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COHERENCIA

COHERENCIA

El mejor ejemplo de falta de coherencia es el presidente de la república, Juan Manuel Santos, en su relación con las Farc.

Eligio Palacio Roldán

Desde hace muchos años y en especial desde que comencé a escribir en este blog me ha preocupado el tema de la objetividad, característica que me parece imposible para el ser humano dadas sus limitaciones físicas y/o sicológicas para percibir la realidad. (Ver https://eligiopalacio.com/tag/objetividad/, ¿CUÁL VERDAD? https://eligiopalacio.com/2015/06/12/5088/, ¿CUAL SERÁ LA REALIDAD? https://eligiopalacio.com/2016/01/21/cual-sera-la-realidad/, LA MAQUINA DE LA VERDAD https://eligiopalacio.com/2015/04/15/la-maquina-de-la-verdad/)

Convencido de que la objetividad es solo un ideal he tratado de trabajar, buscar y hasta exigir la coherencia. La coherencia es definida por la Real Academia de la Lengua Española como: Conexión, relación o unión de unas cosas con otras o Actitud lógica y consecuente con los principios que se profesan”.

El mejor ejemplo de falta de coherencia es el presidente de la república, Juan Manuel Santos, en su relación con las Farc: De colaborador, de compinche de la guerrilla, para tumbar al presidente Samper, pasó a ser su peor enemigo en el gobierno de Alvaro Uribe Vélez, como Ministro de Defensa, para pasar, nuevamente, a ser el mejor camarada de la organización guerrillera y lograr un acuerdo de paz para que los ancianos hombres, alzados en armas, tengan una vejez tranquila. (Ver EL “COMPLOT” DE SANTOS https://eligiopalacio.com/2016/05/19/el-complot-de-santos/ y LA PAZ DE LOS VIEJITOS https://eligiopalacio.com/2015/09/29/la-paz-de-los-viejitos/). Igual sucedió con la dictadura en Venezuela a la que criticó vehementemente, en los tiempos en que era el mejor amigo de Uribe, y ahora apoya con un silencio cómplice.

La falta de coherencia de nuestro presidente ha estado presente en toda su trayectoria política y el más reciente ejemplo está en su discurso sobre el plebiscito del que dijo los colombianos tendrían la última palabra para que “aprueben o rechacen los acuerdos de paz…” y, al ser rechazados, desconoció la voluntad popular (Ver pic.twitter.com/Qhk7jd9xz2)

Otro ejemplo clásico de incoherencia está en nuestra clase política, en especial el Partido Conservador, que pasó de alabar a Andrés Pastrana, siendo presidente, a juzgarlo para complacer  a Uribe y, ahora, hace lo mismo con Uribe para adular a Santos. Cuestiones de “mermelada” dicen, tranquilamente los ciudadanos, sin percibir el fuerte olor a podrido de nuestra “democracia”.

A los anteriores ejemplos hay que sumarle otro, que me duele bastante: Los orientadores de opinión: Los columnistas. Durante el gobierno Uribe los vi rasgarse las vestiduras, con toda la razón, por la manera como el entonces presidente acomodaba la Constitución Nacional a sus ambiciones personales para quedarse en el poder y, ahora, cuando el presidente Santos no solo viola la Carta Magna si no los resultados de un plebiscito que pretendía probar o improbar los acuerdos con la guerrilla guardan un silencio preocupante y hasta se van lanza en ristre contra Uribe por criticar las violaciones a  la Constitución. Y uno se pregunta: ¿Cuál habría sido la reacción, de la gran prensa, si el que hubiese desconocido los resultados del plebiscito fuera Uribe?

Otro gran ejemplo de incoherencia está en la iglesia católica que mientras dice transmitir el mensaje de amor de Jesús, condena a gran parte de la humanidad que no acepta su realidad, como la única posible en el universo.

La consecuencia de la falta de coherencia es la pérdida de credibilidad y eso, precisamente eso, es lo que sucede con el presidente Santos: Nadie le cree… Bueno, tal vez solo las Farc.

