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LA FECHA DE VENCIMIENTO DE SANTOS

LA FECHA DE VENCIMIENTO DE SANTOS

Eligio Palacio Roldán

La fecha de vencimiento es el plazo máximo en que se puede consumir un producto sin riesgos para la salud humana o el tiempo estipulado para realizar un pago o presentar un documento o cumplir con una misión. En fin, es el límite después del cual ya no es posible actuar.

El vencimiento del gobierno Santos es el 6 de agosto de 2018, teóricamente, y el 27 de mayo del mismo año realmente, cuando Colombia elija el presidente para el período 2018-2022, del que se espera no le dé por reelegirse. Lo más probable es que Juan Manuel Santos termine su mandato con índices de popularidad muy bajos que demuestran el rechazo de la mayoría de los colombianos a su gobierno.

Santos dejará una guerrilla desmovilizada o al menos dividida, unos ancianos delincuentes convertidos en hombres de bien, pasando los últimos años de su vida cómodos, tranquilos y disfrutando de sus fortunas mal habidas, unas ciudades y unos campos tomados por las bandas criminales y una Colombia sembrada de coca que genera ingresos para medio sostener una economía que, de la mano de la situación política, se encamina a repetir la historia de Venezuela.

Sobre el tema
LA PAZ DE LOS VIEJITOS https://eligiopalacio.com/2015/09/29/la-paz-de-los-viejitos/
LA VENEZOLANIZACIÓN DE LA ECONOMIA COLOMBIANA https://eligiopalacio.com/2015/05/27/la-venezolizacion-de-colombia/

A punto de vencerse el gobierno de Santos, sus ocho años al frente de la presidencia se parecen mucho a los de Uribe. Sus agendas fueron manejadas por las Farc  mientras le entregaban el país a los corruptos en aras de una supuesta paz. Fue a Uribe al que no le importaron los medios para reelegirse y vencer a las Farc. Fue a Santos al que no le importaron los medios para reelegirse y firmar la paz con las Farc. Fueron ambos los que descuidaron la economía, desperdiciaron los altos ingresos que generaron los altos precios de los commodities  y no los encausaron hacia el desarrollo sostenible de la nación y, fueron ambos, los que llevaron la salud  a la crisis más grave de su historia reciente.

Mientras Uribe generó un gran liderazgo que le permite tener una segunda oportunidad para reivindicarse con el país, Santos no encontró un lugar en el corazón de los colombianos y por ello su tiempo terminará para siempre. Solo le queda continuar adoptando modales de monja de clausura para que alguien le crea su Nobel de Paz y unos días, muy pocos días, para que demuestre que es capaz  de intentar transformar la clase política y el país. Son menos de ocho meses para que se sacuda de las Farc, deje el proyecto de paz en manos del Congreso a su libre albedrío, abandone la “mermelada” y cualquier forma de presión para que le aprueben sus proyectos y para tratar de mejorar su imagen y para  proyectarse como el presidente que pudo ser y no fue.

Sobre el tema
UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD https://eligiopalacio.com/2014/03/13/una-segunda-oportunidad/
CORRUPCIÓN… ¿QUE FALTA? ¿QUÉ SIGUE? https://eligiopalacio.com/2017/08/25/corrupcion-que-falta-que-sigue/

Ojalá el presidente Santos, un hombre que como político ya no tiene nada que perder, aproveche sus días, antes de la fecha de vencimiento de su mandato, para recuperar sus posiciones de periodista y demuestre que en el país si se puede comenzar una historia diferente. Ojalá haga algo para derrotar la corrupción, aunque difícil salir del fango donde se encuentra inmerso. Ojalá hiciera un acto de contrición y le describiera a Colombia la podredumbre en que se movieron  los círculos de poder, durante sus gobiernos. Ojalá Uribe hiciera lo mismo. ¿Y que tal que las guerrillas de izquierda, los paramilitares y los demás políticos también lo hicieran? Ese sería el principio de una nueva Colombia, esa sí en paz.

