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EL SULTÁN

EL SULTÁN

ELIGIO PALACIO ROLDAN

“¿Alguna vez pensaste que esta Corona y este Trono te permitirían engañar a la muerte Suleiman? ¡Abre los ojos!, ¡eres  un mortal! Todos vivimos en un sueño del cual debemos despertar algún día. Esta es la verdad que todos deben saber. Incluso tú. Nada  puede ayudarte. No importa si eres un Sultán o el hijo  de un Sultán, algún día dejarás todo lo que has logrado. Al enfrentar la verdad todos llegamos en las mismas condiciones”.

Frases y reflexiones como estas, sobre la vida y la muerte, el poder, la riqueza y el devenir del ser humano sobre la tierra son comunes en cada uno de los capítulos de la telenovela El Sultán

El Sultán es una telenovela producida en Turquía entre los años 2011 y 2013, transmitida en Colombia desde septiembre del año pasado por el Canal Uno. La novela, que consta de cuatro temporadas, ha sido un éxito en el mundo entero y no ha tenido mayor trascendencia en nuestro país por ser transmitida en un canal de televisión poco posicionado y por una especie de chovinismo nocturno en la televisión  nacional.

La novela es una versión televisiva de la historia del Sultán Soliman el Magnífico y del Imperio Otomano, en el que estuvo en el poder entre 1520 y 1566, su favorita Hurrem y de los demás integrantes de su círculo cercano. La serie tiene la combinación perfecta para ser un excelente producto televisivo: una historia fascinante; un libreto bien estructurado, personajes fuertes y consolidados; actuaciones de antología y locaciones, escenografía, utilería, vestuario y música impactantes.

La historia  es la misma de todas las luchas por el poder y la tragedia que subyace entre quienes intentan conseguirlo o conservarlo. Es el mismo dolor, traición y muerte de la tragedia griega o de las obras de Shakespeare o de nuestra realidad diaria en los pequeños o grandes reinos de la humanidad. La misma tragedia que representa para el ser humano existir y la búsqueda de su propio Dios sin importar su condición social o económica.

Los libretos son una composición literaria que recuerda el estilo de los colombianos Bernardo Romero Pereiro y algo de la truculencia y de los personajes sórdidos de Julio Jiménez. Están llenos de reflexiones internas sobre el devenir de cada uno de los personajes, de silencios que hablan por sí solos, de gestos que dicen más que las palabras. Obviamente, estos libretos, se ven enriquecidos por las actuaciones impecables, (no hay actor por pequeño que sea su papel que desentone) y los demás aspectos propios de la producción televisiva ya descritos y los excelentes manejos de cámaras y efectos especiales.

La producción recuerda lo mejor de las producciones brasileras de antaño como La Esclava Isáura, Ronda de Piedra  o Xica Da Silva, desafortunadamente desaparecidas de la televisión nacional. Está estructurada por decenas de historias paralelas que giran alrededor de la central de El Sultán.

Pero más allá de todos estos elementos de entretenimiento y de lo costoso de la producción que se ve reflejado en la calidad de la misma, lo más importante son los escenarios que brinda para entender al ser humano en su esencia y en relación con el poder y con Dios, en este caso Alá. La obra, por ejemplo, permite entender mucho del islamismo, religión que en su naturaleza no se separa en nada, diría yo, del cristianismo o de las demás religiones que le permiten al ser humano enfrentarse a su construcción de una realidad sobre la vida y la muerte.

Puede ver: El Sultán Capítulo 127- Funeral de la Madre Sultana https://www.youtube.com/watch?v=80VzcLWzYio

 ANTES DEL FIN

Es mejor ver El Sultán en internet que en el Canal Uno. En este canal hacen cortes abruptos que dan la sensación de recortes. Además, siguen la inútil estrategia de recortar la presentación de la obra que, para esta novela, es espectacular y va cambiando con el transcurrir de los capítulos

Haciendo un pequeño balance de las telenovelas en Colombia, desde que tengo memoria; es decir desde Simplemente María – 1971 hay que decir que las más melodramáticas y permanentes han sido las venezolanas y las mexicanas, las primeras en desgracia hoy por los problemas del vecino país; las mejores las de Brasil y Turquía y algunas argentinas; y las peores, las originadas en Miami.