Preocupante la falta de coherencia, de credibilidad de nuestros líderes, de nuestras instituciones. Esa es la causa de la anarquía y, obvio, de los resultados electorales. (Ver POR QUIEN VOTAN LOS CIUDADANOS https://eligiopalacio.com/2016/11/18/por-quien-votan-los-ciudadanos/)

ANTES DEL FIN

Reprochable  la aprobación en el Congreso de los acuerdos de paz con las Farc sin ningún análisis. Bueno, que más se puede esperar de la clase política inmóvil ante el peso de la “mermelada”.

Conmovedor hasta las lágrimas el accidente aéreo de esta semana en Colombia que causó la muerte a 71 seres humanos y 6 heridos graves. Conmovedor, también, el homenaje de los antioqueños a los campeones del Chapecoense. Con los años, Medellín, será un ícono para los hinchas del equipo brasileño así como lo es hoy para los fans de Gardel. Buen ejemplo para el mundo.

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FARC- DE FEROCES LOBOS A DULCES ABUELITOS

FARC- DE FEROCES LOBOS A DULCES ABUELITOS

Eligio Palacio Roldán

En los años 1600 un hombre llamado Charles Perrault (1628/01/12 – 1703/05/16) escribió varios de los cuentos infantiles más tradicionales de la historia de la humanidad. Entre ellos, Caperucita Roja.

En el cuento, Caperucita Roja es engañada por el lobo que devora a su abuelita  y pretende hacer lo mismo con ella, quien es rescatada por un leñador. (http://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/1630/Charles%20Perrault).

Cuando nos contaban el cuento, en esos primeros años de infancia, nos poníamos tristes y/o temerosos. Los adultos nos decían que eso era pura fantasía, que la historia no correspondía a la realidad.

Pasados los años, no estoy tan seguro.

Los colombianos llevamos más de medio siglo temiendo y huyendo a un feroz lobo llamado Farc. Muchos países del mundo pensaban que ese lobo era una fantasía, como en el cuento de Perrault, pero un presidente llamado Andrés Pastrana demostró que era real. (Ver LA DEUDA CON ANDRES PASTRANA https://eligiopalacio.com/2016/02/03/la-deuda-de-colombia-con-andres-pastrana/)

Después vino el leñador ALVARO URIBE VÉLEZ (https://eligiopalacio.com/2016/04/06/alvaro-uribe-velez/) quien no tuvo la suerte del original y dejó al Lobo Farc mal herido, más no muerto, y rescató a la pobre Caperucita Colombia Roja de las garras del siniestro animal, llamado el lobo Farc.

Y como estuvo herido, se recuperó con la ayuda del otro lobo vestido de oveja: Juan Manuel Santos. Entonces sus integrantes recobraron su disfraz de viejitos indefensos. Bueno, solo el de indefensos, el de viejitos ya era parte de sus vidas. Se volvió real. Cuestiones de la edad, dicen. Ver  LA PAZ DE LOS VIEJITOS https://eligiopalacio.com/2015/09/29/la-paz-de-los-viejitos/.

Con ese disfraz de viejitos indefensos tienen engañada a gran parte de la comunidad internacional, que parece olvidar las tragedias originadas por sus sanguinarias actuaciones: los secuestros, los atentados terroristas, los ataques a poblaciones indefensas, la extorsión y sobre todo su transformación en  cartel del narcotráfico.

Siempre se dijo que el lobo Farc tenía simpatizantes en el poder. Se hablaba de Gabriel García Márquez, Enrique Santos. Serpa,  Samper, Piedad Córdoba. De muchos otros “colombianos de bien”.

Para defenderse del sanguinario lobo Farc, muchos colombianos se armaron y se igualaron a los delincuentes. Incluso los superaron en crueldad. Pero eran bien vistos, como unos protectores. Cuando Uribe Vélez fue presidente, la dirigencia colombiana se dejó engolosinar  con la “mermelada” y apoyó a los nuevos delincuentes. Luego hasta los llevaron al Congreso.

