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SAMPER – URIBE: DEL HUMOR A LA RIDICULIZACIÓN

Samper – Uribe

DEL HUMOR A LA RIDICULIZACIÓN

Eligio Palacio Roldán

En Colombia pasamos del humor de Guillermo Zuluaga Montecristo, del siglo pasado, al de Tola y Maruja y Daniel Samper Ospina en los comienzos del nuevo milenio y pocas cosas han cambiado: Ambos tipos de humor parten del escarnio del Otro y no de situaciones que nos hagan sonreír.

Es generalizada la opinión de que el humor de Montecristo le hizo mucho daño a la sociedad colombiana por la ridiculización y estigmatización de las mujeres, los homosexuales, los negros y las personas con algún defecto físico o sicológico. No obstante los “montecristos” se ha reproducido como conejos y hoy no existe emisora de radio que no tenga alguno de ellos en su nómina, si pretende tener algún nivel de éxito. También abundan en la televisión, en las salas de teatro y en los stand up comedy. No se ha reproducido, con igual aceptación, humor inteligente como el que hizo en nuestro país el uruguayo Hebert Castro.

No he encontrado análisis sobre el daño que le ha hecho a nuestra sociedad humor como el de Tola y Maruja y Daniel Samper Ospina, a quienes disfruto hasta la saciedad, pero sobre el que el expresidente Alvaro Uribe Vélez, puso el dedo en la llaga. Seguramente, en los próximos tiempos, abundarán los estudios.

Desafortunada, reprochable y preocupante la forma en que el Senador y expresidente Alvaro Uribe Vélez enfrenta sus batallas, pareciera el mejor alumno de Nicolas Maquiavelo  (1469-1527) en aquello de “El fin justifica los medios”, porque acude a los medios más ruines para lograr sus fines; pero a fe que los logra. No en vano pone a pensar y a discutir al país, al ritmo de sus trinos en twitter.

La discusión que acaba de armar, en su disputa con el humorista Samper Ospina, hay que darla. Se debió dar en los tiempos de Montecristo, también, y se debe dar en los tiempos de la “chabacanería” en la radio colombiana.  El escenario, twitter, no es el más adecuado, pero es el que tenemos, el único democrático,  pero esta discusión se debe canalizar a través de los centros universitarios, que no pueden estar de espaldas al país.

¿A que conduce el humor de la descalificación, del matoneo, de la insinuación de conductas indelicadas de nuestros dirigentes? ¿No tendrá este tratamiento humorístico mucho que ver con la falta de credibilidad de nuestros dirigentes? ¿Le hará bien al país la ridiculización de nuestras instituciones y de quienes las dirigen?

¿Hasta donde pueden llegar los humoristas? ¿Cuál es el nivel de tolerancia de quienes sufren el matoneo humorístico? Ya hay  respuestas desafortunadas en el mundo. Ese tipo de crítica fue el origen del atentado  contra el semanario satírico francés Charlie Hebdo, en París, el siete de enero de  2015. No podemos permitir que en Colombia suceda algo similar.

La discusión está abierta, su origen desafortunado, pero es tiempo de aprovecharla al máximo, sin prevenciones, sin rasgarse las vestiduras. Es un debate que se debe el país. Ojalá tengamos la capacidad para afrontarlo. Esa es la verdadera paz.

ANTES DEL FIN

Recorre las distintas empresas del departamento de Antioquia un grupo de humoristas cuya fórmula para hacer reír al público es ridiculizar a algunos de los asistentes, según su fisonomía. Una especie de Show de Montecristo con personajes reales, ajenos al espectáculo. He visto a estos personajes palidecer, sonrojarse, rabiar y hasta llorar. También los he visto abandonar el recinto donde se presentan los humoristas.

¡Somos humanos! ¿Cómo resiste una persona la sorna continua sobre si y sobre su familia?

No estoy justificando a Alvaro Uribe Vélez de quien creo está perdiendo su “segunda oportunidad”. Solo trato de entenderlo.