ANTES DEL FIN

Un dicho popular afirma que nadie sabe ni el día ni la hora del final y que por eso hay que vivir cada momento como si fuera el último. Eso no es posible porque siempre asustan las vicisitudes de los tiempos por venir, pero hay estadios de la vida cuyo final es predecible, como el caso de la presidencia de Santos. El final de esos estadios, cuando ya no hay nada que perder, hay que aprovecharlos para dejar un mensaje de vida de cómo se percibió la estadía en ese espacio y en ese tiempo y en construir para el futuro de las nuevas generaciones.

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LAS SECTAS POLITICAS

LAS SECTAS POLITICAS

Eligio Palacio Roldán

Cuando descubrí que la política existía me sentí clasificado con otra particularidad adicional a ser blanco, mono, buen estudiante, campesino. Era conservador. ¿Por qué? Pues porque esa era una característica familiar como las demás. Algo genético pareciera.

Después milité en ese partido político, era la “Reserva moral del país”, decían.  Si, era una reserva de las grandes y pequeñas castas que dominaron a Colombia en toda su historia, la reserva más añeja de la oligarquía colombiana. En una escena, la esposa de un religioso Senador de la República hacía ostentación de sus joyas y de su reciente viaje a Europa, en medio de unos campesinos ansiosos por obtener alguna ayuda, para calmar el hambre de sus hijos. Y bueno, eran poderosos, siempre cercanos a la iglesia y de una clase que se creía superior al resto de los humanos. Una secta que usaba a los pobres, con los que no se revolvía, para permanecer en el poder. Una secta que se creía elegida por Dios, que se sentía dueña de la verdad y de la moral pública. Para ellos la maldad y la corrupción estaban en el partido liberal.

Consciente de que el Partido Conservador era una secta, una “Comunidad cerrada, que  aparentaba promover fines de carácter espiritual, en la que maestros ejercían un poder absoluto sobre los adeptos” me alejé de esa organización.

Después me acerqué, sin militar jamás en él, al partido liberal. Y a pesar de decir ser el partido del pueblo, era una secta igual a la del otro partido. También la reserva moral del país, también dueños de la verdad y también, para ellos, la maldad y la corrupción estaban en el partido contrario.

Con la religión católica, que tenía las mismas características de los partidos políticos, eran  tres sectas las que giraban en torno a mi existencia. Hoy a cada una de ellas le han surgido múltiples competencias: sectas más pequeñas, más cerradas y con unos seguidores mucho más fanáticos, intolerantes y peligrosos que los anteriores.

La próxima contienda electoral tendrá muy poco elector libre, dado el desprestigio de la clase política,  y una guerra a muerte entre varias sectas, entre las cuales se elegirá el  presidente  de  Colombia. Entonces, las sectas “tradicionales”, partidos Conservador y Liberal, se sienten asustadas.

Los “libre pensadores” le temen a candidaturas respaldadas por sectas como las de la fanática religiosa  Viviane Morales, construida sobre la iglesia Casa sobre la Roca, del controvertido experiodista Darío Silva, recordado por su “lagartería” en el noticiero Noticolor, en el siglo pasado; la del ultra conservador y no menos fanático religioso, exprocurador Alejandro Ordoñez; la “del que diga Uribe”, una candidatura señalada por un hombre que se ve así mismo y que muchos otros ven como un Dios y algunos más como un demonio y que generó, a su alrededor, las dos sectas más grandes de Colombia, en este momento: la de los que lo aman y la de los que lo odian.

No miran con los mismos ojos otras candidaturas, respaldadas por otras sectas, igual de nefastas para el país que las anteriores, como la de Humberto de la Calle, criatura concebida en Cuba en el matrimonio Farc-Santos; la “made in” Venezuela de Piedad Córdoba, la de los dueños de la moral de los colombianos Claudia López, Sergio Fajardo y Jorge Robledo, la prefabricada, a punta de contratos, de Germán Vargas Lleras o la de más alto nivel de sectarismo: la de Petro, representante de los huérfanos de poder y canalizadora del resentimiento de siglos.

Lo que se viene es una guerra de sectas, muchas más que en tiempos pasados, por el poder concentrado en la Presidencia de la República, varias de las cuales, como es costumbre, desaparecerán para unirse al ganador a cambio de un “plato de lentejas”. Más que temerle a esas sectas hay que aceptarlas, cuestionarlas y, desafortunadamente elegir la más tolerante e incluyente. La menos descompuesta.