La televisión colombiana debiera producir novelas del corte de El Sultán. Se anuncia una sobre la vida de Bolivar, El Libertador. Por lo demás, la televisión nacional pareciera conformarse con el recuerdo de La Pola y Revivamos Nuestra Historia.

Aquí algunos otros apartes del capítulo 127 de El Sultán; Diálogos internos del personaje principal, luego de la muerte de su madre.

“Perdí a la persona por cuya muerte todos lloraron. La muerte es inevitable. Y no hay vergüenza en morir, pero es una verdad amarga que nos separa con su afilada espada. Entonces lloré. ¡Oh Madre!. Solo oí el eco de mi voz.

Lloré fuerte desde lo profundo de mi corazón roto llamando a mi Madre, derramando ríos de lágrimas. La lealtad al alma de mi madre requiere que sea justo. Le envío todo mi amor a su alma. Cuando las nubes de amor nos bañan con lluvia, estás cerca de mi corazón madre. Nunca nada nos ha separado.

Que vayas al paraíso querida Madre. Solo Alá sabe cuan profunda es mi pena. Esta pena la causó tu muerte preciosa madre. Sin ti me cuesta respirar Madre. Nos dejaste demasiado pronto. Extrañaré tu mirada cariñosa, extrañaré tu sonrisa que me daba fuerza y compasión. También extrañaré tu ternura. Siento que estoy en una pesadilla. Es tan real que no puedo despertarme. Sultana de mi mente y alma, ¿Cómo podré vivir sin ver tu rostro angelical, ni oír tu voz, ni oler tu hermosa esencia. 

Recuerdo muy bien Madre. Cuando era joven y lloraba solías decirme: Eres un hombre y un hombre no debe llorar. Pero a esta  edad madre, las lágrimas de todo el mundo no podrían aliviar mi pena y dolor por haberte perdido. Tu muerte me ha matado su majestad, me hizo volver a ser ese pequeño niño que necesita de tu ternura y tu cariño.

Acéptalo Suleiman: Así es el mundo. Todo se desvanece, solo somos invitados aquí. Incluso tú.  El Gran Sultan del Mundo, encontrará su muerte algún día. ¿Nunca habías pensado que perderías a tu madre, alguna vez? Esta es la voluntad de Alá, el creador de todas las cosas. Todos debemos someternos a su voluntad: esta vida incluye alegría y tristeza. Un día fallece alguien y al otro nace un bebé. Aunque seas un Sultán, aunque vivas en este mundo con grandeza y poder y nadie se atreva a desobedecerte.

Has ganado muchas guerras en tu vida y has agrandado  tu gran Imperio otomano. Cuidaste de tu familia y protegiste tu noble dinastía. Te sientas en un trono y vistes una corona que todos desean tener.  Sí, es cierto, eres el hombre más poderoso del mundo, la gente  le teme a tu nombre: Suleiman”.

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CORRUPCIÓN, RACISMO Y MATONEO EN REDES SOCIALES

CORRUPCIÓN, RACISMO Y MATONEO EN REDES SOCIALES

Eligio Palacio Roldán

La semana anterior otro escándalo de corrupción conmocionó la prensa, las redes sociales y a la mayoría del pueblo colombiano. Me refiero, obviamente al del funcionario de la DIAN, en Buenaventura, Omar Ambulia y el estrafalario uso que, al dinero mal habido, le daba su hija Jenny. Podría haber hecho mención al engaño al que ha sido sometido el país por parte de las FARC con los bienes, avaluados en veinte mil millones de pesos, no reportados por la exguerrilla y conseguidos, entre otras actividades, por secuestros y extorsiones. Pareciera que los exinsurgentes aprendieron muy rápido a hacer marrullas

