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LOS MISMOS CON LAS MISMAS

LOS MISMOS CON LAS MISMAS

Eligio Palacio Roldán

“15 altos funcionarios de Duque vienen del gobierno Santos” tituló el portal de internet “La Silla Vacía”, el pasado 20 de agosto, mostrando como la transición entre los gobiernos entrante y saliente “no había sido tan brusca”. Y si eso sucede entre los altos funcionarios, mucho más ocurre en los mandos medios y bajos, que pasan de una a otra posición sin que casi nadie lo perciba, sin que casi nadie se pregunte por sus idearios políticos. Esta característica de los gobiernos colombianos se origina, sin duda, en El Frente Nacional.

El Frente Nacional fue una extraña fórmula de alternancia en el poder entre los partidos Liberal y Conservador para “poner fin” a la violencia de mitad del siglo XX, en Colombia. Operó entre 1958 y 1974,  y sentó las bases de la repartición de la burocracia en las ramas del poder público  y, obvio, de la corrupción que nos agobia.

Desde los inicios del Frente Nacional Colombia ha sido gobernada por una misma clase política que se “renueva”, con el pasar natural de los años, con los descendientes de unas pocas castas políticas. Por eso es normal ver como en los medios de comunicación e incluso en la plaza pública los dirigentes de los “diferentes” partidos políticos se enfrentan en intensas e interminables discusiones para luego verlos trabajando juntos, sin importar la supuesta ideología de los gobiernos de turno.

También se ve, como los presidentes al iniciar sus mandatos recortan burocracia y despiden contradictores, para sintonizarse con el querer popular, pero que poco a poco van reubicando en otras instituciones estatales, en una repartición obligada de favores. Favores que generan una especie de clase social zángana que solo se dedica a vegetar mientras logra su jubilación, en un desgreño administrativo que carcome las instituciones públicas.

Lo que fue una solución para lograr la paz entre liberales y conservadores se convirtió con el tiempo en un hecho generador de exclusiones, debilitamiento de la democracia y de muchas otras formas de violencia similares y aún peores que las que se pretendían evitar. Como consecuencia de ello surgieron las guerrillas de izquierda Farc, ELN y EPL y el movimiento paramilitar de derecha. Esta fue una lección que no se aprendió o no se tuvo en  cuenta en las negociaciones de paz entre el gobierno Santos y las Farc y cuyo desconocimiento generó nuevos fanatismos y confrontaciones que, seguramente, desembocarán, otra vez, en la muerte de centenares de colombianos, repitiendo otra historia sinfín de nuestra Colombia.

Terminado el Frente Nacional, los liberales, conservadores y alguno que otro personajillo   tecnócrata o de izquierda en el poder, no fueron capaces de dejar de depender del estado  y entonces se fueron camuflando, gobierno tras gobierno, con la manida teoría de que “La política es dinámica”

ANTES DEL FIN

Terminado el Frente Nacional, en el comienzo de la era del camuflaje entre uno u otro partido, un conocido personaje de Entrerríos – Antioquia afirmaba: Yo soy el más liberal de este pueblo, pero el pueblo solo va hasta “vuelta bonita”. En Medellín trabajaba con un gobernante conservador, partido contrario al suyo, del que denigraba constantemente.

Lo mismo que le sucedía a mi paisano, le ocurre a centenares de colombianos que viven denunciando los gobiernos por corruptos, posan de decentes, organizan marchas anticorrupción y a la vez reciben ingresos de esos mismos gobiernos, que critican, por desarrollar costosos proyectos cuyos efectos nunca se hacen tangibles.

Las embajadas del gobierno Duque, al igual que las de Santos, Uribe y todos los demás son otra prueba de que siempre son los mismos con las mismas. No importa que se dediquen a negocios particulares o las reciban como un premio por su “lealtad” con el gobierno de turno y le aporten poco o nada al país.

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GUERRA

GUERRA

Eligio Palacio Roldán

Diapositiva9

El viajero recorre la calle real. En este espacio cuántos encuentros y desencuentros se dieron, cuantas batallas se libraron, cuantos pactos se sellaron: Amor, odio y sangre recorrieron la calle, desde la iglesia hasta el río y desde el río hasta la iglesia, por cientos de años.

Muchos hombres y mujeres deambularon masticando su soledad, su desesperanza, su propia guerra.

Un día, una gran mujer, dejó tendidos en el piso a cuatro hombres que querían matar a su hermano. Les estrelló una y otra vez un taburete de madera en sus cabezas, hasta que en sus manos quedaron solo astillas. Su hermano le miraba entre sorprendido y orgulloso, las gentes le silbaban y aplaudían…

Detiene su camino y observa cada uno de los arabescos de la puerta y las ventanas de esta casa. Recuerda los días de la infancia cuando en los libros de don Gabriel estudiaba las guerras de Colombia: Guerra entre Centralistas y Federalistas (1812-1815), Guerra de los Supremos (1839-1841), Guerra civil de 1851, Guerra civil de 1854, Guerra civil de 1860-1862, Guerra civil de 1876-1877, Guerra civil de 1884-1885, Guerra civil de 1895,Guerra de los Mil Días (1899-1902)

Su padre había desaparecido en la Guerra de los Mil Días. Una imagen le trae el rostro de su madre a la memoria:

  • Tu papá está escondido en las cuevas de la Piedra. Odia las armas. No es capaz de matar a nadie, decía.

Nunca regresó.

