MONSEÑOR ERNESTO GÓMEZ – EL LÍDER DEL SIGLO XXI

MONSEÑOR ERNESTO GÓMEZ – EL LÍDER DEL SIGLO XXI

Murió un gran hombre. Un líder de la Iglesia Católica ejemplo para todas las religiones y la humanidad entera.

Infinitas gracias.

Los recuerdos de la era Monseñor Ernesto Gómez, en Entrerríos – Antioquia, en este link:  https://eligiopalacio.com/tag/monsenor-ernesto-gomez/

Aquí el homenaje de un domingo, en Paisaje Estéreo

 

Audio editado

COLANTA – JENARO PEREZ

COLANTA – JENARO PEREZ
Eligio Palacio Roldán
No solo trasformó la zona si no a sus habitantes, su forma de ser y de pensar y de estar en la vida.

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Por razones de índole familiar y de arraigo, suelo recorrer con mucha frecuencia los municipios del norte antioqueño, cercanos a Medellín: San Pedro, Entrerríos, Belmira, Don Matías y Santa Rosa de Osos; en esos recorridos, ante el asombro de mis acompañantes de viaje, por la belleza, el orden y el verde intenso de la región, les cuento la siguiente historia:

Érase una vez una comarca muy pobre, al norte de Medellín, tanto que las historias de hambre y miseria eran el común denominador; tanto que la mayor parte de sus habitantes se habían desplazado en la primera mitad del siglo XX a la ciudad, buscando un mejor porvenir para sus familias, habían emigrado tras el trabajo en Coltejer, Fabricato y Tejicondor, las grandes empresas textileras  de la época. Se sembraba maíz, papa, frijol y, claro, se ordeñaban vacas; recuerdo como en una finca de unas 200 hectáreas se producían unos 60 litros de leche; y recuerdo, también, la dificultad para vender esa leche, los fiados en la tienda hasta que Proleche, el único comprador, enviara el cheque; también la devolución del producto o los días en que no lo compraban y la familia se llenaba de angustia… y de queso…

En esa región, crecía el helecho, los morales y el yaragua  que le daban una tonalidad café a las tierras; el verde era un verde amarillento de las cosechas de maíz; esa misma zona es la misma que hoy, cuarenta años después, deja entre incrédulos y emocionados a los visitantes.

Guardadas las proporciones…, bueno, sin guardarlas, se podría decir que la hazaña de transformar estas tierras antioqueñas y volverlas productivas es comparable con la conquista del desierto en Israel o la ampliación de la frontera terrestre en los países bajos. Pero ¿Cómo se dio esa metamorfosis?

Fue un visionario, Jenaro Pérez Gutierrez, quien tomó las riendas de la naciente Cooperativa Lechera de Antioquia – Colanta y a través de ella, no solo trasformó la zona si no a sus habitantes, su forma de ser y de pensar y de estar en la vida. Ahora, en el norte antioqueño no se presentan situaciones de apremiante pobreza, entre sus antiguos pobladores, solo alguna por el desplazamiento hacia la zona, sus habitantes se emplean en sus pequeños y productivos terrenos y en la industria que se ha generado a partir del desarrollo impulsado desde la cooperativa. En la región, gracias a su desarrollo, no se han presentado graves problemas de orden público, sus gentes ya no emigran a la ciudad en busca de oportunidades e incluso es notorio el regreso de los mayores, a terminar sus vidas en un envidiable hábitat.

Del prohombre, Jenaro Pérez, se han creado historias y mitos; tantos, que parece increíble escucharlo hablar con la alegría y el entusiasmo de un adolescente y la sabiduría del hombre que cambió la historia de una gran parte de Antioquia y de Colombia, sin violencia, de manera honrada, solo con trabajo y con creer en su origen y en las posibilidades de una economía incipiente.

El señor Pérez es, sin duda, un héroe nacional; algún día será reconocido como tal.

