LA NUEVA ETAPA DE LA LUCIERNAGA

LA NUEVA ETAPA DE LA LUCIERNAGA
Eligio Palacio Roldán

Sería bueno, aprovechar las denuncias de Coronell, de Juan Paz y de William Calderón para hacer un debate sobre la objetividad del periodismo en nuestro país

Muy pocas noticias de la radio colombiana han tenido tanta repercusión, en los medios de comunicación, como la salida de Hernán Peláez Restrepo de La Luciérnaga y la llegada de Gustavo Gómez Córdoba a la dirección del programa, que acompaña las tardes de los colombianos, desde  1992; quizás la que le sigue en trascendencia es la salida de Yamit Amat y la llegada de Darío Arismendi a 6AM-9AM, en enero de 1991.

Hoy como ayer, con 6AM-9AM, se auguran malos tiempos para La Luciérnaga; pronósticos que creo no se cumplirán por varios factores que han marcado siempre las producciones de Caracol Radio, como un excelente grupo de libretistas y de productores detrás de cada programa; en este caso liderados por el brillante  periodista Jairo Chaparro, un hombre que, si yo fuera directivo de alguna emisora, de la competencia, lo hubiese sonsacado hace tiempo, en vez de pelearme por estrellas sin brillo propio. La otra razón, es que Caracol se convirtió en “La marca de la radio” de Colombia, como diría el excolaborador de esa cadena Iván Parra, y es la marca de la radio porque las demás cadenas no crean, solo copian. Claro está, Caracol tampoco volvió a crear nada y vive de los recuerdos.

Y, hoy como ayer, quien sale es un héroe irremplazable y quien llega casi un inepto; ahora, Hernán Peláez es un ejemplo de imparcialidad, olvidan los áulicos del momento la llave que hizo, el conductor de La Luciérnaga, con Edgar Artunduaga,  a favor del gobierno Samper, y luego en contra del gobierno Pastrana; también la oposición a Uribe y ahora la condescendencia con Santos. En eso nada va a cambiar, Caracol ha sido y será gobiernista o antigobiernista, de acuerdo con los intereses de sus directivos de turno; y en varios turnos, por muchos años, ha estado Ricardo Alarcón.

Muy seguramente, la expectativa que ha generado el relevo en  La Luciérnaga se debe a la salida de Gustavo Alvarez Gardeazábal, la cual Juan Paz y William Calderón se han dedicado a criticar (Ver El Reverbero de Juan Paz y La Barca de Calderón, en LO MEJOR DEL DOMINGO http://wp.me/P2LJK4-2g, diciembre 21 y 28 de 2014 y enero 4 y 11 de 2015) y de la que Daniel Coronell, en su columna de la revista Semana, http://www.semana.com/opinion/articulo/daniel-coronell-el-bazar-de-los-idiotas/414355-3#, afirma que “Jairo León, William Calderón Y Gustavo Álvarez Gardeazábal: expulsados de unos medios porque sus supervisores editoriales perdieron la confianza en ellos… Por otro lado, ningún comentarista íntegro puede traficar con noticias o poner sus comentarios a la venta.”; delicada denuncia que desafortunadamente no trae nada nuevo y que explica la, cada vez, menor credibilidad en el periodismo colombiano.

Sería bueno, aprovechar las denuncias de Coronell, de Juan Paz y de William Calderón para hacer un debate sobre la objetividad del periodismo en nuestro país; objetividad que, desde luego, no existe en ningún ser humano por la dificultad de comunicarnos con el otro y porque la realidad está permeada por la calidad de los sentidos y por los paradigmas de cada ser humano, pero sobre la cual la sociedad y los mismos medios debieran exigir unos mínimos, a través de manuales de ética.

Sobre la calidad de Gustavo Gómez hay que decir que es un excelente y agradable periodista al oído, que recuerda al hombre de radio Baltazar Botero y que seguramente será exitoso en la dirección de La Luciérnaga; sin embargo, corre un grave riesgo: en la conducción del programa se requiere un hombre serio, fuerte y ubicado como Pelaez; Gómez cae, fácilmente, en el chiste y el gracejo flojo y quizás se parece más a Risa Loca que al anterior director de La Luciernaga, difícil tarea ponerlo serio; ya hay pruebas, en televisión,  de que su humor no genera audiencia.

