NO MáS URIBE

NO MÁS URIBE

Eligio Palacio Roldán

La mejor manera de tranquilizar el espíritu y eludir la responsabilidad frente a los problemas que implican el devenir de la existencia es encontrar un culpable. A esta estrategia escapista acuden la mayoría de seres humanos: se culpa a la suerte, al destino, a Dios, al gobierno o a seres más de carne y hueso como los padres que no proporcionaron las herramientas para salir adelante, como si éstas no fueran una construcción propia.

Hace algunos años, cuando yo era uno de los pocos colombianos que se atrevía a criticar a Uribe por, lo que he considerado su mayor error, no cambiar las costumbres políticas de este país, pudiendo hacerlo, una amiga me invitó a su casa en un hermoso pueblo de una zona alejada del país. Minutos antes de conocer a su familia, me advirtió:

“Mira, sé que no quieres a Uribe y lo respeto, pero por favor no hables mal de él frente a mi familia que ellos lo adoran…”

Prevenido, pero en silencio, escuché a la familia de mi amiga: hablaban de lo duro que fue el secuestro para ellos, del dinero que entregaron a los delincuentes de las Farc para conservar sus vidas, de sus propiedades y negocios abandonados a la fuerza, del terror que se apoderó de los habitantes de la zona y de cómo había llegado el gobierno de Álvaro Uribe a liberarlos de la opresión de la guerrilla. Fueron tan emocionantes y crudos los relatos que tuve que silenciar mis palabras ahora no por recomendación de mi amiga, sino porque me había quedado sin argumentos frente a mi rechazo por el expresidente.  Uribe se había convertido en el papá protector no solo de esa familia si no de miles de personas en iguales circunstancias.

Puede leer:  COLOMBIA HUERFANA https://eligiopalacio.com/2013/02/28/colombia-huerfana/

Pues bien, ahora, todo ha cambiado y Uribe pasó de padre amado a culpable de todas nuestras desdichas: la violencia, la corrupción, la delincuencia, la crisis económica, la reforma tributaria, la de la salud. Todo, todo lo malo que pueda suceder el país es culpa del expresidente.  Su poder llega a tal punto que su derrota, encarcelamiento o muerte sería la solución a todos los problemas que nos afectan. Hay un odio y una desinformación en una juventud, que desconoce la historia, que asustan. Obvio que Uribe no es un santo como creen sus seguidores, pero tampoco el hombre perverso que quieren hacer ver y no debe ser el fetiche que sirva de pretexto para eludir las propias responsabilidades frente a la vida y frente al país.

No, no joda. Nada se gana como individuo y menos como sociedad si no se tiene el valor civil de aceptar los problemas que nos perturban. Ya es hora de afrontar la problemática del país sin el papel protector o destructor de Uribe. ¡Basta ya! No más Uribe.

ANTES DEL FIN

Siguen las protestas, los bloqueos y el daño para el país. Sigue triunfando la cultura del odio, el resentimiento y la desinformación. Y en medio una juventud atrapada en su sin salida.

Café con Aroma de Mujer, de RCN, se ve bonita pero poco real. Sus personajes muy estereotipados y su protagonista, William Levy, pésimo actor. Tal vez es la falta de costumbre o la nostalgia por Margarita Rosa de Francisco. Creo le está pasando los mismo que a Amar y Vivir de Caracol.

SANTOS Y SAMPER – SANSAM

SANTOS Y SAMPER – SANSAM

Eligio Palacio Roldán

Golden Sansam es una hierba que “…crece cerca de objetos, generalmente paredes o ruinas, o árboles grandes.”

Santos y Samper, además de ser expresidentes de Colombia, tienen muchas cosas en común: descendientes de familias aristocráticas, nacieron en Bogotá pocos años después de la muerte de Gaitán, bajo el signo Leo, en la década del 50 (1951 el primero, 1950 el segundo) economistas de profesión y con el dinero suficiente para tener una vida cómoda tuvieron siempre una cercanía con la izquierda colombiana, posiblemente por la influencia de sus hermanos, dos poderosos periodistas, críticos de los gobiernos de turno (Enrique Santos y Daniel Samper). Y quizás por ello o por la mermelada que esparcieron desde Palacio, tuvieron y tienen a la gran prensa colombiana a sus pies.

