EN EL CIRCULO POLAR ARTICO

EN EL CIRCULO POLAR ARTICO

Eligio Palacio Roldán

Te levantas, en Rovaniemi, a las seis de la mañana sabiendo que aún quedan unas tres horas de oscuridad y al salir a la calle no queda otra opción que comparar con Ushuaia –  Argentina. La segunda tiene el sabor alegre de los latinos y la primera el de la navidad. Los pequeños arbustos están decorados con luces blancas y los de las afueras son lo más parecido a los que se utilizan en el resto del mundo, en la época de fin año.

El grupo de turistas se dirige a una granja donde les suministran ropas adecuadas para las bajas temperaturas y calzado antideslizante para la nieve. Pocas cosas brindan más alegría que recrearse con la nieve, sentirla, sumergirse en ella. Allí se conocen y disfrutan los renos y los perros husky con sendas carreras en trineos, arrastrados por ellos, en un espectáculo de alegría y belleza de la naturaleza cubierta de nieve, en grandes extensiones que parecieran lagos.

Se cruza luego el Círculo Polar Ártico para llegar a La Aldea de Papá Noel, un sitio con toda la decoración alusiva a este personaje de Navidad de una manera real, que corresponde a la idealizada en todo el mundo: Reales son los árboles, real es el color blanco grisáceo del entorno y real es la nieve que se acumula en montículos, en los vehículos,  la de los techos de las edificaciones, la del piso y la que cae sobre tu cuerpo en briznas mágicas y heladas. La música de fondo te ubica en la época más hermosa del año, en el resto del mundo, que aquí es eterna.

Como es de suponerse éste es un negocio más del capitalismo, y haces una larga fila para tomarte una fotografía con un Papá Noel similar al de los centros comerciales en Navidad,  por cuarenta dólares. Obviamente, quien escribe estas líneas, carente de ídolos, no acepta el gasto.

Es el momento de disfrutar una buena taza  de chocolate para combatir el inclemente frio y partir hacia el hotel. Esta noche nos sorprende la belleza de unos apartamentos al estilo iglú.

Es impactante la nieve pero sientes nostalgia de la multiplicidad de colores del trópico.

¿Por qué en Colombia no se ha se ha desarrollado la industria del cacao como en otras latitudes? Es más, ¿por qué está desapareciendo de nuestros desayunos?

Hay malas noticias: La fuerte nevada tal vez no permita disfrutar de la aurora boreal.

MADRID- HELSINKI-ROVANIEMI

MADRID- HELSINKI -ROVANIEMI

Eligio Palacio Roldán

A las seis de la mañana, muy noche todavía, en Madrid te encuentras un amable taxista que te habla del problema de Barcelona y manda a su comunidad al carajo, después de tratarlos de malagradecidos.

Unas cuatro horas de vuelo hasta Helsinki  y otra más hasta Rovaniemi, destino final para llegar a ver la anhelada aurora boreal, por encima de las nubes, te recuerda el viaje a Ushuaia –  Argentina: Un vuelo absolutamente sereno, abajo las nubes de algodón cual mar tranquilo y en el horizonte un sol dando los colores del atardecer. De repente, atraviesas la densa niebla y abajo la vegetación cubierta de nieve. Difícil aterrizaje y luego el calor de un aeropuerto con calefacción.

En Rovaniemi te sorprenden los árboles que maquillas en el trópico para navidad y un recibimiento que te acerca a la mejor época del año, así sea febrero.

TRAS LA AURORA BOREAL I

TRAS LA AURORA BOREAL I

Eligio Palacio Roldán

Después de mi visita al Desierto de Australia se quedó plantado en mi espíritu un sueño: Vivir la Aurora Boreal. Ya había comparado el calor infernal, la hermosura y el misterio de la cadena de montañas Kata Tjuta y del Uluru (Ver DE VIAJE POR EL DESIERTO AUSTRALIANO https://eligiopalacio.com/2015/11/27/5703/ y DE VIAJE POR EL DESIERTO AUSTRALIANO (PARTE II) https://eligiopalacio.com/2015/12/03/de-viaje-por-el-desierto-australiano-parte-ii/)  con la magia y la dulzura de Ushuaia en la  Patagonia Argentina (Ver SOÑAR Y NADA MAS USHUAIA http://wp.me/p2LJK4-SB – USHUAIA,  TIERRA DE LAS HADAS  http://wp.me/p2LJK4-SD) y me había decidido por el frío y la nieve como escenario de comunión con la vida, Dios y el universo.

