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LAS MALAS COMPAÑÍAS

LAS MALAS COMPAÑÍAS

Eligio Palacio Roldán

“Que pereza andar al lado de un tipo tan vanidoso y vacío como Sergio Fajardo”

Son incontables los recuerdos de la mamá. Uno de los más comunes es: “Mijo, ojo con las malas compañías”. Una mala compañía es aquel amigo que tiene alguna actuación non sancta que escandaliza, va contra las normas éticas y/o morales y que, como también dicen las mamás, “lo pueden llevar por el mal camino”.

Es tan común la recomendación que obviamente influye en el propio comportamiento y por eso hay prevención cuando algún conocido resulta siendo, por ejemplo, drogadicto, corrupto, “ladroncito”, paramilitar o guerrillero. Y al paso que vamos: político, magistrado, ingeniero…

En la política pareciera que no importan las malas compañías. Sin embargo, a la hora de votar, es fundamental el análisis para poder predecir el futuro del país tras la elección de uno u otro candidato. Veamos algunas malas compañías conocidas.

Los paramilitares que llenaron de sangre y terror los campos colombianos. ¡Qué miedo!

Las Farc que llenaron de sangre y terror los campos colombianos y desencadenaron el fenómeno del paramilitarismo. ¡Qué miedo!

Los parapolíticos que apoyaron a los paramilitares. ¡Qué miedo!

Gustavo Petro por su mala alcaldía de Bogotá y sus tendencias chavistas. ¡Qué miedo!

Piedad Córdoba por sus innegables relaciones con la guerrilla. Bueno, aunque eso ahora está in.  ¡Qué miedo!

Iván Cepeda por su oscuro izquierdismo. ¡Qué miedo!

El Exprocurador Alejandro Ordoñez por su oscurantismo político y religioso. ¡Qué miedo!

Viviane Morales por pretender poner el estado al servicio de la religión. ¡Qué miedo!

Germán Vargas Lleras, por haber hecho parte del desgobierno Santos y haber permanecido callado. Le puede la ambición de poder sobre cualquier cosa. Además qué arrogante. ¡Qué miedo!

José Obdulio Gaviria, la perversidad al servicio de la política. ¡Qué miedo!

Fernando Londoño Hoyos, el dueño de la verdad sectaria y discriminatoria.

Ernesto Samper, punto de no retorno en la escalada de corrupción en Colombia.

Cesar Gaviria, símbolo del “manzanillismo” del siglo pasado.

Alvaro Uribe Vélez por sus “malas compañías”, por haber impulsado la corrupción en la búsqueda de la reelección, por sus ansias de poder enfermizas. Por su odio. ¡Qué miedo!

Juan Manuel Santos por haber hecho un mal arreglo con las Farc, por su arribismo internacional, por los ríos de mermelada con que “aceitó” la corrupción en el país.  ¡Qué miedo!

Hernán Andrade, Musa Besaile, Luis Gustavo Moreno, Alejandro Lyons, Leonidas Bustos, etc, etc, etc y los cientos de corruptos que se tomaron el poder en Colombia. ¡Qué miedo!.

Marta Lucía Ramírez, Ivan Duque, Humberto de la Calle y Sergio Fajardo parecen ser “buenas compañías” pero, ¿que resultan siendo los buenos que siempre andan con los malos, a su lado? Yo daría la misma recomendación de las mamás: Cuídense de ellos.

ANTES DEL FIN

Puede ser una buena compañía, a pesar de los líos de la biblioteca de Santo Domingo Savio, las pirámides de Medellín y los Parques Biblioteca, pero que pereza andar al lado de un tipo tan vanidoso y vacío como Sergio Fajardo.

Dirá la historia que entre los parapolíticos hubo gente decente que pagó cárcel. También dirá que los políticos auxiliadores de la guerrilla permanecieron en la impunidad como los asesinos que apoyaron.

Increíble ver un asesino de las Farc de candidato a la presidencia. (Vea  LA PAZ DE LOS VIEJITOS https://eligiopalacio.com/2015/09/29/la-paz-de-los-viejitos/)

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¿MARTA LUCÍA A LA SEGUNDA VUELTA?

¿MARTA LUCÍA A LA SEGUNDA VUELTA?