“Cambia, todo cambia”, cantaba Mercedes Sossa. Y en Colombia todo cambió: por la ambición, los enemigos del lobo feroz Farc cayeron en desgracia. La situación se hizo insostenible y tuvieron que ser extraditados a Estados Unidos. Sus colaboradores, de la dirigencia política,  fueron encarcelados.

Pero todo siguió cambiando para volver al principio: El lobo disfrazado de abuelita, sus colaboradores ocupando los principales cargos del gobierno. Personajes de moda en la sociedad colombiana.

Al paso que vamos, al lobo feroz Farc se le rendirá pleitesía en todos los pueblos de Colombia. Seguro, a su llegada, saldrán a desfilar las Bandas de Guerra, que ya serán  Bandas de Paz. Bueno, al menos mientras haya “mermelada” del gobierno, primer colaborador del lobo.

Pero cambia, todo cambia y, un día, el lobo será descubierto. Esperemos no sea demasiado tarde y no se haya devorado a la indefensa Caperucita Colombia Roja.

ANTES DEL FIN

Todo le sale mal al segundo gobierno Santos. También le salió mal al de Uribe. Queda demostrado: segundas partes no son buenas. Menos en la presidencia.

Al caos y los problemas ocasionados por el paro camionero le sigue el originado por la Ministra de Educación. Loable su deseo de construir una sociedad más incluyente, pero su realidad no puede ser impuesta sobre la mayoría de los colombianos que para bien o para mal -para mal diría yo- tienen otra concepción del mundo.  No era ella la indicada, desde su posición, para liderar la lucha por la igualdad, en los colegios, para las diferentes representaciones de diversidad sexual. Se le vio oportunista, dada su condición sexual.

Historias de homofobia:

https://eligiopalacio.com/2015/06/06/y-quien-es-ella-2/, https://eligiopalacio.com/2013/08/09/recuerdo-de-la-profesora-ii-video/ https://eligiopalacio.com/2014/11/24/el-cura-el-ahogado-y-su-mujer-2/

SANTOS-PASTRANA. GOBIERNOS PARA LELOS

SANTOS – PASTRANA. GOBIERNOS PARA LELOS

Eligio Palacio Roldán

Los dos hombres que los presidieron nacieron en la década del 50: en 1954 el primero y en 1951 el segundo. Ambos se alimentaron con “las mieles del poder”: hijo y sobrino-nieto de expresidentes, respectivamente. Los dos en su juventud ejercieron el periodismo como trampolín para ejercer el cargo de mayor poder en Colombia: Presidente del país.

Ambos gobiernos han tenido los niveles más bajos de popularidad en la historia de Colombia, desde que existen las mediciones, niveles de popularidad atados a lo que decida hacer la guerrilla de las Farc. El primero terminó su gobierno con un 21% de favorabilidad y el segundo, este año, ha llegado a niveles del 13%. “…en los resultados de una encuesta publicada esta semana por la compañía Yanhaas Poll, se demostró que la imagen del presidente Santos está en el índice más bajo de toda su carrera pública y se convierte en el presidente de América Latina con el menor respaldo dentro de su país.” (http://es.panampost.com/orlando-avendano/2016/03/30/popularidad-presidentes-en-america-latina/).

Desde luego, me estoy refiriendo a los gobiernos de Andrés Pastrana Arango (1998-2002) y Juan Manuel Santos (2010-2018). Ambos prisioneros de la guerrilla más antigua del mundo.

Los dos gobiernos en mención mantuvieron a los colombianos lelos (tontos, dice la Real Academia de la Lengua Española), mientras la economía se derrumbaba y el país se iba cuesta abajo: Lelos, pendientes de lo que hacen o dejan de hacer, dicen o dejan de decir los delincuentes que se amparan en la guerrilla de las Farc. También lelos se mantuvieron los dirigentes políticos y obvio, los medios de comunicación.

