Etiqueta: Radionovelas

LAS NOVELAS

LAS NOVELAS

Eligio Palacio Roldán

Hace unos días un taxista sintonizaba el Canal Caracol en su radio. Escuchaba la novela Elif. En los espacios comerciales hablaba de la calidad de las novelas turcas. – Estas si son novelas de verdad, decía – Tienen argumento, concluía.

Mi Señora Madre narraba escenas de tardes bucólicas y hermosas con la familia, reunida alrededor de mi abuelo, leyendo El Ingenioso Caballero Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes  Saavedra y El Conde de Montecristo, de Alejandro Dumas, entre otros. También hablaba de las primeras horas de la noche, de varios años después, alrededor de un radio, escuchando novelas como El Derecho de Nacer y Natacha.  Mi infancia transcurrió en tardes similares a las que narraba mi madre, también alrededor de un radio, inmerso en el mundo fantástico de Arandú, el Príncipe de la Selva (https://soundcloud.com/xiomy-cruz/arandu-el-principe-de-la-selva), Kalimán el Hombre Increíble (https://youtu.be/CSqnCKG8bHg)  y Muribá la Ciudad Perdida, entre otras.

Toda la magia de las novelas escritas y de las radionovelas sucumbió ante la televisión. Bueno, las primeras aún permanecen en manos de un público selecto, pero las segundas son solo recuerdos de los mayores y alguna anécdota registrada en las páginas de libros o de internet.

Todo esto permite concluir varias cosas:

  1. La radionovela puede tener un espacio en la radiodifusión colombiana. Todavía hay un público dispuesto a disfrutarlas, a escucharlas. El taxista de esta historia es un ejemplo. También los son los trabajadores del agro, los de las oficinas, las amas de casa, etc. La radio tiene una ventaja sobre los demás medios de comunicación: Permite hacer otras labores mientras se escucha.
  2. El regreso de la radionovela al mercado colombiano, sería una muy buena posibilidad para recuperar las frecuencias del AM, hoy en manos de grupos religiosos y toda suerte de brujos, o para el mercado de los podcast. Es hora de que la industria de la radio hablada segmente el mercado, que todas las grandes cadenas dejen de transmitir lo mismo, copiándose los unos a los otros.
  3. La recuperación de la radionovela sería una muy buena fuente de empleo para gran cantidad de actores olvidados por la televisión, por no cumplir los parámetros de belleza del mercado. Sería bueno que el gobierno de “La Economía Naranja” impulsara el regreso de la novela a la radio.
  4. La telenovela clásica sigue vigente. Aquellas llenas de intrigas y secretos por descubrir, esas que siguen la línea de “El Conde de Montecristo”, donde los protagonistas sufren hasta que se transforman y de alguna manera toman venganza. Prueba de ello son las novelas turcas y Yo soy Betty la Fea. Innovar no significa desconocer la historia, en ella hay excelentes fuentes para crear y recrear.

ANTES DEL FIN

  • El fin del AM en la radio colombiana es otro síntoma del olvido de los campesinos. En las montañas, a cielo abierto, no hay posibilidad de escuchar las emisoras en FM y el internet aún no tiene las posibilidades de cubrimiento y de costo para escucharlas.
  • ¿Cómo se dio el fin de las emisoras en AM: la gente dejó de escucharlas y los empresarios dejaron de invertir en tecnología y programación, o fue al contrario?
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GLORIA CECILIA GOMEZ – LA LOCUTORA DE SIEMPRE

GLORIA CECILIA GOMEZ – LA LOCUTORA DE SIEMPRE
Eligio Palacio Roldán
Hace ya varias décadas, mucho antes de que la radio renunciara a los dramatizados, asustada por el fantasma de la televisión, sin dar siquiera una batalla; las voces de los actores de las radionovelas hacían soñar a una Colombia bucólica y triste. En las tardes, las familias se reunían alrededor de un transistor para seguir las historias enamorase u odiar a sus personajes; en las mañanas, las “amas de casa” hacían su oficio, dejando escapar más de un suspiro. Una de esas madres era la de Gloria Cecilia Gómez, una abnegada mujer que dejaba escapar algunas lágrimas por los éxitos de su hija.