Eligio Palacio Roldán

Llegó otra Navidad. Ésta  cargada de conjeturas sobre el año político que se avecina. Conjeturas iguales a las de años previos a las contiendas electorales: las encuestas, el comercio de apoyos, la “vocación de poder” de los godos y de militantes de otros partidos que se desplazan hacia el candidato de mayor opción, dejando “tirado” al presidente de turno;  los precandidatos de Uribe, Germán Vargas Lleras, Marta Lucía Ramírez, y la nefasta influencia de las Farc en la contienda electoral…

Decía en agosto pasado, en mi columna CORRUPCIÓN… ¿QUE FALTA? ¿QUÉ SIGUE? https://eligiopalacio.com/2017/08/25/corrupcion-que-falta-que-sigue/ que “Tal vez sea hora de darle la oportunidad a una mujer para que tome las riendas de nuestro país. Es sabido que los niveles de corrupción entre ellas  son inferiores a los de los hombres. Por ahora, aparecen cuatro que pueden dar la pelea: Marta Lucía Ramírez, Clara López, Claudia López y Viviane Morales, ¿será una de ellas la primera en ocupar la  presidencia de Colombia?”

Pues bien, tal parece que Marta Lucía Ramírez sería la mujer con mayores posibilidades de llegar a la segunda vuelta en las elecciones presidenciales de 2018, según análisis de Roberto Pombo, director del diario El Tiempo, publicado por la revista Semana (http://www.semana.com/nacion/multimedia/martha-lucia-ramirez-y-vargas-lleras-se-disputaran-la-presidencia-roberto-pombo/548059). La apreciación se basa en que será la candidata de Uribe dada su trayectoria con respecto a los demás precandidatos de la alianza Uribe-Pastrana. Destaca su paso por los ministerios de Defensa en el gobierno del primero y de Comercio Exterior en el del segundo, su seriedad y los votos que ha tenido en anteriores elecciones. Estas razones son más que suficientes para creer en que esta hipótesis es acertada; sin embargo, la mayor fortaleza de la precandidata, que es el apoyo de Uribe, es también su mayor debilidad. Debilidad que, creo, sabrá sortear con éxito dadas sus características de personalidad, de mujer de carácter.

Dice el periodista Roberto Pombo que Marta Lucía iría a disputarse la presidencia con Germán Vargas lleras.

Y, ¿por qué llegaría Marta Lucía Ramírez a la segunda vuelta y no los demás?, Veamos:

Humberto de la Calle es un excelente candidato: serio, trabajador, se diría que honesto, pero con un INRI que lo acompañará por muchos años, hasta que las Farc demuestren sus verdaderos arrepentimiento y voluntad de paz: El haber cedido demasiado a favor de los insurgentes a cambio de muy poco para las víctimas y para los colombianos. Con un año de evolución de los acuerdos de paz hay una sensación de pérdida, de impotencia, de entrega y de derrota difícil de revertir.

El trío conformado por Jorge Robledo, Claudia López y Sergio Fajardo se ha ido desdibujando entre los gritos y las pataletas de Claudia López y las poses de galán otoñal de Sergio Fajardo. Hasta el destacado exsenador  Jorge Robledo se ha ido perdiendo en medio de tanta farándula.

Gustavo Petro tiene uno seguidores sectarios, un populismo tan marcado y unos antecedentes de corrupción tan complicados  que hacen temer para Colombia los peores días de un chavismo local.

Clara López se resignó a ser “actriz” secundaria.

Si Marta Lucía llega a la segunda vuelta podría ser la primera mujer presidente de Colombia dado el desgaste del candidato Vargas Lleras en el gobierno Santos y los problemas de corrupción de su partido: Cambio Radical.

ANTES DEL FIN

Llegó la navidad. Las promociones radiales de esta época son un ícono para los colombianos. La de Caracol es la más popular; sin embargo la de Todelar llega al alma. Véalas en NAVIDAD https://eligiopalacio.com/navidad-2/

LAS SECTAS POLITICAS

LAS SECTAS POLITICAS

Eligio Palacio Roldán

Cuando descubrí que la política existía me sentí clasificado con otra particularidad adicional a ser blanco, mono, buen estudiante, campesino. Era conservador. ¿Por qué? Pues porque esa era una característica familiar como las demás. Algo genético pareciera.

Después milité en ese partido político, era la “Reserva moral del país”, decían.  Si, era una reserva de las grandes y pequeñas castas que dominaron a Colombia en toda su historia, la reserva más añeja de la oligarquía colombiana. En una escena, la esposa de un religioso Senador de la República hacía ostentación de sus joyas y de su reciente viaje a Europa, en medio de unos campesinos ansiosos por obtener alguna ayuda, para calmar el hambre de sus hijos. Y bueno, eran poderosos, siempre cercanos a la iglesia y de una clase que se creía superior al resto de los humanos. Una secta que usaba a los pobres, con los que no se revolvía, para permanecer en el poder. Una secta que se creía elegida por Dios, que se sentía dueña de la verdad y de la moral pública. Para ellos la maldad y la corrupción estaban en el partido liberal.