Pero no todo ha sido paralelo en estos dos gobiernos: el primero fue elegido para lograr la paz con las Farc, a través del diálogo; el segundo fue elegido para derrotarlas en el campo militar y luego en una carambola, nunca antes vista en la política nacional, cambió el discurso. Cambió todo, hasta sus propias palabras, sus propias convicciones –caso gobierno venezolano- para conseguir la paz con la organización criminal. También los momentos históricos y las estrategias fueron diferentes: mientras el primero encontró un ejército disminuido y desarmado y lo fortaleció mientras dialogaba, el segundo lo encontró en su mejor momento y se ha dedicado a debilitarlo, al menos moralmente.

El gobierno Pastrana encontró una guerrilla fortalecida, por el desgobierno de la administración Samper; el de Santos la halló reducida, por el embate del gobierno de Uribe Vélez, del cual fue Ministro de Defensa. En ambos gobiernos la guerrilla se fortaleció. (Ver LA DEUDA CON ANDRES PASTRANA https://eligiopalacio.com/2016/02/03/la-deuda-de-colombia-con-andres-pastrana/).

Durante el primer gobierno no se logró la paz pero se sentaron las bases para derrotar a a la guerrilla: Plan Colombia y fortalecimiento del ejército. Durante el segundo se espera que se logre la paz. No se sabe a qué precio. Una paz con los viejitos: promedio negociadores con la guerrilla 61 años, promedio de los negociadores con el gobierno 59.5 años, edad del presidente 64 años. (Promedios a 2015, ver LA PAZ DE LOS VIEJITOS https://eligiopalacio.com/2015/09/29/la-paz-de-los-viejitos/)

Para la historia quedará que Pastrana demostró a la humanidad que los guerrilleros de las Farc eran unos delincuentes y que Santos los puso al nivel de jefes de estado. (Ver EL “COMPLOT” DE SANTOS https://eligiopalacio.com/2016/05/19/el-complot-de-santos/)

Gracias a las Farc, en el gobierno Pastrana, surgió el líder más importante de la historia de Colombia, en lo corrido del presente siglo: Alvaro Uribe Vélez, liderazgo que no sirvió para transformar la política y al estado colombiano. Gracias, a la misma guerrilla, en el gobierno Santos, se reencaucha, una y otra vez. ¿Se repetirá  la historia después de concluido el presente gobierno?

ANTES DEL FIN

Comenzó la tercera guerra mundial, la guerra originada en las migraciones. Nadie podrá huir de ella. Vea A MEDELLIN LLEGAN LAS MIGRACIONES DEL HAMBRE https://eligiopalacio.com/2016/06/20/las-migraciones-del-hambre/

Sigo pensando que Alvaro Uribe Vélez tiene una deuda con Colombia. (Ver ALVARO URIBE VÉLEZ https://eligiopalacio.com/2016/04/06/alvaro-uribe-velez/)

Que éxtasis se vive en un estadio de fútbol, que adrenalina se respira. Gracias Deportivo Independiente Medellín por la alegría del pasado domingo.

GOBERNAR CON ESPEJO RETROVISOR

GOBERNAR CON ESPEJO RETROVISOR

Eligio Palacio Roldán

“Pecado original” de Reficar “es del gobierno anterior”

“Ni un peso público se derrochará para que los medios de comunicación repitan con obsesión que el gobernante es honrado. En su criterio, tener la honestidad solo como una bandera política y como apariencia es engañar a la sociedad”

“Yo respeto a Aníbal en lo personal, pero si pienso que le ha faltado liderazgo con muchos temas importantes de Medellín. Yo pienso que, justamente, liderar una ciudad de estas requiere carácter, requiere criterio y definitivamente en muchos de los casos ha faltado.”

Las frases con las que comienzo esta reflexión no son de algún escritor famoso, tampoco de un filósofo y mucho menos de uno de los santos, aunque la primera sea de alguien que lleva ese apellido. Las frases son, en su orden, de los actuales presidente de Colombia, Gobernador de Antioquia y Alcalde de Medellín. Y, bueno, son en el mismo sentido de las de todos los gobernantes de Colombia cuando comienzan sus respectivas administraciones.

