CRÓNICAS DE UN JUBILADO – SEIS MESES DESPUES – ENTRERRÍOS
Eligio Palacio Roldán
“… El tiempo pasa y se nos va la vida
Y lo que pasa ya no vuelve más”
Sería bueno que la academia tomara estos ejemplos para describir lo que sucede cuando se hace una revolución propositiva, sin armas y uniendo a los pueblos
Dice la canción del argentino Palito Ortega, popularizada y hecha himno de la Navidad, en nuestro país, por Rodolfo Aicardi que “el tiempo pasa y se nos va la vida y lo que pasa ya no vuelve más”. Pasaron 35 años de mi vida en la DIAN y sus miles de instantes van siendo un vago recuerdo, seis meses después del adiós.
Seis meses después de un adiós que se hizo principio y fin con la despedida del último compañero antes de salir para siempre, el portero del edificio de la entidad en La Alpujarra. Seis meses que pasaron vertiginosamente como la vida misma, recorriendo los pasos con la firme convicción de que el presente y el futuro son por y para uno mismo.
Las ausencias son pocas o muchas, dependiendo del cristal con que se mire: quedaron los que han sido más allá de una relación laboral y aunque no se pueda compartir como antes, está la seguridad de que hacen parte de tu vida, una vida que se fue llenando de nuevos espacios, nuevas gentes y en especial de los paisajes de los días de infancia, en “La Suiza Colombiana” enriquecidos por el progreso generado por aguerridas gentes de la mano de revolucionarios sin armas como Jenaro Pérez y Colanta y el ícono entrerríeño, Presbítero Rodrigo Lopera Gil, su cooperativismo y su acción en pro de la comunidad.
Sería bueno que la academia tomara estos ejemplos para describir lo que sucede cuando se hace una revolución propositiva, sin armas y uniendo a los pueblos. Mucho pedir porque FECODE cree que la única revolución es la de la izquierda, ávida de poder y dinero fácil, sin mucho trabajar y ni qué decir de quienes nos gobiernan, que creen que destruyendo se hace patria.
Es impresionante la transformación de Entrerríos, la fuerza de sus gentes y su ánimo de bienestar y progreso, que lo ha convertido en un pueblo de inmigrantes. Hablando del tiempo que pasa y de lo que se fue, de la tierra natal de mi infancia, de los bucólicos días de hace más de 50 años nada queda; sorprende ver las gentes camino a las empresas, a su trabajo, la interesante oferta escolar y el despliegue hacia la cultura y el conocimiento de la Casa de la Cultura de la localidad. También es notable el deseo de sus gentes de hacer ejercicio físico y la desaparición casi por completo de atuendos necesarios en otros días como la ruana.
Ad portas de mi primera Navidad como jubilado son muchas las expectativas por el rescate de una tradición maravillosa que quizás como muchas otras también solo quede en el recuerdo.
ANTES DEL FIN
Dolorosa la situación de mis excompañeros provisionales de la Dian. Muchos de ellos están perdiendo su empleo y la entidad, su conocimiento y experiencia.
Qué desastre el gobierno Petro, qué desastre sus seguidores, absolutamente ciegos.
También es discriminante que los discriminados tengan privilegios sobre los demás.
¿Sabe usted qué es prosopagnosia?
De las buenas experiencias de la etapa de jubilado en Entrerríos es descubrir los paisajes que la reafirman como “La Suiza Colombiana”, de la mano del grupo de senderismo que lideran los hermanos Lopera Retrepo.
Puede ver los videos de esas caminadas en https://eligiopalacio.com/tag/senderismo-entrerrios/
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