¡JÓVENES! ¡JÓVENES! ¡JÓVENES!

¡JÓVENES! ¡JÓVENES! ¡JÓVENES!

Eligio Palacio Roldán

“La juventud anuncia al hombre como la mañana al día”

John Milton

¡Jóvenes! ¡Jóvenes! ¡Jóvenes! Jóvenes de todas las formas, bellezas y colores hay por doquier ahora en Colombia. Se hicieron visibles con las protestas y parecen ser todos víctimas de un sistema injusto que no fue capaz de crear las condiciones necesarias para su crecimiento personal y profesional. Pero no hay tal, o no para todos.  

Los 11.5 millones de jóvenes que hay en Colombia, un 26% de toda la población, al igual que el resto de los humanos, se pueden clasificar de diversas maneras, más allá de su apariencia física. Los hay fuertes, arriesgados y triunfadores con o sin adversidades en su historia personal; derrotados sin apenas comenzar la batalla; vencidos en la guerra injusta del capitalismo o atrapados en un socialismo innato en el que pretenden que todo se los den pues se consideran merecedores de lo humano y hasta de lo divino. ¿Qué puede marcar la diferencia entre unos y otros? Sin duda la formación.

Hablo de la formación desde el hogar, el colegio o desde el mismo medio social que los abriga. Formación que indefectiblemente ha cambiado, a grandes pasos, de generación en generación; esos cambios conducen cada vez más, o al menos en Colombia, al dinero como símbolo de grandeza y a la pérdida de otros valores como el sacrificio, la solidaridad o la espiritualidad. Obviamente, esto se potencializa con una sociedad de consumo muy influyente, unos medios de comunicación poco conscientes de su responsabilidad social y una educación cada vez más precaria.

En la formación de los jóvenes tiene mucho que ver, desde luego, el estado. Un estado que ha dejado gran parte de la responsabilidad en un magisterio que, también, ha perdido en gran parte sus valores y olvidó su responsabilidad frente a las nuevas generaciones. En deuda quedaron además los padres que sucumbieron ante la misma sociedad de consumo que privilegia el parecer sobre el ser.

En medio de una crisis económica y social como la que afronta el país, desatada por el coronavirus y la acumulación de frustraciones en parte de la juventud, el gobierno debe enfocar sus esfuerzos en fortalecer la educación y rescatarla de las manos de Fecode, una organización sindical que ha hecho más mal que bien de acuerdo con los resultados que saltan a la vista, y en la generación o consolidación de proyectos productivos, de emprendimientos. La estrategia de ingresos solidarios nos acerca peligrosamente a las políticas de otras naciones como Cuba donde los jóvenes, adultos y ya adultos mayores se acostumbraron a no trabajar porque el estado les brinda todo, aunque sea poco, y a eso, precisamente a eso, juegan ahora muchos colombianos que pretenden que el gobierno les cubra todas sus necesidades y deseos sin hacer el mayor esfuerzo.

Con la cultura del odio, como estrategia política, cimentada desde los centros educativos e incluso desde el hogar, los jóvenes colombianos serán más desgraciados que sus mayores. Es hora de invertir, también, en la salud mental de toda la sociedad.

ANTES DEL FIN

Escribiendo estas notas recuerdo a Reymington Rojas, guía en Caño Cristales y La Macarena, y en la difícil situación que afronta él y el sector turístico del país. Cuando la pandemia cese es un deber de colombiano recorrer los rincones de Colombia y resarcir en algo estos momentos difíciles. También pienso en quienes transformaron su vida alrededor del turismo en la Comuna 13 de Medellín y por la pandemia retrocedieron varios años en su camino hacia la prosperidad. Es necesario apoyarlos desde el emprendimiento.

“Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver!”

Rubén Darío

LA NOCTURNA, LA TELENOVELA DEBIDA

LA NOCTURNA, LA TELENOVELA DEBIDA

Lecciones de vida, de crecimiento personal, de persistencia, de ética en un país donde la corrupción la borró de la estructura social

Eligio Palacio Roldán

Pocas cosas generan mayor identificación, cariño y nostalgia que el universo de un centro educativo, llámese escuela, colegio o universidad. Es después del hogar el sitio donde se pasa gran parte de la vida, al igual que en el trabajo. La diferencia es que en el primero se generan la mayor parte de proyectos y sueños de la existencia. No en vano son el referente de reuniones sociales y motivo de risas y lágrimas, máxime cuando se tienen tragos encima. Este hecho hace que ese espacio sea el escenario ideal para generar historias para la literatura y para los medios audiovisuales.

En Colombia son de antología seriados como Décimo Grado, De Pies a Cabeza  y Francisco el Matemático, entre otros. Ahora lo será La Nocturna.

