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EL PERSONAJE DEL AÑO: LA CORRUPCIÓN

EL PERSONAJE DEL AÑO: LA CORRUPCIÓN

Eligio Palacio Roldán

Pero, el recuerdo, el gran recuerdo del año que termina, el personaje del año, para nuestro país, será la desgracia de la corrupción y la corrupción también incluye el negociado del gobierno Santos con las Farc.

“No hay muerto malo” es una expresión popular utilizada para indicar que lo que queda, normalmente, de un ser que se marcha, para siempre, es el recuerdo de las buenas acciones desarrolladas durante su existencia.

Y digo normalmente porque no siempre es así, Pablo Escobar, por ejemplo, tuvo una que otra acción que lo hace ser recordado con cariño, pero en la sociedad en general predominan los malos recuerdos. Lo mismo sucederá para Colombia y los colombianos con el año 2017 que está muriendo por estos días.

Del 2017 quedarán recuerdos gratos como el de Rigoberto Urán triunfante en el Tour de Francia, subcampeón, y en la Clásica Milán Turín, campeón; la clasificación al mundial de fútbol, Rusia 2018, de la selección Colombia y los triunfos de otros cuantos deportistas más. También, los logros de nuestros artistas en el mundo: Los premios Grammy de Shakira, Juanes, Jorge Celedón, Alex Campos, entre otros y la proyección internacional de Vives, J. Balvin, Maluma y varios más. Sin duda, la música es lo mejor de Colombia, a nivel mundial, en lo corrido del siglo.

Pero, el recuerdo, el gran recuerdo del año que termina, el personaje del año, para nuestro país, será la desgracia de la corrupción y la corrupción también incluye el negociado del gobierno Santos con las Farc, porque una paz como la pactada, con impunidad, donde los criminales son tratados como ídolos no es otra cosa que corrupción. Negociado que poco a poco va mostrando su esencia y los miles de millones que se repartieron para comprar conciencias, en el Congreso y en los medios de comunicación, para tratar de construir una verdad que se diluye ante la realidad.

Pero, además, fue el año de Reficar, del fiscal anticorrupción Gustavo Moreno, del robo de las regalías en Córdoba y la Guajira, de Odebrecht, de los Carteles de la Toga y de cientos de casos que destaparon las autoridades y la prensa.

El escándalo de Odebrecht, no suficientemente aclarado, involucró las campañas presidenciales del excandidato Oscar Iván Zuluaga y del hoy presidente Santos de tal manera que evidenció que Colombia no ha podido superar el legado del expresidente Samper: La financiación de la campaña presidencial, de 1994, por la mafia del narcotráfico del Cartel de Cali.

Afirman algunos analistas que no son comparables los casos de corrupción en las campañas Samper, Zuluaga y Santos pues la primera tuvo la marca del narcotráfico y las segundas no, que fue más grave lo primero. Digamos que fue más grave lo de Samper por marcar un sendero nefasto para Colombia, pero horrible lo segundo porque comprometió los recursos del presupuesto nacional, dineros del esfuerzo de todos los colombianos que se pagan con los impuestos. Dineros que fueron “robados” a la salud, a la educación, a los ancianos, a  todos y cada uno de nosotros: Los ciudadanos.

Se diría que el 2017 es un año para olvidar como se pretenden borrar de la memoria los malos tiempos de la propia existencia: pero no debe ser así. El 2017 debe ser el año en que por fin Colombia “toque fondo” en materia de corrupción y a partir de ahí, de ese reconocimiento, comience a construir una nueva historia, una historia con valores éticos y ciudadanos que nos permitan tener un mejor país para todos.

ANTES DEL FIN

No soy uribista como se puede evidenciar en mis columnas sobre Alvaro Uribe, pero los mejores candidatos a la presidencia de Colombia están bajo su liderazgo: Martha Lucía Ramírez e Iván Duque. El apoyo de Uribe será su mayor fortaleza, pero también su mayor debilidad.