De Santos siempre se conoció su cercanía con las Farc, incluso organizó un complot con ellas y con los paramilitares para tratar de derrocar a Samper en su mandato, por allá en el año 1997. La memoria es corta y acomodada, en este país, en ese entonces pareciera no era malo aliarse con unos u otros. Tampoco lo es ahora, cuando el enemigo de la dictadura venezolana, en los tiempos de Uribe Vélez, guarda un silencio cómplice por las “ayudas” de Maduro a su Nobel de Paz y, obvio, a sus amigos de siempre los guerrilleros de las Farc. Lo mismo sucede con Samper que incluso tuvo la desfachatez de ser el Secretario General de Unasur, organización desde la cual apoyó descaradamente a Maduro y colateralmente a las guerrillas colombianas asentadas en el vecino país.

Puede leer: EL «COMPLOT» DE SANTOS https://eligiopalacio.com/2016/05/19/el-complot-de-santos/

Puede Leer: ERNESTO SAMPER UN NEFASTO PERSONAJE https://eligiopalacio.com/2015/08/26/un-nefasto-personaje/

Pero aún hay más coincidencias entre Santos y Samper como su manifiesto deseo de destruir políticamente al expresidente Alvaro Uribe e incluso una más grave aún: el cuestionamiento de sus mandatos por el ingreso de dineros ilícitos a sus campañas presidenciales. A la de Santos habría ingresado el dinero corruptor de Odebrecht y a la de Samper es conocido que llegó la del narcotráfico y como consecuencia de esos hechos, habría otra coincidencia más: ninguno de los dos, a pesar de su dinero, a pesar de sus influencias en la gran prensa, a pesar de su alcurnia pudo llegar a la presidencia limpiamente, porque también es conocido que Santos llegó a su primer mandato porque fue “el que dijo Uribe”, no por ningún otro mérito. En el tema de los dineros ilícitos si le tiene una ventaja Samper a Santos: el dinero en la de Samper provenía del narcotráfico, en la de Santos del trabajo de todos los colombianos.

Son tantas las coincidencias de Santos y Samper que se podrían unir en un solo personaje llamado Sansam. Quizás, algún día, los historiadores logren dilucidar el enorme daño que estos dos personajes le hicieron al país.

ANTES DEL FIN

Después de un año, todo parece volver a la normalidad en Los Tiempos del Coronavirus: congestión en las ciudades, transporte público atestado de gente y turismo y diversión por todo lado. Solo parece quedar un símbolo: el tapabocas. Pueda ser no vengan días más difíciles aún. Llega la segunda Semana Santa en pandemia y nadie parece tener intenciones de cuidarse.

Si se puede, vaya a Caño Cristales en el segundo semestre de este año.

VACUNAS, POLÍTICA Y RELIGIÓN

VACUNAS, POLÍTICA Y RELIGIÓN

Eligio Palacio Roldán

En la sala de espera la familia oraba obsesivamente, pidiendo a Dios, por la salud de don Antonio. El médico había llamado a su esposa: era necesaria una transfusión de sangre y se requerían donantes. Virgelina cerró sus ojos, con fuerza, conteniendo las lágrimas. “No doctor”, dijo. “La sangre es sagrada” puntualizó. Pertenecían a la corriente religiosa Los Testigos de Jehová.

La historia de esta familia, que dio origen a la muerte de don Antonio, luego de un accidente de tránsito, hace varios años, viene a cuento por la noticia de esta semana sobre la entrada en producción, en Rusia, del primer lote de vacunas contra el COVID-19, EL Spútnik V. Ante el anuncio, los medios de comunicación y las redes sociales hicieron “su agosto”, en agosto, y hasta fue tema del día en La W Radio. Como siempre, la opinión pública se dividió en Colombia y muchos ciudadanos mostraron su desconfianza y manifestaron no someterse jamás a una vacuna de origen ruso.

“La religión es el opio del pueblo”, dijo Carl Marx hace más de un siglo sin presentir que, con el tiempo, sus teorías darían pie a movimientos políticos tanto o más alienantes que la propia religión.

La religión y la política han dejado inmensas huellas de sangre en la historia de la humanidad, desde que se tenga memoria. No solo son el origen de las guerras sino de historias tan horrendas como las de la inquisición y el holocausto. En la religión, la obsesión por imponer un Dios sobre los demás ha sido el problema; en la política, la de imponer un sistema de producción y de gobierno. En ambos casos, el conflicto se presenta por el deseo de imponerse sobre el otro, de manipularlo y utilizarlo, creyendo que la verdad individual es la única sobre el universo.