Obviamente el robo de  Ambulia supera en más de cuatro veces el dinero ocultado por las FARC, pero resulta, digamos “interesante”, ver como los medios de comunicación y la sociedad colombiana rechazan lo ocurrido con el funcionario de la DIAN y su familia y pasan de “agache” con lo de la exguerrilla. Y digo interesante porque en aras del éxito de la paz, todos, con excepción del expresidente Uribe y el Centro Democrático, queremos hacernos los de la vista gorda. Un gran triunfo, desde luego, de la izquierda más sanguinaria en la historia reciente de Colombia.

Los escándalos de Ambulia y las Farc, no pasan de ser otros más de la larga historia de nuestra Patria Corrupta, que pasarán al olvido muy pronto y serán sucedidos por otros hechos similares, seguramente, más graves. El del funcionario público dejará anécdotas y sonrisas por la ostentación de Jenny, de quien han circulado en las redes sociales todo tipo de bromas de mal gusto. Bromas que son un verdadero matoneo sin precedentes en este tipo de situaciones y que más que el hecho en sí, sancionan su origen étnico y su aspecto físico, en una clara muestra del racismo que nos corroe y de una cultura que privilegia la belleza sobre cualquier otra característica del ser humano.

Puede leer CARTA DE UN ALCALDE CORRUPTO https://eligiopalacio.com/2017/11/16/carta-de-un-alcalde-corrupto/

Me decía un prestigioso sicoanalista, esta semana, que lo peor del ser humano es llevado a las redes sociales, haciendo uso del anonimato…. Y uno de los sentimientos más bajos de los colombianos es el racismo y la exclusión social, como ha quedado demostrado en el caso Ambulia. ¿Cuál de los otros cientos de corruptos de nuestro país ha sido sometido a burlas similares? Lo sucedido es bien doloroso para ellos y sus seres queridos para que, además, deban soportar el matoneo despiadado en las redes sociales.

Puede leer LAS MÚLTIPLES MUERTES DE UN CRIMEN https://eligiopalacio.com/2017/05/31/las-multiples-muertes-de-un-crimen/

Tatiana Acevedo, en una de sus muy buenas columnas, en el periódico El Espectador escribía esta semana: “Quiero contarle mi hermano un pedacito de la historia negra, de la historia nuestra”, canta Arroyo. La anécdota nos habla quizá de una de las paradojas colombianas: la convivencia de un racismo enraizado con una incapacidad para discutirlo, criticarlo o siquiera nombrarlo”.

Puede leer Rebelión http://tinyurl.com/y2t87qub

No solo maltrataron a la familia y a los representantes de la raza negra, sino a pueblos como Chigorodó. A pesar de la indignación que provocan los hechos de corrupción descritos, el caso Ambulia provoca “pena ajena” por el maltrato de que fue víctima la joven Jenny.

ANTES DEL FIN

Se nos llenó este año de políticos vendedores de ilusiones y de colombianos ingenuos que les creen. La misma historia cada cuatro años, para elegir cada vez peores gobernantes. Los valores éticos son cosa del pasado. El presente es la corrupción. ¿Será que algún día saldremos del fango que nos aprisiona? Un paso importante sería eliminar la elección popular de alcaldes, en poblaciones de menos de cien mil habitantes.

Volvió “El Sultán”, una de las mejores telenovelas de nuestra televisión. Es una serie turca. Diez de la noche, Canal Uno.

LAS TELENOVELAS DE AUTOR

LAS TELENOVELAS DE AUTOR

Eligio Palacio Roldán

A pesar de los adelantos técnicos en producción y recepción de la televisión, en Colombia,  en materia de telenovelas parece ser cierto que todo tiempo pasado fue mejor. Atrás quedaron las épocas en que el país se paralizaba frene al televisor para sufrir, reír, odiar o amar a los personajes que representaban los actores que, a su vez, eran verdaderos ídolos. Es la consecuencia de los tiempos modernos inundados de posibilidades  de diversión y  esparcimiento, de las redes sociales, dicen los analistas. Es el abandono de la esencia de la telenovela, digo yo.