FELIZ NAVIDAD. No se pierdan lo mejor de esta época del año en https://eligiopalacio.com/navidad-2/

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615 – DIA DE LA DIGNIDAD COLOMBIANA

615 – DIA DE LA DIGNIDAD COLOMBIANA
Eligio Palacio Roldán
De los cinco que tenía, no me quedan si no dos, dos…
De los dos que yo tenía, no me quedan si no cero… cero…

Los colombianos pudimos escoger entre cinco candidatos y escogimos los dos peores, (¿POR QUIEN VOTAR, EN COLOMBIA? http://wp.me/p2LJK4-Th); ahora en las campañas publicitarias y en los debates electorales cada uno trata de demostrar que el otro es el más malo, el más perverso y, a los dos, la verdad, les sobran argumentos.

La conclusión es obvia: los dos bordean la ruindad, los dos acuden a todas las formas de lucha para llegar al poder, formas legales e ilegales, formas dignas e indignas, formas llenas de mentiras, montajes y fraudes; formas inimaginables por Pablo Escobar, por las mafias del narcotráfico, por las guerrillas de izquierda y por los paramilitares, en su lucha por alcanzar el mismo poder, que hoy se disputan, estos dos pobres personajes. Claro, no tan pobres como los colombianos, que tendremos que padecer un gobierno, de cuatro años, en las manos de alguno de ellos.

Y, los medios de comunicación, ahí, haciendo lo mismo, como idiotas útiles o sacando el mejor partido en mitad de la nada; bueno, de la nada, no; de la miseria de unos candidatos presidenciales indignos. Y en medio de la indignidad, los menos malos, los que podrían ser una esperanza para el futuro, como Clara López, hundiéndose en el fango, tras el fuego fatuo de la paz; porque, ¿cuál paz se podrá lograr pactando con unos guerrilleros viejos, olvidados o desconocidos, por una Colombia que difícilmente enfrenta su tragedia diaria para subsistir, educar a los menores,  salir adelante y liberarse de las bandas ilegales que controlan su existencia y su forma de estar en el mundo.

Mientras tanto, la clase política cada vez más lejana, cada vez más ausente,  cada vez más desprestigiada, cada vez menos creíble; y el ciudadano, ahí, sin esperanza.

Dijo, William Ospina,  en su columna de El Espectador, del 31 de mayo de 2014, (De dos males http://tinyurl.com/kkbd7oj) que votaría por Oscar Iván Zuluaga y los críticos se le vinieron encima; pienso que no solo él votará por el candidato del expresidente Uribe, votarán la mayoría de los colombianos porque como lo decía el escritor colombiano, Zuluaga, representa una nueva clase en el poder, diferente a la que ha construido desde el gobierno un país lleno de injusticias  y desigualdades; una clase permeada por la cultura traqueta (PABLO ESCOBAR, ÍCONO DE LA TRANSFORMACIÓN LATINOAMERICANA. http://wp.me/p2LJK4-U5).

Santos no tiene el carisma para ganar una elección, de hecho no ha ganado ninguna (la de hace cuatro años, la ganó Alvaro Uribe); es un hombre sin credibilidad, carente de pueblo, ausente; la presidencia la logró arrimándose al expresidente, engañando, mintiendo, como lo ha seguido haciendo con los falsos positivos de su administración (http://wp.me/p2LJK4-AH);  durante los cuatro años en el poder su, único, propósito fue borrar lo que había hecho su antecesor.  Ahora, su única posibilidad de acceder a la presidencia de la república es la “mermelada”, bien untada, y ese hecho sería desastroso para el país; otra vez, como en tiempos de Ernesto Samper, en 1994, se lograrían ganar unas elecciones con la compra de votos.

Desafortunado momento para Colombia: elegir entre dos males, el menor. Este dilema me recuerda a los valientes que, ante la posibilidad de escoger entre tratamientos invasivos para combatir una enfermedad letal, prefieren una muerte digna y esa posición liberadora, es la que deberíamos tomar todos los colombianos, el rechazo al horror de lo que representan los candidatos presidenciales, con el voto en blanco.

¿POR QUIEN VOTAR, EN COLOMBIA?

