Archivos por Etiqueta: Medellín

DERRUMBAR LOS SÍMBOLOS DEL NARCOTRAFICO

DERRUMBAR LOS SÍMBOLOS  DEL NARCOTRAFICO

Eligio Palacio Roldán

Tituló el diario El Espectador, su editorial del pasado sábado “DERRUMBAR LOS SIMBOLOS DEL DOLOR” donde elogió la iniciativa de la Alcaldía de Medellín de demoler el simbólico edificio Mónaco donde habitó, el mítico, Pablo Escobar.

Tiene razón el editorial en que para “Colombia no es útil olvidar de donde viene y por lo que ha pasado”. Desafortunadamente no solo no lo olvidó sino que incorporó la memoria de Pablo Escobar y del narcotráfico a su actuar, su forma de ser y estar en el mundo, su cultura. Triste realidad que no se cambia demoliendo edificios. Sólo basta con ver la transformación de la arquitectura para entenderlo: Ahora son cientos de edificios réplica del Mónaco los que ocupan ciudades y pueblos en Colombia. Sólo basta analizar las dimensiones de los cultivos ilícitos y del narcotráfico para comprender que miles de colombianos han seguido el ejemplo del capo del Cartel de Medellín. Solo basta con observar el comportamiento de las gentes, en nuestra geografía, para dimensionar la penetración de lo ilícito en nuestra cotidianidad.

Dirán algunos que no tengo razón, en lo que pienso, que Alemania, por ejemplo, se reintegró luego de derrumbar el muro de Berlín; pero la historia fue al contrario: el símbolo cayó por una decisión del pueblo alemán de unirse. Luego las protestas obligaron al gobierno a anunciar que el paso a lado y lado estaba permitido y el muro fue derruido por la multitud que ansiaba la unión entre Alemania y Alemania Oriental.

¿Qué hubiese sucedido si se derriba el muro y no hay deseo de unión? Lo que ocurre en muchas fronteras del mundo: una guerra.

Afirma, además, el editorial que “Cambiar estos monumentos a la maldad por homenajes a las víctimas es la única manera de dar la batalla por una memoria que recuerde el dolor y se comprometa a no repetirlo.” Derribar el edificio Mónaco es un paño de agua tibia, algo inocuo, un titular en los medios de comunicación, nada más. Se haría más dejando el edificio, aceptando que es un sitio turístico y mostrando a propios y extraños los efectos nefastos del narcotráfico. ¿O será que las mismas autoridades no encuentran argumentos para demostrar que el delito es funesto para la humanidad?

Borrar la memoria de Escobar, derrumbar el mito, solo se logrará cuando los colombianos vean, entiendan y concluyan que hay otros caminos, otras formas de estar en el mundo, generadoras de mayor bienestar físico y emocional, que estar inmersos en un estilo de vida y en una economía fundamentada en el narcotráfico. Para ello, se debe hacer entender a la sociedad las consecuencias negativas que genera estar sumido en la ilegalidad. Si hay consecuencias, claro, porque el margen de generación de riqueza por actividades ilícitas versus el castigo por participar en ellas es mínimo, en un país donde la justicia no funciona.

Además se debe cultivar el espíritu a través de la educación y el apoyo a la cultura como bien lo viene haciendo, por ejemplo, la alcaldía de Medellín desde hace varios años. Solo la educación entendida como formación y mejoramiento continuo y la generación de oportunidades de trabajo dignas podrá derrumbar los edificios “Mónaco” que se levantan como símbolo de poder y de riquezas bien o mal habidas.

¿Qué sucederá si se derriba el Edificio Mónaco y no hay un deseo de salir de la cultura del narcotráfico? Nada.

ANTES DEL FIN

Creo que con el mito de Pablo Escobar ya no hay nada que hacer. Es el símbolo de Colombia en el exterior, de la mano de uno o dos artistas y deportistas.  Ni siquiera el “famoso” Nobel del presidente Santos tiene alguna recordación entre el ciudadano del común.