Con libretos de Ana María Parra y Diego Vivanco, pareja exitosa con Francisco el Matemático en 2003, y codirección de Andrés Marroquín (De Pies a cabeza, década del 90), la serie reúne en un centro educativo nocturno una serie de personajes de todos los estratos de la sociedad, con los conflictos propios de la gente común y corriente, del ser humano.

En cada capítulo se desarrollan historias cargadas de sentimiento. Después de un día lleno de dificultades, luchas y retos, que generan emociones de todo tipo, los personajes se reúnen en La Nocturna, la Universidad Graham, en la búsqueda de un mejor porvenir, al tiempo que lidian con las dificultades propias  de la existencia. Las clases son también excelentes lecciones de vida, de crecimiento personal, de persistencia, de ética en un país donde la corrupción la borró de la estructura social. Son clases de emprendimiento empresarial, pero sobre todo vital.

Con historias bien definidas, diálogos profundos, que por momentos recuerdan las obras de Bernardo Romero, una adecuada producción y unas magistrales actuaciones, La Nocturna será sin duda un clásico de la televisión colombiana. En ocasiones recuerda, también, la telenovela Pecados Capitales aunque con mayor drama.

Los maravillosos y variados universos de los personajes hacen que se generen identificaciones con uno u otro, mientras sus historias se desarrollan llegando a límites de drama, alegría y tristeza que llevan al televidente a sentir las mismas pasiones. Las historias son de una intensidad constante.

Dan cátedra de actuación, entre otros, Jimena Durán-Muriel, Yury Vargas-Ingrid, Jimmy Vásquez-Faber, Marcela Carvajal-Esther y Ernesto Ballen-Germán,

En este momento la historia que más me conmueve es la de Muriel, una mujer cuyo motor de vida es la dependencia; dependencia de sexo, alcohol y búsqueda de amor. También, por su inocencia y ternura, la de amor entre Faber e Ingrid.

La novela muestra el drama cotidiano de lo que significa vivir y cómo para ser feliz no basta con ser buena persona, ni tener las mejores intenciones, La telenovela es una escuela de la vida donde, a través del drama, se desnuda la fragilidad del ser humano, generada por las conductas aprendidas generalmente en la infancia.

Si se reclama buena televisión, es hora de ver La Nocturna. Si la pantalla chica está plagada de programas que no se deben ver, incluidos los noticieros, ésta es una novela debida, debida para el ser humano que batalla, sufre y sonríe.

ANTES DEL FIN

Mis trinos nocturnos

Huy… que historia la de #Muriel… Qué diálogos #LaNocturna

#LaNocturna Doña Pilar. La mayor decepción de la existencia

#LaNocturna hermosos Faber-Ingrid. Cuando la bondad no alcanza para ser feliz.

Y hoy el turno es para #Muriel, que bella triste historia, que gran actuación #LaNocturna difícil alguna obra mejor construida.

#LaNocturna los hermosos conflictos de la existencia, donde todos estamos llenos de razones para no entendernos. Buena televisión

#LaNocturna CONMOVEDORA. Actuación @jimmyvasquezart@yurivargask de antología. Lo mejor en Tv colombiana en años

La adulta ternura  de #LaNocturna

#LaNocturna Muy buena novela. Será un éxito

LA NEGRA

LA NEGRA
Eligio Palacio Roldán
He tenido confianza, persistencia, para donde voy voy. Pa´delante.”

Todo comenzó a sus veinte años, desempleada. A la salida de sus estudios de corte y cepillado se iba donde un amigo, que tenía una relojería, a hacerle mandados y su mirada y su espíritu curioso y emprendedor le inducía a preguntar y preguntar y, poco a poco, se iba metiendo en el cuento de la precisión de los mecanismos, inventados por el hombre, para medir su tiempo en la tierra.

Estuvo dos años continuos aprendiendo hasta que le dijo a su amigo que le ayudara a independizarse. Acompañada de dos docenas de pilas para reloj, manillas, una pinza y algunos otros elementos enfrentó la calle por primera vez. Fue en la carrera Bolivar, entre  las calles Los Huesos y San Juan, frente a Metrocentro Uno, en el andén, con un pequeño baúl. Era una vendedora ilegal más.

Desde entonces una ambición, una fijación, direccionó su vida profesional: Llegar a tener su propio negocio, al interior del centro comercial.

