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AMIGUITOS VUELVE EL CIRCO… DE LA POLITICA.

AMIGUITOS VUELVE EL CIRCO… DE LA POLITICA.

Eligio Palacio Roldán

Este es el año de las fiestas, las caravanas de la victoria, los almuerzos y las parrandas gratis.

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Imagen tomada de las redes sociales

Los rumores comenzaban días antes, incluso meses: Volvía el circo. Esta vez traía trapecistas, magos y saltimbanquis más audaces que los de los años anteriores, un hombre que arrojaba fuego por la boca, varias fieras y muchos, muchos, payasos.

Normalmente, el circo solo iba al pueblo una vez al año. Los habitantes eran tan pocos que era cuestión de uno o dos fines de semana para que toda la población, con algún poder adquisitivo, pasara por las viejas y desvencijadas tribunas. Con suerte, las funciones duraban hasta un mes; pero, a veces, algún poblador descubría o decía descubrir el truco de alguno de los espectáculos para que todo se fuera al traste y el circo tuviera que marcharse a otro lugar lejano.

Ese circo lleno de magia infantil fue desapareciendo de los pequeños poblados, con la llegada de mejores alternativas como la televisión, pero regresa en otras formas periódicamente. Una de ellas, tal vez la que mayor entusiasmo despierta, es la de los procesos para elegir al alcalde de turno.

Desde el año anterior, también, se escuchan los rumores y los precandidatos se ven sonreír como, quizás, no lo habían hecho nunca en su vida. Incluso, muchos se hacen diseños de sonrisa o alguna cirugía para impresionar a su posible electorado. Se les ve joviales y sencillos, saludando de mano en parques y calles, a quienes vean pasar, por humildes o sucios que parezcan, aunque en privado utilicen todo tipo de cosméticos para borrar las huellas de quienes saludaron.

Es el tiempo de las fotografías de familias perfectas que solo existen en sueños, de solidaridad ilimitada que implica entregar un billetico, cual cliente de prostíbulo, en un desenfrenado intento por captar adeptos. A los candidatos, también, se les ve cambiar de discurso e identificarse con la corriente de opinión del momento sin importar que piensen lo contrario, traicionándose a sí mismos, sin vergüenza alguna.

Es el momento para rechazar los impuestos y proponer soluciones mágicas para los mismos eternos problemas de las comunidades: Empleo, salud, educación, vivienda, saneamiento básico, vías, carreteras. Un cable aéreo, suena extraordinario. En fin, todo lo que pudo haber sido y no fue y tampoco será.

Lo extraño de este circo, a diferencia de los de la niñez de ayer, es que se les cree. Incluso cuando el payaso es el mismo de años anteriores y ya se le ha visto en “la función” y se le han descubierto sus trucos para engañar a la audiencia. Claro, hay una gran diferencia: los payasos de los circos hacen esfuerzos para lograr el sustento con las sonrisas de los demás, por las cuales se les paga; los políticos trabajan por sus propias sonrisas a costa de los esfuerzos de los demás. Aunque como se ha expuesto en otras oportunidades, en esta página, ahora esto no es tan cierto, porque ahora los espectadores también hacen parte del circo y van tras su dinero y, en muchas oportunidades, son mejores payasos que los candidatos.

Este es el año de las fiestas, las caravanas de la victoria, los almuerzos y las parrandas gratis. El año de los “lagartos”, vividores de la política: Fincas, asados, conciertos, licor  y parrandas en las veredas y los corregimientos de cada municipio, a la orden del día. ¿Y el dinero para esta francachela y comilona, de dónde saldrá?

En ese gran circo de la corrupción solo hay un perdedor: El pueblo que permanece como espectador. Silencioso, anhelante, suplicante, o apático. Porque, desafortunadamente, el crítico también va tras de su “pedazo”.

Puede ver LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA CORRUPCIÓN https://eligiopalacio.com/2013/09/24/la-democratizacion-de-la-corrupcion/)

ANTES DEL FIN

¿Cuál será el primer alcalde en el país en tomar medidas serias para controlar el problema de la contaminación en nuestras ciudades?

¿Cuál será el primer alcalde en el país en tomar medidas serias para controlar el problema de las bandas del micro tráfico en nuestras ciudades?

¿Cuál será el primer alcalde en el país en tomar medidas serias para controlar el problema de las bandas criminales que dominan nuestras ciudades?

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COHERENCIA: poesía barata

COHERENCIA: poesía barata

Norman Mesa Lopera

Ahora mismo, y siempre, en épocas preelectorales todo mundo: yo, tú, él, nosotros, vosotros y ellos estamos pidiendo de los demás, coherencia.