El viajero ingresa a la casa y descubre en su interior una Biblioteca. El sol de medio día invade todos los espacios;  las margaritas amarillas del jardín y algunos lectores parecen rendirse ante la modorra del medio día. Observa algunas páginas, enmarcadas y protegidas con vidrios, de un periódico venido a menos, como todos los periódicos de esta época. Lee:

24 de marzo de 1916.

“A través de la prensa

El Diario nacional

Algunos escritores han mirado con recelo los crecientes armamentos  de Venezuela: Pero esta  decisión perfectamente legítima, no puede indicar que haya de ser contra Colombia…”

21 de enero de 1962

“Nosotros hacemos hoy una política grande, por encima de los hombres. Nosotros no podemos salir a decir: quiero la paz, quiero el progreso, quiero la tranquilidad, mientras profesemos sinceramente los postulados que van sacando del caos al país”

24 de mayo de 1982

“Galán no solo reafirmó su voluntad de triunfo, sino  que hizo un nuevo ataque a sus contendores, Alfonso López Michelsen  y Belisario Betancur, y al presidente Julio Cesar Turbay Ayala.

Insistió en que los tres son responsables del fracaso  de las gestiones de paz que adelantó el ex Presidente Carlos Lleras Restrepo…”

28 de septiembre de 2001

“Anoche, el presidente Pastrana destacó el trabajo de los Notables y dijo que quedan sobre la mesa un conjunto de recomendaciones que abren nuevas posibilidades al proceso de paz.   Advirtió, sin embargo, que el camino por recorrer no es corto.”

04 de septiembre de 2012

“A raíz del anuncio hecho por el Presidente Santos de darle una nueva oportunidad a un eventual proceso de paz, se han empezado a escuchar diversas opiniones que van desde un moderado optimismo hasta el más recalcitrante pesimismo.”

El viajero palidece, las culpas lo atormentan. El no ha hecho nada por acabar esta guerra infinita; es más, ha participado de ella con su apatía. Con su ausencia.

Las risas de los estudiantes que se dirigen al colegio lo traen al presente, de donde escapa nuevamente.

SI A LA CONSTITUYENTE

SI A LA CONSTITUYENTE
Eligio Palacio Roldán
No hay que temer, hay que abrir la mente a concepciones y formas distintas de estar, en esta Colombia que nos toco como patria.

Durante los últimos 50 años los colombianos hemos “conocido” unas guerrillas violentas, victimarias, desalmadas. ¿Qué de realidad hay en esta visión de los principales grupos subversivos del país: FARC,ELN, EPL?. Difícil saberlo, cuando la información nos ha llegado siempre en una sola vía: la verdad oficial, retransmitida por los medios de comunicación nacionales, sometidos casi siempre a quienes ostenten el poder político y/o económico del momento. Difícil saberlo, cuando ellas mismas se han encargado de mostrar las imágenes más humillantes, que conozcamos, con el secuestro de cientos de colombianos.

Define el psicoanálisis Lacaniano que “un proceso de pensamiento del orden simbólico involucra siempre, una base o soporte en lo real y una representación en el registro de lo imaginario.

Lo real es todo aquello que tiene una presencia y existencia propias y es no-representable. No es la realidad; ella, más bien pertenece al orden del lenguaje, simbólicamente estructurado.

Lo real aparece en la esfera de la sexualidad, de la muerte, del horror y del delirio. Lo real es lo que no podemos pensar, imaginar o representar, es decir, lo inconceptualizable, lo que no se puede poner en la palabra o en el lenguaje.

Lo imaginario, o dimensión no-lingüística de la psique, se funda -tal cual su nombre lo indica- en el pensar con imágenes; pensamiento que -según Freud- es el tipo de pensamiento más primario.

Lacan señala a lo imaginario como la “dimensión del engaño”, podemos pensar en los ejemplos del espejo que él mismo ofrece. Las imágenes visuales son de tanta importancia en este registro, que podemos tomar como modelo a las reflexividades e ilusiones ópticas, que nos entrampan, y provocan nuestra fascinación.

Lo simbólico es el registro psíquico propio de lo humano, ya que se funda gracias al lenguaje y la instancia del Gran Otro, o bien, el Nombre del Padre.”

¿Tendrán las FARC una realidad diferente a la que “conocemos”? ¿Qué de imaginario y de simbólico podría modificarse en nuestra percepción si conociéramos imagines diferentes de la guerrilla? No lo sabemos y no lo sabremos nunca si no les damos una oportunidad de hacerlo. Esa oportunidad es una constituyente.

En una constituyente las FARC tendrían que demostrar que estamos equivocados, que no son tan malvadas como creemos, que tienen algo bueno que ofrecernos. Tendrían el reto de cambiar la realidad que hemos tenido hasta ahora, tendrían que modificar lo imaginario y lo simbólico de nuestra relación con ellas. Entonces: ¿A qué temerle? ¿Quizás a que la realidad de las FARC sea diferente a la que nos han vendido la dirigencia nacional, los medios de comunicación y ellas mismas durante tantos años? ¿A que nuestra “realidad” sea minoría? ¿A que estuviésemos equivocados por tantos años?

No hay que temer, hay que abrir la mente a concepciones y formas distintas de estar, en esta Colombia, que nos toco como patria.

ANTES DEL FIN
A comienzos de este siglo recibí una amenaza de un sacerdote católico para que cerrara un noticiero semanal, en un pequeño pueblo, de Antioquia. La “realidad” que se mostraba en ese medio de comunicación afectaba la “realidad” que el alcalde y el cura imponían a los pobladores. ¿Cómo creer, entonces, que la “realidad” que nos muestran los medios de comunicación nacionales, no sea la oficial?