Luego la cobijó una pequeña caseta de propiedad del municipio de Medellín. Pagaba arriendo y muchas veces no “me hacía  ni para el tinto”, recuerda. “Andaba como una polvera y a pesar de eso no desistí…” En la casa le decían que se iba para la calle por no ayudar en los oficios domésticos. Allí permaneció algo más de un año hasta quien le subarrendaba, el sitio, lo reclamó y, a pesar de los consejos para no entregarlo, lo cedió con la condición de no ser utilizado en un negocio similar. El acuerdo no se cumplió, pero el incidente le dio más fuerzas para persistir:

“Una señora me regaló un cajoncito y me dejó hacer en la calle junto a su local y así seguí resistiendo, comprando una manillita, una pilita… A veces no me hacía ni para el almuerzo. Yo ya tenía dos hijos: una de seis y otro niño de tres años de edad.

Y seguí ahí, con mucha cantaleta en la casa y de los amigos… Nunca me he sentido mal porque pienso que trabajar no da vergüenza… Yo lo hacía con mucho amor y responsabilidad… Un orgullo.

Y me ponía metas y a la persona que me guardaba el cajoncito le colaboraba mucho… 

Metrocentro Uno casi no estaba habitado y sus visitantes eran pocos, el comercio era incipiente.

Ahí estuve dos años hasta que la señora me dijo que se iba a ir.  En medio de la angustia hable con ella para que me arrendara el local, pero no tenía con que pagarle… me fui para mi casa cogí calculadora. Con lo que ganaba en el trabajo solo alcanzaba a pagar el arriendo, pero no me podía dejar sacar de ahí.

En la casa me dijeron que  si estaba loca, que con que iba a pagar un local. Y, si,  me hice al local. Yo sabía que tenía futuro, pero no cómo…  Pedí el favor que me dieran quince días y lo que vendía lo ahorraba y pague el primer mes. Y, ahí, seguí dándole, dándole.

En el local había funcionado una tiendecita y un amigo que tenía un mini mercado me prestaba algunos víveres para vender y el resto lo llenaba con cajas vacías. Luego fui comprando algunas cosas.

Llegó un momento de mi vida en que tuve que salir del país por una enfermedad de un hermano y me toco dejar todo. A los dos años regresé de Inglaterra, aburrida por el clima, el idioma y sobre todo por la ausencia de mis hijos… Y tocó volver a empezar. No habían locales disponibles en el centro comercial  y otra vez el andén, el cajoncito, la calle. Me ofrecieron locales en Metrocentro Dos, pero yo sabía que mi futuro estaba en el número uno.

Un día llegaron los funcionarios de Espacio Público, de la Alcaldía de Medellín,  haciendo control a los venteros ambulantes, me quitaron el cajón y me tiraron todo al piso… Y la gente me gozaba y yo decía no y no y no y, entonces, me dije: lo logro o lo logro, llamé a  la casa y saque otro cajón. Cuando venían los funcionarios del municipio, los comerciantes me escondían en el centro comercial y luego volvía y sacaba el cajoncito…

Pasados unos seis meses llegó lo que esperaba: un local al interior del centro comercial. Tenía quinientos mil pesos que le di al propietario, al que le dije: entrégueme las llaves que yo le respondo… Y entonces otra vez de cero, sin un peso en el bolsillo.

Para acreditar el negocio me turnaba con mi hija, en la calle, para indicarles donde estábamos trabajando, y… ya llevo diez años. Ahora en un local mucho mejor.

La Negra… Buscamos un nombre que llamara la atención, que tuviera recordación… Muy poca gente sabe cómo me llamo y me encanta que me digan La Negra. Entonces ese era el nombre perfecto.

El momento más doloroso de esta historia cuando me sacaron los de Espacio Público. Eso me marcó, eso me impulsó hacia adelante. Si eso no pasa no hubiese tenido el arranque… Unos se reían, a otros les daba pesar. Yo le doy gracias a Dios por todos los momentos difíciles que he tenido, porque eso me impulsa.

Tantos momentos felices… el que la gente haya confiado en mí, saber que mi palabra vale, que sin un peso he podido comenzar  gracias a la confianza de los demás, el sacar adelante a mis hijos…

He tenido confianza, persistencia. Para donde voy voy. Pa´delante.”

D1 – DE TODOS LOS COLOMBIANOS

D1 – DE TODOS LOS COLOMBIANOS
Eligio Palacio Roldán
  • D1 revoluciona el retail en Colombia
  • Idea surge en Alemania, luego llega a Turquía y Colombia
  • Grupo Santo Domingo ahora es al accionista principal
  • Emprendedores ven en Colombia una oportunidad de negocio, dados los altos costos de los víveres en comparación con Alemania
  • Medellín escogida como punta de lanza por lo competido del mercado, lo emprendedores de los paisas y la logística que ofrece
  • Seis meses estuvieron estudiando el mercado en Medellín antes de comenzar con las tiendas
  • San Pío en Itaguí vio nacer la primera tienda D1
  • No tienen competidores, solo supermercados y tiendas que los complementan
  • La ciudadanía pide su presencia y barrios y pueblos
  • Con D1 crece la industria nacional
  • Los empleados son mejor remunerados que la mayoría del sector
  • La empresa en Colombia crece más rápido de lo esperado, ya son 330 tiendas

Poco a poco, desde al año 2009, D1 ha ido penetrando el mercado de los supermercados en Colombia; inició actividades en Medellín y el voz a voz lo hace cada vez más familiar; también la forma de exhibir los productos, pero en especial, la excelente calidad y el bajo precio de los mismos.