ANTES DEL FIN

La reelección presidencial fue la idea más nefasta para la democracia colombiana, en lo corrido del siglo XXI; lo fue la elección popular de alcaldes, en el pasado. Como se advirtió en su debida oportunidad, tener un presidente en campaña permanente, con todos los bienes del estado a su disposición, generaría corrupción. Ahí está: las tres ramas del poder público pagándose favores y manipulándose mutuamente, en una masa amorfa que hiede.

CORRUPCIÓN… ¿QUE FALTA? ¿QUÉ SIGUE?

CORRUPCIÓN… ¿QUE FALTA? ¿QUÉ SIGUE?

Eligio Palacio Roldán

Los tiempos lógicos del psicoanálisis hablan de momentos para ver, comprender y concluir.  Se supone que luego del tiempo de concluir llega la modificación de las conductas que le hacen daño al ser humano. En materia de corrupción, en Colombia, a simple vista, esos tres tiempos hace mucho rato terminaron y no parece verse ningún efecto positivo de transformación en nuestra sociedad.

¿Será que falta tiempo para ver? No creo. Hemos visto  cómo la corrupción irrumpe en los pequeños poblados y en las grandes ciudades, en los concejos municipales y en el Congreso, en las alcaldías y en la Presidencia de la República, en las inspecciones de policía, los juzgados y las cortes, en los  pequeños círculos de poder y en las grandes corporaciones, en el ejército y en la policía. En fin, hemos visto cómo este flagelo se esparce por el país cubriéndolo todo.  Pasamos de los tiempos de Turbay Ayala, en la década del 80, del siglo pasado, cuando nos escandalizamos por su propuesta de reducir la corrupción a sus “justas proporciones” a pensar que ojalá tuviésemos los niveles de esa época.

Con la corrupción sucedió lo mismo que con el narcotráfico: fue visto con simpatía o con indiferencia hasta que permeó casi toda la sociedad colombiana. No en vano, ocupamos el primer lugar de producción en cocaína en el mundo.

¿Será que falta tiempo para comprender? Creo que sí. No hemos comprendido del todo. Nos parece monstruosa la corrupción de la clase política, del congreso, del ejecutivo pero nos parecen normales las pequeñas grandes corrupciones nuestras: colarnos en las filas, cruzar los semáforos en rojo, eludir el pico y placa, entrar al colegio o a la universidad con alguna “ayuda”, comprar la libreta militar, evadir impuestos, recibir prebendas por ayudar a la consecución de algo o el otorgamiento de un contrato. Nuestra cultura es del “vivo”, no del estúpido.  El otro es un corrupto: Yo mismo, o los seres cercanos a mí  astutos e inteligentes.

Falta tiempo para comprender el mal que le ha hecho a Colombia la elección popular de alcaldes en pequeños municipios, que han sido hipotecados a los corruptos y/o a los delincuentes de cualquier calaña, para dilucidar las nefastas consecuencias de la reelección presidencial y de las negociaciones de la paz con las Farc a cualquier precio.

¿Será que falta tiempo para concluir? Mucho. Si no se comprende tampoco se concluye. Se requiere aceptación por parte de todos y cada uno de los colombianos y entender que la corrupción es un mal que destruye la sociedad, que genera injusticias e impide la convivencia en paz entre los humanos. No basta con observar pasivamente lo que pasa, En esto tienen mucha responsabilidad los medios de comunicación que tienen que ser más incisivos y exhaustivos a la hora de demostrar las consecuencias nefastas de esta desgracia.

Falta tiempo para que surjan líderes que nos permitan ayudar a comprender y a concluir que el fin no justifica los medios, que el bien general está por encima del particular, líderes que generen credibilidad al estilo de lo que fue alguna vez Alvaro Uribe Vélez, quien desaprovechó la mejor oportunidad en la historia de Colombia para cambiar las costumbres y la forma de hacer política. En el momento esos líderes no existen, todos hacen parte de un sistema político corrupto. Tal vez sea hora de darle la oportunidad a una mujer para que tome las riendas de nuestro país. Es sabido que los niveles de corrupción entre ellas  son inferiores a los de los hombres. Por ahora, aparecen cuatro que pueden dar la pelea: Martha Lucía Ramírez, Clara López, Claudia López y Viviane Morales, ¿será una de ellas la primera en ocupar la  presidencia de Colombia?