Puede leer UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD https://eligiopalacio.com/2014/03/13/una-segunda-oportunidad/
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GLORIA CECILIA GOMEZ – LA LOCUTORA DE SIEMPRE

GLORIA CECILIA GOMEZ – LA LOCUTORA DE SIEMPRE
Eligio Palacio Roldán
Hace ya varias décadas, mucho antes de que la radio renunciara a los dramatizados, asustada por el fantasma de la televisión, sin dar siquiera una batalla; las voces de los actores de las radionovelas hacían soñar a una Colombia bucólica y triste. En las tardes, las familias se reunían alrededor de un transistor para seguir las historias enamorase u odiar a sus personajes; en las mañanas, las “amas de casa” hacían su oficio, dejando escapar más de un suspiro. Una de esas madres era la de Gloria Cecilia Gómez, una abnegada mujer que dejaba escapar algunas lágrimas por los éxitos de su hija.

– Cuando comencé, en la radio mi mamá, estaba feliz. En algunas épocas tenía que empeñar el radio, que era lo único que tenía y no podía escucharme; recuerda Gloria, mientras sus hermosos ojos parecen aguarse.

– Me encanta la canción El camino de la Vida, afirma.

Y es que a pesar de despertar amores, envidias de la “buena” y de la mala, codearse con lo más selecto de la farándula nacional; la vida de esta locutora y actriz, además de talento, encierra una gran lucha:

Siendo muy joven, comenzó a trabajar en unos de los Almacenes Ley de Cali, su tierra natal; tenía que ayudar a su madre abandonada y a sus pequeños hermanos. Llegó allí trabajando por necesidad: “Primero fui vendedora. Una vez se casaba la locutora principal y uno de los celadores me dijo: Ve Gloria, van a hacer una prueba esta noche, quédate, ¿qué tal que te escojan a vos…? Y me escogieron a mí. Lo más bonito, ¿sabes qué es? Que uno haya asimilado todas esas cosas, sin ir a la universidad, hasta textos escribía. Eso era una locura…

Al Ley llegaban locutores de la radio y preguntaban: ¿Oiga, quién es esa niña que habla ahí?, y me invitaban a las emisoras, a mí me daba miedo. Entonces un amigo que trabajaba en ese medio me dijo: venga la acompaño. Y fuimos a Radio Eco y me contrataron, hacía de secretaria un poco y como locutora. Estando ahí hicimos una novela, yo era la protagonista con Jaime Olaya Teherán y actuaban Yolanda García, Helios Fernández, Humberto Arango… todos los que hacían teatro trabajan allí. Eso fue entre los años 60-61. La Virgen Encadenada, se llamaba. Yo no sabía ni leer un libreto, ni coger un micrófono. Jaime Olaya se acordaba mucho, siempre fuimos grandes amigos…

Estando allí, me llamó don Bernardo Tobón de la Roche y me dijo: Ve Gloria Cecilia y ¿vos qué? ¿Cuánto se gana allá? Y me dijo: “Yo le voy a pagar un poquito menos, pero es que es Todelar”. Allí conocí mucha gente, hice radio teatro, musicales, etc. Me quedaba hasta tarde haciendo programas. Yo quería estudiar, pero no se podía. Claro que allí aprendí mucho, fue una gran Universidad.

Después estuve en el elenco de Colgate-Palmolive, en esa empresa grababan radionovelas que pasaban por distintas emisoras; pagaban muy bien y trabajaban grandes estrellas del momento, como Carmen Riera, Cesar Borrero, que tenía el mejor carro de la época, Manuel Pachón, Mariela Home, Enrique Gómez, Adolfo Blum Rojas… llegué allí a hacer un comercial de Palmolive y un compañero me “sapió” en Todelar y me echaron, y yo no era boba, fui y les dije: “no me van a dejar a la familia con hambre, denme trabajo… Y me contrataron; de esa época recuerdo la radionovela “EL 507 ESTÁ OCUPADO”, una historia de la cárcel de mujeres…

En mi vida de actriz, pude haber hecho más de medio centenar de radionovelas.