D1 es una cadena de tiendas de descuento, que vende la mayoría de los productos  básicos, al mejor precio del mercado. El concepto surgió en Alemania, con las tiendas Aldi, donde precisamente falleció hace algunos meses uno de sus cofundadores; sobre el hecho informó la agencia EFE: “El cofundador de la cadena de supermercados Aldi, Karl Albrecht, creador del concepto de establecimientos de descuento y, según la revista Forbes, el hombre más rico de Alemania, murió en Essen a los 94 años, informaron los medios locales. Albrecht junto a su hermano Theo, fallecido en 2010 a los 88 años, aplicaron por primera vez el conocido como “principio del descuento”, consistente en mantener bajos los costes mediante un surtido de productos más reducido y procedimientos de negocio más sencillos, como el autoservicio por parte de los clientes. Theo y su hermano Karl aplicaron por primera vez el principio del descuento con su sistema, visible entre otros aspectos por la eliminación de las costosas estanterías para los productos, los supermercados Aldi pudieron ofrecer precios más bajos que sus competidores. Karl y Theo Albrecht habían aprendido el negocio desde pequeños en la tienda de alimentos regentada por sus padres y que les sirvió como banco de pruebas para su futura empresa. Auge tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, y desde 1948, ambos hermanos expandieron el negocio familiar hasta alcanzar las más de 300 tiendas, pero en los años 60 el aumento progresivo de la competencia les llevó a desarrollar su innovador concepto con el objetivo de mantener los precios al nivel más bajo posible. El primer Aldi – abreviatura de Albrecht-Diskount (Descuento Albrecht)- fue inaugurado en 1962, aunque un año antes, en 1961, los hermanos decidieron dividir la empresa en Aldi Nord -Aldi Norte- a cuyo frente se colocó a Karl, y Aldi Süd -Aldi Sur- dirigida por Theo. Ambos hermanos hicieron gala toda su vida de gran discreción y sus reticencias a mostrarse en público se intensificaron después de que en 1971 Theo fuese secuestrado durante 17 días y liberado tras el pago de un rescate de 7 millones de marcos. Karl Albrecht, que falleció en su villa de Bredeney (Essen), había ya asegurado en 1973 la continuidad de la empresa después de su muerte, al establecer que el patrimonio del grupo Aldi Nord sería controlado por dos fundaciones que garantizasen el mantenimiento de la compañía alemana. En la actualidad, la marca germana cuenta, a través de sus empresas filiales Aldi Nord y Aldi Süd, con más 10.000 locales presentes en 17 países de Europa, América del Norte y Australia. En 2013 generó un volumen de ventas de 66.800 millones de euros”

Lo más curioso  de la historia es que en un país industrializado como Alemania, el hombre más rico del país fue dueño de Aldi; y el segundo hombre más rico es el dueño de la competencia de Aldi, el de la cadena Lidl.

El interés en Colombia surgió por las continuas visitas al país de algunos empresarios que se sintieron atraídos al descubrir como al comparar elementos básicos de la canasta familiar, estos alcanzaban un costo superior en un 5% al de Alemania; un país, con un Producto Interno Bruto mucho mayor al nuestro. Se pensó en el excesivo valor agregado de la cadena: desde el fabricante, los  intermediarios y el retail,  y se encontró que el modelo de negocio de Aldi se podía adaptar, con éxito. La motivación fundamental era lo costoso de hacer mercado en Colombia, un país donde la mano de obra es mucho más barata que en Alemania y donde la diversidad de productos es incomparable; Alemania no es un país de materias primas, allí no se producen la cantidad y la variedad de verduras y  frutas que se cultivan en nuestro país.

Se contempló la posibilidad de desarrollar el proyecto en algún país latinoamericano, dado el alto porcentaje de los ingresos que se invierte en víveres en la región, y  en este rubro,  Colombia estaba a la vanguardia.

Encontraron entonces un modelo en Turquía, un país emergente, donde, con el nombre de BIM, iniciaron con 96 tiendas y en la actualidad alcanzan a tener unas 4.500, en tan solo 18 años. Entonces, se tomó la decisión, faltaba el conocimiento: se contrataron algunos  de los mismos alemanes que habían trabajado mucho tiempo en Aldi  y en Turquía para comenzar el emprendimiento en Colombia.