ANTES DEL FIN

Nueve columnas sobre el tema de la corrupción en cinco años, de www.eligiopalacio.com, y múltiples referencias en los cientos de escritos muestran una permanente preocupación por una de las mayores problemáticas de la sociedad de hoy. Problemática que parece agravarse, día a día, con el destape de escándalos como el de Odebrecht:

“CORRUPCIÓN EN SUS JUSTAS PROPORCIONES”

“CORRUPCIÓN EN SUS JUSTAS PROPORCIONES”

Eligio Palacio Roldán

Dijo el expresidente Turbay (1978-1982): “Hay que reducir la corrupción a sus justas proporciones” y los generadores de opinión y la clase política se rasgaron las vestiduras.

Más de 35 años después, muchos colombianos, quisiéramos que sus palabras hubiesen sido proféticas y que la corrupción no se hubiese desbordado y fuera parte de la cultura de los colombianos.

Después de Turbay llego el dinero corruptor del narcotráfico a nuestra clase política y luego, con la elección popular de alcaldes, el arte de hacerse elegir se convirtió en la industria de hacerse elegir. Y se crearon industrias electoreras que requerían financiación y esa financiación surgió de los proveedores de los municipios, de los constructores de obras públicas, de los publicistas y comunicadores sociales que ofrecieron sus servicios a cambio de ser contratadas una vez, el candidato de turno, llegara al poder.

Y los Concejos Municipales, las alcaldías, las gobernaciones, el Congreso y la Presidencia; en fin, las ramas legislativa y ejecutiva del poder público quedaron hipotecadas y se gobernó solo para pagar favores. Y todos los colombianos quisieron vender sus votos y la corrupción se democratizó (Ver LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA CORRUPCIÓN https://eligiopalacio.com/2013/09/24/la-democratizacion-de-la-corrupcion/)

Alguna vez, la corrupción llegó a “Otro Nivel” y el narcotráfico eligió presidente a Samper y otra vez la los generadores de opinión y parte de la clase política se rasgó las vestiduras. (Ver ERNESTO SAMPER UN NEFASTO PERSONAJE https://eligiopalacio.com/2015/08/26/un-nefasto-personaje/). De eso han pasado más de 15 años y la historia de la corrupción en nuestro sistema “democrático” ha ido creciendo de manera exponencial. Ayuda, claro, la impunidad evidente.

Al comenzar este año estalló el escándalo Odebrecht que involucra a la clase política, incluyendo la presidente de la República, Juan Manuel Santos, en un gigantesco caso de corrupción. En el escándalo, los unos acusan a los demás sin saber qué, cómo diría el cantautor Alberto Cortez, “olvidamos que somos, los demás de los demás”. Y obvio, todos están involucrados. En las industrias electoreras se financian todas las campañas, con opción, para siempre ganar, para siempre garantizar los contratos.

En una columna anterior, en marzo de 2013, (https://eligiopalacio.com/2014/03/13/una-segunda-oportunidad/), decía que creía que la vida le había dado una Segunda Oportunidad al expresidente, Alvaro Uribe, para hacer lo que no quiso hacer como presidente: Luchar contra la corrupción. Sólo hasta ahora parece emprender este camino con la solicitud a las autoridades de que investiguen la campaña, de su aliado, Oscar Iván Zuluaga.

Llegó el momento para que Alvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos hagan algo por el país, haciendo un acto de contrición, reconociendo sus culpas y revelando todo lo que saben para expiar sus culpas y desentrañar los focos y las formas de corrupción que carcomen nuestra sociedad.

La situación que enfrenta Colombia, en materia de corrupción, es demasiado grave: Lo denunciado en el caso Odebrecht es algo que sabemos todos. Es algo que ocurre en cada ciudad, en cada pueblo, en cada barrio; en todas las contiendas electorales:  Las campañas son financiadas por particulares a cambio de jugosos contratos que, generalmente, no cumplen o cumplen con características de calidad precarias.