En Medellín comencé a trabajar en Radio Visión, a mediados de los 60, con don Jaime Tobón de la Roche; allí no hice novelas. Luego Radio Visión pasó a ser de Caracol, en Maracaibo con Sucre; entonces ingresé a La Voz de Antioquia, a trabajar con un gran elenco: Jaime Trespalacios, Carmen Riera, Carlos Alberto Mejía Saldarriaga, Españita, Berta Tobón, Lola Ramírez, Octavio Tobón…

En La Voz de Medellín (RCN), trabajé como cuatro veces: Trabajaba con Montecristo y en varias radionovelas, incluso dirigí una que se llamaba Gloria. Recuerdo mucho a Teresita Restrepo, la señora de Pastor Londoño… Yo llegué a decir que ella era como mi segunda madre: me enseñaba muchas cosas… Muchos dichos que todavía digo: “Camino difícil, hay que andarlo rápido”.

La vida de la radio en esa época era bastante bohemia…

A Bogotá llegué a la básica de RCN en 1980, en esa ciudad, hice los primeros pinos en la televisión, también trabajé en Kalimán, y en Todelar al lado de Jorge Enrique Pulido, como locutora de noticias con Manolo Villareal y Juan Manuel Rodríguez; tuve el honor de reemplazar a Judith Sarmiento. En Caracol Estéreo, laboré al lado de Enrique París y también trabajé en el programa de medicina del doctor Nestor Alvarez Segura, en la cadena básica de RCN.

Luego hice comerciales, muchos comerciales…, y también tuve mucho éxito, obtuve el Premio Voz Comercial en radio y televisión de la A.C.L., en 1995; recuerdo que Mavesa de Venezuela me llevó a ese país, a grabar los comerciales para Colombia, pues era su voz exclusiva.

Trabajé también en doblaje, con Gustavo Nieto Roa. Eran jornadas durísimas, donde narré documentales para National Geographic y Discovery Channel”.

Pasan por la memoria de Gloria Cecilia, como ecos difusos, los recuerdos y los sueños felices:

Cali, comienzos de los años 60: “Los programas de radio teatro, se casaba Estela Márquez con un millonario de Filipinas, yo no era reportera y fuimos a la casa de ella, en la víspera, me ayudaron con las preguntas y don Bernardo Tobón, quedó feliz…, era mi primer reportaje.”

Medellin años 60 – 70: “El trabajo en La Voz de Antioquia y en PAR Publicidad, con Pablo Emilio Becerra; hacíamos El Relojito Campesino en la madrugada, El Costurero Coltejer, Cámbiese a Delmaiz, un programa de preguntas y respuestas que hacíamos Pablo y yo, mi personaje era Doña Cátedra; Los Bachilleres de Coltejer que era un programa anual, se juntaban todas la cadenas y se becaban a los mejores bachilleres del país.

Bogotá: “Compartir con los compañeros de la A.C.L. – Asociación Colombiana de Locutores; una carta hermosa que me escribió Carlos Muñoz, yo trabajé con su papá”.

En Pocas Palabras:
Una “metida de pata”: “Cuando estaba en Radio Eco, tenía que anunciar el bambuco Ojeras y dije Orejas”.

Un momento de su vida, para volver a vivir: “Yo quise pasear mucho y lo logré, lo repetiría…

Para borrar: “Ninguno, profesionalmente me fue superbién.”

La mayor felicidad: “El sido el trabajo y mi familia: hijos, madre, hermanos, mi marido”.

La voz: “Es natural, mi mamá hablaba parecido”.

¿Su hermosa voz correspondía a su figura?: “…, no decepcioné, cuando trabajaba en los almacenes Ley hice de Costeñita para regalar cerveza; lo que yo hacía para los pobres; lo hacía Mercedes Baquero para los ricos”.

El futuro: “Un negocito relacionado con arte; yo aprendí a pintar, naturaleza, las flores, paisajes; me encantaría enseñar, toda mi experiencia ponerla a disposición de la gente…, y volver a los micrófonos, a la radio; ya no por largas jornadas, pero si un programa corto”.

La niñez: “Casi no tuve, me tocó trabajar desde los 14 años…, soñaba estudiar algo así como arquitectura, pero no pude terminar ni bachillerato. Me encerraba a leer en voz alta, leí mucho. Los viajes dejan mucha enseñanza y los libros todo”.

El papá: “Mi padre se fue siendo yo muy niña, nos abandonó…, no le guardaba rencor, aunque me buscaba por las emisoras y me decía que me quería mucho, yo le ayudaba…”

De no haber ser actriz y locutora: “Mi mamá decía: ¿pero hija, por qué no fue abogada? A mí también me hubiese gustado”.