LA REVOCATORIA DE DANIEL QUINTERO

LA REVOCATORIA DE DANIEL QUINTERO

Eligio Palacio Roldán

Estoy de acuerdo con los críticos de Daniel Quintero en que es el peor alcalde de Medellín desde que los mandatarios locales comenzaron a ser elegidos popularmente, en 1988, y creo de toda la historia de la ciudad; sin embargo, no estoy de acuerdo con la promoción de su revocatoria, también popular, ¿Por qué?

Para muchos, el Comité promotor de la Revocatoria del mandatario se anotó un éxito con el número de firmas y con su validación por parte de la Registraduría Nacional del Estado Civil: 383.685 de las cuales se validaron 133.248, a sabiendas que para el efecto solo se necesitaban 91.211, el 30 por ciento de los 304.034 votos obtenidos por el mandatario en las elecciones de octubre de 2019. No obstante, no hay tal. Veamos:

Si en las elecciones de refrendación del mandato del alcalde local sale triunfante, Quintero se fortalecerá y tendrá las agallas de hacer con mayor firmeza las “alcaldadas” que viene haciendo, no habrá poder humano que lo detenga y saldrá de su alcaldía como un triunfador. Si es derrotado, tendrá todas las posibilidades de hacerse la víctima, decir que no lo dejaron gobernar y con su situación generar la solidaridad de sus áulicos y de los ingenuos y resurgir con más fuerza. Recuérdese que no hay mayores motivadores que el rencor y el resentimiento.

En fin, decía el ex técnico de la Selección Colombia, Francisco Maturana, hace ya treinta años, que “perder es ganar un poco” y eso le sucede a Quintero, sus enemigos le están generando su mayor victoria a mediano plazo.

Lo que le sucede a Quintero y a Medellín debe dejar grandes lecciones: la primera es que, si es una mala idea la elección popular de alcaldes como está concebida actualmente, es peor la revocatoria. Esos temas quedaron mal planteados y es necesario revisarlos.

Ya he expresado en anteriores oportunidades de mi oposición a la elección popular de alcaldes en poblaciones pequeñas, ahora pienso que en las grandes ciudades es necesaria una segunda vuelta. Ser elegido alcalde de Medellín con escasos trescientos mil votos es un desastre, de ahí que conseguir noventa mil firmantes para revocarlo es relativamente fácil como queda demostrado, tanto que se obtuvieron más firmas para esta revocatoria que votos para elegir al mandatario. Bien preocupante la situación.

Y más preocupante aún, la guerra mediática y política que se avecina para la ciudad. Un alcalde que de por si abusa del poder tendrá ahora mayor motivación para hacerlo y para tener como mimetizar su pésimo mandato. Más le hubiese valido a la oposición un control firme y seguro de las actividades de Quintero y dejarlo que se desgaste así mismo para que de esa manera, al terminar su alcaldía, saliera derrotado para siempre.

ANTES DEL FIN

Termina el 2021 con el resurgimiento de la epidemia del COVID, lejos esperanzas de derrotarlo y de volver a la vida “normal”.

Llega un 2022 convulsionado por la elección del próximo presidente de Colombia. A propósito, ¿qué pasó con las protestas sociales? ¿Ya se solucionaron nuestros problemas o estamos ante una “nueva forma” de hacer política?

FELIZ Y VENTUROSO AÑO 2022

EL MEDELLIN DEL DÍA DESPUÉS

EL MEDELLIN DEL DÍA DESPUÉS

Eligio Palacio Roldán

Quienes transformaron el Parque de los Deseos en el de la Resistencia tal vez ignoran que el resto de la ciudad está resistiendo estoicamente sus abusos, la peste y el egoísmo de sus gobernantes.

He vivido los últimos 17 meses en el campo tratando de escapar de la pandemia del Coronavirus, en una afortunada experiencia que no creí tener antes de la jubilación; ahora de regreso a la ciudad, de manera más habitual, he tenido una sensación similar a la de los personajes de la película El Día Después en sus últimas escenas.

Muy dramático, dirán algunos de los lectores, pero es que me he encontrado una Medellín distinta y, la verdad, muy distante de la ciudad de la que salí huyendo de la peste. Hay que decir que el progreso no se detiene, pero la construcción de puentes sobre la ruta a mi casa, a pesar de ser necesarios y una excelente decisión para mejorar la movilidad y con miras al ansiado Metro de La 80, no dejan de acentuar la sensación de destrucción.