– Cuando comencé, en la radio mi mamá, estaba feliz. En algunas épocas tenía que empeñar el radio, que era lo único que tenía y no podía escucharme; recuerda Gloria, mientras sus hermosos ojos parecen aguarse.

– Me encanta la canción El camino de la Vida, afirma.

Y es que a pesar de despertar amores, envidias de la “buena” y de la mala, codearse con lo más selecto de la farándula nacional; la vida de esta locutora y actriz, además de talento, encierra una gran lucha:

Siendo muy joven, comenzó a trabajar en unos de los Almacenes Ley de Cali, su tierra natal; tenía que ayudar a su madre abandonada y a sus pequeños hermanos. Llegó allí trabajando por necesidad: “Primero fui vendedora. Una vez se casaba la locutora principal y uno de los celadores me dijo: Ve Gloria, van a hacer una prueba esta noche, quédate, ¿qué tal que te escojan a vos…? Y me escogieron a mí. Lo más bonito, ¿sabes qué es? Que uno haya asimilado todas esas cosas, sin ir a la universidad, hasta textos escribía. Eso era una locura…

Al Ley llegaban locutores de la radio y preguntaban: ¿Oiga, quién es esa niña que habla ahí?, y me invitaban a las emisoras, a mí me daba miedo. Entonces un amigo que trabajaba en ese medio me dijo: venga la acompaño. Y fuimos a Radio Eco y me contrataron, hacía de secretaria un poco y como locutora. Estando ahí hicimos una novela, yo era la protagonista con Jaime Olaya Teherán y actuaban Yolanda García, Helios Fernández, Humberto Arango… todos los que hacían teatro trabajan allí. Eso fue entre los años 60-61. La Virgen Encadenada, se llamaba. Yo no sabía ni leer un libreto, ni coger un micrófono. Jaime Olaya se acordaba mucho, siempre fuimos grandes amigos…

Estando allí, me llamó don Bernardo Tobón de la Roche y me dijo: Ve Gloria Cecilia y ¿vos qué? ¿Cuánto se gana allá? Y me dijo: “Yo le voy a pagar un poquito menos, pero es que es Todelar”. Allí conocí mucha gente, hice radio teatro, musicales, etc. Me quedaba hasta tarde haciendo programas. Yo quería estudiar, pero no se podía. Claro que allí aprendí mucho, fue una gran Universidad.

Después estuve en el elenco de Colgate-Palmolive, en esa empresa grababan radionovelas que pasaban por distintas emisoras; pagaban muy bien y trabajaban grandes estrellas del momento, como Carmen Riera, Cesar Borrero, que tenía el mejor carro de la época, Manuel Pachón, Mariela Home, Enrique Gómez, Adolfo Blum Rojas… llegué allí a hacer un comercial de Palmolive y un compañero me “sapió” en Todelar y me echaron, y yo no era boba, fui y les dije: “no me van a dejar a la familia con hambre, denme trabajo… Y me contrataron; de esa época recuerdo la radionovela “EL 507 ESTÁ OCUPADO”, una historia de la cárcel de mujeres…

En mi vida de actriz, pude haber hecho más de medio centenar de radionovelas.

En Medellín comencé a trabajar en Radio Visión, a mediados de los 60, con don Jaime Tobón de la Roche; allí no hice novelas. Luego Radio Visión pasó a ser de Caracol, en Maracaibo con Sucre; entonces ingresé a La Voz de Antioquia, a trabajar con un gran elenco: Jaime Trespalacios, Carmen Riera, Carlos Alberto Mejía Saldarriaga, Españita, Berta Tobón, Lola Ramírez, Octavio Tobón…

En La Voz de Medellín (RCN), trabajé como cuatro veces: Trabajaba con Montecristo y en varias radionovelas, incluso dirigí una que se llamaba Gloria. Recuerdo mucho a Teresita Restrepo, la señora de Pastor Londoño… Yo llegué a decir que ella era como mi segunda madre: me enseñaba muchas cosas… Muchos dichos que todavía digo: “Camino difícil, hay que andarlo rápido”.