El mercado colombiano era y sigue siendo muy particular, está dominado por los negocios independientes y las tiendas de barrio; es muy informal, muchos no tienen ni siquiera RUT, no cobran el IVA y no pagan seguridad social, lo que hace que sea un mercado muy difícil, porque es competitivo en precio, dado el ahorro en gastos que genera la informalidad. Los emprendedores de D1, entonces, se asentaron en Medellín, donde estuvieron seis meses conociendo la ciudad de boca a boca, hablando con el tendero, con el supermercado independiente, sentándose a mirar cuanta gente entraba, cuantos pagaban o fiaban por el mercado, preguntando por qué mercaban aquí y no en las grandes superficies y descubriendo cómo funciona el país; luego adquirieron unas pequeñas tiendas que dejaron funcionando, igual, para entender y aprender su know-how, como trataban a los clientes, quienes y donde estaban los proveedores, cuánto se ahorraban en toda la informalidad; ellos serían la competencia y había que superarla, a pesar de la informalidad.

Medellín era bastante atractiva para conocer el mercado colombiano: es la plaza más competitiva en precios en el sector de abarrotes y de alimentos, sigue siendo una ciudad con temas de seguridad bastante complicados, pero muy organizada comparada con el resto de Colombia, en cuanto  a transporte y logística, y es una región de gente muy emprendedora, lo que se constituye en garantía en la obtención de buenos proveedores. La primera tienda nació en el barrio San Pío, de Itaguí, al sur de Medellín.

Rompiendo paradigmas

  • El nombre de D1 tiene dos connotaciones diferentes una es un sentido de pertenencia, se pretende que la gente sienta que  en realidad ese es su lugar para mercar, es de uno, y un juego de palabras entre la D que es  descuento y el número 1, el primero, el mejor, o  el campeón.
  • D1 es una tienda donde se encuentra todo lo que se necesita para hacer un mercado, abarrotes, frutas y verduras, no todas las frutas, ni todas las verduras, tampoco carnes; se puede hacer entre un 70 y un 85 por ciento de un mercado completo.
  • D1 no maneja el concepto de retail de los supermercados tradicionales, la noción de belleza en la exhibición; interesa más la eficiencia, eficiencia traducida en menores gastos; mientras menos gastos tenga la empresa más barato pueden vender, entonces la forma de exhibir está hecha para que la logística dentro de la tienda sea la más óptima posible. Buscan eficiencia, no vender punto de góndola, altura de góndola, o espacio de góndola; ese no es el negocio de la empresa; tampoco se hacen promociones con los productos, pues siempre tienen precios bajos.
  • Uno de los hechos que más llama la atención es que, a pesar de que el consumidor puede llevar en que empacar su mercado o comprar la bolsa, en las calles se ven cada vez más los empaques de D1; vender la bolsa hace parte del concepto de ahorro de la cadena, en realidad estas se cobran en todas partes, se adicionan al costo del producto, y reutilizarlas, además de una contribución al desarrollo sostenible del planeta, es un comportamiento ético frente al consumidor, que tiene derecho a decidir su compra. La idea es ofrecer los productos más baratos del mercado, para ello, están monitoreando la competencia permanentemente.
  • D1 rompió todas las expectativas, vende más del 65% de sus productos marca propia cuando el promedio a nivel nacional es del orden del 14%, lo que demuestra la aceptación por parte del consumidor y la excelente calidad de los productos.
  • Los precios, la calidad y la presentación de los productos es la misma en todas las tiendas D1, independientemente de la ubicación del punto de venta, no tienen un target definido por clase social. Se está en mejora continua y el cliente percibe la filosofía de la empresa: encontrar cada vez el mejor surtido, con la mejor calidad y al mejor precio posible.
  • Las tiendas D1 tienen un tamaño promedio entre 250 y 400 metros cuadrados en el que se ofrecen unas 500 referencias básicas; normalmente hay marcas que el consumidor no encuentra, pero están en la competencia; es decir, no se trata de monopolizar el mercado sino de complementarlo. El tamaño facilita la atención personalizada, es más simple y accesible al personal que atiende; en ese aspecto se acerca mucho a la tienda de barrio.
  • Los empleados han llegado a D1 por anuncios en periódicos, en páginas web de empleo, o referidos por los empleados; hasta la fecha se han generado unos 800 puestos de trabajo, en tan solo cuatro años, con salarios superiores en un 20% o 25% a la remuneración media del mercado.
  • La publicidad de D1 es escasa porque lo más importante es  que toda la inversión se refleje en el precio y la publicidad para que sea efectiva tiene que ser en masas, en medios,  y mientras no se tenga cubierta una región bastante grande el gasto no se compensa; sin embargo, se hace publicidad localizada y focalizada y el volante se constituye en el medio más eficiente, con el que la ciudadanía se entera que se está ahí, que precios se tienen, que nuevos productos, etc.; también se anuncia en radio porque tiene bajos costos y bastante eficacia
  • Se hacen degustaciones con bastante regularidad, se degustan las marcas propias porque son productos que la gente no conoce; se hace a nivel de tienda o de focus group.

