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ATRAPADOS EN MEDELLÍN

ATRAPADOS EN MEDELLÍN

Eligio Palacio Roldán

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Medellín

“Desde los tiempos de Pablo Escobar, haciendo eco de “El Sueño de las Escalinatas”, de Zalamea: Crece, crece, crece la delincuencia”.

TAXISTA 1

“Vivía en Maracaibo con mi esposa y mi hija. Trabajaba en las petroleras, pero se acabaron  y me quedé sin que hacer…

Me vine a Medellín y ahora manejo este taxi. Viví allí arribita en la Comuna pero la violencia me hizo huir a Bello y ahora no sé qué hacer.

En Venezuela nos acosa el hambre, aquí la muerte. Estamos atrapados”.

TAXISTA 2

“La situación es muy difícil… Dicen que en Belén Rincón no quieren ver más venezolanos…

Es que son muy dañinos.”

Efectivamente, dos venezolanos fueron asesinados en las últimas horas. (https://www.minuto30.com/fotos-y-video-dos-venezolanos-fueron-asesinados-en-belen-la-capilla/827376/)

Hago un rastreo en internet y son varios los venezolanos que han encontrado la muerte en Medellín.

La  primera conversación fue del nueve de mayo de este año. La segunda, hace unas horas. En ambas se refleja la angustia de los exiliados de Venezuela en Medellín y el dramatismo de la realidad que enfrentan aquí y allá. También nuestra propia realidad. La realidad del miedo.

Y es que mientras en el año 2018 se registraron 626 homicidios, (https://www.elcolombiano.com/antioquia/seguridad/balance-de-homicidios-en-medellin-durante-el-2018-ML9962824), en el primer cuatrimestre del 2019 la cifra alcanzaba las 231 muertes violentas ( https://www.eltiempo.com/noticias/homicidios-en-medellin) y hasta el 13 de mayo se contabilizaron 33 más (https://www.eltiempo.com/colombia/medellin/hallan-restos-humanos-en-costales-en-zona-rural-de-medellin-361366).

El temor cunde por todos los barrios de la ciudad, los atracos se multiplican. Las recomendaciones se escuchan, se sienten: “No se demore mijo, cuidado habla por celular en la calle, no mantenga mucho dinero en los bolsillos, solo saque las tarjetas débito y/o crédito cuando las vaya a utilizar, no utilice joyas”, etc.

La ciudad se desangra en medio de la incapacidad del Estado para controlar las bandas delincuenciales que manejan la distribución y comercialización de drogas ilícitas, las mismas que, en combos, se disputan los territorios y que exigen dinero a las gentes por tener un pequeño negocio, parquear un carro o simplemente transitar por las calles como es el caso de los taxistas y los conductores y/o dueños de buses. La delincuencia común hace lo que se le antoja. Mueren deportistas, artistas y en general gentes de bien. Las familias se llenan de luto.

Y mientras tanto, el país se enredó en un fallido proceso de paz que solo garantiza poder e impunidad a un grupo reducido de dirigentes de las Farc. Unos ancianos que se cansaron de estar en el monte y decidieron morir con la tranquilidad de quien pareciera no tener pecados, saneando sus fortunas, sin ningún reconocimiento de sus delitos, ni resarcimiento a sus víctimas y con la protección de la JEP, como en el caso de Jesús Santrich.

Puede ver LA PAZ DE LOS VIEJITOS https://eligiopalacio.com/2015/09/29/la-paz-de-los-viejitos/.

Hoy el gobierno nacional y los locales de Medellín y Antioquia anuncian una nueva estrategia para solucionar el problema de la inseguridad en el Valle de Aburrá. Esta estrategia sucederá a las anteriores y será la predecesora de otras más que no solucionarán nada, porque lo único cierto es que, desde los tiempos de Pablo Escobar, haciendo eco de “El Sueño de las Escalinatas”, de Zalamea: Crece, crece, crece la delincuencia. Y se esparce por Medellín, Antioquia y Colombia como los cultivos ilícitos, la corrupción, la cultura del narcotráfico y el dinero “fácil”.

ANTES DEL FIN

¿Ser el candidato de Fico, Federico Gutiérrez, si será una buena estrategia para lograr conseguir seguidores, en una campaña para la elección a la alcaldía de Medellín?

La JEP – Jurisdicción para la Paz, volverá a resucitar a Uribe y a Fortalecer, aún más, la derecha colombiana. Hasta “La Paz de los Viejitos” está lejos, muy lejos. Sin un mínimo de justicia la situación política, social y económica del país será cada vez peor.

Excelente el nombramiento de Gustavo Gómez como director de 6AM, de Caracol Radio, pero ¿no habrá perdido su brillo, en medio del humor ramplón de La Luciérnaga?

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LA PAZ DE LOS VIEJITOS

LA PAZ DE LOS VIEJITOS
Eligio Palacio Roldán
Si estás evitando… la estupidez.
es que está andando… la treintañez.
ANA Y JAIME

A la guerrilla colombiana le pasó la treintañez y continuó con la estupidez, tuvo que llegar la sesentañez para decidirse a negociar un acuerdo de paz con el gobierno y, desde luego, al gobierno le sucede lo mismo. La paz, ahora, es cosa de viejitos prostáticos.