Invito a ver… NIÑOS DE GERONA – ESPAÑA HABLAN DE COLOMBIA https://eligiopalacio.com/2018/02/22/ninos-de-gerona-espana-hablan-de-colombia/
Anuncios

HIJOS DEL DOCTOR FORCADAS,CREADOR INGENIERIA INDUSTRIAL, RECUERDAN A SU PADRE

HIJOS DEL DOCTOR FORCADAS, CREADOR INGENIERÍA INDUSTRIAL, RECUERDAN A SU PADRE

Eligio Palacio Roldán

En Barcelona – España encontramos a Jordi y Monserrat Forcadas, quienes lideran, a través del teatro, la transformación social de la comunidad. En esta entrevista hablan de su padre, el fundador de la Ingeniería Industrial en Colombia.

Afirman estar dispuestos a ceder las memorias intelectuales de su padre a una Universidad, preferiblemente la Facultad de Minas de la Nacional.

 

Ver JORGE FORCADAS FELIU – EL DOCTOR “CORCHADAS” https://eligiopalacio.com/2017/04/05/jorge-forcadas-feliu-el-doctor-corchadas/

TRAS LA AURORA BOREAL I

TRAS LA AURORA BOREAL I

Eligio Palacio Roldán

Después de mi visita al Desierto de Australia se quedó plantado en mi espíritu un sueño: Vivir la Aurora Boreal. Ya había comparado el calor infernal, la hermosura y el misterio de la cadena de montañas Kata Tjuta y del Uluru (Ver DE VIAJE POR EL DESIERTO AUSTRALIANO https://eligiopalacio.com/2015/11/27/5703/ y DE VIAJE POR EL DESIERTO AUSTRALIANO (PARTE II) https://eligiopalacio.com/2015/12/03/de-viaje-por-el-desierto-australiano-parte-ii/)  con la magia y la dulzura de Ushuaia en la  Patagonia Argentina (Ver SOÑAR Y NADA MAS USHUAIA http://wp.me/p2LJK4-SB – USHUAIA,  TIERRA DE LAS HADAS  http://wp.me/p2LJK4-SD) y me había decidido por el frío y la nieve como escenario de comunión con la vida, Dios y el universo.

Los planes trazaban las líneas hacia noviembre de 2017 pero el destino alcabalero las llevaría hasta febrero de 2018, recién cumplidos mis 55 años de edad. Fue relativamente fácil: Tomada la decisión todo se fue dando como por arte de la magia que espero encontrar en Finlandia.

Rápido fue el viaje a Bogotá y luego en un avión a Madrid, en un anochecer sin tiempo, comienzo a escribir estas líneas. He dormido más de tres horas, desde antes de decolar el avión. Despierto y se me antoja habitar una nave espacial donde cientos de personas están pegados a unas pantallas cual la serie de televisión del siglo pasado Viaje a las Estrellas, pero no analizan nada, no estudian nada, solo repiten lo que hacen en gran parte de su vida: ver televisión y esperar que el tiempo pase para llegar a su destino final. Me estremece esa espera por lo desconocido.

20180208_174640.jpg

Llego a Madrid a las 6:30 de la mañana en un frío día (menos un grado centígrado), que me llevará a redescubrir la hermosa capital de España: sus avenidas, sus árboles casi todos sin hojas por el invierno, el viento helado y sus mágicas construcciones esplendor de otra época que permanece en el imaginario, simbólico y real de los españoles y en los miles de turistas que lo visitan. Cada espacio tiene su historia, de tiempos idos, que se recuerda con orgullo y se cuenta con entusiasmo. Las construcciones se han modernizado para dar paso a la tecnología y a los nuevos seres que habitan la ciudad pero sin perder su esencia; sus calles son una especie de centro comercial inmenso, lleno de gentes que sonríen y disfrutan su presencia. Restaurantes y hoteles de todos los precios y la mejor calidad, (¡Qué delicia el chocolate espeso cual chocolatina derretida!…). A la vuelta de cada esquina aparece el arte, los teatros abundan al estilo Corrientes en Argentina. Da envidia ver a las gentes hablar por celular, en las calles, sin prevención alguna y los cajeros electrónicos al aire libre, a la vista de todo el mundo, sin el temor al atraco,  no en los encierros en que se localizan en nuestras ciudades.