En fin, lo cierto es que este martes, 13 de enero, La Luciérnaga, de Caracol Radio, tendrá quizás los más altos índices de sintonía de la historia, dado el escándalo que ha precedido la llegada de Gustavo Gómez a la dirección del programa. Tocará esperar para ver los resultados.

ANTES DEL FIN

Difícil reemplazar a Gustavo Gómez en 6AM-HOYxHOY, complicada tarea la de Arismendi de mantener la audiencia sin Gómez en su equipo; entre sus colaboradores no se vislumbra un reemplazo, a pesar de la calidad de cada uno de ellos y en especial del recién llegado Diego Senior. También tocará esperar.

REQUIEM POR LA LIBERTAD DE PRENSA

REQUIEM POR LA LIBERTAD DE PRENSA
Eligio Palacio Roldán
Me va a hacer mucha falta Juan Paz, lloro su miserable asesinato, como lloran los seres allegados a los muertos de los falsos positivos.
No soy Uribista por que durante su gobierno, el señor Uribe, trató de imponer su realidad por encima de la de todo un pueblo. Para ello hizo lo inimaginable: desde acomodar con artimañas la constitución a su favor, hasta coartar la libertad de información: queda en la memoria el adiós a la Revista Cambio.

El 24 de julio de 2007, en la ceremonia de graduación de un Diplomado organizado por el Club de la Prensa de Medellín, tuve la oportunidad de preguntarle al presidente Uribe, haciendo alusión a una canción de Pablo Milanés, ¿Cuánto ganó y cuanto perdió el país con su reelección?. Como era típico no contestó. Ahora yo me hago la misma pregunta en relación con Juan Manuel Santos. La respuesta quizás nunca la conozcamos, pero hay indicios de corrupción y más corrupción en todos los estamentos de las tres ramas del poder público y de limitación de la libertad de prensa.

Resulta paradójico que esta  limitación a la libertad de prensa sea precisamente contra aquellos que la limitaron en el pasado, contra los voceros del Uribismo. No es casual que en poco más de un año fueran silenciados Ana Mercedes Gómez Martínez en El Colombiano, Fernando Londoño Hoyos en El Tiempo, Francisco Santos en RCN y ahora Juan Paz en El Mundo.
Extraña, además, la falta de solidaridad de los demás medios que informan y critican  la falta de garantías, para el ejercicio del periodismo en Venezuela o Ecuador, y van aceptando calladamente la manipulación de los medios en Colombia; y me llega a la memoria aquella frase de Bertol Brecht escrita en los muros de las universidades públicas en nuestro país:
“Primero vinieron por los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí, pero para entonces ya no quedaba nadie que dijera nada.”.
¿Cuál será el próximo periodista o el próximo medio de comunicación en callar? ¿Ya los callaron a todos? ¿Sólo vivimos una realidad manipulada por el Gran Otro del gobierno, por el Presidente Santos? ¿Tendremos que esperar que un periodista o un medio de comunicación extranjero nos cuenten otra realidad? ¿Tendremos que acudir a medios de comunicación secretos como en los tiempos oscuros de las dictaduras de nuestra historia?
Ayer en 6AM Hoy por Hoy, de Caracol Radio, Irene Gaviria, editora general del Periódico El Mundo, no pudo explicar lo inexplicable: A pesar de resaltar la importancia de la columna, afirmó que Juan Paz estaba suspendida indefinidamente por políticas editoriales, que en algunas oportunidades se cometían errores y se caía en inexactitudes pero que eso no motivaba la decisión.
Estos son los daños de una reelección en Colombia, un país sin cultura política, acosado por el desempleo, el hambre y la violencia. Un país  en que se venden los votos al mejor postor.
Y si por la nación llueve, que decir de los municipios donde el poder de las armas y de la corrupción hace tiempo cambió la realidad política de los terruños, para crear mangualas que se reeligen y se enriquecen a costa de las desgracias de los colombianos. Aunque como dice una vieja canción de Patxi Andion: “ Se revenden conciencias, recompramos la piel, nos vendemos de cara, le compramos a usted, y si quiere dinero, se lo damos también, usted lo da primero, y nosotros después”. Alguna ganancia han de tener los miserables que venden sus votos.
Me va ha hacer mucha falta Juan Paz, lloro su miserable asesinato, como lloran los seres allegados a los muertos de los falsos positivos.