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ENTRE FANTASMAS, BRUJAS, ESPANTOS Y AURORAS BOREALES

ENTRE FANTASMAS, BRUJAS, ESPANTOS Y AURORAS BOREALES

Eligio Palacio Roldán

 

 

Decía el doctor Humberto López López, destacado periodista, relacionista público y hombre de turismo, que Entrerríos-Antioquia-Colombia, el pueblo de donde soy, tenía un espectacular futuro turístico, pero que le hacía falta algo que lo hiciera atractivo: “Un fantasma”, decía. Incluso soñaba con un hotel en la casa de las Palacio, en el sector Guanteros, con su propia leyenda.

De niño, me contaron historias de espantos y brujas junto al fogón de leña de la finca. Mi padre y mi tío juraban haber sufrido los ataques de las brujas y que no decir de cientos de espantos.

Yo siempre he querido ver uno de estos especímenes y no lo he logrado, Creo que si lo consiguiera, literalmente me “cagaría” del susto. Por eso escogí algo más amable e igual de sobrenatural: Las Auroras Boreales. Para lograrlo viajé a Finlandia en un tour que termina hoy.

El viaje por los alrededores fue fantástico y estuvo siempre lleno de buenos momentos, pero las auroras boreales siguen, para mí, el mismo camino que los fantasmas, las brujas y los espantos: Imposibles.

Entrevistado uno de los guías para ver las auroras boreales afirma que se requieren cuatro condiciones para verlas 1. Oscuridad, presente en el invierno, 2. Estar lejos de la ciudad, 3. Estar libre de nubes en dirección norte y 4) Haber radiación solar. Esa noche tres factores jugaban a favor pero la nubosidad reinante arruinó la expectativa.

Obviamente las auroras boreales no son entonces un evento frecuente y para verlas estuve en tres oportunidades a cielo abierto. La primera noche durmiendo en un confortable iglú, en medio del bosque. Se dijo tener una alarma para despertarnos en caso de que la aurora apareciese, pero esta nunca se presentó.

El segundo, en las afueras de Rovaniemi corrió igual destino, con afirmaciones del guía como que las auroras boreales no se pueden capturar en los celulares, se requieren especificaciones especiales de cámara para fotografiarlas y es muy complicado filmarlas. Incluso afirmó que muchas veces las cámaras perciben el fenómeno pero el ojo humano no. Es decir, como los fantasmas, las brujas y los espantos, son muy difíciles de ver, pero que “las hay, las hay”

Las sospechas se confirmaron al otro día en el Museo Arktikum, de la ciudad, donde hay una exposición de un fotógrafo que dedicó su vida a las auroras boreales y un video, formato cine.

No obstante lo anterior, el mismo día de la visita al museo, en la noche, traté de volver a ver las auroras. Esta vez no fue posible retomar el sitio de la noche anterior y se me propuso una expedición para verla desde el agua. Interesante me sonó. Con un grupo de ocho personas, entre ellas varios niños, y un guía, nos desplazamos unos treinta kilómetros a las afueras de la ciudad, a una cabaña donde en una pequeña habitación colgaban varios trajes de buzos que hacían recordar el cuarto de Barba Azul. Con dificultad nos cambiamos y avanzamos en medio de la nieve con los pesados trajes. Nos metimos a una especie de piscina helada. La respiración me comenzó a faltar y por un momento pensé que nuestras vidas podían terminar allí, abandonados en medio de la noche o presa de los cocodrilos. Como pude llegué a la orilla y para poder salir tuve que dejar de nadar de espalda y el agua helada mojó mi cara. Me sentía ahogado, ya fuera del agua, y no me podía quitar el traje. De inmediato vi a los niños pidiendo ayuda. Momentos de angustia que terminaron en una bebida caliente  y… nada de Aurora boreal.

Y aquí termina el relato de la aventura, aventura que quizás repita aunque mi credibilidad sobre el fenómeno haya disminuido, así como dejó de existir sobre otros fenómenos sobrenaturales como los fantasmas, las brujas y los espantos; no obstante ahora tengan un sintonizado programa en el canal RCN, de la televisión colombiana.

