LA CASA DEL PADRE ROLDÁN

LA CASA DEL PADRE ROLDÁN

Puede ver: LA CASA DE LOS OTROS (VIDEO) https://eligiopalacio.com/2019/07/28/la-casa-de-los-otros-video/

SER PERIODISTA

SER PERIODISTA

Eligio Palacio Roldán

La alcaldía de Entrerríos, Antioquia, municipio en el que nací y vivo, en Tiempos del Coronavirus, me ha pedido una reflexión sobre el que hacer del periodista, con motivo de la celebración de su día clásico.

La profesión del periodista y digo profesión, más allá de cualquier discusión académica o legal, como lo que se profesa: se quiere, se defiende, se siente o se ama, es de las más bellas y complejas en su esencia. ¿Y cuál es su esencia? Ver, escuchar, investigar, contextualizar, analizar, concluir y transmitir. Es bella por lo que puede lograr para que los pueblos se comuniquen y se entiendan; es compleja por las dificultades para su ejercicio. Y no hablo de las dificultades laborales, políticas y/o de seguridad que son muchas, hablo de las del ser.

Dos grandes retos debe  enfrentar el periodista: el primero la falta de objetividad porque todo lo que llega a nuestro ser está permeado por los sentidos y por los esquemas mentales en que estamos inmersos. El segundo, consecuencia del primero, la ausencia de verdad; esta no existe como tal, solo concurren miradas sobre ella y algunas regulaciones para emprender su análisis.

Llegar a la verdad es entonces un imposible y ello de, por si, es grave, pero es más grave, aún, que el periodista crea tenerla y pontifique sobre ella. En esas circunstancias, el periodista pasa a ser una especie de dictador, que  pretende obligar a los ciudadanos y a las autoridades a tener como válida su verdad. De ahí surgen una infinidad de problemas para las naciones, los ciudadanos y sus gobernantes.

“Marshall Mcluhan, acuñó en el año 1968 la expresión “Aldea Global” para describir lo que sería el mundo  en la era de la interconexión que generarían los medios electrónicos de comunicación”. Es decir, el mundo se convertiría en una aldea, en un pueblo como el de los primeros años de mi existencia. En ese pueblo, el periodista, tiene que ser un referente para entender y ojalá conciliar las diferentes verdades a su alrededor; obvio, incluyendo la suya. Sin embargo, a pesar de ser el profesional indicado para ello, en múltiples ocasiones se convierte en instrumento de venganzas y reyertas inútiles dado su poder multiplicador de la información.

Puede ver: ORLANDO CADAVID CORREA – EL SEÑOR PERIODISTA. https://eligiopalacio.com/2017/08/17/orlando-cadavid-correa-el-senor-periodista/.

ANTES DEL FIN

En los medios periodísticos colombianos se confunde izquierda con independencia. Bienvenida la pluralidad con la nueva Revista Semana y creería que El Tiempo. Eso sí, unos y otros, deben informar con responsabilidad y, además de su punto de vista, exponer el de los demás, tal como se expresó al inicio de esta columna.

Infinitas gracias a El Club de la Prensa, creado por el también maestro Humberto López López. A Caracol, RCN, Múnera Eastman Radio, Paisaje Estéreo y Revistas Eje21 y Corrientes.

Puede ver: RECORDANDO A HUMBERTO LÓPEZ LÓPEZ https://eligiopalacio.com/2017/02/09/recordando-a-humberto-lopez-lopez/

FELIZ DIA DEL PERIODISTA PARA MIS MAESTROS, COMPAÑEROS, AMIGOS Y COLEGAS.

GRATITUD https://eligiopalacio.com/2012/12/07/gratitud/

CUANDO YO MUERA…

CUANDO YO MUERA…

Eligio Palacio Roldán

Tal vez en ninguna época, vivida por las generaciones que poblamos la Tierra en la actualidad,  hemos sentido tan cercana la muerte, como “En Los Tiempos del Coronavirus”. No hay semana en que no se conozcan informaciones sobre la gravedad o el fallecimiento de un ser cercano o conocido.  Este hecho conlleva a que se piense con mayor certeza en ese momento y en lo que sucederá cuando uno ya no esté aquí.

Cuando yo muera, y el día esté lejano, como diría el poeta Porfirio Barba Jacob, no quiero escándalos melodramáticos de los que realmente me quieran, por esos días.  Tampoco ceremonias pomposas, palabras hermosas que ya no serán oídas y por lo tanto no tendrán sentido y, mucho menos, “sapos” tratando de ver mi cuerpo comenzando su proceso de putrefacción o la actitud de mis seres cercanos frente a mi partida.