Al contrario de lo que muchos dicen no encuentro discriminación. Tan solo sonrisas y ánimo de colaborar para encontrar uno que otro sitio turístico. Grato encontrar otros parques del río, quizás con mayor inversión pero no tan hermosos como los nuestros. (Ver PARQUES DEL RIO DEL SUEÑO AL ENSUEÑO https://eligiopalacio.com/2016/08/30/parques-del-rio-del-sueno-al-ensueno/)

Madrid, una ciudad 24 horas, segura, amable, cordial; con las gentes caminando y riendo por las calles, como Buenos Aires, como las ciudades Australianas que he visitado… ¿Cuándo nos encerramos en Medellín, en Colombia? ¿Fue el terror o el modo de ser traqueto que desprecia el arte, la cultura y lo antiguo? ¿Cuándo las autoridades recuperaran los centros de las ciudades de Colombia? ¿Cuándo los empresarios remodelarán y habitarán los antiguos edificios que dejaron abandonados?

ANTES DEL FIN

Decía un estupendo profesor de Prospectiva, de cuyo nombre no puedo acordarme, que el desarrollo urbano de Medellín se debe a los ricos que huyen con la llegada de los pobres, a sus predios. Decía, en su orden fueron: El Poblado, Estación Villa, Parque Berrío, Prado, Laureles, Poblado nuevamente y ahora Llano Grande. ¿Cuándo los ricos de Medellín aceptarán el reto de convivir con los pobres y no abandonaran la ciudad a merced de estos? Creo, es hora.

Después de dos días y sus noches intensas abandono Madrid, a las nueve de la mañana del domingo.

LA UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA. UNO VUELVE SIEMPRE…

LA UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA. UNO VUELVE SIEMPRE… 

Eligio Palacio Roldán

“Volver a los viejos sitios donde amó la vida”,  en la ciudad de Medellín, aunque sea de visita, es siempre placentero. Y lo es porque en cada espacio, en cada calle, en cada barrio, por más pobre que sea, se ve el progreso.

Llegar, después de varios años, a la Universidad de Antioquia, es ver y sentir la transformación de la zona norte de la ciudad, puerta de entrada  a las comunas que retrataron la decadencia de la sociedad paisa, en los años ochenta y los noventa del siglo pasado, hoy símbolo de una ciudad que se proyecta al futuro a través de la ciencia, la innovación,  y el emprendimiento, en el marco del proyecto RutaN.  Ahora, esa parte de Medellín, se ve más bonita, más multicultural, más comercial, más cosmopolita. Más bonita. (Ruta N, fue una iniciativa del alcalde Alonso Salazar en el 2009, teneindo como modelo el Distrito22@ de Barcelona – España).

Al cruzar la puerta de la Universidad de Antioquia, pareciera que el progreso es de puertas para afuera y es inevitable que el pasado regrese en ráfagas de nostalgias: La tienda donde se compraban los útiles de última hora, el primer casete de música gregoriana o de nueva trova cubana, los estudiantes rebuscándose la vida con las ventas de dulces y/o cosas inútiles, los grupos deliberantes definiendo vida, familia, país y mundo, alguna pareja de enamorados. Un pillo. La Biblioteca inspiradora. Los hambres sin calmar… Las carreras, el calor del medio día y la refrescante brisa junto a la fuente del monumento “El hombre Creador de Energía”, de Arenas Betancur… La piscina y la tienda de los jugos: el primero de aguacate. El leve olor a marihuana. El Camilo Torres, símbolo de la rebeldía de los años de la juventud. La Facultad de Periodismo y cientos de recuerdos alegres. Algunos perturbadores. El antiguo salón de clase de cine y luego, como antes, un Adiós.

Unos metros antes de salir, las ausencias se hacen presentes: los compañeros y los profesores de ayer: ¿Qué será de sus vidas?, ¿Habrán cumplido sus sueños?, ¿Les habrá sonreído la vida? ¿Vivirán?  ¿Cuántos recuerdos estarán ya sepultados para siempre? ¿Qué recuerdos y restos de conocimientos permanecen aún vivos?

¿Cuantos seres habrán cruzado el campus universitario de la de Antioquia, la UdeA?, ¿Cuántos sueños se habrán cristalizado allí?, ¿Cuántos hogares habrán surgido bajo la complicidad de las aulas, los jardines y las cafeterías? ¿Cuánto progreso? También ¿Cuántas desgracias? Es un mundo, inmenso, el que habita la Universidad.