No he encontrado frases donde se aplaudan las realizaciones de los gobernantes anteriores y sobre las cuales se defienda su continuidad. Es más, se pretende es minimizarlas y la mayoría de las veces no continuarlas. Incluso, el tratar de borrar la imagen del mandatario anterior incluye despedir a sus antiguos colaboradores sin importar su calidad profesional, su trayectoria y lo que puedan aportar a una ciudad o a un país.

Y la historia se repite: Hoy, por ejemplo, el exgobernador de Antioquia, Sergio Fajardo recibe acusaciones de corrupción, de Luis Pérez, así como hace cuatro años él hacía lo propio con Luis Alfredo Ramos y seguramente a los actuales mandatarios les ocurrirá lo mismo, dentro de cuatro años.

Es tal la incapacidad de nuestros gobernantes, su falta de carisma y liderazgo que no son capaces de generar formas de olvido, de sus predecesores, que no sean la descalificación. Más que gobernar pensando en sus regiones, en su país, los mandatarios piensan en su futuro político y en como derrotar a sus adversarios. Ignoran que al adversario se derrota con un buen gobierno y que con la estrategia de denigrar de sus antecesores están acabando con la credibilidad de los colombianos y con el mismo sistema político que usufructúan.

Y, obvio, los colombianos que escuchamos las mismas historias, magnificadas por unos medios de comunicación que hacen de idiotas útiles, terminamos por creerlas y por sentir que no hay nada que hacer, que todos los gobernantes son una manada de corruptos y que el país no tiene futuro, porque está en manos de delincuentes. Y, seguro, es cierto; pero entre esa manada deben haber elementos dignos, capaces y honestos en los que, por culpa de la estrategia de los gobernantes de turno,  ya no creemos.

La muestra más absurda de este comportamiento es el presidente Santos. El no desaprovecha oportunidad para denigrar de los gobiernos anteriores de Pastrana y Uribe, de los cuales hizo parte, de forma destacada. Él era líder y vocero de muchas de las actuaciones de los gobiernos de la época y quién lo escucha ahora no entiende cómo soportó esos largos años sin expresar su opinión, sin hacer caer en cuenta a los expresidentes de sus errores, sin renunciar a los ministerios que tuvo a su cargo.

El presidente, en varias oportunidades, no se da cuenta que, como ahora los gobiernos son de ocho largos años, el espejo  retrovisor está empañado y no le deja ver que las críticas van dirigidas a sus propias acciones, como en el caso de Reficar.

ANTES DEL FIN

Será culpa, también, del gobierno Uribe la imprevisibilidad del sector eléctrico y el apagón que llega.

Ridícula la imagen del presidente Santos alumbrándose con una linterna para ahorrar energía. Más que una metáfora es una cruel realidad: el primer mandatario gobierna a oscuras.

LA DEUDA CON ANDRES PASTRANA

Plan Colombia

LA DEUDA CON ANDRES PASTRANA

Eligio Palacio Roldán

Celebran algunos, se rasgan las vestiduras otros, y todos los medios de comunicación se ocupan por estos días de la conmemoración de los 15 años del Plan Colombia; “un acuerdo bilateral constituido entre los gobiernos de Colombia y Estados Unidos. Se concibió en  1999 durante las administraciones del presidente colombiano Andrés Pastrana Arango y el estadounidense Bill Clinton con los objetivos específicos de generar una revitalización social y económica, terminar el  conflicto armado en Colombia y crear una estrategia antinarcótica”.

Si bien la estrategia antinarcótica no ha tenido los resultados esperados pues la producción y el comercio ilegal de drogas con su poder corruptor se ha mimetizado en la sociedad colombiana y latinoamericana (Ver PABLO ESCOBAR,  ÍCONO DE LA TRANSFORMACIÓN LATINOAMERICANA. http://wp.me/p2LJK4-U5), y  la revitalización social y económica se ha dado a medias por la misma corrupción, la terminación del conflicto armado o, al menos, el fin de las guerrillas de “izquierda” parece ser un éxito indiscutible del Plan Colombia.

