EL TRIANGULO

EL TRIANGULO

Eligio Palacio Roldán

Lo tenía en su memoria. También  escrito en las pocas líneas de su diario inconcluso. Bueno, sin iniciar se diría. Fue un sueño…

Era una noche oscura y fría. Llovía. El taxi lo dejó en el amplio parque, con la iglesia al fondo. Era quizás el parque más grande de la ciudad. De muchas ciudades.

Corrió hacia un andén para protegerse de la inclemente lluvia. La calle estaba oscura. Tuvo miedo. Miró en todas las direcciones y solo sombras. “Sombras nada más”.

Camino lentamente, pegado a la pared, por la calle diagonal, como una sombra más, hasta que llegó al vértice del triángulo. Una intensa luz envolvió su trémulo cuerpo, se cubrió la cabeza, con las manos, tratando de protegerse de la corriente eléctrica del rayo que no llegaba, que no llegó.

Poco a poco fue girando su cuerpo y se encontró con la luz intensa de la salsamentaria que abría su puerta, en el propio vértice del triángulo. Un hombre, de mediana estatura, emergió tras el mostrador.

  • ¿Que busca señor?, interrogó.
  • Busco un salón donde hay una fiesta, respondió sin lograr calmar su ansiedad

El hombre saltó hacia un costado de la salsamentaría y abrió una puerta que daba paso a una oscuridad profunda.

  • Cruce la calle le dijo, es al frente.

En ese instante, recordó el sueño descrito en su diario. El terror le recorría el cuerpo desde la punta de su cabeza hasta los dedos de los pies. Es la puerta hacia la muerte, pensó.

Y luego, desapareció en medio de la oscuridad.

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FILTRACIONES

FILTRACIONES

Eligio Palacio Roldán

Las filtraciones son más el morbo que despiertan que la información que difunden.

Hace algunos meses se presentó una filtración de agua en mi apartamento, hacia el parqueadero del edificio que habito. A eso de las diez de la mañana me llamaron de urgencia de la administración. Estaban alarmados, esa filtración podría causar mucho daño si no se detenía; para ello, había que determinar con prontitud recorrido y, con un seguimiento, su origen.

En dos de sus acepciones, la Real Academia de la Lengua Española define la palabra filtrar como “Dicho de un líquido: Penetrar a través de un cuerpo sólido” y como “Divulgar indebidamente información secreta o confidencial”. En uno u otro caso, los daños son impredecibles.

Desde hace mucho tiempo las filtraciones, los antiguos chismes, se convirtieron en la agenda principal de los medios de comunicación; tanto que casi todos han creado secciones con este tipo de contenidos, contenidos que informan y desinforman según el propósito de la fuente y/o el periodista. Entonces, se ha creado una relación simbiótica entre medios y “fuentes” dañina para la sociedad.

Puede leer LAS VIEJAS CHISMOSAS SE APODERAN DE LA POLITICA Y LAS REDES SOCIALES https://eligiopalacio.com/2018/07/12/las-viejas-chismosas-se-apoderan-de-la-politica-y-las-redes-sociales/

Las filtraciones son más el morbo que despiertan que la información que difunden. En ellas es común el uso del condicional compuesto del indicativo para enumerar suposiciones sobre hechos pasados, que generan en la audiencia la sensación de que las hipótesis son ciertas.

En ese tipo de “informaciones” son comunes, entonces, expresiones como sería, podría, habría y se relacionan generalmente con investigaciones en curso o que incluso apenas están por comenzar.

El ejemplo más reciente fue la información “extraordinaria” sobre el expresidente Alvaro Uribe Vélez divulgada, el pasado domingo, 22 de julio, en Noticias Uno (Ver https://canal1.com.co/emision/noticias-uno-22-julio-2018/), al inicio de la emisión del noticiero.

Y bueno, toca estar de acuerdo con el expresidente en el sentido de que las filtraciones de las investigaciones no son convenientes: la de la suya y las de las miles de ciudadanos, a cargo de las autoridades en Colombia, todos los días. Investigaciones que ponen en entredicho al investigado y en dolorosas situaciones a sus familias para que, muchas veces, al final, resulten inocentes. Y si no lo son, generan otras “muertes” de seres inocentes.

Puede ver LAS MÚLTIPLES MUERTES DE UN CRIMEN https://eligiopalacio.com/2017/05/31/las-multiples-muertes-de-un-crimen/

La rama judicial del poder público es muy proclive a las filtraciones, en Colombia, generando una justicia espectáculo o de “falsos positivos” que la desacredita y, poco a poco, va desestabilizando la misma sociedad que trata de controlar. Igual proceder se ha ido generando entre algunos entes administrativos. Grave sería, por ejemplo, que la Dian revelara las investigaciones que cursa contra empresas y empresarios. Además, “en este país, no se le niega una investigación a nadie”.

