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2018 FELIZ

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A MERCED DEL MONOPOLIO DE EPM

El 05 de diciembre de 2017, dos meses y diez días después de la solicitud,  pude acceder al servicio de energía que suministra el monopolio de las Empresas Públicas de Medellín. Luego de publicado este artículo recibí una llamada de un funcionario de la entidad ofreciendo disculpas. Dicen algunos conocidos que yo fui un afortunado,  que normalmente el proceso es mucho más lento.

eligio palacio

A MERCED DEL MONOPOLIO DE EPM

Eligio Palacio Roldán

Siempre había leído y escuchado que la vida diaria de las sociedades se hace muy compleja cuando en ella habitan los monopolios, pero nunca me sentí afectado. En Colombia existe el monopolio de las armas pero nunca quise una, el de la cerveza pero no la consumo, también existían los de  licor y cigarrillo y me sucedía lo mismo. Solo ahora vengo a sentir en carne propia lo que significa acudir a un monopolio o al estado o a ambos.

Después de un engorroso trámite de un crédito para construcción, me embarqué en un pequeño proyecto agroindustrial. Todo marchó bien hasta que faltando más de un mes para concluir las obras solicité el servicio de energía eléctrica a las Empresas Públicas de Medellín, la empresa orgullo de los antioqueños. La solicitud se entregó, el 25 de septiembre, en la oficina de…

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GUERRA

GUERRA

Eligio Palacio Roldán

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El viajero recorre la calle real. En este espacio cuántos encuentros y desencuentros se dieron, cuantas batallas se libraron, cuantos pactos se sellaron: Amor, odio y sangre recorrieron la calle, desde la iglesia hasta el río y desde el río hasta la iglesia, por cientos de años.

Muchos hombres y mujeres deambularon masticando su soledad, su desesperanza, su propia guerra.

Un día, una gran mujer, dejó tendidos en el piso a cuatro hombres que querían matar a su hermano. Les estrelló una y otra vez un taburete de madera en sus cabezas, hasta que en sus manos quedaron solo astillas. Su hermano le miraba entre sorprendido y orgulloso, las gentes le silbaban y aplaudían…

Detiene su camino y observa cada uno de los arabescos de la puerta y las ventanas de esta casa. Recuerda los días de la infancia cuando en los libros de don Gabriel estudiaba las guerras de Colombia: Guerra entre Centralistas y Federalistas (1812-1815), Guerra de los Supremos (1839-1841), Guerra civil de 1851, Guerra civil de 1854, Guerra civil de 1860-1862, Guerra civil de 1876-1877, Guerra civil de 1884-1885, Guerra civil de 1895,Guerra de los Mil Días (1899-1902)

Su padre había desaparecido en la Guerra de los Mil Días. Una imagen le trae el rostro de su madre a la memoria:

  • Tu papá está escondido en las cuevas de la Piedra. Odia las armas. No es capaz de matar a nadie, decía.

Nunca regresó.

El viajero ingresa a la casa y descubre en su interior una Biblioteca. El sol de medio día invade todos los espacios;  las margaritas amarillas del jardín y algunos lectores parecen rendirse ante la modorra del medio día. Observa algunas páginas, enmarcadas y protegidas con vidrios, de un periódico venido a menos, como todos los periódicos de esta época. Lee:

24 de marzo de 1916.

“A través de la prensa

El Diario nacional

Algunos escritores han mirado con recelo los crecientes armamentos  de Venezuela: Pero esta  decisión perfectamente legítima, no puede indicar que haya de ser contra Colombia…”

21 de enero de 1962

“Nosotros hacemos hoy una política grande, por encima de los hombres. Nosotros no podemos salir a decir: quiero la paz, quiero el progreso, quiero la tranquilidad, mientras profesemos sinceramente los postulados que van sacando del caos al país”

24 de mayo de 1982

“Galán no solo reafirmó su voluntad de triunfo, sino  que hizo un nuevo ataque a sus contendores, Alfonso López Michelsen  y Belisario Betancur, y al presidente Julio Cesar Turbay Ayala.

Insistió en que los tres son responsables del fracaso  de las gestiones de paz que adelantó el ex Presidente Carlos Lleras Restrepo…”

28 de septiembre de 2001

“Anoche, el presidente Pastrana destacó el trabajo de los Notables y dijo que quedan sobre la mesa un conjunto de recomendaciones que abren nuevas posibilidades al proceso de paz.   Advirtió, sin embargo, que el camino por recorrer no es corto.”