Y es que esa, la destrucción, es la visión que me invade: locales cerrados o protegidos de las turbas de manifestantes con láminas metálicas o de madera que esconden el esplendor de otros días, mendicidad en crecimiento, transporte caótico, buses semivacíos, restaurantes cerrados para siempre, serenatas en los barrios a medio día, zonas verdes descuidadas invadidas por la maleza, basuras dispersas por calles y avenidas. Otros escenarios, como los restaurantes y bares que sobrevivieron, llenos más que antes con gentes desesperadas tratando de recuperar la alegría de ayer y muchas caras tristes y preocupadas.

Impactan especialmente el que fuese El Parque de los Deseos, antes lleno de jóvenes enamorados y estudiantes, convertido en el de “La Resistencia”. También, la belleza de la antigua Estación del Ferrocarril en La Alpujarra oculta tras las latas que la protegen de los vándalos; pero es que ¿cómo puede resistir una ciudad tantas pandemias a la vez?

A la pandemia del COVID-19 le sucedió pobreza y muerte y con ellas convivieron las protestas entre sociales y políticas, pacíficas y violentas, razonables y destructivas y un gobierno local más preocupado por su proyección nacional y su ambición de poder que por la misma ciudad que gobierna.

Ahora, como nunca, como El Día Después, es necesaria la unión de todos los estamentos sociales, económicos y políticos para salir de la crisis. Sin embargo, ésta parece imposible como lo es en el ámbito nacional porque priman las ambiciones personales sobre el espíritu de servicio hacia una comunidad necesitada hoy más que nunca.

Quizás la historia describa el egoísmo de la clase dirigente de nuestros días o tal vez no lo haga y como la memoria es frágil, esa sociedad que los padece los reelija una y otra vez para diferentes posiciones en el ámbito nacional.

Quienes transformaron el Parque de los Deseos en el de la Resistencia tal vez ignoran que el resto de la ciudad está resistiendo estoicamente sus abusos, la peste y el egoísmo de sus gobernantes.

ANTES DEL FIN

Apenas comienzan las secuelas del COVID-19, las dificultades del sector lácteo y avícola son una muestra de lo que nos espera.

Caracol que se duerme se lo lleva la corriente. De verlo repetir y repetir, la audiencia se cansó y se fugó para RCN.

Y en Caracol Radio nadie se da cuenta del fracaso del nuevo 6AM Hoy por Hoy.

LA TELEVISIÓN NUESTRA DE CADA DÍA

LA TELEVISIÓN NUESTRA DE CADA DÍA

Eligio Palacio Roldán

A pesar del desplazamiento de la audiencia hacia otras plataformas como Netflix, la televisión sigue siendo la manera más popular de entretenimiento en Colombia. Con más de veinte años al aire, los canales Caracol y RCN dominan la oferta televisiva a pesar de la llegada de otro canal nacional, Canal Uno, y la competencia de canales regionales, locales y la televisión por cable.

En la actualidad, Caracol sigue liderando la audiencia, pero poco a poco RCN sube en el rating.  Así está la oferta por estos días:

REALITIES: Son los reyes de la televisión, en cada canal. La Voz Kids de Caracol logra el primer lugar de sintonía de lunes a viernes y Master Chef Celebrity de RCN hace lo propio los fines de semana. El primero privilegia el talento de los niños, la ternura que inspiran y los anhelos de las familias de ver a sus hijos triunfando en medio de limitaciones casi siempre económicas. El segundo acude al morbo que provoca ver las estrellas de la farándula afrontando dificultades para lograr sus objetivos y las rencillas entre ellas; tiene el mérito de destronar del primer lugar al cincuentenario Sábados Felices y a los programas Los Informantes y Séptimo Día. El lunar negro de La Voz Kids está en la presentadora ex RCN Laura Acuña que no logra transmitir la ternura y la espontaneidad necesarias y un poco el jurado masculino traído desde México.

TELENOVELAS: Gana, por poco, La Reina del Flow de Caracol a Enfermeras de RCN, ambas bien argumentadas, producidas y actuadas.  Café con Aroma de Mujer, sobre la que se predecía iba a ser el suceso televisivo de este año, fracasó frente a los realities de Caracol a pesar de ser otra buena producción; creo que, por el fantasma de la primera versión, con Margarita Rosa de Francisco, que aún permanece en el recuerdo de muchos colombianos. A las diez de la noche ambos canales optaron por no arriesgar y se fueron por las repeticiones de dramatizados exitosos en años pasados, dejando en el congelador interesantes proyectos, perjudicando la industria y alejando aún más a los televidentes: RCN repite Rosario Tijeras y Caracol Nuevo Rico Nuevo Pobre.

