EL PELIGRO DE CHATGPT, LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y LA INTERNET
Eligio Palacio Roldán
Si la responsabilidad de padres y educadores era mayúscula en otros tiempos, en la formación de los menores, ahora en el marco de la inteligencia artificial y de las redes sociales es dramática.
Desesperado por la mala señal de la internet y de la telefonía celular, esta semana instalé starlink, ahora tengo una empresa de Elon Musk, el hombre más rico del mundo, vigilándome las 24 horas del día.
Las expectativas eran muchas pero los resultados no tan buenos. Buscando una explicación el técnico me habla de un número considerable de conectados a la red. Las cuentas no me cuadraban hasta que me explica que las dos niñas del trabajador, de cuatro y seis años respectivamente, capturaban la señal en sus celulares. Me alarmé. Cómo así que estas pequeñas se mantenían conectadas a YouTube y otras aplicaciones, el “Niño Jesús” les había traído un par de los equipos que transformaron las relaciones entre los humanos. Incluso, me dijo, a la bebé de ocho meses le prestaban un celular para que se entretuviera.
Todas las teorías psicológicas hablan de la trascendencia de lo aprendido en la infancia. Esos registros generan unos comportamientos que se repiten a lo largo de la historia personal, de la vida. Esos hechos se tratan de dilucidar y modificar a través de diferentes terapias psicológicas, psicoanalíticas, de análisis transaccional o programación neurolingüística.
Todo un complique para diferenciar entre simbólico, imaginario, real y realidad, para trascender y transformar lo aprendido en la infancia y generar una mejor calidad de vida, una existencia placentera enfocada en el crecimiento personal y en la búsqueda de la felicidad. ¿Cómo se configurarán en los futuros adultos lo imaginario y lo simbólico con los estímulos de una pantalla, de unos contenidos exagerados o irreales, de unos youtubers casi siempre irresponsables? ¿Cómo irán a ser los comportamientos de seres educados por YouTube y las redes sociales?, ¿Cómo influirán sobre sus personalidades, sobre su estado de ánimo, sobre su relación con los otros, con la naturaleza, con la vida? ¿Y si acceden, por ejemplo, a la pornografía desde la primera infancia, cuál será el resultado?
La inteligencia artificial es una nueva transformación, incluso, más grande, más trascendental que la internet, pero su abuso y su consumo indiscriminado, alejado de cualquier consideración ética, está generando una sociedad completamente manipulable. En discusiones cotidianas se argumenta que se vio, escuchó o leyó una situación específica sin tener la capacidad de dilucidar si fue real o no.
Preocupante que se use y se abuse la inteligencia artificial sin ningún control, sin ninguna verificación. Peligroso que ChatGPT, por ejemplo, se use como herramienta de consulta y que sus respuestas se den como ciertas. Mi experiencia personal es que contesta cualquier cosa, llena de mentiras o inexactitudes, he tenido que regañarlo en varias oportunidades, como estas: “Eso lo sé, no divagues” – “Entendido, voy al grano”, “Insoportable tu ignorancia y tus evasivas” – “No voy a justificarme ni a adornar nada”, “Nada de eso tiene relación con lo que pregunto” – “Dime por dónde seguimos y vamos con datos serios”.
Si la responsabilidad de padres y educadores era mayúscula en otros tiempos, en la formación de los menores, ahora en el marco de la inteligencia artificial y de las redes sociales es dramática. Estoy seguro, no estamos preparados para afrontarla. La situación se hace más preocupante en el caso del magisterio en manos de un sindicato politizado y polarizador como Fecode.
ANTES DEL FIN
La inteligencia artificial es fabulosa en la creación de contenidos, agiliza los procesos de una manera sorprendente. Solo se trata de poner tu mente a crear y la IA produce lo que quieras. Además de sus herramientas, se hace prioritario formar en ética y valores para obtener resultados en pro del desarrollo personal y de la humanidad.
Fabulosas las caricaturas creadas a partir de fotografías por ChatGPT.
Increíble que un actor como Carlos Torres, si mayores matices a la hora de actuar, sea el gancho para atraer el público a las producciones televisivas nacionales. Vivimos en el mundo de la imagen. ¡Qué vaina!.
El petrismo va con toda para tomarse a Antioquia en las próximas elecciones y los antioqueños, supuestamente hábiles, están cayendo redonditos ante el oropel. Bueno, ante el dinero de la corrupción y el narcotráfico. Ah, y lo hace mimetizado en los partidos políticos tradicionales.
Deja un comentario