¿POR QUIEN VOTAR, EN COLOMBIA?
Eligio Palacio Roldán
Como decían hoy en Facebook, se disputan la presidencia cinco candidatos vinculados con Uribe, hasta Clara López, la representante de la izquierda, dice haber tenido un flirteo con él; creo que este presente se repetirá por muchos años, pues Uribe cambió la historia del país, pienso que más para mal que para bien, con la reelección presidencial. En el comienzo del siglo XXI, el expresidente dio inicio a una nueva era en la política nacional, una nueva era donde se validan todas las formas de lucha para permanecer o para acceder al poder.

Pues bien, de los cuatro candidatos; cuatro son Uribistas, cuatro son neoliberales y los cinco representan las elites colombianas, como es normal en nuestra “democracia”; cuatro las tradicionales y uno la de los nuevos ricos, surgidos a punta de esfuerzo y/o de la economía narco, Oscar Iván Zuluaga.

Ante estas perspectivas, ¿por quién votar?; veamos:

Clara López: se debe votar por ella, porque haciendo honor a su nombre, es clara, precisa, sabe muy bien que quiere y que requiere la Colombia de hoy, tiene una hoja de vida sin tacha y su corta experiencia en la alcaldía de Bogotá fue acertada; no se debe votar por ella por lo difícil que le sería poner sus ideas en práctica, en un país cuyo péndulo está a la derecha, por culpa de las guerrillas de izquierda y por el chavismo de la vecina Venezuela; no se debe votar por ella, porque la izquierda colombiana ha dado muestras de poca capacidad administrativa, apetito burocrático y corruptor.

Marta Lucía Ramirez: Se debe votar por ella por su inteligencia, honestidad, liderazgo, experiencia, capacidad administrativa y temple ampliamente demostrados en su vida pública, en especial como Ministra de Defensa, en los tiempos en que la Seguridad Democrática dio sus mejores frutos y le devolvió la confianza al país; no se debe votar por ella porque representa al partido Conservador, un partido cuya única ideología en el presente es la burocracia y la corrupción (bueno la mayoría de esos corruptos apoyan al mandatario actual); no se debe votar por ella porque carga con la mojigatería de sus copartidarios y porque resulta siendo la continuidad del Uribismo, en el poder por más de doce años.

Enrique Peñalosa: Se debe votar por él por su capacidad gerencial y el conocimiento sobre el mundo urbano, demostrados como alcalde de Bogotá, por sus propuestas educativas y su visión cosmopolita; no se debe votar por él por su distancia con el colombiano raso, con los campesinos y con los pobres (¿sabrá que existen?), por neoliberal y por representar la continuidad de Uribe.

Oscar Iván Zuluaga: Se debe votar por él porque representa al colombiano luchador que logra salir adelante a pesar de las dificultades, honesta o deshonestamente, por su experiencia administrativa y en el área económica; no se debe votar por él por representar todo lo malo del Uribismo el irrespeto a la ley, el acudir a cualquier medio para lograr sus propósitos, el irrespeto a la intimidad y al ser humano como tal, por neoliberal y por darle continuidad, como pocos, al gobierno de Uribe.

Juan Manuel Santos: Se debe votar por él porque está preparado desde muy niño para ser presidente de Colombia, porque tiene el conocimiento y la experiencia para continuar dirigiendo al país y por su apuesta por la paz; no se debe votar por él, porque representa lo peor de la clase política: desleal, taimado, acomodado, traidor; y no hablo de su traición a Uribe y a los colombianos que lo eligieron, hablo de su traición a sus principios (si es que alguna vez los tuvo), de peor enemigo del chavismo pasó a ser su celestina, de enemigo de Samper y del samperismo pasó a ser su cómplice y ni hablar de su relación familiar; y como si fuera poco es el más neoliberal de los neoliberales y el alumno aventajado de Uribe.

ANTES DEL FIN
En su carrera política, Santos si ha sido fiel a alguien más que a sí mismo, a las Farc, con ellas hizo tratos para tumbar a Samper y con ellas se alía ahora para su reelección.