ANTES DEL FIN

He sostenido, en varias oportunidades, que la objetividad no existe. Esta reflexión, diferente a la de varios colegas, no está basada en ninguna entrevista, en ninguna consulta, en ninguna lectura, en ninguna investigación, en ningún interés particular u oculto; está fundamentada en la observación directa, cada semana, por más de cuarenta años, en sentarme en una montaña y mirar hasta que la visión lo permita y en la transformación, también, de un pedazo de tierra, de mi mano, en esa zona del país.

EN BUSCA DE REMEDIOS POR MEDELLIN

EN BUSCA DE REMEDIOS POR MEDELLIN
Mariano Agudelo

En el 12 de octubre , el día más bello de todos. Era un Santo Domingo.

Muy temprano, se levantó Don Matías de su cama, encendió el fogón con una Candelaria para tostar una Carepa, se estiró en una Sabanalarga a comérsela y luego, lo que hace es rezarle a Las ánimas en el Santuario; ya que su hija Carolina, estaba enferma porque la había picado una culebra el viernes en el Carmen de Viboral, además había corrido Entrerríos, Arboletes y Cañas Gordas, un Abejorral la perseguía, entonces su mejor opción fue tirarse a un Río Negro que bajaba por el Jardín.

El día anterior, sábado, Don Matías le había pedido a Gómez Plata, y la reunió con otra que había Urrao en el banco, el Retiro total fue de $100.000. Con esto iría a Medellín por Remedios. Don Matías, siempre fue un hombre de problemas, si le contara todo, seguro no terminaría, pero imagínese que su esposa doña Marinilla, siempre le sacaba la Piedra de El Peñol (A veces la grande, otras la chiquita); y si por si fuera poco su suegra Santa Rosa la violaron porque tenía el Hoyo Rico , y no solo eso, Don Matías en el colegio siempre fue muy Sonsón.

Y como su hija Carolina estaba muy mal, fue corriendo pa’ el bus, solo alcanzo a depilarse La Ceja. Tan de malas fue, que este Santo Domingo solo salía una buseta y estaba completamente llena, pero tuvo un golpe de suerte y apareció Caicedo, un amigo de la escuela, conversaron varios minutos, le dijo que hace años se fue a vivir al oeste del Río Cauca. Su amigo venia en un Turbo, traía materiales para la fábrica de velas San Jorge , estaba a punto de regresar vacío por Medellín, y luego seguir por la vía hacia Bogotá, hasta Guarne y Guatapé por más pedidos.

Caicedo le dijo a Don Matías: Abriaquí y vámonos rápido, debemos llegar a Medellín cuanto antes. Hicieron una parada para orinar y comer algo; los atendió una señora muy Barbosa. Pidieron el plato del día que era El Bagre con Carepa.

Los Salados viajeros, se marearon y tumbaron los muros de Jericó, también volvieron nada el Jardín, sin embargo, Don Matías le dijo varias veces Amagá, Amagá, Amagá.

Se apago el radio, y ya, no sonaron más los de Yolombó.

-Yalí dije, fue su culpa, la culpa es suya, usted Caicedo se puso a ver La Estrella y mire como me quedo La Ceja.

Respondió Caicedo: – Mire; solo La Unión nos permitirá llegar a Medellín, así que dejemos de pelear y recémosle a la virgen de Guadalupe para que reparemos el Turbo y lleguemos a la ciudad antes de que anochezca.

Repararon el Turbo, no fue mucho el daño, pero el radio quedo malo. Lo más importante es que todo quedo Bello. Siguieron por la vía muy callados pero con ansiedad de llegar rápido.

Curiosamente pasaron por el 12 de octubre y el 13 de octubre, ya que los cogió la noche, buscaron una droguería donde consiguieron los Remedios, Don Matías amaneció en la terminal del norte, y Caicedo siguió por su ruta.

Y así termina esta historia, a pesar de que El Bagre con Carepa les cayera mal, finalmente La Unión de estos antioqueños permitió que consigan Remedios para Carolina y la salven de tan cruel tragedia.

Nota final:
Sin la intención de regionalismo, ni racismo, ni ofender a nadie, simplemente la de divertir y pasar un rato de humor

Barrio de Medellín
Vereda de Entrerríos
Vereda de Don Matías
Corregimiento de Santa Rosa de Osos
Fábrica de Velas Entrerríos
Vereda Entrerríos