Parece ser un éxito indiscutible porque las guerrillas, en especial las Farc, fueron derrotadas militarmente en los gobiernos de Alvaro Uribe Vélez, derrota originada indiscutiblemente en el Plan Colombia, propiciado por el gobierno de Andrés Pastrana. Para los que no lo saben, o lo quieren olvidar, el expresidente encontró una guerrilla fortalecida militar y políticamente, una Colombia desprestigiada en el ámbito internacional y un ejército desarmado económica, militar y sicológicamente (Vea http://www.elespectador.com/impreso/nacional/articuloimpreso87232-mitu-fue-el-infierno) .

Y digo al menos, porque el conflicto armado no terminará con el acuerdo de paz con las Farc (Vea LA PAZ DE LOS VIEJITOS http://wp.me/p2LJK4-1qF) y no terminará por que lo alimenta el narcotráfico y la corrupción y éstos están muy lejos de dejar de chuparle la sangre a nuestra Colombia agónica.

Volviendo al tema es claro que El Plan Colombia fue la estrategia que permitió derrotar a las guerrillas en Colombia, con el fortalecimiento de un ejército que bajo la dirección de Alvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos dio los golpes a la guerrilla que hoy las obliga a estar en un acuerdo de paz sin reversa posible, por parte de la organización armada.

Entonces, esa derrota de la guerrilla, que la obliga a firmar la paz (Con bastantes concesiones del gobierno Santos, por cierto), se origina en el Plan Colombia y para bien o para mal cambiará nuestra historia y este hecho se le debe obviamente a Andrés Pastrana, quizás el presidente más decente en la historia reciente de nuestro país; un expresidente que sus enemigos, léase el samperismo, agazapados en los medios de comunicación, se han encargado de desprestigiar. (Vea MATONEO CONTRA ANDRES PASTRANA http://wp.me/p2LJK4-mE).

Pero como el tiempo termina dando a cada quien lo suyo y haciendo justicia, a pesar de las adversidades, llegó el momento de que Colombia y los colombianos paguemos la deuda de gratitud que tenemos con Andrés Pastrana, que reconozcamos el valor de su paso por la presidencia del país y borremos, para siempre, esa mala imagen que han querido sembrar sus enemigos.

Hoy, si quienes dirigen los medios de comunicación, hacen un ejercicio de objetividad tendrán que reconocer el papel de Andrés Pastrana en nuestra historia. Estaré pendiente.

ANTES DEL FIN

Mi anterior columna (http://wp.me/p2LJK4-1zs) hace una reflexión sobre lo que es la realidad. ¿Será que alguna vez, los colombianos sabremos cuál ha sido y cuál es la realidad de nuestro conflicto armado?  Aunque pensándolo bien, no es tan difícil: es la ambición del ser humano, su olvido de una realidad que todos repiten, con algunos tragos, en forma de canción: “Nadie es eterno en el mundo”.

SELECCIÓN COLOMBIA – AL FINAL LA VIDA SIGUE IGUAL

SELECCIÓN COLOMBIA
Al final la vida sigue igual…
Eligio Palacio Roldán

Creo que el próximo viernes, en la noche, luego del partido entre las selecciones de fútbol de Colombia y Argentina, todos los colombianos cantaremos la canción, grabada en la década del 70, La Vida Sigue Igual del, legendario cantante, argentino Sandro de América, porque todo seguirá igual para nuestro fútbol: una derrota más, otra ilusión frustrada.

La programación neurolingüística, el psicoanálisis, el análisis transaccional y cuanta teoría sicológica o de crecimiento personal existen, se enfrentan a la dificultad del ser humano de cambiar sus formas de ser y de actuar, formas aprehendidas durante los primeros años de vida como consecuencia de su interrelación con el Otro.