NOTICIEROS: Gana también Caracol y esta vez con una diferencia notoria no solo en sintonía sino en calidad periodística, objetividad y tecnología con su rival de RCN. Ambos suelen caer en el amarillismo, pero se destaca en Noticias Caracol la participación de periodistas de la talla de Mauricio Gómez y Ricardo Calderón entre otros. En la mañana, con la conducción de Juan Diego Alvira, el informativo del canal del Grupo Santodomingo desplaza poco a poco a la radio de la mañana. Noticentro CM&, del Canal Uno, dirigido por el gran Yamid Amat, aunque sigue siendo un informativo de buena calidad cae frecuentemente en los publirreportajes en demérito de su credibilidad; el caso más recurrente es el del alcalde de Medellín Daniel Quintero.

La oferta televisiva está dominada, además por Novelas Turcas, programas de farándula y deportes, casi siempre liderados por Caracol.

A pesar de su evolución técnica la televisión, al igual que la radio y la prensa colombiana, se podría afirmar que todo tiempo pasado fue mejor.

ANTES DEL FIN

Preocupante el precio del dólar para la producción nacional. El agro se vuelve trizas.

Entramos en un año electoral que sin duda tendrá a la opinión publica expectante ante todas las formas de lucha de los políticos para llegar al poder.

LA CULTURA DEL ODIO

LA CULTURA DEL ODIO

Eligio Palacio Roldán

Colombia lleva inmersa en la cultura traqueta más de treinta años. Esta cultura, inculcada desde el narcotráfico y con Pablo Escobar como símbolo, está determinada por formas de ser y de estar en el mundo como la ostentación, la belleza física fabricada, las construcciones rimbombantes, los carros lujosos y los caballos de paso, entre otros. Pues bien, estas formas de vida parecen estar pasando a un segundo plano para dar paso a la cultura del odio.

Esta semana, haciendo referencia a un cuestionamiento sobre un posible adoctrinamiento religioso en los colegios, un oyente afirmaba en la emisora W Radio que si eso fuera cierto seríamos buenas personas. Es verdad, todas las religiones proponen acciones en bien del prójimo y estas están cada vez más lejos de la realidad. La sociedad se apropia con vehemencia de la cultura del odio sembrada por la academia, el arte y la política desde hace varios años, fomentada con ahínco en los últimos meses por diferentes sectores políticos y magnificada por las redes sociales.

Mientras en la capital de la república el candidato a la presidencia Gustavo Petro orquesta una campaña en contra de la banca y en especial hacia Luis Carlos Sarmiento Angulo, utilizando figuras como Margarita Rosa de Francisco; en Medellín, el alcalde Daniel Quintero, hace lo propio contra el Grupo Empresarial Antioqueño. Se trata de demeritar, sancionar socialmente y hasta destruir las organizaciones económicas que han generado desarrollo para el país y bienestar para los colombianos. A la par, en escuelas y colegios se alimenta por parte de los educadores, a quien el estado les ha dado mucho y exigido poco, un resentimiento que desemboca en un odio contra el establecimiento propio de sectas políticas o religiosas que se creía superado en la cultura occidental.

Pero si la cultura del odio contra los sectores económicos y el establecimiento va calando, qué no decir de su furor en la política o más directamente en el caso del anteriormente amado expresidente Uribe Vélez: odiarlo está de moda y hacer todo lo posible por denigrarlo, también. A esa causa se ha sumado la prensa que, durante sus años de gobierno, por lo general, estuvo doblegada a sus pies.

Retomando algo del “adoctrinamiento religioso”, la parábola del trigo y la cizaña, pareciera que la cizaña está ganando la batalla. Cuando triunfe, acabará con el trigo y en Colombia solo quedará desolación, hambre y, obvio, una guerra, otra guerra más. En medio de la cultura del odio, el país retrocede en todos los aspectos de la vida nacional y la crisis se agrava por la pandemia del Coronavirus. Todo pareciera confabularse en pro de un futuro aciago, o retomando al maestro Víctor Gaviria: Para un No Futuro.

ANTES DEL FIN

“El Olvido que seremos”, título de la novela de Héctor Abad, es quizás la frase más real, cruel y contundente de cuantas haya escuchado en mi vida: pero, eso somos. Y no es necesario morir o desparecer para ello… aún quienes viven son o somos olvido; la memoria es frágil.