La solución al problema de la corrupción de nuestra clase política, no está en la financiación de las campañas por parte del estado. A esa financiación se sumarían de todas maneras los dineros de los futuros contratistas como suele hacerse: con artificios de toda índole para no ser descubiertos.

La solución al problema de la corrupción en Colombia, al igual que el de la violencia, está en la reeducación de todos los colombianos. (Ver MI PATRIA CORRUPTA https://eligiopalacio.com/2013/10/08/mi-patria-corrupta/).

ANTES DEL FIN

Alguna vez, recordando una canción de Pablo Milanés, le pregunté al, entonces, presidente Uribe: ¿Cuánto ganó cuanto perdió usted y Colombia con la reelección? La misma pregunta se la hago al presidente Santos y toda nuestra clase política, con la reelección, en todos los cargos de elección popular.

¿Cuánto ganó cuanto perdió Colombia con la elección popular de alcaldes?

El presidente Santos comienza a vivir lo que vivió Samper como presidente. ¡Vaya paradoja! Saber que el primero conspiró contra el segundo por los mismos hechos que hoy enfrenta. (Ver EL “COMPLOT” DE SANTOS https://eligiopalacio.com/2016/05/19/el-complot-de-santos/)

¿Los Premio Nobel serán corruptos?

COLOMBIA: EL PAIS DE LAS REELECCIONES

COLOMBIA: EL PAIS DE LAS REELECCIONES
Eligio Palacio Roldán

“El presidente Santander…Tras reafirmar sus principios republicanos, señaló que no había hombre ninguno necesario para la nación…0 Y que no conviniendo (…) ni a mis intereses políticos, ni a mi patria, que yo permanezca en la presidencia una hora más del término prefijado (por la constitución), (este) será religiosa y puntualmente cumplido…

Con dicho texto, Santander hizo doctrina. Y su conducta, contraria a la reelección inmediata, inauguró una tradición que se reforzó con el paso del tiempo y la experiencia…”*

El tiempo le dio la razón a Santander y solo se han reelegido seis expresidentes: Tomás Cipriano, Manuel Murillo Toro, Rafael Núñez, Alfonso López Pumarejo, Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, gracias a la Constitución Nacional que lo ha prohibido en diferentes tiempos.

Desafortunadamente la misma Constitución no lo ha hecho en otros escenarios como el Congreso de la República, donde los parlamentarios se jubilan, en las Asambleas, Concejos y en especial en las gobernaciones y alcaldías donde los mandatarios se repiten y repiten, en el tiempo, como muchas otras cosas en nuestro país, en nuestra historia. (Vea cuento LAPARIO – EL PUEBLO DE EL VIAJERO http://wp.me/p2LJK4-w4).

Parece que nadie comprendió el profundo mensaje de Santander o tal vez sí, en la soledad del mundo interior.

Altruismo, dirán algunos; ambición desmedida, dirán otros. Lo cierto es que el próximo 25 de octubre, en varios de los 1.123 municipios del país, se reelegirán alcaldes, por cuarta vez, en 27 años de historia de la elección popular de alcaldes, historia que ha democratizado, también, la corrupción (http://wp.me/p2LJK4-wL)

Afirman los políticos, y eso si se los creo, que es más rentable una alcaldía de una ciudad mediana que ser parlamentario y mucho más “negocio” ser alcalde de una pequeña localidad que diputado del Departamento. Pero no crean, los alcaldes dependen exclusivamente de los parlamentarios para “tramitar” proyectos de inversión y entonces el proyecto tiene que dar para el parlamentario, el tramitador, el alcalde, el secretario de obras públicas y en últimas para el contratista. Me decía, uno de ellos, que el “CBY” -Como Voy Yo- hace que sus utilidades sean mínimas. Pero tampoco lo crean, también se las ingenian para ser más productivos. Está vez el costo de los materiales y, obvio, la menor calidad de las obras públicas es el resultado.

Pero volviendo al tema de la reelección de nuestros gobernantes, dicen, ellos, que tienen un deber con sus electores, un malestar por la sensación de dejarlos a su suerte, en el abandono y que eso los motiva y casi los obliga a repetir sus aspiraciones electorales.  Y los electores, sienten que de alguna manera el gobernante es su padre y que si no lo reeligen no tendrán opciones de subsistencia. (Ver COLOMBIA HUERFANA http://wp.me/p2LJK4-kz).