04 de septiembre de 2012

“A raíz del anuncio hecho por el Presidente Santos de darle una nueva oportunidad a un eventual proceso de paz, se han empezado a escuchar diversas opiniones que van desde un moderado optimismo hasta el más recalcitrante pesimismo.”

El viajero palidece, las culpas lo atormentan. El no ha hecho nada por acabar esta guerra infinita; es más, ha participado de ella con su apatía. Con su ausencia.

Las risas de los estudiantes que se dirigen al colegio lo traen al presente, de donde escapa nuevamente.

EL REGRESO

EL REGRESO

Eligio Palacio Roldán

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El viajero extiende sus extremidades tratando de ahuyentar un sueño que lo venció por muchos años. El frío de la madrugada le hace chasquear los dientes, trata de ver, en medio de la neblina, unas ratas que parecen juguetear a su lado. Al frente, abajo de la colina, un resplandor inmenso atrae su atención: 10, 20, 40, 80, ¿cuántos años hace que no visita el pueblo?. No lo recuerda.

Camina lentamente por el antiguo callejón que lo lleva a la plaza, el rio se  le antoja un riachuelo comparado con aquella imagen del  recuerdo. A su memoria llega la noche en que doña Gabriela arroja, a las frías aguas, el feto que le hizo expulsar  a su hija Carmen.

Unos minutos más tarde se encuentra en una plaza atestada de gente. No recuerda un hecho similar, quizás cuando capturaron a Jesús luego de degollar a Luciana. En ese entonces las gentes estaban indignadas; ahora parecían eufóricas.

Mira a su alrededor y lo único que lo ubica, en el pueblo de sus recuerdos, es la iglesia. Las demás construcciones le parecen un apilonamiento de cajas de cartón iluminadas; ya no podía observar los sauces que custodiaban el pueblo y mucho menos los pinos de las colinas cercanas, tampoco el cementerio. Un inmenso kiosko ocupaba la cuarta parte de la plaza y al frente de la iglesia, en una tarima de color amarillo, un artista interpretaba una melodía…

“Siempre que hago el intento de olvidarte
oye tirana no lo puedo lograr
siento los mismos deseos de besarte
oye tirana tu me vas a matar
habiendo tantas mujeres en el mundo
y yo solo contigo me tenía que encontrar”

Unos jinetes, en unos caballos que le parecieron gigantes,  repetían la canción mientras disparaban al aire; en las escalas de la iglesia, los amantes vivían una noche de amor desconociendo la multitud a su alrededor; en el pavimento miles de  botellas, en medio de la basura y los restos de comida, indicaban un consumo de licor desaforado; unos jóvenes aspiraban un polvo blanco que le pareció harina de trigo… No entendía lo que sucedía.

En una esquina algunos hombres ofertaban por las prendas de una dama: un millón por el sostén gritaba uno, dos millones por las tangas gritaba el otro. La mujer mostraba un cuerpo sensual, en unas dimensiones que nunca imaginó.

Mira los hombres y mujeres a su alrededor y le parecen seres distintos, quizás más hermosos, más luminosos. No entiende como sus cuerpos, casi desnudos, resisten las bajas temperaturas de la madrugada, tampoco entiende muy bien su lenguaje y el comercio a su alrededor. Trata de acercarse. Una joven de unos 16 años lo observa y grita aterrorizada. “Se prendió”, dicen sonriendo sus acompañantes.

El viajero camina un poco acelerado hasta un café de la calle real; allí observa a Rosario y Anabel, dos mujeres que dedicaron su existencia a ver pasar, frente a sus ojos cansados, la vida de las gentes. Les escucha:

  • Una nueva realidad vive el pueblo, una realidad en la que desapareció la cultura campesina para dar paso a la cultura traqueta, dice Rosario.
  • Todo comenzó por allá en los años 80, afirma Anabel
  • Si el narcotráfico nos transformó, es la herencia de Pablo, complementa Rosario.
  • El dinero nos cambió para siempre, concluye Anabel

Las miradas de las mujeres se pierden tras un hombre, que ensangrentado, llevan en hombros hacia el hospital.

El viajero continúa su camino. Pronto amanecerá.

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