Consciente de que el Partido Conservador era una secta, una “Comunidad cerrada, que  aparentaba promover fines de carácter espiritual, en la que maestros ejercían un poder absoluto sobre los adeptos” me alejé de esa organización.

Después me acerqué, sin militar jamás en él, al partido liberal. Y a pesar de decir ser el partido del pueblo, era una secta igual a la del otro partido. También la reserva moral del país, también dueños de la verdad y también, para ellos, la maldad y la corrupción estaban en el partido contrario.

Con la religión católica, que tenía las mismas características de los partidos políticos, eran  tres sectas las que giraban en torno a mi existencia. Hoy a cada una de ellas le han surgido múltiples competencias: sectas más pequeñas, más cerradas y con unos seguidores mucho más fanáticos, intolerantes y peligrosos que los anteriores.

La próxima contienda electoral tendrá muy poco elector libre, dado el desprestigio de la clase política,  y una guerra a muerte entre varias sectas, entre las cuales se elegirá el  presidente  de  Colombia. Entonces, las sectas “tradicionales”, partidos Conservador y Liberal, se sienten asustadas.

Los “libre pensadores” le temen a candidaturas respaldadas por sectas como las de la fanática religiosa  Viviane Morales, construida sobre la iglesia Casa sobre la Roca, del controvertido experiodista Darío Silva, recordado por su “lagartería” en el noticiero Noticolor, en el siglo pasado; la del ultra conservador y no menos fanático religioso, exprocurador Alejandro Ordoñez; la “del que diga Uribe”, una candidatura señalada por un hombre que se ve así mismo y que muchos otros ven como un Dios y algunos más como un demonio y que generó, a su alrededor, las dos sectas más grandes de Colombia, en este momento: la de los que lo aman y la de los que lo odian.

No miran con los mismos ojos otras candidaturas, respaldadas por otras sectas, igual de nefastas para el país que las anteriores, como la de Humberto de la Calle, criatura concebida en Cuba en el matrimonio Farc-Santos; la “made in” Venezuela de Piedad Córdoba, la de los dueños de la moral de los colombianos Claudia López, Sergio Fajardo y Jorge Robledo, la prefabricada, a punta de contratos, de Germán Vargas Lleras o la de más alto nivel de sectarismo: la de Petro, representante de los huérfanos de poder y canalizadora del resentimiento de siglos.

Lo que se viene es una guerra de sectas, muchas más que en tiempos pasados, por el poder concentrado en la Presidencia de la República, varias de las cuales, como es costumbre, desaparecerán para unirse al ganador a cambio de un “plato de lentejas”. Más que temerle a esas sectas hay que aceptarlas, cuestionarlas y, desafortunadamente elegir la más tolerante e incluyente. La menos descompuesta.

ANTES DEL FIN

La reelección presidencial fue la idea más nefasta para la democracia colombiana, en lo corrido del siglo XXI; lo fue la elección popular de alcaldes, en el pasado. Como se advirtió en su debida oportunidad, tener un presidente en campaña permanente, con todos los bienes del estado a su disposición, generaría corrupción. Ahí está: las tres ramas del poder público pagándose favores y manipulándose mutuamente, en una masa amorfa que hiede.

EL “COMPLOT” DE SANTOS

EL “COMPLOT” DE SANTOS

Eligio Palacio Roldán

El estado que viene naciendo, en las manos de Santos, no es sin éste darse cuenta. Es el resultado de casi 20 años de una estrategia concebida y delineada por él con la destreza de un jugador de póker.

Igual a la presente columna, tituló la Revista Semana el 17 de noviembre de 1997 (http://www.semana.com/nacion/articulo/el-complot-de-santos/34308-3), hace ya casi 20 años.

En el artículo se relatan los inicios en la política de Juan Manuel Santos, su meta de convertirse en presidente de Colombia, en 1998 y cómo ante la imposibilidad de lograrlo  sacó un as bajo la manga: la paz.

Indica, la revista, que entonces Santos quería “Hacer algo en grande” para apropiarse de la bandera de la paz que tenía hasta el momento Horacio Serpa. “… se había reunido en Costa Rica con el miembro del secretariado de las Farc Raúl Reyes y con su compañera Olga Marín, con quienes terminó compartiendo viandas y vinos en un restaurante de San José”, indica la publicación.