La competencia

Es tanto el impacto de D1 en el mercado que es común ver en tiendas de barrio productos de las marcas propias de la cadena; ahora los tenderos y los vendedores ambulantes también son clientes; eso implica que se vean como colaboradores y no como competidores y que se genere un gran apoyo del sector comercio.

Alrededor de las tiendas D1 han aparecido infinidad de cadenas de supermercados que aparentemente son competencia; sin embargo, la especificidad en las referencias, la estructura de costos y de marketing de esta cadena de tiendas la hace única en el mercado y más que competencia los demás supermercados son un complemento.

Relación con proveedores

Es una relación  abierta, existe un contrato sin cláusulas de penalidad por incumplimiento, normalmente no se devuelven productos y la compra de los mismos obedece a una meticulosa planificación; no hay un cobro por entrar a la cadena como ocurre en otras grandes superficies, el producto se entrega  en un centro de distribución y no en cada una de las tiendas.

Al proveedor se involucra en la idea de un menor costo y el mejor precio al consumidor, palpando la realidad de su producto en cada tienda.

A pesar de los precios bajos, a la hora de seleccionar un proveedor prima la calidad; a los productos se le hacen pruebas de laboratorio, con expertos nacionales e internacionales y tienen que pasar ciertos estándares de calidad y de fórmula; una vez que eso se cumple pasa a un panel de selección.

La  misma eficiencia que requiere este modelo de negocio hace que no solamente tenga que ser eficiente D1, sino que tiene que ser eficiente toda la cadena; por eso el nivel de exigencia es alto, los que responden han logrado crecimientos muy importantes

La gerencia de D1 está abierta a que cualquier interesado los contacte; si los cupos de compra están completos se dejan en una base de datos para llamarlos en la primera oportunidad. Una vez aceptado como proveedor este recibe apoyo de la compañía en manejo financiero, plan de negocio, e incluso sirven de referencia  para los bancos, fondos de inversión de ayudas a pymes, etc. Un proveedor de D1 podría generar rápidamente hasta el 70% de su producción para la empresa, pero la responsabilidad que ello implica los induce a que busquen diversificarse.

El entorno

Ha sido tanto el éxito de D1 que en pueblos y barrios esperan ansiosos la llegada de las tiendas y continuamente se reciben mensajes, en www.koba-group.com y www.tiendasd1.com, solicitando la presencia de la cadena en algún sitio determinado. En este momento la cadena cuenta con unas 330 tiendas, de las cuales más del 50% están en Antioquia y el resto en el Eje Cafetero, Valle, Bogotá y Cundinamarca.

Los dueños

D1 era en su mayoría de inversores alemanes y suizos y tiene inversión local de parte de Valorem (Grupo Santodomingo) y del fondo de capital privado Abraaj, con base en Dubái y oficinas en Colombia. La semana anterior se informó que el conglomerado colombiano llegó a una participación del 59% de Koba International Group S.A., propietaria de la marca D1, con la adquisición del 34.32% de las acciones, por un valor de los 69 millones de dólares.

FELIPE ARBELAEZ, EL EMPRENDEDOR

FELIPE ARBELAEZ, EL EMPRENDEDOR
Eligio Palacio Roldán

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A sus 34 años, Felipe, El Emprendedor, es un convencido de que es necesario saber para qué se nace, para qué se está en la tierra; piensa que su misión es impulsar a los demás, despertarlos, hacer que crean en sí mismos, descubran el mundo de lo posible, no dejen los sueños guardados; cree que es muy triste nacer, estudiar, trabajar para subsistir y morirse; que el ser humano debe arriesgarse, tener experiencias de vida, ser libre.

Cuando niño, recuerda Felipe, soñaba con cambiar el mundo, con desarrollar ideas, tenía una persona muy cercana que le decía “Felipe el Fantasioso”; hoy siente que sus sueños se están haciendo realidad, aunque aún falta mucho; se están abriendo puertas, a nivel gubernamental, en diferentes países, en la ONU, en UNICEF para hacer gestión social, en el tema de la no violencia, a través del deporte: “algo estamos empezando a cambiar, pero nos falta mucho, falta tiempo”, afirma.

