NADIE SABE NI EL DÍA NI LA HORA… TAMPOCO COMO REACCIONAR

NADIE SABE NI EL DÍA NI LA HORA… TAMPOCO COMO REACCIONAR

Eligio Palacio Roldán

“Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo…”  Mateo 24:36

Con contadas excepciones, como una amiga, que quise mucho e incluso preparó su funeral y seleccionó y pagó las flores para llevar a su sepelio, creo, nadie está preparado para el único evento seguro: La muerte. Mucho menos para uno fortuito.

Y es que predecir y controlar los efectos internos y externos de cualquier situación de impacto es imposible. La vida puede transcurrir de manera tranquila o quizás como por un tobogán y ni uno ni otro estado define el tiempo siguiente. Hay puntos de quiebre a partir de los cuales todo cambia, para siempre.

Los puntos de quiebre son marcados por situaciones desafortunadas: la muerte de un ser querido, una quiebra económica, una separación; en general, una pérdida. También por hechos  afortunados como un nóvel amor, un nuevo trabajo, un ascenso o hasta el ganarse la lotería; una ganancia. Y por decisiones internas como un “No más” que define el final a una relación tóxica, la renuncia al abuso, al sufrimiento o a un estilo de vida; otra pérdida o quizás otra ganancia.

Independientemente del tipo de evento, positivo o negativo, lo que marcará el futuro incierto, es la valentía con que se afronte el presente y las decisiones que se tomen a partir de ese momento.

He ahí el secreto: Afrontar inteligentemente el presente en un tiempo donde la exaltación no permite pensar con sangre fría. Todo es confusión y el dolor o la euforia alejan al humano de la ya, de por sí, viciada realidad.

Cuando se enfrenta una de estas situaciones se comprende lo efímero de la existencia y de las posiciones o situaciones en la misma. Lo que ayer fue, ya no lo es ni será.

Y se quedan en el imaginario disculpas por ofrecer, cariño para dar, momentos para compartir y un nostálgico “si yo hubiese…”

La invitación entonces es a vivir el presente, a no dejar para después, a actuar. De todas maneras,  siempre, hay que tener una reserva sicológica, ética, espiritual y económica para ese futuro incierto que quizás nunca llegue.

ANTES DEL FIN

Según la publicación Libre Mercado (https://www.libertaddigital.com/economia/2019-12-22/ruina-loteria-sorteo-navidad-gordo-decimos-1276649787/), el setenta por ciento de los ganadores de lotería se gasta el premio en cinco años. Es decir, no saben administrar su premio y pronto regresan a un estado mucho peor que el inicial: nuevos pobres.

El fracaso de la nueva versión de “Amar y Vivir” es la prueba que el público prefiere las telenovelas de autor a las industriales. Pareciera ser que, como en las demás artes, la televisión tampoco permite la producción en serie.

QUE TIEMPO TAN FELIZ…

QUE TIEMPO TAN FELIZ…

Eligio Palacio Roldán

Presentación1

Hay dos cosas en la vida, que ya he comentado, debí dejar en el recuerdo de los años de infancia o quizás en el imaginario,  no lo hice, y fueron, luego, sendas frustraciones.  La primera el Zoológico Santafé de Medellín que de tenerlo en la memoria como algo maravilloso lo encontré, ya adulto, convertido en un desagradable, melancólico  y maloliente cautiverio de animales desolados. La segunda, Moresco el Mejor Refresco, cuya memoria gustativa hacía referencia a un maravilloso refresco hecho en casa a partir de un concentrado y que de adulto degusté como un sabor desagradable.

Los dos temas vienen a cuento por el desgano a un encuentro con mis compañeros de colegio, 38 años después de haber egresado. De ellos y de esa época guardo las más hermosas imágenes pero, ¿Cuántas y cuáles corresponden a la realidad? ¿Confrontarlas con la visión actual será afortunado? ¿Tendrá sentido una resignificación del pasado a partir de una especie de flashback con seres ahora diferentes, maduros mentalmente y envejecidos físicamente? ¿Será una especie de balance o juicio público?

El tiempo del colegio es sin duda el mejor de la existencia, “soñando nos pasamos todo el tiempo qué grandes cosas íbamos a hacer” y, pasado el tiempo, algunas se lograron, otras se aterrizaron a una realidad muy diferente y las demás quedaron como eso: solo sueños.

“Seguros de triunfar, tan llenos de inquietud, qué fácil fue tener felicidad”. ¿Quién siendo  joven no soñó con triunfar en una especie de rito mágico: quizás encontrar un tesoro, un hada madrina o ganar un premio o una lotería? ¿Quién no hizo planes entre lo imaginario y lo simbólico? ¿Quién no pasó horas y horas construyendo castillos en el aire?

“Nuestros sueños pronto se esfumaron, la vida nos daría su lección. Si yo te viera por nuestros lugares, muy triste te diría esta canción. Que tiempo tan feliz…”. Y si, la vida no  solo son sueños, da lecciones a diario, lecciones que permiten aterrizar en la realidad aunque estar allí parece ser imposible y el hombre a cada instante trata de construir nuevos sueños a partir del deseo.