Después se contactó con los paramilitares y su cabeza visible Carlos Castaño quien manifestó estar de acuerdo con la negociación si las Farc jugaban limpio. De la mano de Alvaro Leyva, la guerrilla más antigua de Colombia, al igual que hoy, propuso como condición indispensable una Constituyente”. Y comenzó a vislumbrase un posible retiro de Samper de la presidencia, iniciativa a la que se opuso el expresidente Gaviria, quien consideraba que era inviable hacer la paz sin el gobierno.

Dice Lorenzo Madrigal, en su columna del lunes 16 de mayo de este año, en El Espectador, que La historia judicial anterior a los pactos de hoy – lo archivado y juzgado – deberá replantarse ante el nuevo Estado que viene naciendo en las manos de Juan Manuel Santos, sin éste darse cuenta. Llevado por las ideas de juventud de su hermano mayor, Enrique Santos y últimamente del abogado español, Enrique Santiago, asesor de la guerrilla y casi homónimo del anterior, así como por la extravagancias neojurídicas de quien fuera hasta hace poco fiscal de la Nación.” (http://www.elespectador.com/opinion/les-venia-diciendo)

Se equivoca el Maestro Osuna (Lorenzo Madrigal). El estado que viene naciendo, en las manos de Santos, no es sin éste darse cuenta. Es el resultado de casi 20 años de una estrategia concebida y delineada por él con la destreza de un jugador de póker, como lo indica la Revista Semana, de la mano de los mimos de ayer: Cesar Gaviria, Alvaro Leyva, Rafael Pardo, Luis Carlos Villegas y de otros que ha conquistado para su equipo, como sus antagonistas de ayer Serpa y Samper. Es el resultado de las conversaciones iniciadas dos décadas atrás con las Farc, como bien lo relata la revista.

Está claro entonces que la intención del presidente Santos de negociar con las Farc no es un proyecto nuevo. Tampoco la consecuencia del debilitamiento de la guerrilla como resultado del Plan Colombia y de los gobiernos de Uribe. Es el resultado de la persistencia de Juan Manuel Santos sin importar la situación de la organización insurgente: Trató de negociar con ella en su etapa de mayor fortaleza en el gobierno Samper y lo hizo al iniciar su gobierno, después de que el estado había logrado debilitarlas como nunca antes en la historia de Colombia.

Hay que decir, entonces, que si los tiempos de las Farc, para una paz negociada, son diferentes a los del resto de los colombianos, son mucho más disímiles los de Juan Manuel Santos. Él ha sido tan persistente en su idea negociar con esa guerrilla que, bajo este nuevo análisis, resulta explicable su paso como ministro en dos gobiernos con enfoques tan contrarios, para atacar el problema de la guerrilla, como los de Pastrana y Uribe.

Son tan diferentes los tiempos de Juan Manuel Santos, a los del resto de colombianos, que soportó ocho años, de los gobiernos de Uribe, atacando a la guerrilla de las Farc con la que siempre había querido negociar.  Bueno, parecen ser muy distintos, también, los tiempos de Germán Vargas Lleras de quien se dice no desea continuar la línea Santos frente a la guerrilla y regresar a la de Uribe y tendrá que soportar, también, dos gobiernos con los que no está de acuerdo.

ANTES DEL FIN

Hace alusión la edición de la Revista Semana, a la que nos referimos a una afirmación, en ese tiempo, de  Rafael Pardo: “Es sorprendente, porque Juan Manuel es un candidato que hace todo bien”. Con esto se refiere a que el ex designado domina los temas, se luce en los foros, escribe bien, maneja los medios y manzanillea como ninguno. Trabaja siempre simultáneamente el sector de opinión y el sector político. Esto lo lleva eventualmente a zigzagueos y a ciertas incoherencias por tratar de quedar bien con ambos, de los que siempre sale bien librado”. En todo esto, el presidente colombiano, también sigue persistiendo.

¿Si el expresidente Gaviria consideraba inviable la paz sin el gobierno Samper, cómo la considera viable ahora sin la participación de Uribe Vélez, el líder de mayor influencia en la historia reciente de Colombia?

Increíble que Juan Manuel Santos haya engañado a Alvaro Uribe Vélez durante ocho largos años. ¿Donde quedó el ingenio y la viveza de los paisas?