En vez de ser una excelente herramienta para comunicarnos, las redes sociales se convirtieron en una verdadera cloaca.

Las muertes por el COVID-19 crecen, se acercan. Ya no son titulares de noticieros y periódicos, son la realidad del día a día: el vecino, el amigo, la familia. Vamos perdiendo la guerra contra la peste y las víctimas van quedando tendidas por el suelo.

Puede ver: LA GUERRA CONTRA EL CORONAVIRUS https://eligiopalacio.com/2021/04/15/la-guerra-contra-el-coronavirus/

LAS REVOCATORIAS DE LOS MANDATARIOS LOCALES

LAS REVOCATORIAS DE LOS MANDATARIOS LOCALES

Eligio Palacio Roldán

“No siempre las democracias funcionan” me dijeron, una y otra vez, los profesores y los jefes en el transcurso de mi historia de vida. Yo les decía que sí; sin embargo, los años y las evidencias me han hecho cambiar de opinión.

En Colombia legislamos y legislamos en una rara manía de tratar de hacer desde la Ley lo que no se consigue ni desde la costumbre, ni desde la ética individual y/o colectiva. Un caso patético, al que nos empezamos a enfrentar, es el tema de las revocatorias de los mandatarios locales: gobernadores y alcaldes. Revocatorias que nacieron desde las constitución de 1991 en sus artículos 40 – numeral 4, 103 y 259, en las leyes estatutarias 131 y 134 de 1994 y 1757 de 2015; pero para las cuales, al igual que para la elección popular de alcaldes, en pequeñas poblaciones, no estamos preparados y creo no lo estaremos nunca.

Y es que “la nueva forma de hacer política” es una oposición más mediática que las anteriores, con fake news potenciadas por las redes sociales (siempre han existido) y con un ánimo destructor de cualquier iniciativa de los gobernantes de turno, como si un gobierno fracasado no nos perjudicara a todos.

Desde comienzos de este año se puso en marcha, oficialmente, la campaña para la revocatoria de algunos mandatarios locales entre los que se cuentan los de Bogotá y Medellín. Es claro que ambos piensan más en su futuro político que en el presente de sus ciudades, pero por eso mismo están obligados a dar lo mejor de sí por hacer un buen gobierno.

Con respecto a Quintero, he criticado sus salidas en falso  pero no se pueden descalificar iniciativas como la continuidad de Parques del Rio, el metro de La 80 y los esfuerzos que hace en lo social, en el respeto y la inclusión de la diversidad sexual y en la mejora de la educación y la cultura en la ciudad. Lo propio ocurre con Claudia López en Bogotá con la continuidad de mega obras como el metro de la capital.

Puede ver DANIEL QUINTERO, UN POBRE PAYASO DE ALCALDE https://eligiopalacio.com/2020/07/31/daniel-quintero-un-pobre-payaso-de-alcalde/

Todas las iniciativas de los mandatarios y la difícil tarea de gobernar se ven entorpecidas por políticos que no aceptan perder y que desde el mismo día de la derrota comienzan campañas electorales criticando al contrincante en el poder y haciendo hasta lo imposible por hacerlo fracasar. Eso no es hacer oposición. Hacer oposición es hacer crítica y denunciar casos de corrupción, desde luego, pero desde la buena fe y apostando por la construcción de un mejor gobierno y no por el fracaso del mismo.

Las revocatorias de los mandatarios serán de por si una frustración para las ciudades, así sean exitosas, dado el desgaste de la democracia y los pobres resultados que podrían generar las administraciones inmersas en la discusión; además de unas guerras sin fin entre revocados y revocadores. Si, otras guerras adicionales a las múltiples que han marcado la historia de Colombia.

Todo parece indicar que la historia de la humanidad en el siglo XXI será la de una oposición que no deja gobernar. Bueno, ya eso ha sido tradición en Colombia, pero entra al esquema uno de los grandes: Estado Unidos. Comienza la era Trump en la oposición, una era en que veremos situaciones similares a las que afronta el presidente Duque, día a día, con una oposición ciega.

Quedará como un sueño la idea de que todos nos unamos en pro de construir una mejor sociedad.

ANTES DEL FIN

Comienza el 2021 marcado por la epidemia del coronavirus y la desidia de la gente para cuidarse. “Al que le va a dar le da”, dicen muchos. Todos confiados en una vacuna que no llega. Grave.

FELIZ Y PRODUCTIVO 2021 PARA TODOS. Un deseo www.eligiopalacio.com