Y VA LLEGANDO LA NOCHE…

Y VA LLEGANDO LA NOCHE…

Eligio Palacio Roldán

Uno de los espectáculos más hermosos y melancólicos que ofrece la naturaleza es el atardecer, la fusión entre luces y sombras genera contrastes de colores inimaginables y difíciles de ser capturados por el ojo humano o una cámara fotográfica. El atardecer se asemeja a la vejez como preámbulo de la muerte, de hecho, la noche es la muerte del día para dar paso a un nuevo nacer. Quizás, las religiones se inspiraron en la belleza de atardeceres y amaneceres para fundamentar las teorías de la reencarnación o la resurrección.

La vejez no siempre es tan hermosa como el atardecer, pero sí igual de melancólica. Está cargada de nostalgias por los logros alcanzados, tristezas por lo que se quedó en anhelos y temores por la llegada de la noche, la tenebrosa noche.

Mientras, gracias a los avances en el manejo de la salud humana, la estética y las comunicaciones, la juventud se adelanta a pasos agigantados la vejez se retrasa cada vez más; no obstante, llega porque llega con los problemas de deterioro físico y mental y una inminente soledad. Estas aristas son las bases sobre las que se afianzan industria, turismo y construcción dedicados a este sector de la población denominado eufemísticamente como Adultos Mayores.

Los adultos mayores crecen peligrosamente en el todo el mundo generando problemas a los estados para mantener los esquemas de jubilación y por ende de manutención de este sector. En la misma medida la necesidad de gente capacitada para el cuidado de esta población que en países desarrollados genera la inmigración de jóvenes del tercer mundo y en las naciones pobres problemas aún más complejos. En Colombia, a la par que se incrementan los sitios para albergar a las gentes en su “años dorados” bastante buenos para quien tiene capacidad económica para acceder a ellos, se generan problemas cada vez mayores en los asilos generalmente de propiedad, directa o indirecta, de las parroquias católicas.

El envejecimiento de la población es otro de los problemas aplazados indefinidamente en nuestro país y que en cualquier momento saldrá a la palestra a hacer sus estragos. Por lo pronto, este grupo poblacional permanece ahí silencioso, quizás en algún momento se haga visible en escenarios como la política y sea decisorio como por ejemplo en España.

El martes de esta semana me sorprendí con la cantidad de gente en un restaurante que visité, el día de la semana poco comercial, el tráfico pesado y la lluvia no fueron impedimento para que los clientes llegaran hasta allí. Una gran amiga me dijo que la pandemia del coronavirus había servido para entender que el final puede ser en cualquier momento y que no había que aplazar los instantes para disfrutar. ¡De acuerdo! Pero tal vez vamos a caer en una nueva etapa de la humanidad de derroche de recursos y de ausencia de ahorro, de gasto de dinero ahora no en lujos innecesarios pero si en turismo y diversión y cuando llegue la treintañez, como cantaran Ana y Jaime, ya no se ahorrará para la vejez y las sociedades de adultos mayores del próximo futuro y los estados que las contienen tendrán una crisis inimaginable.

El tiempo pasa y se nos va la vida…

ANTES DEL FIN

Entramos en etapa preelectoral, le va llegando la noche al gobierno Duque.

La llegada de Alejandro Gaviria a la contienda electoral junto a la de Juan Carlos Echeverry generan optimismo en Colombia. Hay de donde escoger.

Puede ver Y VA LLEGANDO LA NOCHE… https://eligiopalacio.com/2013/09/27/y-va-llegando-la-noche/

MIENTRAS VA LLEGANDO LA NOCHE… LA TENEBROSA NOCHE.

MIENTRAS VA LLEGANDO LA NOCHE… LA TENEBROSA NOCHE.

Eligio Palacio Roldán

Entre la melancolía y el temor, poco a poco, las sombras se van apoderando del entorno. Atrás quedó el brillo del amanecer y el esplendor del medio día. Aunque bello, el ocaso es triste per se. En el campo ya no está la frescura que deja el rocío a su paso, en las mañanas,  ni se siente la alegría de los cantos de las aves; tan solo, se escucha la estremecedora ululación de los búhos generando en el imaginario la aparición de los fantasmas.