LECCIONES DE LAS ELECCIONES

LECCIONES DE LAS ELECCIONES
Eligio Palacio Roldán
  1. La derrota de Uribe no significa un triunfo del gobierno frente a los diálogos de paz

No lo significa porque este tema tan importante para el gobierno no hizo parte de la agenda local. Grave: los colombianos parecen pensar que la paz es un problema de Santos y no un problema de cada uno de los habitantes del país.

  1. El carisma de Uribe pierde frente a la maquinaria de Vargas.

Alvaro Uribe Vélez es el hombre más carismático entre los colombianos, he visto hombres y mujeres temblar, suspirar y desmayarse ante su presencia. No obstante poco puede hacer sin la mermelada y la burocracia que ofrece un sistema presidencialista como el nuestro. Ni siquiera en Antioquia, donde se le idolatra, pudo frente al gobierno Santos, encarnado en Germán Vargas Lleras.

  1. A pesar de la derrota, Uribe tiene mucho que darle a Colombia

La ascendencia del expresidente sobre miles de colombianos y el conocimiento de los intríngulis del poder pueden hacer mucho por la moralización de las costumbres políticas del país. (Ver UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD http://wp.me/p2LJK4-H4)

  1. Los votos no se endosan.

Una cosa es seguir al lider, otra bien distinta es seguir a quien el líder señala. Son pruebas Uribe con Vélez Uribe y Fajardo con Federico Restrepo.

  1. Medellín y Bogotá votan con independencia

En Bogotá no importaron las presiones de Petro, ni las de su burocracia para conservar sus cargos públicos; En Medellín, ni el candidato del alcalde, ni el de Uribe, ni el del gobernador ganaron.

  1. A mayor independencia económica mayor independencia política

Las ciudades o los municipios donde la economía es algo más que la burocracia votan con mayor independencia. Por esa razón es más fácil lograr este objetivo democrático en las grandes ciudades que en nuestros míseros pueblos.

  1. Medellín se independiza de Antioquia

En la elección del gobernador la capital paisa también mostró su independencia, la independencia de quien tiene como valerse por sí mismo. Luis Pérez supo jugar y logro sembrar esperanzas entre los restantes 124 municipios, que dependen de la ayuda del gobernador, para salir adelante. La mayoría de los movimientos políticos municipales estaban con el seguro ganador, según las encuestas.

  1. Las ideologías cedieron ante los intereses electoreros.

Es difícil determinar la ideología de un candidato. No se defienden ideas, se logran adhesiones cambiando el discurso para complacer a las audiencias. Ver LAS CONTRADICCIONES DEL CANDIDATO LUIS PÉREZ http://wp.me/p2LJK4-1mZ

  1. El fin justifica los medios

Los integrantes de los partidos políticos juegan a lo que sea con tal de continuar en el poder. Ver EL CONSERVADOR: UN PARTIDO CON VOCACIÓN DE PODER http://wp.me/p2LJK4-1j5

  1. Muchas encuestas no consultan la opinión, manipulan la opinión

Quedó claro que hay tantas encuestas como intereses en manipular la opinión. Se pierda credibilidad como se perdió en el estado hace mucho tiempo, por mentiroso.

  1. Colombia es un país político

Durante el clímax electoral nadie recordó el problema en la frontera colombovenezolana, los diálogos de paz o la crisis económica del país.

 12. Es mejor ganar que perder

El domingo en la noche y esta semana se han visto unas caras muy alegres y otras muy tristes. Para unas y otras la vida sigue igual.

  1. No sabemos perder, tampoco ganar.

Estar feliz o triste frente a los resultados electorales es normal. No es normal emprenderla contra el otro y acrecentar los odios entre los colombianos.

ANTES DEL FIN

Vox populi, vox Dei – La voz del pueblo es la voz de Dios. Dios se ha pronunciado, entonces en los comicios electorales. Nuestro deber apoyar esa decisión y colaborar a los gobernantes con nuestra acción en pro de las buenas obras y nuestra oposición ante los hechos de corrupción y desgreño. Ese es el deber ser de cada colombiano.

UNA ESPERANZA PARA MEDELLÍN, LA CIUDAD TOMADA

UNA ESPERANZA PARA MEDELLÍN, LA CIUDAD TOMADA
Eligio Palacio Roldán
Al estado se le evade el pago de impuestos, a las bandas paraestatales se les ofrenda con temor y agradecimiento.