Hay una especie de simbiosis entre electores y elegido: el elegido se cree amo de sus electores y estos esclavos de él; pero, ahora, más que nunca, los papeles se intercambian y el elegido resulta ser esclavo de los electores y termina corrompiéndose, también, para satisfacer las ambiciones de quienes lo llevaron al poder.

Obviamente esta simbiosis se enmarca en la falta de empleo y de oportunidades del pueblo colombiano, pueblo que ve en la burocracia y en los favores políticos una forma de subsistencia.

ANTES DEL FIN

El departamento de Antioquia, mi tierra, ha sido bien manejado en términos generales. Está en peligro. Va a tocar decidirse por un candidato que nos siga llevando hacia el progreso, de la mano de la educación. Ante la amenaza, va tocar no votar en blanco.

*http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1523323

¿Y AHORA? MATONEO CONTRA URIBE

¿Y AHORA? MATONEO CONTRA URIBE
Eligio Palacio Roldán

Además del rechazo al gobierno Santos y a los diálogos de éste con las Farc, el ex mandatario Uribe tiene un nuevo punto en común con el expresidente Pastrana*, el matoneo por gran parte de la clase política colombiana y de los medios de comunicación que, como siempre, resultan “muy” identificados con el gobierno de turno.

 Ganó Santos y mientras todos trataban de unirse a su victoria, como lo hacen los lagartos al árbol que mejor cobijo les brinde,  el expresidente Uribe afirmaba que la campaña de Santos “forzó a gobernadores y alcaldes a intervenir ilegalmente en la campaña en favor del presidente candidato…

Hubo compra de votos, violación de la ley de garantías, propaganda ilegal con dineros del Estado y propaganda ilegal con personajes que cumplen funciones públicas…

Se dio presión violenta de grupos terroristas sobre los electores para que votaran por el presidente candidato

Colombia necesita un sistema democrático diferente que sea garante de transparencia y que evite los abusos como los cometidos por el Gobierno Santos.

Debemos levantarnos en contra de la pedagogía del miedo convertida en política que pretende que la compra de votos sea institución nacional…”

Esa misma noche, los medios radiales y televisivos, y el lunes los impresos, descalificaron las palabras del expresidente afirmando que lo movía el odio y su ánimo vengativo; y todos, olímpicamente, olvidaron que el expresidente no denuncia nada nuevo; denuncia una triste y cruel realidad de Colombia: nuestra pobre democracia se sostiene a punta de compra de votos, de compraventa de contratos, de auxilios económicos, de la amenaza de los grupos armados y de los narcotraficantes… y de eso, si sabe el expresidente.

Ahora, descalificar a Uribe porque usó los mismos métodos, que Santos, para hacerse elegir es un exabrupto. El expresidente tiene el deber y, diría yo, la obligación de resarcirse con Colombia y los colombianos por los malos pasos de sus ocho años de gobierno; tiene la obligación de luchar contra la corrupción, que propició, avaló o dejó pasar en sus sucesivos mandatos. Lo primero que tiene que hacer, desde ya, es promover en el Centro Democrático una iniciativa para eliminar la reelección y no aprobar la extensión de ningún mandato, ¿para qué más tiempo? ¿Para qué dilatar los proyectos? ¿Para qué frustrar generaciones de dirigentes exitosos?; cuatro años han sido suficientes para buenos gobernantes y demasiados para los malos.

Yo quiero creer en Uribe, en que aprovechará esta segunda oportunidad (http://wp.me/p2LJK4-H4) y por eso no estoy de acuerdo con el matoneo que se ejerce sobre él; el de la clase política es entendible precisamente porque se siente amenazada, son siglos de convivencia con la corrupción, pero el de los medios de comunicación no tiene ninguna razón de ser; estos deberían atender sus denuncias, es más, deberían hacerlas ellos mismos. Nuestros medios de comunicación, han sido testigos y cómplices, en algunas ocasiones, de la corrupción de nuestro país, en especial, a la hora de las contiendas electorales.