Igual al día es la vida… Y, también, en medio de la melancolía y el temor, poco a poco, las sombras se van apoderando del entorno. Fácil, sí, muy fácil entonces, construir teorías como las de la reencarnación en donde hayan otros amaneceres y otros atardeceres. Pero mientras tanto, mientras va llegando la noche… la tenebrosa noche, el humano se tiene que desprender de las miles de adherencias que construyeron su historia, que lo construyeron a él. Hablo, desde luego, de quien tiene la capacidad de enfrentarse a su ocaso; porque quien no la tenga quizás encuentre formas más sutiles como la inconciencia, la demencia o el alzhéimer.

¿Cómo prepararse para el ocaso, para la noche que llega? ¿Acercarse a Dios? ¿Esperar un nuevo amanecer, quizás en otra dimensión? ¿Buscar un refugio como los animales domésticos? O, tal vez, nada, solo dejar que llegue y le diga adiós al día.

En los Tiempos del Coranavirus, la noche llegó antes de tiempo para miles de personas. Fue, y es todavía, como un eclipse que se precipitó sobre la humanidad. Se escuchó, antes de tiempo, “la estremecedora ululación de los búhos generando en el imaginario la aparición de los fantasmas.”  Y la noche llegó. Ojalá la experiencia sirva para transformar el ser humano del siglo XXI, transformarlo para bien de las generaciones pos Covid-19. Aunque, analizando el presente, pareciera poco probable que esto ocurra. Los humanos seguimos siendo tan egoístas como siempre; las vacunas son otra muestra de desigualdad, enriquecimiento a costa de los más pobres y corrupción, en toda la tierra.

ANTES DEL FIN

A las empresas, las organizaciones y los gobiernos también les llega la noche, incluso de manera más acelerada que a los humanos. Es entonces cuando quienes están al frente  de ellas hacen esfuerzos por dejar su nombre en alto. No sucede lo mismo con los empleados y los humanos que “se echan a morir”, con contadas excepciones, cuando su final está cerca. Qué bonito sería, poder trabajar en esos últimos días en dejar los mejores recuerdos.

El gobierno de Iván Duque entra en el ocaso, los ocasos de los gobiernos comienzan casi que antes del mediodía. Este fue el gobierno de Los Tiempos del Coronavirus. Enfrentar la pandemia fue más que suficiente. Gracias presidente.

Le invito a ver TRAS UNA LUZ (VIDEO) https://eligiopalacio.com/2015/07/11/tras-una-luz-video/

EL TRIANGULO

EL TRIANGULO

Eligio Palacio Roldán

Lo tenía en su memoria. También  escrito en las pocas líneas de su diario inconcluso. Bueno, sin iniciar se diría. Fue un sueño…

Era una noche oscura y fría. Llovía. El taxi lo dejó en el amplio parque, con la iglesia al fondo. Era quizás el parque más grande de la ciudad. De muchas ciudades.

Corrió hacia un andén para protegerse de la inclemente lluvia. La calle estaba oscura. Tuvo miedo. Miró en todas las direcciones y solo sombras. “Sombras nada más”.

Camino lentamente, pegado a la pared, por la calle diagonal, como una sombra más, hasta que llegó al vértice del triángulo. Una intensa luz envolvió su trémulo cuerpo, se cubrió la cabeza, con las manos, tratando de protegerse de la corriente eléctrica del rayo que no llegaba, que no llegó.

Poco a poco fue girando su cuerpo y se encontró con la luz intensa de la salsamentaria que abría su puerta, en el propio vértice del triángulo. Un hombre, de mediana estatura, emergió tras el mostrador.

  • ¿Que busca señor?, interrogó.
  • Busco un salón donde hay una fiesta, respondió sin lograr calmar su ansiedad

El hombre saltó hacia un costado de la salsamentaría y abrió una puerta que daba paso a una oscuridad profunda.

  • Cruce la calle le dijo, es al frente.

En ese instante, recordó el sueño descrito en su diario. El terror le recorría el cuerpo desde la punta de su cabeza hasta los dedos de los pies. Es la puerta hacia la muerte, pensó.

Y luego, desapareció en medio de la oscuridad.