 
 

El pasado viernes, cuatro de julio, pretendía vivir y describir la que sería la celebración, del triunfo histórico de la Selección Colombia sobre su similar de Brasil, en un barrio popular de Medellín:

 –   Los invito a ver el partido en Santo Domingo Savio, les dije a algunos compañeros de trabajo.

–   Usted tiene alma de suicida, dijeron

Solo mi amiga, Jackie, aceptó la osada propuesta. Después de un difícil viaje, por la congestión del metro, llegamos al barrio lleno de nostalgias de pueblo. Todo estaba preparado para la fiesta  y la discoteca central, con un telón improvisado como pantalla fue el escenario; obviamente allí asistían los de mayor capacidad adquisitiva del barrio, capacidad adquisitiva que solo alcanzaba para un chorizo y papitas para una pareja y sus dos niños y quizás dos gaseosas…

Mientras la angustia del resultado del partido hacía mella en la cara de los aficionados, al WhatsApp de Jackie entraban decenas de mensajes pidiéndole que regresara, que estaba en peligro, y yo pensaba que mi crónica estaba condenada al mismo fracaso, de la Selección Colombia, en ese partido.

Derrotados salimos con destino a la Biblioteca España a lamentar el estado de la construcción y a contarle a Jackie lo bien que me había sentido, alguna vez, allí, viendo a los niños aprendiendo en medio de libros y  computadores y como ese hecho me había generado esperanzas para la ciudad. Aproveché, entonces, mi labor de reportero en la calle, con el miedo de mi acompañante que, en cada habitante del barrio, presentía un integrante de la banda delincuencial que controla la zona.

Y bueno, una mujer, que lleva más de medio siglo en el barrio, nos narró como en esos primeros años no había ni energía, ni agua y como construyeron sus primeras casas de cartón y de la transformación del barrio con el Metrocable y  de la biblioteca, del turismo que les trajo bienestar  económico, del colegio y de las posibilidades de los jóvenes de asistir al Sena y a la universidad, gracias a la Fundación EPM, y del bienestar que generan las bandas que controlan la población.

¿Bienestar?, me pregunté, alarmado. Si, bienestar, me reafirmó mi interlocutora y me aclaró que los Urabeños erradicaron la delincuencia y la violencia que existía por el enfrentamiento entre las diferentes bandas, que son buenas personas pues luchan por la paz en el  barrio y  que esa paz genera turismo, trabajo y posibilidades de educación para los jóvenes. Habló también de la convivencia entre las autoridades y los delincuentes y la calificó como positiva.

“A los “muchachos” se les paga de acuerdo a la capacidad de cada uno y ellos garantizan la seguridad de la zona”; triste paradoja para quién ha dedicado gran parte de su vida a la tributación: al estado se le evade el pago de impuestos, a las bandas paraestatales se les ofrenda con temor y agradecimiento y pensar que en esa zona el gobierno ha invertido cuantiosas sumas de dinero, como los más de 24 millones de dólares que costó la construcción del Metrocable (inaugurado en 2004) y los más de 15.000 millones de pesos en la Biblioteca España y que tendrá que invertir otros 10.000 millones en su reparación; sin contar el moderno colegio que se impone a la vista de los visitantes.

“Malagradecidos”, como diría el vicepresidente electo de Colombia, Germán Vargas Lleras, sería lo más fácil de expresar; pero, ¿hasta dónde ha llegado la penetración de la ilegalidad en nuestra cultura? Difícil narrarlo, terrible percibirlo.

En una anterior columna, MEDELLIN ILEGAL http://wp.me/p2LJK4-UU, mostraba como la distribución de droga hacía de las suyas en la ciudad; ahora concluyo que quizás yo sea de los pocos que aún no hace parte de esa ciudad, la ciudad tomada.

Y entonces, vuelvo sobre lo mismo, para indignación de algunos amigos: El único camino que nos queda es invertir, invertir e invertir en infraestructura, en educación y en generación de oportunidades para que futuras generaciones vivan en una ciudad libre; mientras tanto, frente a la delincuencia, las autoridades, encabezadas por Anibal Gaviria,  tienen muy poco que hacer; tal vez, tan solo, generar acuerdos de convivencia.

ANTES DEL FIN

Un acuerdo con la guerrilla significa un acuerdo de convivencia en unas zonas y con unas poblaciones también tomadas, por la delincuencia, como Medellín. En ese orden de ideas, apoyo los acuerdos de paz. La obligación del gobierno será invertir mucho, mucho dinero, en esas zonas para ver, si algún día, nuestra Patria llega a ser libre.