Quitémonos esa máscara de moralidad ruin. Coherente no es el candidato, ni el grupo político que lo avala… Coherentes no somos quienes votamos, o nos abstenemos, o quienes alguna vez lo hemos hecho en blanco.

Coherentes no somos los que reclamamos respeto del que simpatiza con un candidato, y a renglón seguido dejamos escapar  odio en redes sociales con un grado más de irrespeto.

Coherentes no somos los que militamos en partidos políticos que a nivel nacional no disque son compatibles ideológicamente, pero con los que a nivel parroquial hacemos alianzas.

Coherentes no somos los que nos juntamos hasta con el diablo para destruir aspiraciones políticas que no son del agrado.

Coherentes no somos los que esperamos el guiño del lider, para determinar nuestro voto.

Coherentes no pueden ser los que se hacen elegir a la sombra de un lider o un amigo para luego traicionarlo.

Coherentes no son columnistas y medios que enfilan sistemáticamente su artillería contra un líder y su grupo político, pero que no mencionan nada de gobiernos en los que participaron o de los que se beneficiaron y fueron tan, o más grotescos que el que critican.

Coherente no es Viviane Morales apoyando a Iván Duque, y tampoco La U apoyando a Vargas Lleras, ni lo fue Sergio Fajardo buscando alianzas con el partido Liberal, siendo esa colectividad, junto con la conservadora, blanco de ataques solapados de su parte.

Parodiando una célebre frase de Juan Manuel Santos, cuando minimizó un tal paro agrario, hay qué decir de verdad: “la tal coherencia no existe…” Nunca existió y nunca existirá, por lo menos en el campo político.

Hace rato vengo diciendo que la única constante en quienes (y no me saco del costal) hacemos política es la deslealtad, la ingratitud y la traición, pero hay otro apellido -a propósito del tema de moda-  y es el de la incoherencia.

Ñapa: Incoherente es quien escribe sobre incoherencia sin pedirle a google su significado…incoherencia: cosa que contradice a otra, o no guarda con ella una relación lógica.

VOLVER A EMPEZAR

VOLVER A EMPEZAR

Eligio Palacio Roldán

Volver a empezar
Que aún no termina juego
Volver a empezar
Que no se apague el fuego
Queda mucho por andar…

Alejandro Lerner

https://youtu.be/ylZnQkQPKqc

Más allá de la física, la astronomía o la astrología el cambio de año es un volver a empezar.

Después que se apagan las luces de navidad y se silencian los gozos de fin de año llega la hora de desmontar los símbolos de la época más alegre del período para volver a empezar un nuevo ciclo de la existencia. Se comienza de nuevo, generalmente, cargado de proyectos que poco a poco se van dejando de lado para dar paso a la rutina de siempre.

El nuevo año genera nuevas y buenas energías, que dan un nuevo aire en las diferentes actividades en que se desenvuelve el ser humano. Energías que deben aprovecharse al máximo en especial en los primeros meses, para avanzar en los proyectos personales y/o institucionales.

El volver a empezar por el cambio de año es relativamente fácil. Solo se requiere vencer la resaca generada por el descanso, objetivo que se consigue a los pocos días. Sin embargo, hay otros comienzos más difíciles; el más común, el que hay que emprender después de una pérdida económica o afectiva.

Y es que volver a empezar cuando se pierde la fe en sí mismo e incluso las ganas de vivir, es muy complicado. Se requiere valor, persistencia y hasta terquedad para lograr salir de ese estado. Eso se consigue, despacio, paso a paso, con pequeños  avances  y grandes retrocesos. Ideal contar con la ayuda de alguien, no como bastón si no como guía y generador de confianza.

A veces esos “volver a empezar” se convierten en las mejores y más enriquecedoras experiencias de la existencia. Incluso, para muchos, volver a empezar fue lo mejor de la propia vida, cuando ya ha pasado el tiempo y los hechos se miran en perspectiva.

Volver a empezar es la posibilidad de redireccionar la existencia, de abandonar lo que nos hace daño para darle la bienvenida a nuevos seres y circunstancias.

Para volver a empezar no se requieren horóscopos ni adivinos que nos marquen una ruta hacia el éxito. Se necesita una buena actitud y voluntad para afrontar los buenos y los malos momentos a los que nos enfrenta la vida misma.

ANTES DEL FIN

Hace años, muchos años, los amantes de la radio, esperábamos con ansiedad la llegada del nuevo año, por ahí después del 15 de enero, para escuchar las novedades en programación y en contratación de estrellas del periodismo y del entretenimiento de las cadenas radiales Caracol, Todelar, RCN y hasta de Radiosuper. Desafortunadamente, hoy, en la radio no hay innovación: se quedó con los esquemas de siempre. Para la radio, en Colombia, no hay un “Volver a empezar”.