Los planes trazaban las líneas hacia noviembre de 2017 pero el destino alcabalero las llevaría hasta febrero de 2018, recién cumplidos mis 55 años de edad. Fue relativamente fácil: Tomada la decisión todo se fue dando como por arte de la magia que espero encontrar en Finlandia.

Rápido fue el viaje a Bogotá y luego en un avión a Madrid, en un anochecer sin tiempo, comienzo a escribir estas líneas. He dormido más de tres horas, desde antes de decolar el avión. Despierto y se me antoja habitar una nave espacial donde cientos de personas están pegados a unas pantallas cual la serie de televisión del siglo pasado Viaje a las Estrellas, pero no analizan nada, no estudian nada, solo repiten lo que hacen en gran parte de su vida: ver televisión y esperar que el tiempo pase para llegar a su destino final. Me estremece esa espera por lo desconocido.

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Llego a Madrid a las 6:30 de la mañana en un frío día (menos un grado centígrado), que me llevará a redescubrir la hermosa capital de España: sus avenidas, sus árboles casi todos sin hojas por el invierno, el viento helado y sus mágicas construcciones esplendor de otra época que permanece en el imaginario, simbólico y real de los españoles y en los miles de turistas que lo visitan. Cada espacio tiene su historia, de tiempos idos, que se recuerda con orgullo y se cuenta con entusiasmo. Las construcciones se han modernizado para dar paso a la tecnología y a los nuevos seres que habitan la ciudad pero sin perder su esencia; sus calles son una especie de centro comercial inmenso, lleno de gentes que sonríen y disfrutan su presencia. Restaurantes y hoteles de todos los precios y la mejor calidad, (¡Qué delicia el chocolate espeso cual chocolatina derretida!…). A la vuelta de cada esquina aparece el arte, los teatros abundan al estilo Corrientes en Argentina. Da envidia ver a las gentes hablar por celular, en las calles, sin prevención alguna y los cajeros electrónicos al aire libre, a la vista de todo el mundo, sin el temor al atraco,  no en los encierros en que se localizan en nuestras ciudades.

Al contrario de lo que muchos dicen no encuentro discriminación. Tan solo sonrisas y ánimo de colaborar para encontrar uno que otro sitio turístico. Grato encontrar otros parques del río, quizás con mayor inversión pero no tan hermosos como los nuestros. (Ver PARQUES DEL RIO DEL SUEÑO AL ENSUEÑO https://eligiopalacio.com/2016/08/30/parques-del-rio-del-sueno-al-ensueno/)

Madrid, una ciudad 24 horas, segura, amable, cordial; con las gentes caminando y riendo por las calles, como Buenos Aires, como las ciudades Australianas que he visitado… ¿Cuándo nos encerramos en Medellín, en Colombia? ¿Fue el terror o el modo de ser traqueto que desprecia el arte, la cultura y lo antiguo? ¿Cuándo las autoridades recuperaran los centros de las ciudades de Colombia? ¿Cuándo los empresarios remodelarán y habitarán los antiguos edificios que dejaron abandonados?

ANTES DEL FIN

Decía un estupendo profesor de Prospectiva, de cuyo nombre no puedo acordarme, que el desarrollo urbano de Medellín se debe a los ricos que huyen con la llegada de los pobres, a sus predios. Decía, en su orden fueron: El Poblado, Estación Villa, Parque Berrío, Prado, Laureles, Poblado nuevamente y ahora Llano Grande. ¿Cuándo los ricos de Medellín aceptarán el reto de convivir con los pobres y no abandonaran la ciudad a merced de estos? Creo, es hora.

Después de dos días y sus noches intensas abandono Madrid, a las nueve de la mañana del domingo.