Tenía razón el doctor Humberto López: A Entrerríos hay que inventarle un fantasma y a Antioquia y Colombia, también. Seguro llegarán turistas, así como llegué yo, a sumergirme en una piscina helada, en una noche bajo la nieve.

 

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A VECES QUEDAN RESTOS…

A VECES QUEDAN RESTOS…

Eligio Palacio Roldán

De cada una de las experiencias de los seres humanos van quedando restos en su esencia, en su ser. Algunos son tristes, hacen daño y por lo tanto hay que tratar de desprenderse de ellos, así sea difícil; otros, enriquecen el ser humano y son bienvenidos y, en contraposición con los anteriores, hay que hacer lo posible para que nunca nos abandonen. Entre estos últimos, la educación es la que mayores y mejores remanentes dejan.

Desde al año 2000, gracias a una iniciativa del doctor Humberto López (q.e.p.d.), a través de El Club de la Prensa, que también creó,  he venido adelantando con diferentes universidades una serie de diplomados. Ya son trece. El más reciente, con la Escuela de Ingeniería de Antioquia: Movilidad Sostenible.

Del diplomado Movilidad Sostenible quedan una serie de restos para pensar la ciudad y la movilidad en ella, con una visión de sostenibilidad, sostenibilidad entendida como la forma de vivir en la ciudad de manera confortable y saludable, ésta y las generaciones futuras.

Después de las excelentes charlas y de las enriquecedoras  experiencias urbanas, organizadas por la Escuela de Ingeniería de Antioquia; el utilizar los sistemas de transporte masivo de la ciudad de Medellín: Metro, Tranvía, Metroplus, Metrocables, buses y escaleras eléctricas no solo serán una necesidad sino un placer. Un orgullo. Obvio, también, el uso de la bicicleta y el desplazamiento a pie. También, será una necesidad, la construcción o la adecuación de nuestros barrios a una especie de poblados independientes con todas las posibilidades de trabajo, educación y recreación que generen poco desplazamiento vehicular. Caminar por las calles debe volver a ser una posibilidad de disfrute.

Haciendo eco, otra vez, de los tiempos lógicos del sicoanálisis, tenemos que durante las clases del Diplomado pudimos ver las bondades del transporte masivo para mejorar la movilidad de los habitantes de la ciudad; comprender que su utilización con la limitación del uso del transporte privado genera un mejor medio ambiente, un aire más puro y menos contaminación de todo tipo, menores tiempos de desplazamiento y en consecuencia mayores períodos productivos y/o dedicados al bienestar físico y/o intelectual de los ciudadanos y concluir que es una obligación de todos trabajar en esa línea, desde el ejemplo. El vehículo particular tiene que ser solo para uso en casos extraordinarios o para salir de la ciudad.

Capítulo aparte merecen las alternativas de sostenibilidad que se generan en la ciudad de Medellín como Parques del Rio, el Jardín Circunvalar, las Unidades de Vida Articulada UVA, entre otras. Con ellas se genera, sin duda, bienestar y sostenibilidad para la población pero, en especial, una esperanza para salir adelante en la difícil crisis contra la que lucha la ciudad desde el siglo pasado.

La experiencia de este diplomado debería ser vivida por muchos medellinenses, por muchos ciudadanos de Colombia y del mundo. Solo así se lograrán cambiar paradigmas como los relacionados con el uso de vehículos particulares y la construcción de vías para esos vehículos y se volverán a centrar las ciudades, en lo que deben hacerlo: en los seres humanos que las habitan.

ANTES DEL FIN

Gratitud con el Club de la Prensa, el Hotel  Dann Carlton, el Dr. Humberto López y todos los que han hecho posible éste y los demás diplomados. (Ver GRATITUD https://eligiopalacio.com/2012/12/07/gratitud/)

Desde ya esperamos en diplomado del 2017.

ver

 PARQUES DEL RIO – DEL SUEÑO AL ENSUEÑO https://eligiopalacio.com/2016/08/30/parques-del-rio-del-sueno-al-ensueno/
VIVIR EN LA AMERICA https://eligiopalacio.com/2016/10/27/vivir-en-la-america/
LA NUEVA MEDELLIN – JARDIN CIRCUNVALAR https://eligiopalacio.com/2016/09/07/la-nueva-medellin-jardin-circunvalar/