En psicoanálisis “La  repetición es un concepto que Sigmund Freud definió para intentar dar un fundamento al impulso de los seres humanos a repetir actos, pensamientos, sueños, juegos, escenas o situaciones desagradables o incluso dolorosas”.

En Programación Neurolinguística “La repetición de ciertas palabras o mensajes frecuentes, crean un programa. Estos programas ya instalados producen emociones que dirigen nuestras conductas y nuestras reacciones”.

Generalizando, con excepción de García Márquez, Fernando Botero, Shakira y otra decena de compatriotas, podríamos decir que lo más repetitivo entre los colombianos es el fracaso. Dirían los psicoanalistas que “gozamos” fracasando, los de programación neurolingüística, seguramente, identificaran varias palabras que inexorablemente nos conducen al fracaso y los de análisis transaccional que tenemos un guion que seguimos inconscientemente. Y todos, lograremos algunas mejoras, tendremos algunos éxitos y luego regresaremos a lo de siempre, porque las marcas están grabadas en lo más profundo de nuestro ser.

El más claro ejemplo de lo que trato de explicar es la Selección Colombia de Fútbol. Ha tenido momentos brillantes, pero luego siempre regresa a lo de siempre: La mediocridad.

En 1993 hizo historia con el mítico 5-0 frente a su similar de Argentina y permitió hacer creer a todos los colombianos que saldría triunfadora en el Mundial de Estados Unidos, en 1994. El resultado, un doloroso fracaso.

En el año 2014 la Selección volvió a hacer historia, en el Mundial de Brasil, y hoy, un año después, nos sumerge de nuevo en la tristeza y la desilusión. Bueno, avanzamos. Por lo menos no hemos asesinado ningún jugador. Hasta ahora.

Y, como antes, pasamos de tener ídolos a pésimos jugadores y de un excelente director técnico (Maturana, Pékerman) a un tipo “rosquero” y “enamorado” de dos o tres jugadores.

La realidad está en que seguimos repitiendo los mismos comportamientos: sobrados ante  los débiles, que siempre nos terminan eliminando, y medio decorosos ante los grandes. A, veces, muy pocas veces, brillantes.

Lo que deja, entre los colombianos, la Selección de Fútbol, en su participación en La Copa América, hasta ahora, es una amalgama de sentimientos que van desde algún momento feliz hasta impotencia, rabia y desilusión. En mi caso,  por ejemplo, llegué a desear fervorosamente que Venezuela empatara con Brasil y nos eliminara. La verdad, creo se merecía más la clasificación, a cuartos de final, la selección de fútbol del vecino país que la nuestra.

Quizás, este viernes, la Selección Colombia de Fútbol, nos sorprenda y vuelva a brillar. No lo creo. Es muy difícil dejar de repetir la historia y nuestra historia o nuestra programación o nuestro guion es el fracaso en el fútbol. Claro, también en muchas otras cosas.

Una vez eliminada la Selección Colombia volveremos a cantar, también, “Otro año otro año que pasa y yo esperando yo esperando…”. ¿Quién dijo que esta canción era exclusiva del Deportivo Independiente Medellín?

ANTES DEL FIN

Si de repeticiones y fracasos vamos a hablar, ¿Qué tal los diálogos con la guerrilla? ¿Qué tal la capacidad de convicción de nuestros gobernantes con sus contrincantes en las mesas de diálogo? ¿Qué  tal el cinismo de las Farc? Ante todo esto, los colombianos  tenemos una mezcla de sentimientos peor que la observada frente al desempeño de la Selección Colombia.  No hay nada que hacer.

Los diálogos de paz del gobierno Pastrana, por lo menos, nos dejaron un ejército bien organizado, armado y fortalecido. ¿Que nos dejará el proceso de paz de santos?