LA HORA DE PEÑALOSA

LA HORA DE PEÑALOSA
Eligio Palacio Roldán

Decía en mi columna LA REELECCION DE LOS FALSOS POSITIVOS (20-02-2014) que …lo que resulta más absurdo, es que los electores, en la campaña que se avecina, no encuentren una tercería y solo busquen reelegir a uno de los dos responsables principales, políticamente, de las masacres más aberrantes de nuestra historia, los falsos positivos: el expresidente Uribe (en cuerpo ajeno) y su ministro estrella, el de Defensa, Juan Manuel Santos.”

Hoy, después de algo más de un mes, el panorama es diferente; una encuesta difundida, este lunes, por Caracol Radio indica que aunque el presidente en ejercicio continúa liderando las encuestas, pierde favorabilidad, mientras sus contendores ganan adeptos.

“La intención de voto a favor del mandatario bajó en la encuesta de marzo con relación a febrero (31% a 23%), mientras que subió la intención de voto por Enrique Peñalosa(9% a 13%), por Óscar Iván Zuluaga (8% a 11%), por Clara López (7% a 9%) y Marta Lucía Ramírez (4% a 5%).”

El exalcalde de Bogotá, Peñalosa, (1997), gestionó en su gobierno local, el sistema de transporte masivo TransMilenio, cuyo modelo ha sido seguido por diferentes ciudades de Colombia y el mundo, construyó el sistema de ciclorrutas y las diferentes alamedas bajo el concepto de respeto por el espacio público, entre otros méritos. Fue tan reconocida su gestión que muchos de sus colaboradores hicieron parte del gobierno Uribe.

Posteriormente fue candidato al Senado, a la presidencia de la República y nuevamente a la Alcaldía de Bogotá, sin éxito; desde el pasado 09 de marzo repite como candidato a la presidencia y según las encuestas tiene bastantes posibilidades de hacerse al solio de Bolivar.

Este panorama indicaría que Enrique Peñalosa será la tercería que Colombia necesita, tercería que se estructura a partir de loa siguientes hechos, en relación con el candidato:

  • No representa la continuidad de los gobiernos de los falsos positivos
  • Su pensamiento y sus ideas van mucho más allá del problema de la seguridad.
  • Tiene, como casi nadie, la visión de ciudad de futuro, segura y amable, adecuada para vivir y disfrutar por cerca del 77% de los colombianos, que ahora la padecen.
  • Es experto en temas de desarrollo, por ello ha sido asesor en la materia en diferentes países.
  • Ha dado muestras de seriedad y capacidad para gerenciar y para ejecutar en lo público.
  • Su respeto por los demás, por las ideas del otro, ha generado para sí admiración.
  • Tiene Carisma.
  • A pesar de ser una figura de trayectoria en la política no tiene mayor resistencia, no se ve envuelto en polémicas
  • Junto con Mockus y Fajardo es uno de los colombianos que más presente tienen el tema de la educación, en sus programas de gobierno y en el discurso diario; este tema atrae a las nuevas generaciones, que ya superaron otras necesidades básicas.
  • Apuesta a la ecología, al bienestar social y económico de las comunidades.
  • No tiene apariencia de títere como Oscar Iván Zuluaga ni de perverso y desleal como Juan Manuel Santos.
  • Ha dicho que continuará con los diálogos de paz en un gesto creíble más allá del interés netamente electoral y figurativo de Santos; no hay contradicciones en su discurso como en el del actual presidente.

 Sin duda, Enrique Peñalosa es el dirigente que Colombia necesita para el posconflicto

ANTES DEL FIN

Se preguntaban esta mañana los comentaristas radiales el por qué los colombianos no le reconocían al presidente Santos el buen desempeño de la economía; sencillo: son tantas las mentiras que ha dicho en su vida política, tan poco consistentes sus opiniones y tan desleal con “sus principios”, que ya nadie le cree. Ayudan mucho en esta situación, los medios de comunicación con su permanente lambonería.