Encontrarse con las gentes del ayer puede ser gratificante e enriquecedor como experiencia de vida. Pero lo es más construir relaciones duraderas, con el tiempo, sin forzar las cosas y menos atarlas al pasado. El pasado, pasó.

ANTES DEL FIN

Todo indica que lo que me sucedió con el Zoológico Santafé y Moresco ocurrirá ahora con la telenovela Amar y Vivir de Caracol Televisión.  Muy bien producida pero a los libretos, actores y puesta en escena les falta credibilidad. Amar y Vivir de los 80 era otra cosa. Mucho mejor.

Puede leer La historia del «Those Were The Days» / ‘Que Tiempo Tan Féliz’ https://www.cancionesdelayer.com/index.php?threads/la-historia-del-those-were-the-days-que-tiempo-tan-feliz.71901/

Puede ver https://youtu.be/zH8IxHT8_Qc

 

EL FINAL DE LAS TELENOVELAS

EL FINAL DE LAS TELENOVELAS

Eligio Palacio Roldán

Siempre he pensado y he dicho que la radio renunció a las radionovelas por miedo a la televisión y no porque el género no pudiera ofrecer mucho más, a su cautiva audiencia. Primero lo hizo Caracol a finales de la década del 70. Luego, imitando como siempre, lo hizo RCN y Todelar las dejó languidecer cuando la cadena se vino a menos. Es como si las novelas escritas hubiesen sucumbido a la misma radio, a la televisión o al cine.

Pues bien, lo que pasó con la radionovela está sucediendo con la telenovela en Colombia. La están enterrando por su industrialización y por miedo a las nuevas propuestas en internet y/o a Netflix.

La telenovela y la televisión llegó a mi vida en 1969 con Candó, de Bernardo Romero Pereiro y las actuaciones de Alcira Rodríguez, Yudy Henríquez y Julio Cesar Luna, entre otros. Una hermana había llegado de estudiar en Medellín y no quería perderse su final. A eso de las 9 de la noche fuimos hasta cerca del pueblo para ver la telenovela, creo que en el final había un incendio que me conmovió. Luego ese incendio se hizo realidad (Ver CENIZAS https://eligiopalacio.com/2013/03/08/cenizas-2/)

Después llegó Simplemente María, la telenovela más exitosa en la historia de la Televisión peruana, con Saby Kamalich,  y una fijación infantil por el momento en que en la historia transcurrieron los años en un sinfín de nostalgia.

En las década del setenta la televisión colombiana fue conquistada por su similar de Venezuela de la mano de la escritora Delia Fiallo y de los actores Lupita Ferrer y José Bardina (Esmeralda, María Teresa, etc.). En la televisión nacional Una Vida para Amarte, Destino la Ciudad, La Ciudad Grita, La María y tantas otras.

Después se tuvo el privilegio de ver en las pantallas La Mala Hora de García Márquez y otras obras de la narrativa latinoamericana como Gracias por El Fuego y La Tía Julia y El Escribidor. Llegaron a nuestra televisión grandes escritores del género como Julio Jimenez (La Abuela, El Caballero de Rauzán, Los Cuervos, El Hijo de Ruth y muchas más) y Marta Bossio de Martínez (La Mala Hierba, Gallito Ramírez, Pero Sigo Siendo El Rey, La Casa de las dos Palmas) y después Fernado Gaitán (Yo soy Betty la Fea, Café y muchas más) y Mónica Agudelo (Señora Isabel, Hombres, La Hija del Mariachi, entre otras). Otros autores importantes como los Mauricios Navas y Miranda, Adriana Suárez y otros más que se me escapan han hecho las delicias de los televidentes colombianos.

Todo lo expuesto y los éxitos alcanzados tienen un factor en común: han sido obras de autor, obras que cuentan historias novedosas y creíbles a pesar de la fantasía propia del género.

En desarrollo de esa misma televisión surgió, también, la telenovela industrial. Este género ha visto su esplendor de la mano de dos libretistas: Dago Gracia y Luis Felipe Salamanca. ¿Qué obra memorable han tenido?, bueno una y solo de Garcia: La Saga, Negocio de Familia. El resto, una mezcla de Sábados Felices y de historias que de lejos se ven fabricadas. Historias que tratan de encontrar su nicho, que tratan de gustar. Muy light.

Y la telenovela industrial no es mala per se. Lo malo es que todas sean de ese género. A la telenovela le pasó lo que a los almuerzos de los restaurantes industriales: No tienen sabor. Y obvio, cansaron a los televidentes que se fueron a buscar otras posibilidades de entretenimiento.

Caracol y RCN tratando de ganar audiencia creyeron que la solución eran las miniseries. Parecen ignorar que son géneros diferentes y que una miniserie no es para ver, en capítulos diarios, como una telenovela y que siendo semanales ya habían sido exitosas en Colombia (El Cuento del Domingo, Teatro Popular Caracol, Señora Isabel, Amar y Vivir, etc).