¿Y donde está la esencia de la telenovela? En la identificación con las pasiones humanas: amor, ambición, envidia, muerte. Pasiones presentes en los grandes clásicos de la literatura que hoy como ayer marcan la  condición del ser humano, pasiones descritas en la obra de Shakespeare como en ninguna otra y que con algunas variantes son las herramientas para escribir las telenovelas.

Y esa esencia sigue siendo factor de identidad en las nuevas generaciones. De ahí el boom de las telenovelas turcas: “Así gran parte del éxito se debe a que este tipo de telenovelas suponen a la vuelta al concepto clásico que siempre han caracterizado a estos seriales, historias sencillas que hablan de romances bucólicos, de odio, de codicia, historias cercanas y fáciles de entender, con galanes que enamoran la pantalla y mujeres que deshielan los corazones con sus miradas.”

Ver https://planetaestambul.wordpress.com/2016/02/01/caracteristicas-contexto-y-exito-de-las-telenovelas-turcas/

En la memoria de los colombianos quedan historias como Betty La Fea, Café, Pasión de Gavilanes, Caballo Viejo, Pero sigo Siendo El Rey, Hasta que la Plata nos Separe, Señora Isabel, La Saga, Pecados Capitales, En Cuerpo Ajeno, La Abuela, El Hijo de Ruth, La Mala Hierba, entre muchas otras. ¿Cuál de las actuales permanecerá en el imaginario de los televidentes? Quizás ninguna.  Tal vez las turcas. ¿Por qué? Porque las nuestras ya no reflejan la esencia de los seres humanos y no la reflejan porque son telenovelas industriales para la venta y no una obra de arte, generalmente de autor.  Es algo similar a lo que ocurre con los restaurantes: se recuerda y se repite lo que despierta los sentidos, no lo que se consume para calmar el hambre. Obviamente, también, se habla de cocina de autor.

Las novelas de autor desaparecieron de nuestra televisión por la premura para producir, por la necesidad de competir, de obtener resultados rápidos y efectivos. En fin, por todas las falencias que implica cualquier producción en serie. Fue Caracol quien comenzó con la industrialización  de la telenovela, mientras RCN seguía conservando los autores y grandes éxitos. RCN también cayó en lo mismo y los dos canales mal educaron a los televidentes.

Afortunadamente RCN parece retomar el camino, del que se desvió, con la excelente producción La Ley del Corazón, de Mónica Agudelo, que no llega  al primer lugar de sintonía por el efecto arrastre de la competencia con Yo me Llamo y la “ensanduchada” de Polvo Carnavalero entre  ese programa y la serie  Alias JJ.

Ahora bien, ¿por qué triunfa la serie Alias JJ  sobre la Chávez?  Aunque las dos cuentan con una excelente producción,  la de Chávez tiene a su favor al mejor actor de Colombia, en mucho tiempo, Andrés Parra, y una historia  interesante; sin embargo,  como consecuencia de la nefasta historia de la guerrilla en Colombia, el apoyo del expresidente venezolano a esas mismas guerrillas y la situación en el vecino país hacen que los colombianos no se identifiquen con el personaje y con la historia. Además todos llevamos un pequeño traqueto dentro.

Ver PABLO ESCOBAR,  ÍCONO DE LA TRANSFORMACIÓN LATINOAMERICANA. https://eligiopalacio.com/2014/06/03/pablo-escobar-icono-de-la-transformacion-latinoamericana/

¿Donde están los autores de las telenovelas?. Se fueron Bernardo Romero y Mónica Agudelo. ¿Cómo es posible que libretistas como Marta Bossio de Martinez esté por fuera de la televisión? ¿Qué se hizo Julio Jiménez? Esperamos el regreso de Fernando Gaitán a la televisión.