GANAR ES PERDER UN POCO

A Propósito de las elecciones
“GANAR ES PERDER UN PÓCO”
Eligio Palacio Roldán

Gana Alvaro Uribe Vélez por que confirma su liderazgo político, no hay en este momento en Colombia un líder que tenga más adeptos, creo nunca lo habrá; muy, muy atrás quedaron Jorge Robledo, Horacio Serpa, Antonio Navarro; pierde porque no pudo ser la primera fuerza electoral del país, pierde porque sus resultados no alcanzan a hacer mella en la alianza reeleccionista de Santos, pierde porque sufre en carne propia lo que es hacer política sin las mieles del poder, pierde porque será minoría en el Congreso, pierde porque atrás quedaron las grandes mayorías, que lo veneraban como a un Dios.

Gana Horacio Serpa porque se constituye, nuevamente, en la figura más importante del partido liberal, pierde porque no fue capaz de sacar a su partido “de la parte de abajo de la tabla”, de donde se suponía saldría con la inyección de “mermelada”, que le dio el gobierno Santos. Parece que Uribe y Santos desmantelaron, para siempre, este partido político.

Gana Juan Manuel Santos por que se afianza en la reelección y comprueba la efectividad de la “mermelada”; pierde por que se le crecieron Uribe y los Conservadores; pierde porque los dos millones de votos de Uribe son en su contra.

Ganan, como siempre, los conservadores aferrados a la “mermelada” cual mosquitos al estiércol, ganan porque serán decisorios, como siempre, para acceder o controlar el poder; pierden por su falta de ideas, iniciativa, valores, principios y vocación de poder.

Gana La U por que continúa siendo la primera fuerza electoral del país; pierde por su falta de identidad: no pueden apoyar hoy un conservador como Uribe y pasar tranquilamente a apoyar un liberal como Santos; cada vez más se parecen a los conservadores, sólo “mermelada”.

Ganan Marta Lucía Ramírez y Oscar Iván Zuluaga porque los partidos que los respaldan se fortalecieron y se pueden constituir en una verdadera alternativa de poder; pierden porque se comprueba que sin “mermelada” es muy difícil llegar al poder.

Ganan los partidos Conservador y Liberal porque permanecen en la dinámica de la política colombiana; pierden porque más de doscientos años de historia fueron sepultados por el personalismo de Uribe y Santos.

Gana Cambio Radical por que continuó con su participación en el Congreso; pierde porque continúa siendo un partido minoritario.

Ganan los “caciques” políticos, los paramilitares y los corruptos porque siguen ahí, aunque sea en cuerpo ajeno; pierden porque la mayoría de los colombianos los desprecia, por eso no votan.

Gana la izquierda por que no desapareció del mapa político; pierde porque con sus pobres resultados tendrá que volver a comenzar, después de los fracasos en las alcaldías de Bogotá; ya no se les cree.

Ganan las Farc por que el gobierno tendrá un Congreso mayoritario a su favor; pierde porque se les creció Uribe y porque los partidos de izquierda sufrieron una gran derrota.

Gana la Registraduría Nacional del Estado Civil por su efectividad, a las nueve de la noche ya sabíamos los resultados; pierde por la complejidad del sistema electoral colombiano.

Gana el Congreso porque todavía tiene quien lo elija, aunque sea a punta de “mermelada”; pierde porque la mayoría de los colombianos prefieren la televisión, el cine, el descanso o solo dormir,  a asistir a una concentración electoral, a  apoyarlos.

Gana Enrique Peñalosa la consulta presidencial del Partido Verde; pierde por la pobreza de los resultados de su partido.

Gana el voto amarrado por la burocracia y la compra venta de votos; pierde porque se le escaparon todos los del Uribismo.

Gana Maduro por el triunfo de la coalición que apoya a santos; pierde por el gran apoyo de los colombianos a Uribe.

Gana Colombia porque su democracia continuará siendo “una de las más antiguas del continente”; pierde porque a los ciudadanos no les interesan los partidos, ni las elecciones, ni nada; al abstencionismo sume los votos en blancos y los no marcados; ¿quién dijo que los no marcados o los mal marcados era ignorancia?, ¿no serán, más bien, un rechazo al voto amarrado?