La vida de la radio en esa época era bastante bohemia…

A Bogotá llegué a la básica de RCN en 1980, en esa ciudad, hice los primeros pinos en la televisión, también trabajé en Kalimán, y en Todelar al lado de Jorge Enrique Pulido, como locutora de noticias con Manolo Villareal y Juan Manuel Rodríguez; tuve el honor de reemplazar a Judith Sarmiento. En Caracol Estéreo, laboré al lado de Enrique París y también trabajé en el programa de medicina del doctor Nestor Alvarez Segura, en la cadena básica de RCN.

Luego hice comerciales, muchos comerciales…, y también tuve mucho éxito, obtuve el Premio Voz Comercial en radio y televisión de la A.C.L., en 1995; recuerdo que Mavesa de Venezuela me llevó a ese país, a grabar los comerciales para Colombia, pues era su voz exclusiva.

Trabajé también en doblaje, con Gustavo Nieto Roa. Eran jornadas durísimas, donde narré documentales para National Geographic y Discovery Channel”.

Pasan por la memoria de Gloria Cecilia, como ecos difusos, los recuerdos y los sueños felices:

Cali, comienzos de los años 60: “Los programas de radio teatro, se casaba Estela Márquez con un millonario de Filipinas, yo no era reportera y fuimos a la casa de ella, en la víspera, me ayudaron con las preguntas y don Bernardo Tobón, quedó feliz…, era mi primer reportaje.”

Medellin años 60 – 70: “El trabajo en La Voz de Antioquia y en PAR Publicidad, con Pablo Emilio Becerra; hacíamos El Relojito Campesino en la madrugada, El Costurero Coltejer, Cámbiese a Delmaiz, un programa de preguntas y respuestas que hacíamos Pablo y yo, mi personaje era Doña Cátedra; Los Bachilleres de Coltejer que era un programa anual, se juntaban todas la cadenas y se becaban a los mejores bachilleres del país.

Bogotá: “Compartir con los compañeros de la A.C.L. – Asociación Colombiana de Locutores; una carta hermosa que me escribió Carlos Muñoz, yo trabajé con su papá”.

En Pocas Palabras:
Una “metida de pata”: “Cuando estaba en Radio Eco, tenía que anunciar el bambuco Ojeras y dije Orejas”.

Un momento de su vida, para volver a vivir: “Yo quise pasear mucho y lo logré, lo repetiría…

Para borrar: “Ninguno, profesionalmente me fue superbién.”

La mayor felicidad: “El sido el trabajo y mi familia: hijos, madre, hermanos, mi marido”.

La voz: “Es natural, mi mamá hablaba parecido”.

¿Su hermosa voz correspondía a su figura?: “…, no decepcioné, cuando trabajaba en los almacenes Ley hice de Costeñita para regalar cerveza; lo que yo hacía para los pobres; lo hacía Mercedes Baquero para los ricos”.

El futuro: “Un negocito relacionado con arte; yo aprendí a pintar, naturaleza, las flores, paisajes; me encantaría enseñar, toda mi experiencia ponerla a disposición de la gente…, y volver a los micrófonos, a la radio; ya no por largas jornadas, pero si un programa corto”.

La niñez: “Casi no tuve, me tocó trabajar desde los 14 años…, soñaba estudiar algo así como arquitectura, pero no pude terminar ni bachillerato. Me encerraba a leer en voz alta, leí mucho. Los viajes dejan mucha enseñanza y los libros todo”.

El papá: “Mi padre se fue siendo yo muy niña, nos abandonó…, no le guardaba rencor, aunque me buscaba por las emisoras y me decía que me quería mucho, yo le ayudaba…”

De no haber ser actriz y locutora: “Mi mamá decía: ¿pero hija, por qué no fue abogada? A mí también me hubiese gustado”.