En las filtraciones, en muchas oportunidades, el periodista hace de idiota útil para la fuente que difunde “la información” con propósitos utilitaristas y mezquinos. En otras ocasiones, es el periodista el que utiliza, descaradamente, a su fuente.

Una organización seria, un estado serio, debería hacer lo posible para desenmascarar estas fuentes y aplicarles las sanciones que ameriten su falta de ética y cuidado de la información confidencial, a su cargo. Un medio serio, no debería tomar como información las filtraciones de los entes de control.

ANTES DEL FIN

Si de filtraciones desafortunadas hablamos, las peores, son las de hechos de sangre que  se ven en el diario Q´hubo y en algunos noticieros de televisión que hacen dudar si se está viendo la televisión colombiana o la peruana.

CONGRESO – EN OTRO PAÍS…

EN OTRO PAÍS…

Eligio Palacio Roldán

Y tendremos otros cuatro años de lo de siempre: corrupción, disputas por el poder, intrigas, bajezas,  leyes acomodadas a los intereses de quienes tienen la capacidad de “persuadir al Congreso” y olvido, maquillado, para el resto de colombianos, por la publicidad oficial.

Después de una tensa campaña electoral, marcada por la confrontación de ideas, la altura de los debates y el respeto por el contrario, tomaron posesión de sus cargos como Congresistas cerca de 300 ciudadanos, orgullo de los pueblos que representan.

La ciudadanía esperó ansiosa la transmisión en directo por televisión que obtuvo el rating más alto del año, superando las trasmisiones de los partidos de fútbol de la selección Colombia y, obvio, el de las telenovelas y reality show de moda.

Para dar inició a la ceremonia, el Senador, que tomó juramento a los Congresistas, en un emotivo discurso manifestó: “Constituye para mí un honor instalar este nuevo Congreso, aprovecho esta oportunidad y creo que es el momento apropiado para felicitar a todas y todos, por haber logrado obtener este triunfo, en medio de la justa contienda electoral, materializando el mandato glorioso de la democracia, que se traduce de conformidad con la ley en personas que deben actuar acorde a la justicia, y buscando siempre el bien común.

“El Congreso de la República hace propicia esta instalación para rendirle un espontáneo tributo de reconocimiento y admiración, por la magna labor desarrollada como primer mandatario de los colombianos  durante estos dos cuatrienios, que reflejan lo que el hombre es capaz de realizar cuando su labor está inspirada en profundas convicciones, en la voluntad de progresar y proyectarse continuamente, para mostrar un cúmulo de realizaciones en beneficio de la sociedad colombiana”.*

Aunque estas palabras pronunciadas por el senador Javier Cáceres Leal, el 20 de julio de 2010, fueron “reales”, ellas y los párrafos iniciales de este escrito corresponden a la situación de un país ideal, muy alejado de lo que es Colombia, como dirían en el programa La Luciérnaga, de Caracol, de “otro país”, que jamás será el nuestro.

Hoy, los colombianos escucharemos palabras similares, palabras conmovedoras, llenas de lugares comunes, de compromisos con Colombia y los colombianos que tratan de disfrazar las intrigas y las componendas para sacar la “mejor tajada” o la mayor cantidad de “mermelada” para cada uno de los congresistas de la coalición y de la oposición; porque  ellos juegan a lo mismo.

Y tendremos otros cuatro años de lo de siempre: corrupción, disputas por el poder, intrigas, bajezas,  leyes acomodadas a los intereses de quienes tienen la capacidad de “persuadir al Congreso” y olvido, maquillado, para el resto de colombianos, por la publicidad oficial.

En cuatro años, otra vez, asustados correremos a votar por los mismos, porque si en Colombia estamos mal, lo están mucho peor en Venezuela y en Nicaragua, donde el pueblo le dio la oportunidad a ciudadanos con ideas diferentes para hacer lo mismo o aún cosas mucho peores, porque la ambición por el dinero y el poder acaban con cualquier posibilidad de solidaridad. No en vano los seres humanos también somos animales y nos regimos como ellos por aquello de que “El pez grande se come al pez chico”.

Qué bueno sería que en unos años lo dicho en estas notas fuera desvirtuado por la realidad y que el Congreso, que inicia hoy labores, cumpliera las palabras que con alborozo pronunciarán en unas horas.

ANTES DEL FIN

Por razones de trabajo tengo acceso a casos de sucesiones… Qué perversos somos los seres humanos: cuánta ambición, cuánto desprecio por la familia, cuánta doble moral se lee en esas páginas…

Y a los congresistas le pedimos que sean otra cosa. Difícil, es el ser humano, solo el ser humano.

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