Alejados de la nostalgia, muy pocas cosas han cambiado, a la vista, en la Universidad de Antioquia: Algunos computadores, muchos estudiantes conectados a la telefonía celular, cientos de vehículos más, jardines más bonitos y variados y… No mucho más. Es la permanencia de lo clásico, dirán algunos. No sé. Queda la sensación de estar de espaldas al mundo, a esa ciudad que progresa y se acerca a la modernidad.

ANTES DEL FIN

Medellín es un ejemplo de progreso y trasformación para Colombia y el mundo. Sin embargo, se comienzan a ver problemas ausentes de la vida cotidiana de la ciudad: la sobrepoblación vehicular que invade calles y andenes y unas vías con un asfalto cada vez más deteriorado que le va tomando ventaja al reparcheo, por ejemplo. Y basura, mucha basura.

Así como lo hiciera el Metro de Medellín, el Metroplus transforma la ciudad a su paso.

 

LA CIUDAD

LA CIUDAD

Eligio Palacio Roldán

“…enjoyadas de luz la vidriera y la piel
peregrinas y ajenas se ven
como ríos de amor
luz, color y placer
espejismo quizá de mi ser…”
José Larralde

Para un niño campesino, del siglo pasado, la ciudad era el sueño dorado. Bueno, creo que para los de hoy también. Era tal vez la única alternativa para salir de la pobreza, de estar limpio y bien vestido, con una casa cómoda y bonita y con posibilidades de relacionarse con ese Otro, ausente en las noches pobladas de fantasmas.

Existía la referencia de familiares que partieron para la ciudad, en oleadas cargadas de miseria, en la primera década del siglo XX, que habían logrado un trabajo digno, en las empresas de textiles: Coltejer, Fabricato y Tejicondor, asentadas en el Valle de Aburrá. Aunque  esta historia está cargada de imaginación, pues los pujantes familiares solo alcanzaban a vivir en las zonas más humildes de Medellín: Manrique y Castilla, y Bello;  lo cierto es que ésta parece ser la realidad de miles de colombianos que abandonaron el campo deslumbrados por la ciudad. Algo similar sucede con los coterráneos que viajan al exterior y con los emigrantes en general.

Según estimativos del Departamento Nacional de Estadística, Dane,  Colombia tiene en el momento aproximadamente 49 millones de habitantes de los cuales el 74% se ubica en las zonas urbanas y sólo el 26% en zonas rurales; un porcentaje mucho mayor al estimativo mundial del 60%, para el 2030. Además del deslumbramiento que produce la ciudad y de la pobreza de los campesinos, el desplazamiento forzado por el conflicto interno tiene mucho que ver con la situación colombiana

Hace algunos días un empresario floricultor, del oriente antioqueño, mostraba su incertidumbre por el futuro de los cultivos ante la escasez y el envejecimiento de la mano de obra, para las labores del campo. Esta preocupación se refleja en el Censo Nacional Agropecuario del 2015, donde se indica que de cada tres personas, que habitan la zona rural,  dos son hombres entre los 40 y 54 años y que  las mujeres y los hombres jóvenes están migrando a la ciudad.

“…donde los luminosos van rotulando la oscuridad
todos estamos juntos, solos y aparte de los demás…”
José Larralde

Pero volviendo a la ciudad, su realidad no siempre corresponde al ideal del campesino. Es más, se contrapone a una vida enmarcada en la solidaridad. Está llena de dificultades y sinsabores. Más la ciudad del siglo XXI, cargada de ruido, contaminación, desconfianza, delincuencia y dificultades de todo tipo para lograr una calidad de vida digna y la inclusión en una sociedad clasista y egoísta, donde cada uno lucha por mostrarse y sobresalir sobre el Otro.

“Solitarios de ayer consiguieron fundar
por la unión y el poder y nació la ciudad
pero quizá después, el poder cada cual
por el encima del bien y del mal
y hoy que es bella y es cruel
hoy que no sabe amar
es más sola que yo, la ciudad”
José Larralde

Como en la canción de Larralde, el poder que pretende tener el uno sobre el otro está acabando con nuestras ciudades: el poder de los políticos corruptos, de los empresarios inescrupulosos, de los delincuentes de cuello blanco, de los delincuentes comunes, del narcotráfico, el microtráfico, la extorsión o el simple robo callejero; el poder para explotar al otro, para tener más que el otro; en fin, el poder sobre los demás y la soledad en medio de la multitud insolidaria. Una multitud que solo piensa en satisfacer sus deseos y/o necesidades individuales y por eso no colabora con problemas como el de las basuras, el tráfico vehicular o la contaminación, entre otros.