LOS DESINFLADOS DEL 2013

LOS DESINFLADOS DEL 2013
Eligio Palacio Roldán
Escribí en la columna anterior sobre los personajes que recibieron un nuevo aire y fueron reencauchados, al finalizar el 2013; los siguientes se quedaron casi sin respiración y próximos a ser encerrados en la maleta del olvido; aunque tranquilos, puede ser por poco tiempo:

Andrés Felipe Arias:
Y, ¿ese quién es?, se preguntarán algunos. Pues sí, ese muñeco, que ahora está en la maleta, era el elegido de Uribe; pero su abuso descarado del poder y la corrupción en Agro Ingreso Seguro lo llevó a la cárcel y allí está, olvidado, pero seguro con ansias infinitas de volver.

Francisco Santos
Este muñeco parece que se infló solo; bueno, no sabemos si a punta de periódico o de humo. Y, un día, estratégicamente lo nombraron como vicepresidente y se creyó el cuento y decía bobadas y el séquito de lagartos del reyezuelo Uribe sonreía a su lado y creyó que esas sonrisas eran por sus gracias y era iluso y quiso jugar a ser presidente como su primito Juan Manuel y se estrelló. Creyó que al que no quiere caldo se le dan dos tazas y que el estómago sin escrúpulos de Uribe se las tomaría y no fue así. Y se desinfló, pero se resiste y trata que su antiguo jefe le insufle un nuevo aire, boca a boca, para la Alcaldía de Bogotá.

Oscar Iván Zuluaga:
Hablar como Uribe, gesticular como Uribe, moverse como Uribe y repetir como un eco las palabras de Uribe no le ha servido de nada al candidato presidencial, en la tierra de los uribistas. Y hay dos explicaciones: Una, es tan grande su deseo de parecerse a Uribe y tan ridícula su imitación que parece un simple payaso, que inspira un poco de risa; Dos, una cosa es el uribismo en el poder y otra por fuera de él, es que el “computador” de la presidencia siempre ayuda, como lo denuncia desvergonzadamente Uribe, con conocimiento de causa.

Alvaro Uribe:
Ha sido el presidente con mayor respaldo popular en Colombia; pudo haber cambiado la historia del país, combatiendo los corruptos, y no lo hizo. Prefirió aliarse con ellos y ahora vocifera desesperado combatiendo el monstro de la reelección que el mismo creó, para beneficio propio. No calculó, el expresidente, las consecuencias funestas del engendro: la coaptación de los poderes públicos y los partidos políticos por el ejecutivo, los abusos de poder en nombre de y a favor del mandatario de turno y los miles de lagartos complaciendo todos los sentidos, y más, del gran reyezuelo en que se convierte el presidente de la República.

Y ahora, cuando se da cuenta del error, sus alaridos por twitter y por las parroquias combatiendo la corrupción suenan falsos, mentirosos y con ellos se perjudica él y perjudica a su candidato Oscar Iván Zuluaga y, poco a poco, pierde credibilidad y, poco a poco, pierde su encanto y, poco a poco, le sacan el cuerpo y, poco a poco, no se le escucha, no se le lee, no se le cree y, poco a poco, va perdiendo su carisma y se va desinflando como un muñeco, como otro payaso… Y el triste final parece acercarse quedando como ese líder que se niega al cambio, que se niega a una oportunidad de paz para el país.

ANTES DEL FIN
Comienza el 2014 y obviamente el aire para nuestra clase dirigente dependerá obviamente de la burocracia y la corrupción; pero hay otro modo de lograrlo, el modo de las ideas. De ese modo Nohemy Sanín está respirando de nuevo; esperemos que otros más hagan lo mismo, por la salud física y mental de Colombia y de los colombianos.

¿Le estará quitando aire la crisis Petro a Santos?. Parece que sí, o al menos en las redes sociales.

¿OSCAR IVÁN PRESIDENTE?

¿OSCAR IVÁN PRESIDENTE?
Eligio Palacio Roldán
¿Si logró camuflarse Santos entre los “furibistas” y entre la mayoría de los colombianos por qué no habría de lograrlo Oscar Iván?