Negociadores de las Farc
Iván Marquez (1955) 60 años
Jesús Santrich (1967) 48 años
Simón Trinidad (1950) 65 años
Rodrigo Granda (1950) 65 años
Marco León Calarca (1957) 58 años
Andrés París (1955) 60 años
Mauricio Jaramillo El Médico (1952) 63 años
Pastor Alape (1959) 56 años
Joaquín Gómez (1947) 68 años
Carlos Antonio Lozada (1960) 55 años
Pablo Catatumbo (1953) 62 años
Bernardo salcedo (1945) 70 años  Estimado
Rubén Zamora (1963) 52 años
Hermes Aguilar Sin datos
Miguel Angel Pascuas (1940) 75 años
Promedio 61.21 años
Negociadores del Gobierno
Humberto de la Calle Lombana(1947) 68 años
General (r) Óscar Naranjo (1956) 59 años
General (r) Jorge Enrique Mora (1945) 70 años
Sergio Jaramillo (1966) 49 años
Frank Pearl (1962) 53 años
Luis Carlos Villegas (1957) 58 años
Promedio 59.5 años
Juan Manuel Santos (1951) 64 años

Me decía un amigo que los que tenemos más de 50 años de edad estamos de salida y que tras de nosotros vienen varias generaciones que piensan distinto, que sienten distinto, que eligen distinto. Generaciones que ya no se identifican con los partidos políticos tradicionales, que, es más, no quieren saber nada de ellos. Yo le agrego que en su mayoría ya no saben de la guerrilla, ni de sus fechorías. Son generaciones urbanas que en estos tiempos de vértigo no recuerdan lo que sucedía a comienzos de siglo y cuya mayoría se formó en los ocho años del gobierno Uribe y los cinco de Santos, generaciones que ven a la guerrilla como lo que son: unos viejitos con la “lápida pegada del culo”, que con los años hacen lo que todos los mayores: buscar un refugio de paz para pasar sus últimos días.

Y mientras que los viejitos del gobierno entregan “el oro y el moro” a los viejitos de las Farc, en las barriadas de las principales ciudades del país, los jóvenes tratan de subsistir en medio de la adversidad, en la prostitución y entre las bocanadas de humo que deja el mundo de la droga. (Ver MEDELL IN  IN SOSTENIBLE  http://wp.me/p2LJK4-ME y MEDELLIN ILEGAL http://wp.me/p2LJK4-UU). Y en esta realidad, tan cruda, tan violenta, tan triste, que importancia puede tener un acuerdo de paz diferente a de las bandas que controlan las comunas. Bueno, quizás un desempleado más, un guerrillero venido a engrosar la miseria de las ciudades, las bandas de delincuencia. Y entonces, ese entorno tan bien narrado en la televisión colombiana (LA VENDEDORA DE FRUSTRANTES NOSTALGIAS, DE UN PAÍS DEL TERCER  MUNDO http://wp.me/p2LJK4-1lf), será más universal, más propio, más real, más cercano a cada uno de los seres menores de 50 años, que no tienen nada que ver en el proceso de Paz con las Farc.

Terminado el proceso de paz con las Farc seguramente tendremos un anciano Nobel de Paz, Santos; un presidente septenario, Humberto de la Calle;  unos exguerrilleros, ancianitos, congresistas, disfrutando de las mieles del poder (contratos, medios de comunicación, dinero, tranquilidad), por las que lucharon siempre;  y centenares de jóvenes desplazados de la guerrilla a la delincuencia común; o sea, moviéndose de un lado a otro para quedar en el mismo lugar, dejando que el tiempo pase mientras se trata de subsistir como sea y de olvidar las frustraciones, inmersos en el mundo de las drogas.

Como antes, con el Frente Nacional, se negocia entre los poderosos y se olvidan los colombianos de a pie. Correrán ríos de tinta en los impresos, se escucharán extras en radio y televisión, las redes sociales hablarán de una nueva era y, al final, todo seguirá igual, o peor, porque la historia de Colombia es una sola, una historia de guerra. (Ver LA GUERRA EN COLOMBIA (VIDEO) http://wp.me/p2LJK4-zE)

ANTES DEL FIN

“Las Ciudades Invisibles”, de Ítalo Calvino,  es mi libro de cabecera. En una de sus historias se cuenta: “…En todas estas cosas pensaba el hombre cuando deseaba una ciudad. Isidora es, pues, la ciudad de sus sueños; con una diferencia. La ciudad soñada lo contenía joven; a Isidora llega a edad avanzada. En la plaza hay un murete desde donde los viejos miran pasar a la juventud: el hombre está sentado en fila con ellos. Los deseos ya son recuerdos.”. El tiempo todo lo cura, dicen. El tiempo todo lo cobra. A los cabecillas de las Farc, el tiempo les cobró. Ahora son unos viejitos con miedo a morir en su ley, en la guerra. Ya ni siquiera recuerdan sus ideales de ayer.

El presidente Santos sueña con que Colombia colaborará con 5.000 hombres en las misiones de paz de la ONU. La inocencia de los viejitos…