Felipe cree que las ideas y el poder para volverlas tangibles lo va generando la misma existencia; “a usted lo va llevando la vida que, sin querer queriendo o queriendo, lo va direccionando hacia esferas de poder y de influencia; hacia allá estamos entrando en este momento, desde sentarnos con presidentes de países y mirar los beneficios de una idea, ver el impacto en trescientas o cuatrocientas mil personas; sentarnos a buscar otro tipo de soluciones para derrotar la violencia, a través de la práctica del deporte; lo tengo muy claro: a través de ideas macro y de proyectos de gobierno trasversales, se logra influenciar positivamente a la humanidad”.

The Color Run

El GRUPO GO LATAM, es la organización que le permite a Felipe, El Emprendedor, desarrollar sus sueños; bajo su presidencia, y con aliados en Estados Unidos, ha logrado llevar a 11 países, en Latinoamérica, a The Color Run, también conocida como los 5k Más Felices del Planeta, la única carrera de color en el mundo que celebra la salud, la felicidad, la personalidad y el interés por el bienestar del otro.

“The Color Run es fruto de una investigación de año, año y medio; nosotros queríamos desarrollar proyectos a nivel internacional, dirigidos a la comunidad; logramos participar en una licitación para Latinoamérica, con unas treinta compañías, y por la presentación, enfoque, visión y desarrollo de toda la estrategia logramos hacernos al evento, en una competencia con unos parámetros muy exigentes.

Me nutro de trabajos, bien sean personales, de mi equipo o fruto de ferias, eventos, show run, lanzamientos, etc.; te vas alimentando de cosas y vas viendo tendencias de lo que ocurre en el mundo.

Me parece que el deporte se maneja a nivel muy básico, pero el deporte es influencia, es poder para mover masas, para comunicar valores, para romper barreras, para penetrar sociedades, para lograr infinidad de cosas.

Me enamore del proyecto por lo que puede desarrollar; creo que hemos logrado una cosa muy bonita a nivel nacional y en otros muchos países, el año anterior obtuvimos el premio al evento del año, pero creo que apenas la gente va a comenzar a darse cuenta de lo que es The Color Run, no es sencillamente una carrera de los más felices del planeta, sino un evento netamente familiar.

El comienzo

“A los 18, 19 años busqué vender algo, después, a los 22, mi papá me ayudó a montar una panadería, me estaba yendo muy bien, la persona de confianza me traicionó y me dejó en la ruina; pero el peor fracaso no ha sido la panadería, en esta vida se sube y se baja, hay momentos muy críticos pero hay que seguir creyendo y permanecer; recibes consejos de toda índole como cierre eso, no va a funcionar, por ahí no es y hay que continuar, la historia está plagada de esos casos, a Walt Disney le negaron 65 veces un crédito financiero y el insistió, Tomás Alba Edison hizo más de mil ensayos para inventar la bombilla…

Me he visto, sin dinero, debiendo más de un millón de dólares y lo que hago es no pensar en la cifra; yo creo, desde mi desarrollo espiritual, que el problema es cuando se miran los números, claro que hay que verlos para administrar, pero no pueden ser un límite para desarrollar una idea; si estás convencido, las puertas se te van abriendo, hay que estar dispuesto a pasar tiempos difíciles; dice el Código del Campeón, de Dante Gebel, que cuando vas a emprender un proyecto muchos te van a decir que no es posible, cuando lo estás llevando a cabo, que no va a resultar, pero cuando está en ejecución, todos van a estar contigo.

Yo estudié economía con un enfoque muy internacional, en la Universidad Pontificia Bolivariana y, luego de varias experiencias a nivel profesional, me picó la vena de la empresa en el campo deportivo. Siempre había querido desarrollar ideas de consumo, había sido muy deportista, estudié algunas cosas en Argentina, empecé a investigar y me encontré con el deporte como producto, me devolví a Colombia y ya con un enfoque más internacional, comencé.  

Inicialmente prestamos los servicios a empresas de telecomunicaciones y de consumo masivo, todo enfocado en el deporte; diseñábamos estrategias, publicidad, material POP, eventos deportivos; luego hicimos el mundial sub 20, en Medellín, lo desarrollamos con la alcaldía. Ese es un ejemplo de una estrategia de ciudad, que puede aplicar tanto para el sector público como para el sector privado.

Comenzar es complicado; a veces cuando una persona piensa en una visión grande se encuentra con muchos obstáculos, uno de ellos es el financiero, otro puede ser el mental, o el desarrollo de un grupo de trabajo, legales o tributarios; no es fácil desarrollar un proyecto.