Conocí a Oscar Iván Zuluaga, en la segunda mitad del año 2009, como conferencista en uno de los Diplomados que organiza El Club de La Prensa, en Medellín; era Ministro de Hacienda en el segundo gobierno de Alvaro Uribe. El funcionario se desenvolvió bien pero, como todo buen político y alumno aventajado de Uribe, no respondía las preguntas. Las eludía con largas retahílas, de las que no se concluía nada.

Desde ese entonces lo he seguido en sus entrevistas de radio, televisión y prensa haciendo un gran esfuerzo porque me parece muy cansón, dado su estratégico parecido con Uribe. Sobre el tema, escribí el pasado 25 de abril en http://www.eligiopalacio.com “Oscar Iván Zuluaga, segundo en la medición de la Revista Semana, con el 7%, con “voticos” en Caldas, tiene la peor estrategia para hacerse elegir: habla como Uribe, se ríe como Uribe, se peina como Uribe, sonríe como Uribe y quiere ser igual a Uribe, pero no lo es. Tan solo parece una triste caricatura, un muñeco reencauchado. Y digo triste, porque, ni siquiera, genera risas”.

Pues bien, el pasado 26 de octubre Oscar Iván Zuluaga fue “elegido” como candidato a la presidencia por el uribismo y parecería que me tocará tragarme mis palabras, porque lo que para mí era fatal parece ser una bendición para los uribistas. Bueno, por lo menos para los antioqueños. Este fin de semana varios “furibistas” me dijeron que mis afirmaciones no eran ciertas, que lo que pasa es que Oscar Iván se identifica con las ideas de Uribe y que hay que votar por él, porque es el señalado por el expresidente.

Estos conceptos me parecieron en un comienzo risibles, pero viendo la vehemencia con que mis contertulios afirmaban que votarían por Oscar Iván, porque así lo indicaba Uribe, y recordando otras columnas escritas en este Blog sobre la orfandad de Colombia sin Uribe y de Venezuela sin Chávez, y teniendo en cuenta que Maduro fue elegido como presidente de Venezuela por un muerto; llegué a la conclusión que Oscar Iván podría ser elegido por un vivo, tan vivo, como Uribe; y que si las elecciones fueran en Antioquia, Córdoba, Viejo Caldas, Cesar y Valle del Cauca, Oscar Iván sería presidente. En estas regiones el “furibismo” reina.

Es cierto que Uribe fracasó en padrinazgos en las candidaturas a las alcaldías de Bogotá y Medellín y a la gobernación de Antioquia, pero también es cierto que eligió a Juan Manuel Santos; bueno, o Santos fue tan hábil que, a pesar de las diferencias culturales, intelectuales y de temperamento con el expresidente, hizo creer a Uribe y a los “furibistas” que era lo mismo votar por él que por el patriarca de los colombianos, y resultó elegido. Y, ¿por qué no puede hacer lo mismo Oscar Iván?, lleva años trabajando en ello y es mucho más parecido a Uribe que Santos: comparten el mismo origen campesino y paisa, son lejanos a la “rancia oligarquía bogotana”. ¿Si logró camuflarse Santos entre los “furibistas” y entre la mayoría de los colombianos por qué no habría de lograrlo Oscar Iván?

Tendremos bastante de Santos, Oscar Iván y Uribe en los próximos meses y las variables a analizar serán muchas; entre ellas, si las Farc tendrán la capacidad para volver a elegir presidente.

ANTES DEL FIN
He sostenido en columnas anteriores que en Colombia llegó el momento de una tercería; sin embargo no creo que sea Navarro: si llega a la segunda vuelta con Santos resurgirá la Unidad Nacional alrededor del presidente; nuestro país no está preparado para un presidente exguerrillero, por culpa de las Farc. En ese escenario, a la tercería que le veo mayor futuro es a la de una Nohemí o una Martha Lucía Ramírez; ellas tendrían al Uribismo a su favor, en una segunda vuelta. Quizás haya llegado el tiempo para una mujer en la Presidencia de la República.

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