Uribe y Pastrana merecen ser escuchados por los medios de comunicación, como obsecuentemente lo hacen con Samper; siendo muy equivocados sus conceptos, tienen mucho más de ético, en su origen, que los del expresidente del elefante y por ese solo hecho, no es justo el matoneo que se ejerce sobre ellos.

ANTES DE TERMINAR

No puede ser jocosa, ni folclórica y mucho menos motivo de chanza, de los comentaristas radiales y de los generadores  de opinión, la compra de votos en la Costa Atlántica, mal que se extiende por todo el país; ese hecho hay que denunciarlo, condenarlo y reprocharlo; solo así, algún día, tendremos unas elecciones libres.

*MATONEO CONTRA ANDRES PASTRANA http://wp.me/p2LJK4-mE

UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD

Sobre Uribe
UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD
Eligio Palacio Roldán

Decía mi tío, Próspero Palacio, en una lúcida vejez, que sería ideal nacer con la experiencia adquirida en el transcurso de la vida; que, sin duda, la existencia sería completamente diferente, no se cometerían tantos errores; que, todos debiésemos tener una segunda oportunidad.

Trinó esta semana el expresidente Álvaro Uribe Vélez:

  • “La financiación corrupta de la política a través de la mermelada impedirá conocer el monto de gasto en las campañas
  • Centro Democrático pedirá explicación sobre la NO aparición de votos nuestros en 7.971 mesas de las 97.414 instaladas en el País
  • Fraude de Senadores que sacaron enorme cantidad de votos por fuera de sus departamentos, donde no los conocen, comprados, Registraduría?”

Yo lo leía y lo releía sin poder creer que el expresidente estuviese luchando contra la corrupción que tanto propició o desconoció, cuando hizo todo lo posible para reelegirse, asumiendo posiciones poco éticas y/o democráticas; mientras tanto, a sus opositores se les hacía agua la boca, advirtiendo que, Uribe, no tenía derecho a quejarse de métodos, cuando menos, acolitados por él, en el pasado.

Quisiera pensar que Uribe tuvo un “Cambio Radical”, que se arrepintió de sus pecados reeleccionistas, que ahora le importa más la legalidad que antes, que quiere rectificar sus actos de ayer y luchar por una Colombia más decente, más honesta y contra los tradicionales vicios  de nuestra clase política.

Quisiera creer que Uribe va a utilizar esta segunda oportunidad para tratar de hacer lo que debió hacer antes y no pudo, por ceder a su ambición de poder; Álvaro Uribe Vélez ha sido y creo será el presidente con mayor credibilidad y apoyo en la historia del país; él pudo haber transformado nuestra historia, nuestra clase política, haber dado cátedra de honestidad y respeto por la Ley, y no lo hizo; desaprovechó una oportunidad que quizás no se repita, en  esa dimensión, jamás.

Es cierto que no son comparables las cifras electorales de un Presidente y un Senador electos, pero si pueden marcar una tendencia; el caudal electoral de Uribe se reduce: 5.862.655 votos en el año 2002, 7.397.835 en el 2006 y  2.045.564 en el 2014: no obstante continúa siendo el personaje con mayor número de seguidores en la política nacional, le lleva cerca de un millón ochocientos mil votos al segundo, Jorge Robledo; y ese hecho, además de su conocimiento de todos los intríngulis del poder, le da autoridad para decir y actuar. Además, cuenta con un grupo de parlamentarios, en el movimiento Uribe Centro Democrático, que, creo, no se dejarán embadurnar de mermelada y defenderán sus ideales.

Solo queda apoyar sus buenas ideas, entender que se puede pecar y arrepentirse, que si Uribe está arrepentido cuenta con todo el conocimiento, la experiencia y el respaldo para hacer buenas cosas; que esté defendiendo la votación de su grupo por presuntas irregularidades en las elecciones, está muy bien, él sabe que está hablando; toca esperar a ver si esa energía también aplica para combatir la corrupción en otros ámbitos, como en el ejército. Seguiremos atentos.

ANTES DEL FIN

¿Será que ahora si despega la campaña presidencial? Marta Lucía, Oscar Iván, Peñalosa, Clara: SI SE PUEDE. La reelección presidencial ha sido nefasta para la historia de Colombia y de los colombianos; incluido, desde luego, Álvaro Uribe.

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