ANTES DEL FIN

Para deleitarse con las telenovelas de antes, se pueden ver en los sistemas de televisión por suscripción o internet. Por estos días me veo La Mala Hierba.

Qué diferencia entre las novelas sobre el narcotráfico de ayer como la Mala Hierba y Sur Verde y las de hoy, Las de ayer mostraban la vida de los personajes, sus emociones, su mundo interior. Las de hoy: crueldad y balas, muchas balas.

Ver SUR VERDE https://eligiopalacio.com/2014/04/30/2868/

 

LAS COSAS IDAS

LAS COSAS IDAS

Eligio Palacio Roldán

al fin la tristeza es la muerte lenta 
de las simples cosas
y esas cosas simples
que quedan doliendo
en el corazón”

Mercedes Sossa.

DICIEMBRE2012 206

Decía en mi columna EL FINAL DE LAS TELENOVELAS (https://eligiopalacio.com/2016/06/30/7060/) que tengouna fijación infantil por el momento en que, en la historia, transcurrieron los años en un sinfín de nostalgia”.

Define la Real Academia de la Lengua Española Nostalgia como “Tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida”; pero no necesariamente por una dicha perdida, también por una no alcanzada y también por, como dice la canción de Mercedes Sosa, la muerte lenta de las simples cosas.

Recuerdo que en la novela, a la que se hacía referencia, en la citada columna, para dar paso a los nuevos años, se iban dejando en un flashback, cargado de brumas: muebles, vestuarios, paisajes y gentes del pasado. Creo yo, debe ser algo parecido a lo que dicen se ve  y se siente al morir.

Y, bueno… Son tantas las cosas que han ido muriendo en nuestra historia. Incluso los propios recuerdos se van marchando del consiente y se acumulan en el inconsciente para resurgir en un acto fallido o quizás en un sueño, en el último esfuerzo del ser humano para no abandonar esas “cosas simples que quedan doliendo en el corazón”  cuando se marchan.

Se van los mayores: los abuelos, los padres… Y, a veces, cada vez más veces, en nuestra historia, muchos jóvenes. Esos seres queridos no se van solamente por muerte física que de por sí es muy dolorosa, pero obedece a la misma lógica de la existencia, se van por diferentes circunstancias. Son adioses que generan mucho más dolor que la muerte: Las decisiones autónomas de los humanos para no continuar, para no compartir más, la muerte del sentimiento. Y qué no decir de los amores no correspondidos, de los amores imposibles a los que hay que decir adiós de manera obligada.

Hay decenas, cientos de objetos que desaparecen para no volver más. De ahí el éxito de los anticuarios. Y esos objetos queridos son reemplazados por otros que también generan apego: El baúl de gran aprecio en el pasado, dio paso a la comodita, luego al  escaparate y al chifonier  para concluir, por ahora, en un frío y distante closet que se abandona junto con las casas.

También se fueron el bufete, el televisor a blanco y negro y el tocadiscos. Este último de regreso, para gloria de la música, de la mano de los discos de vinilo.

Se fueron los grandes empedrados y el sonido de las herraduras de los caballos al chocar sobre ellos y las historias de leyenda de duendes y brujas. De espantos.

Se fueron las radionovelas y se están yendo las telenovelas. Se fue la buena radio y las estrellas que brillaron en ese espacio. Dicen que próximamente se irán también lo periódicos.

De Colombia parecen desparecer los libros.

De nuestra patria se fue la honestidad y, obvio, la confianza en el otro.

Se deja la escuela, el colegio y la universidad. Los lugares donde se entregó lo mejor de la existencia: Los sitios de trabajo.

Y un día nos iremos nosotros. Y, después, los recuerdos.

Ya nos seremos nadie. Nada.

Quizás se conserven archivos en redes sociales que ya nadie mirará.

ANTES DEL FIN

De mis viajes a Argentina y Australia me quedó la alegría de ver que las discotiendas y las librerías no son cosas idas. Bueno, por lo menos allá.