Y al final. Bueno, un poco antes del final, en el tiempo de concluir, las gentes regresan al campo, a la vida bucólica que abandonaron para buscar el brillo de la ciudad.

ANTES DEL FIN

  • Para no dejarse deslumbrar por la ciudad es importante brindar oportunidades a la Colombia campesina. Una prueba de ello, lo hecho en el norte antioqueño por Jenaro Pérez Gutierrez y la cooperativa Colanta.
  • Para que la ciudad corresponda al brillo imaginado hay que quererla y mantenerla como se hace con el propio hogar. Invirtiéndole. Es decir, pagando los impuestos.
  • A lo lejos, en el día, las ciudades semejan un montón de escombros. En las noches, el firmamento estrellado.
Elogio de la soledad: https://www.youtube.com/watch?v=5I25Bmd2GQk
Colanta – Jenaro Pérez https://eligiopalacio.com/2015/02/04/colanta-jenaro-perez/
http://agenciadenoticias.unal.edu.co/detalle/article/el-campo-se-esta-quedando-solo.html
http://www.dinero.com/economia/articulo/el-74-poblacion-colombiana-habita-zonas-urbanas/147272

OTRA GUERRA (O LA MISMA)

OTRA GUERRA (O LA MISMA)

Eligio Palacio Roldán

Publicada inicialmente en octubre de 2012

  “Aunque la marcha de estudiantes, sindicalistas y docentes agremiados, que recorrió las principales vías del centro de la ciudad, se realizó durante todo el trayecto sin alteraciones de orden público sí se registraron escaramuzas al final del mismo.

Los incidentes se registraron luego de la concentración en el Parque de la Luz. Un grupo de manifestantes se trasladaron a la plazoleta de La Alpujarra con el fin de realizar un acto simbólico, sin embargo, minutos después intervino el Esmad con gases lacrimógenos, bombas aturdidoras y balas de goma como parte de la activación del plan de seguridad diseñado por las autoridades con Policía Montada y motorizada.

Con las movilizaciones, que hacían parte de una jornada mundial por el trabajo digno, se buscaba exigir una educación de calidad, llamar la atención del Gobierno para reclamar mejores condiciones laborales y rechazar reformas como la tributaria y la pensional.

Para acompañar la movilización, la Policía dispuso de 800 agentes para garantizar la seguridad. “

Así narraba los hechos acaecidos en Medellín, el periódico  El Colombiano, a las cinco de la tarde.

A eso de las 12:45 del medio día cuando, en los restaurantes de Plaza Mayor, los comensales se disponían a celebrar un encuentro, celebrar algún cumpleaños o simplemente hacer una pausa agradable a la hora del almuerzo; sus ojos comenzaron a desorbitarse, sus rostros a palidecer y sus piernas a temblar…  Jóvenes de aspecto humilde se vieron correr por la calle y tras de ellos los policías.

La administradora del restaurante “Maria Mulata” asombrada pero tratando de conservar la calma exclamaba:

  • Tranquilos, ellos no pueden ingresar acá, más de seiscientos policías nos protegen.

Mientras tanto, algunos de esos mismos jóvenes ingresaron al restaurante, los  policías en la calle dispararon al aire, piedras susurraron como el viento, los hombres del Esmad que se antojaron salidos de una película, se hacían presentes en el lugar y los clientes abandonaban sus mesas y se refugiaban amontonados en los lugares menos accesibles y debajo de las mesas.

Uno de los jóvenes protestantes, disimulando,  trató infructuosamente de solicitar una coca cola, alguien pedía aire para una joven embarazada a punto de desmayar y los gritos hicieron un corro de terror.

Luego, muchos jóvenes retenidos, de nuevo a la mesa, la risa nerviosa, el almuerzo y un recuerdo…

También las imágenes de jóvenes marginados, ausentes del mundo, de la sociedad, de esos restaurantes que quizás nunca más pisen, de la indiferencia de una guerra en la que pocos quieren estar y quieren negar.

« Entradas Anteriores