Tampoco hay un “volver a empezar” para la política: La misma historia de corrupción, de apoyos hipotecados al presupuesto nacional de los próximos años. Las mismas mentiras y veleidades y seguramente una mala elección de presidente. Como las de siempre.

Para mi siempre es grato “volver a empezar”. En especial a trabajar, como lo hice hoy.

LAS SECTAS POLITICAS

LAS SECTAS POLITICAS

Eligio Palacio Roldán

Cuando descubrí que la política existía me sentí clasificado con otra particularidad adicional a ser blanco, mono, buen estudiante, campesino. Era conservador. ¿Por qué? Pues porque esa era una característica familiar como las demás. Algo genético pareciera.

Después milité en ese partido político, era la “Reserva moral del país”, decían.  Si, era una reserva de las grandes y pequeñas castas que dominaron a Colombia en toda su historia, la reserva más añeja de la oligarquía colombiana. En una escena, la esposa de un religioso Senador de la República hacía ostentación de sus joyas y de su reciente viaje a Europa, en medio de unos campesinos ansiosos por obtener alguna ayuda, para calmar el hambre de sus hijos. Y bueno, eran poderosos, siempre cercanos a la iglesia y de una clase que se creía superior al resto de los humanos. Una secta que usaba a los pobres, con los que no se revolvía, para permanecer en el poder. Una secta que se creía elegida por Dios, que se sentía dueña de la verdad y de la moral pública. Para ellos la maldad y la corrupción estaban en el partido liberal.

Consciente de que el Partido Conservador era una secta, una “Comunidad cerrada, que  aparentaba promover fines de carácter espiritual, en la que maestros ejercían un poder absoluto sobre los adeptos” me alejé de esa organización.

Después me acerqué, sin militar jamás en él, al partido liberal. Y a pesar de decir ser el partido del pueblo, era una secta igual a la del otro partido. También la reserva moral del país, también dueños de la verdad y también, para ellos, la maldad y la corrupción estaban en el partido contrario.

Con la religión católica, que tenía las mismas características de los partidos políticos, eran  tres sectas las que giraban en torno a mi existencia. Hoy a cada una de ellas le han surgido múltiples competencias: sectas más pequeñas, más cerradas y con unos seguidores mucho más fanáticos, intolerantes y peligrosos que los anteriores.

La próxima contienda electoral tendrá muy poco elector libre, dado el desprestigio de la clase política,  y una guerra a muerte entre varias sectas, entre las cuales se elegirá el  presidente  de  Colombia. Entonces, las sectas “tradicionales”, partidos Conservador y Liberal, se sienten asustadas.

Los “libre pensadores” le temen a candidaturas respaldadas por sectas como las de la fanática religiosa  Viviane Morales, construida sobre la iglesia Casa sobre la Roca, del controvertido experiodista Darío Silva, recordado por su “lagartería” en el noticiero Noticolor, en el siglo pasado; la del ultra conservador y no menos fanático religioso, exprocurador Alejandro Ordoñez; la “del que diga Uribe”, una candidatura señalada por un hombre que se ve así mismo y que muchos otros ven como un Dios y algunos más como un demonio y que generó, a su alrededor, las dos sectas más grandes de Colombia, en este momento: la de los que lo aman y la de los que lo odian.

No miran con los mismos ojos otras candidaturas, respaldadas por otras sectas, igual de nefastas para el país que las anteriores, como la de Humberto de la Calle, criatura concebida en Cuba en el matrimonio Farc-Santos; la “made in” Venezuela de Piedad Córdoba, la de los dueños de la moral de los colombianos Claudia López, Sergio Fajardo y Jorge Robledo, la prefabricada, a punta de contratos, de Germán Vargas Lleras o la de más alto nivel de sectarismo: la de Petro, representante de los huérfanos de poder y canalizadora del resentimiento de siglos.

Lo que se viene es una guerra de sectas, muchas más que en tiempos pasados, por el poder concentrado en la Presidencia de la República, varias de las cuales, como es costumbre, desaparecerán para unirse al ganador a cambio de un “plato de lentejas”. Más que temerle a esas sectas hay que aceptarlas, cuestionarlas y, desafortunadamente elegir la más tolerante e incluyente. La menos descompuesta.

ANTES DEL FIN

La reelección presidencial fue la idea más nefasta para la democracia colombiana, en lo corrido del siglo XXI; lo fue la elección popular de alcaldes, en el pasado. Como se advirtió en su debida oportunidad, tener un presidente en campaña permanente, con todos los bienes del estado a su disposición, generaría corrupción. Ahí está: las tres ramas del poder público pagándose favores y manipulándose mutuamente, en una masa amorfa que hiede.