunos que no tengo razón, en lo que pienso, que Alemania, por ejemplo, se reintegró luego de derrumbar el muro de Berlín; pero la historia fue al contrario: el símbolo cayó por una decisión del pueblo alemán de unirse. Luego las protestas obligaron al gobierno a anunciar que el paso a lado y lado estaba permitido y el muro fue derruido por la multitud que ansiaba la unión entre Alemania y Alemania Oriental.

¿Qué hubiese sucedido si se derriba el muro y no hay deseo de unión? Lo que ocurre en muchas fronteras del mundo: una guerra.

Afirma, además, el editorial que “Cambiar estos monumentos a la maldad por homenajes a las víctimas es la única manera de dar la batalla por una memoria que recuerde el dolor y se comprometa a no repetirlo.” Derribar el edificio Mónaco es un paño de agua tibia, algo inocuo, un titular en los medios de comunicación, nada más. Se haría más dejando el edificio, aceptando que es un sitio turístico y mostrando a propios y extraños los efectos nefastos del narcotráfico. ¿O será que las mismas autoridades no encuentran argumentos para demostrar que el delito es funesto para la humanidad?

Borrar la memoria de Escobar, derrumbar el mito, solo se logrará cuando los colombianos vean, entiendan y concluyan que hay otros caminos, otras formas de estar en el mundo, generadoras de mayor bienestar físico y emocional, que estar inmersos en un estilo de vida y en una economía fundamentada en el narcotráfico. Para ello, se debe hacer entender a la sociedad las consecuencias negativas que genera estar sumido en la ilegalidad. Si hay consecuencias, claro, porque el margen de generación de riqueza por actividades ilícitas versus el castigo por participar en ellas es mínimo, en un país donde la justicia no funciona.

Además se debe cultivar el espíritu a través de la educación y el apoyo a la cultura como bien lo viene haciendo, por ejemplo, la alcaldía de Medellín desde hace varios años. Solo la educación entendida como formación y mejoramiento continuo y la generación de oportunidades de trabajo dignas podrá derrumbar los edificios “Mónaco” que se levantan como símbolo de poder y de riquezas bien o mal habidas.

¿Qué sucederá si se derriba el Edificio Mónaco y no hay un deseo de salir de la cultura del narcotráfico? Nada.

ANTES DEL FIN

Creo que con el mito de Pablo Escobar ya no hay nada que hacer. Es el símbolo de Colombia en el exterior, de la mano de uno o dos artistas y deportistas.  Ni siquiera el “famoso” Nobel del presidente Santos tiene alguna recordación entre el ciudadano del común.

Invito a ver… NIÑOS DE GERONA – ESPAÑA HABLAN DE COLOMBIA https://eligiopalacio.com/2018/02/22/ninos-de-gerona-espana-hablan-de-colombia/

PRETENDIENDO “MATAR” A PABLO ESCOBAR

PRETENDIENDO “MATAR” A PABLO ESCOBAR

Eligio Palacio Roldán

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Dice el editorial de El Espectador del pasado domingo que “no vamos a permitir que se olvide el dolor por el que hemos pasado, ni que los victimarios se conviertan en leyendas”, haciendo referencia a la estrategia del alcalde de Medellín para menoscabar la imagen de Escobar, para “matarlo” como el ídolo en que se ha convertido en todo el mundo.

Se hace referencia en la publicación a la propuesta del mandatario de demoler el mítico edificio Mónaco, residencia de Escobar en la ciudad. Algo similar se hizo ya en la Hacienda Nápoles, en el Magdalena Medio, donde destruyeron la averiada casa de Escobar. Malas decisiones si se tiene en cuenta el potencial turístico de las edificaciones. En vez de destruirlas se deben utilizar para explicar el porqué de Escobar y de sus fechorías.

Todos los principios  de autoayuda, sicológicos y religiosos dicen que para superar las dificultades lo primero es reconocerlas, entenderlas y luego si tratar de modificarlas. En este caso la pretensión es absolutamente opuesta, se quiere enterrar cualquier vestigio de Escobar como si esto resolviera el problema.

Obvio que Escobar fue un nefasto personaje, claro que de él heredamos comportamientos reprochables como el dinero fácil, la corrupción como medio para conseguir los propósitos y el estilo narco de una gran franja de nuestra sociedad. Sin embargo, también es cierto que se convirtió en un ícono para gran parte de Colombia, Latinoamérica y el mundo; algo así como el símbolo de la reivindicación de los pobres de la tierra ante el poder y la indolencia de países ricos, en especial de Estados Unidos. Escobar es en el imaginario una especie de El Che Guevara de finales del siglo XX.

Las autoridades pretenden borrar a Escobar destruyendo los lugares que habitó, criticando a los artistas que le rinden homenaje, tratando de ocultarlo como se ocultan los pecados de los antepasados, y no dan la guerra que hay que dar, la guerra contra la falta de oportunidades, contra la pobreza. No es sino recorrer el noreste antioqueño o el sur del país, para entender que el cultivo de coca es la única fuente de subsistencia para miles de personas. Nuestros mandatarios repiten los mismos errores de Estados Unidos, en su lucha contra el narcotráfico, no reconocen el origen del problema o lo maquillan para que el negocio siga como está; no en vano es una fuente de riqueza y poder para muchos.

Escobar es y será, para bien o para mal, el referente de Colombia ante el mundo, por mucho tiempo. Para cualquier viajero de nuestro país es la pregunta obligada y más cuando se es de Medellín. Entonces, ¿para qué rasgarse las vestiduras? Harían mejor nuestros gobiernos legalizando el turismo alrededor del capo y contando la verdadera tragedia, con personal capacitado para ello. No hacerlo distorsiona su historia y lo mitifica aún más.

Los mitos se destruyen con realidades y esas realidades están en educación, inversión social, control a la corrupción, generación de empleo lícito y ejemplo. Las transformaciones se dan. Una muestra de ello es lo que ocurre en la Comuna 13 de Medellín.

ANTES DEL FIN

Creería que la iniciativa del alcalde Federico Gutierrez de derrumbar el edificio Mónaco es “otra” idea para disimular su pobre gestión.

Pobre gestión, también, a pesar de su habladera, la el Gobernador Luis Pérez.

Y ni hablar de la gestión del presidente Santos. Se le fueron dos gobiernos detrás del espejito de las Farc, como a Uribe.

¡Estamos graves!