Mi sepelio debe ser discreto, si muero en un sitio donde no se pueda cremar mi cadáver. Nada de estar con el cuerpo de un lado para otro. Si me encuentro en una ciudad importante, obvio, mejor la cremación y ninguna ceremonia. De ser posible, mi cuerpo o mis cenizas, deben  reposar en un pedazo de tierra que poseo en Entrerríos – Antioquia.

Mis escritos, en los computadores y cuanto papel haya por ahí deben ser eliminados sin mirarlos, con excepción de los documentos legales que estarán en un sitio específico. También, destruir sin escuchar, cientos de casetes que tengo de ya antiguos programas de radio de la DIAN realizados por mí. Los de Paisaje Estéreo, espero digitalizarlos y subirlos a mi página en internet… Y mis bienes materiales, pues bueno… No sé… Generalmente se quedan con ellos los más avaros como si tener más generara mayor felicidad, o como si olvidaran que en esta vida todo es oropel. La avaricia no tiene remedio, entonces, ni preocuparse por eso. Mi página en internet y mis redes sociales deben quedar vivas; es la forma que nos inventamos los humanos, que no somos grandes escritores o artistas, para ser eternos; aunque muchas veces seamos eterna basura en las redes sociales.

Todas estas “aspiraciones” para el día de mi muerte son un poco el reflejo de los deseos de mi madre, una mujer sabia y de avanzada en los últimos años de su vida.

Pues bien, estas ideas se están concretando, para todos los mortales, con motivo del COVID-19. Es el puntillazo final para los velorios y para el drama, los lagartos y el despilfarro de dinero que se veía en estos eventos sociales y que antes de la pandemia ya habían comenzado a declinar. (Ver: ÁNIMAS SIN VELORIO https://eligiopalacio.com/2016/11/10/animas-sin-velorio/)

El paso del coronavirus por la humanidad dejará grandes huellas. Una de ellas será la transformación de la cultura alrededor de la muerte y seguramente de la vida. La pandemia nos ha demostrado que somos frágiles, muy frágiles y como decía, también mi madre: “Lo único que tenemos seguro, es la muerte”.

Puede ver: TODOS POR ALGO LLORAMOS… LLORAMOS. https://eligiopalacio.com/2020/07/16/todos-por-algo-lloramos-lloramos/

ANTES DEL FIN

Gran conmoción generó la reunión, de esta semana, entre los dirigentes de las Farc y Juan Manuel Santos. No sé por qué, si toda Colombia sabe de los lazos de amistad o conveniencia que los une desde hace más de veinte años, como lo expuse en mi columna de mayo de 2016: EL “COMPLOT” DE SANTOS https://eligiopalacio.com/2016/05/19/el-complot-de-santos/

En Colombia una noticia sucede a la otra de una manera tal que se olvidan los hechos… La memoria es frágil y hay quienes se aprovechan de ello.

JUAN VICENTE LOPERA SÁNCHEZ

JUAN VICENTE LOPERA SÁNCHEZ

Alcalde de Entrerríos (1995-1997) (2001-2003)

MENSAJE PARA JUAN VICENTE
Nórman Mesa Lopera

Gracias Maestro de la prudencia, de la decencia, gracias al hombre que privilegia y potencia en cada persona sus virtudes y talentos, y hace caso omiso de sus falencias…y si es que las toca, lo hace para ayudar a superarlas. Gracias al hombre que le busca solución a los problemas, cuando la mayoría hacemos lo contrario: buscarle problemas a las soluciones.

Gracias al hombre que no se le suben los humos a la cabeza cuando la vida le sonríe, pero que tampoco denigra de ella cuando le reclama y sanciona.

Gracias al hombre que invita a que HAGAMOS y cuando hay logros, dice: entre todos lo logramos.

Gracias al hombre que no busca culpables de sus propios yerros fuera de sí mismo, sino que los acepta como propios, y asume sus responsabilidades.

Gracias al que yo considero, un verdadero maestro del autocontrol emocional para no dejarse provocar y llevar cualquier discusión al plano en el que sean los argumentos los que resuelvan.

Gracias al hombre que le hace saber al amigo que los supuestos problemas grandes, ni son tan grandes, y a lo mejor, ni son problemas.

No pierda su encanto, su calorcito amistoso…no deje de servir, pues ese fue el legado de Ernesto y Estela, y a estas alturas de la vida, eso no le queda bien.

Juan: en tu esposa Adriana María, y tus dos maravillosos hijos David y Santiago, está el respaldo para esta etapa de tu vida. Ellos han sido, y serán tu soporte, el colchoncito suave para lo que reste de vida…