LA VIEJA CLASE POLÍTICA

LA VIEJA CLASE POLÍTICA
Eligio Palacio Roldán

Extrañamos a un Alvaro Gómez, a Alfonso López Michelsen, a Misael Pastrana, a los Lleras; e incluso a Alvaro Uribe, en los inicios de su primer mandato…

No sé cuando comencé a escuchar hablar de la “Vieja Clase Política”; tampoco lo logré dilucidar al hablar con expertos o al consultar en Google. Tal vez, el término se acuñó en la campaña de Cesar Gaviria, hace ya 25 años; quizás fue en su gobierno, con su famoso Kínder… En fin, lo cierto es que la frase buscaba y busca desprestigiar a los políticos tradicionales y asegurar que las nuevas generaciones de políticos, así fueran los descendientes directos de los primeros, no tenías sus mismos vicios. (Ver columna REPETIR, REPETIR Y REPETIR http://wp.me/p2LJK4-1es).

La expresión, “Vieja Clase Política”, ha sido repetida, una y otra vez, por Andrés Pastrana, Alvaro uribe, Juan Manuel Santos, Sergio Fajardo, Aníbal Gaviria y todo cuanto político ha pretendido ser elegido y reelegido, al menos, en el último cuarto de siglo. Y no se dan cuenta que ya la vieja clase política está constituía por ellos mismos. Valdría la pena que escucharan con detenimiento aquella canción de Alberto Cortés que dice “…Y olvidamos que somos, los demás de los demás”,

La “Vieja Clase Política”, dio paso a la “Nueva Clase Política” conformada por los delfines de la anterior, por los “nuevos ricos” de nuestra sociedad, por gentes llenas de ambición de dinero y poder que han “evolucionado” hacia nuevas formas de aprovechamiento de los recursos del estado (¡Que tal los hijos del inmolado Luis Carlos Galán!), hacia nuevas formas de corrupción, hacia nuevas formas de gobierno cada vez más alejadas de la realidad, de los pueblos que dirigen.

Y, entonces, resultamos añorando la “Vieja Clase Política”, aquella de grandes personajes, de seres que, aunque llenos de defectos y pecados,  generaban credibilidad, admiración y respeto. Y, entonces, extrañamos a un Alvaro Gómez, a Alfonso López Michelsen, a Misael Pastrana, a los Lleras; e incluso a Alvaro Uribe en los inicios de su primer mandato…

A los políticos les sucedió lo mismo que a los maestros, o a los médicos: se desprestigiaron. Ahora no generan ideas, no tienen ideologías y van de la derecha a la izquierda y de la izquierda a la derecha, sin siquiera ruborizarse, “caminan” por el mundo embadurnados de “mermelada” y a  ninguno parece interesarle reivindicarse con la sociedad, con los gobernados; y entonces,  a falta de ideas y liderazgo acuden al marketing político, a una honestidad que se convirtió en solo empaque o moño para venderse, o en simple y llanamente a la compra de votos.

Y, entonces, los ciudadanos no creen en quienes los dirigen, no confían en sus gobernantes, no se ven representados por ellos, no sienten ninguna empatía, ningún respeto, y responden en consecuencia, con desidia o con la misma moneda, con la venta de su voto a cambio de alguna remuneración.

Pero si por la clase política, candidatos y electores, llueve, por la sociedad colombiana no escampa; ésta perdió, también, su norte cuando el narcotráfico se mimetizó en ella y la corrompió. (Ver MI PATRIA CORRUPTA http://wp.me/p2LJK4-y5 y LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA CORRUPCIÓN http://wp.me/p2LJK4-wL)

ANTES DEL FIN

Hace, algo más de un mes, en una conversación con un grupo de amigos, se encontraba un precandidato, a una alcaldía, para las elecciones de octubre próximo. Discutíamos sobre la corrupción que carcome nuestra sociedad: el aspirante a gobernar alguna ciudad de Colombia tomó la palabra y dijo: “Yo no entiendo por qué los alcaldes se corrompen, si con el porcentaje que le dan los contratistas tienen, más que suficiente, para hacerse a una buena fortuna. Es que no hay que robarle a nadie, ese dinero sale de los contratistas, no tiene sentido ensuciarse las manos”.

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