Obviamente, la solución no está en producir miniseries al estilo telenovela. No, la solución al problema de audiencia de la televisión colombiana está en volver a las novelas de autor y abandonar las industriales.

La demostración a esta teoría está en el éxito de las novelas turcas en Colombia y en el mundo: Las Mil y Una Noches, Fatmagül, Sila, Esposa joven.

ANTES DEL FIN

Dicen que Fernando Gaitán escribirá una nueva telenovela: La estamos esperando.

EL VIAJERO https://eligiopalacio.com/el-viajero/ y sus VIDEOS https://eligiopalacio.com/videos/ son restos de la vida, de las radionovelas y las telenovelas que eh visto.

 

LA VENDEDORA DE FRUSTRANTES NOSTALGIAS, DE UN PAÍS DEL TERCER MUNDO

Lady Tabares
LA VENDEDORA DE FRUSTRANTES NOSTALGIAS, DE UN PAÍS DEL TERCER  MUNDO
Eligio Palacio Roldán

Desde hace muchos años un programa, en el horario de las diez de la noche, no ocupaba el primer lugar en sintonía entre todas las producciones de la televisión colombiana. La historia de Lady Tabares lo consiguió gracias a ser, desde ya, un clásico de nuestra porno-miseria, dirán algunos; en mi concepto por reflejar, como ninguna, nuestra triste realidad social, económica y cultural, una realidad propia de un país del tercer mundo.

La historia de Lady Tabares recupera para los televidentes la tensión dolorosa de producciones como “Amar y Vivir” y “Cuando Quiero Llorar no Lloro”, de las épocas grandes de nuestra televisión. En la novela, volvemos a sentir la desesperanza de quienes derrotó la vida, de quienes solo luchan por sobrevivir, de quienes tienen que acudir a delinquir para comer. De las pequeñas grandes miserias de las barriadas de nuestras ciudades, de las comunas de Medellín.

Lady es la historia de millones de colombianos sin futuro. Bueno sin presente, también. Con un pasado cargado de miseria, de abandono, de rechazo. Es la historia de quienes sus sueños solo alcanzan para un plato de fríjoles y quizás un resto de chicharrón, de los que aguantan hambre, de los que se ocultan con vergüenza. (LA VISITA DEL PRETENDIENTE http://wp.me/p2LJK4-It), de los seres del MEDELLIN  IN SOSTENIBLE  (http://wp.me/p2LJK4-ME).

La novela tiene, también, una carga de nostalgia por nuestros propios imposibles: ¿Quién no tuvo que renunciar a una mejor educación, a vivir en una mejor casa, en un mejor barrio,  a superar sus limitaciones, a salir de la pobreza real o sicológica, a algún amor?

¿A quién no ha acompañado la tragedia de un familiar que frustró su existencia y/o la de su familia por tratar de salir de la pobreza de la mano de la delincuencia, del narcotráfico? ¿Quién no tiene en su historia familiar un abandono, una víctima del alcohol o la droga, una cárcel, una doble vida?

Y eso, todo eso, es la historia de Lady, una historia tan nuestra, tan bien representada, tan bien actuada,  tan bien musicalizada, con ese desgarre de tango, que conmueve las más íntimas fibras del alma, de cualquier colombiano que esté sintonizado con su país real, un país subdesarrollado, un país muy distante del de LOS GOBIERNOS DE LOS FALSOS POSITIVOS http://wp.me/p2LJK4-AH.

Que se proyecta una mala imagen del país, obvio. Pero, ¿hasta cuando nuestra “sociedad”, nuestra clase dirigente, nuestros políticos podrán dar la espalda a esta cruel realidad? Y ¿para qué hacerle frente?, es mejor para muchos tener miles de Ladys, de Alex, de Didier, de Yuranis, de Fátimas que sostengan nuestra “democracia”  por un plato de comida, en los días anteriores a las elecciones.

Y mientras tanto, esa sociedad llena de lujo, de belleza, de dinero presente solo en las telenovelas o en las revistas que lee Yurani, será solo alcanzable, para la mayoría de los colombianos a través del narcotráfico.

Además del valor de visualizar una realidad que queremos ocultar, como trató de ocultar don Pacho a su hija Lady, la novela tiene unos excelentes libretos, una muy buena puesta en escena y unas actuaciones memorables. Además, claro, de la música que ya mencionamos que contiene una gran carga emocional dentro de la trama.

Muy bien por RCN Televisión por recuperar la historia no contada de Colombia y los colombianos.

ANTES DEL FIN

Hace muchos años, más de veinte, en la puerta del restaurante donde almorzaba, unos niños hacían fila para pedir a los comensales los restos de comida, especialmente arroz. Conmovido me sentí, un día.  Traté de entender el dolor de la carencia extrema y una compañera me dijo: No les tengas lástima, ellos tienen su propia, vida y, quizás, su mayor ilusión sea venir acá, por las sobras de tu comida. Es la vida, simplemente la vida, en esta Colombia que tenemos de patria. Ahora, todo sigue igual que ayer, solo que las puertas de ese restaurante la ocupan otros niños, tal vez, hijos de los de hace tanto tiempo.