Es muy importante contar con el apoyo de la familia; es difícil salir de la zona de confort a la de incertidumbre, la decisión es muy complicada; es elegir un camino diferente para construir una visión; tuve que renunciar a dos compañías en ese tiempo y los primeros seis u ocho meses fueron muy enredados…”

Emprendimiento

“Yo creo que hay dos tipos de emprendedores, el que se enfoca en un negocio para sacar una rentabilidad máxima y desarrollar ganancias para sus proyectos, y el que tiene un propósito diferente, más allá de los recursos financieros, que siempre va a existir la necesidad de tenerlos, el de encontrar una alta gratificación en los sueños que se logran, el ver una idea plasmada en algo real, el simple hecho de dar un paso en cierto proyecto; me inclino por esta último tipo de emprendimiento, brinda mayor gratificación.

 Ser líder implica un gran peso; se tiene una exigencia muy grande para salir adelante: todo el mundo es un misterio: los grupos de trabajo, los países, las economías; usted no sabe qué va a pasar; caerse, levántese, la gente puede renunciar pero uno no puede, mantenerse es lo más difícil.

 La relación del éxito y el fracaso con el otro es complicada, es necesario tener los pies en la tierra, el éxito es muy relativo, el éxito de uno no es comparable con el de otro, mucha gente cree que eres exitoso pero nadie sabe la silla que te toca, no es comerle cuento a la gente ni cuando estás bien ni cuando estás mal; mientras uno sepa quién es, no se va a dejar subir o bajar por la gente.

La gente te suma en un momento y hay gente de la que te tienes que desprender, porque ya no te aporta en el campo personal o profesional, en tu ideal de vida.

El ser humano se debe proyectar paso a paso, fijarse propósitos, y cuando se encuentre a sí mismo, cuando encuentra para qué nació o que tarea le toca, todo es más fácil, si no sabe quién es, es muy difícil realizarse como persona.

En los grupos se debe hablar siempre de nosotros, porque hay una estructura, un equipo de trabajo, desde los diferentes ángulos de la empresa o del proyecto que se desarrolla.

Yo no tengo tanto espíritu de empresario, soy un desarrollador de ideas imposibles para volverlas viables; formatos, productos o negocios que se vuelvan tangibles, alternativas de consumo desde el punto de vista social; acabamos de terminar un canal en Estados Unidos para jóvenes basado en entretenimiento, en sueños, en felicidad.”

Espiritualidad

“La felicidad está en Dios; yo creo en Dios, no como una religión, yo creo tener una amistad con él, es mi amigo y eso es lo que realmente me llena, más que otras cosas

 La amistad con Dios surge en la juventud; yo creo que todos, en algún momento de su vida, tratamos de llenarnos de muchas cosas; yo me sentía muy vacío desde pequeño, desde joven, con lo que hacía, con lo que tenía, ya fueran mujeres, gustos, dinero; yo no encontraba un equilibrio en mi vida, y a raíz de una crisis, de una quiebra con un negocio pequeño, que en ese momento era de gran dimensión para mí, tomé la decisión, como cuando alguien va navegando y naufraga y su vida cambia a raíz de esa experiencia; me cambió la vida; yo decidí entablar una amistad con él, empecé a tener espacios o tiempos de conversación u oración, sin religiosidad, empecé a leer sobre Dios y comenzaron a suceder cosas, fuera de lo común, que te implican creer y estar ciento por ciento enamorado de Jesús.

 Veo a Dios como un papá; si te alejas de la religión y lees la Biblia, que es la constitución de un reino, entiendes las cosas de otra manera y ves a Jesús como hermano, amigo, rey y no solo como salvador, como nos lo vendieron en nuestra cultura.

 Soy muy libre, voy por la calle conversando con Dios, lo escucho y me pasan cosas, tengo experiencias de lo que la gente llama milagros.

 Me encantaría morirme, por la esperanza que tengo, pero no en este momento porque faltan muchas cosas por hacer, el día que llegue voy a morir con una sonrisa de oreja a oreja; yo creo que uno tiene que dejar herencia: un tipo de pensamiento, formas diferentes de hacer la cosas, valores, proyectos, sueños, caminos”.

 Don Ramón Ospina, el Insobornable

“Mi abuelo fue todo, esa persona que cualquier ser humano, en desarrollo de su niñez o de su juventud debió haber tenido, debió haber conocido; era esa persona influyente, fuerte y a la vez amorosa; me enseñó primero a ser persona, luego a no limitarme, a ir tras las cosas, tras los sueños, a tener buenas relaciones con el otro; tuvo una vida que fue un éxito de comienzo a fin, le decían el Insobornable, un hombre de principios y de carácter.”

 La vejez

“Viejito me veo en una isla que ya conozco, con una mujer que ya conozco, escribiendo tal vez, descansando.”