Las teorías políticas de izquierda y derecha se trasformaron en cuasi religiones sin matices, en unas verdaderas sectas. Por estos días se cumplen los 75 años del fin de la segunda guerra mundial, pero esta sigue viva, con otras batallas. Una de ellas, la obtención de la vacuna contra el coronavirus.

En Colombia, la política ha sido un opio peor que el de la religión. Desde 1810 hasta nuestros días, desde Bolivar y Santander hasta Uribe y Santos, las batallas políticas se han sucedido una tras otra dejando a su paso miseria y muerte y estropeando posibilidades de bienestar y desarrollo para la sociedad. Los seres humanos en general y los colombianos en particular parecemos estar muy lejos de alcanzar un acuerdo “sobre lo fundamental” como pidiera alguna vez el inmolado dirigente político Álvaro Gómez Hurtado.

Las sectas religiosas, las sectas políticas, parecieran ser cosa del pasado, para algunos, pero no hay tal; o por lo menos en Colombia. Las nuevas generaciones están más alienadas, con mayor disposición para la confrontación, con menor capacidad de análisis. Más primarias. Más manipulables. Uno pensaría que la solución está en la educación pero no parece ser cierto. La sociedad actual se ve involucionar y, al menos en el papel, está más educada.

Ahora no será la religión la que impida la muerte de algunos colombianos, será la política. Para algunas sectas el aplicarse o no la vacuna dependerá del origen de la misma, de un país de izquierda o derecha. ¡Que vaina!

ANTES DEL FIN

Un día, viajando en un bus, una conversación entre dos mujeres me despertó de un microsueño:

  • “Lo que hace que encontré a Dios la vida me cambió totalmente.
  • Si querida. Es verdad. Y la forma en que nos envía los mensajes es extraordinaria. Mira yo me mantenía pegada de esas telenovelas.  ¿Y sabes que me pasó?
  • ¿Qué?
  • Pues me dañó el televisor para que no siguiera en pecado. ¡Las maravillas de Dios, mija!”

LOS PERIODISTAS, OTROS ÍDOLOS VUELTOS TRIZAS

LOS PERIODISTAS, OTROS ÍDOLOS VUELTOS TRIZAS

Eligio Palacio Roldán

Ya resultan obvias las columnas, claros los objetivos, innegables los enemigos contra los que se escribe y los amigos a quienes se protege.

RADIO MAMA

Los primeros ídolos de mi existencia y quizás los últimos fueron los periodistas. Son las consecuencias de los sonidos de la infancia campesina alrededor de un radio. Esas voces mágicas que salían de un aparato rectangular hicieron surgir los primeros sueños y fantasías que se cristalizarían con el transcurso de los años.

Puede leer GRATITUD https://eligiopalacio.com/2012/12/07/gratitud/

Siempre he dicho y escrito que la objetividad es un imposible y por eso no la tengo ni se la exijo a nadie y en ese nadie se incluyen, desde luego, mis colegas periodistas. Pero una cosa es la carencia de objetividad y otra la mala intención y el juego de intereses. Y es que, los periodistas, de “prestigio”, se han convertido en pequeños reyezuelos que pretenden decidir sobre el destino de cada uno de los habitantes de su reino y para ello, en varias ocasiones, manipulan la información.

Algunos periodistas, que se creen dueños de la verdad, no verifican la información o guardan silencio si no va con sus intereses mientras que buscan presuntas pruebas, muchas veces traídas de los cabellos, para demostrar lo que esté de acuerdo con sus intereses o de quienes les pagan. Porque para subsistir muchos tienen que vender sus principios a los mejores postores, casi siempre a los gobernantes de turno quienes tienen en su poder los pocos medios de comunicación con que cuenta el país. Es por ello que en tiempos de elecciones los ánimos se crispan y los informes se vuelven más tendenciosos: se trabaja por la reelección en el cargo de director de noticiero o gerente del canal, en la próxima administración.

Es así entonces como los periodistas y el periodismo se constituyen en punta de lanza de los políticos para lograr sus objetivos electorales, a través de la manipulación de los mismos amenazando sus intereses económicos. Situación que se hace más peligrosa cuando los periodistas no son los medios para la manipulación sino que son ellos mismos quienes manipulan por sus propios intereses, protagonizando la polarización que enfrenta al país entero. Ya resultan obvias las columnas, claros los objetivos, innegables los enemigos contra los que se escribe y los amigos a quienes se protege. Y ante este panorama no queda otra opción de huir de tanta información direccionada y refugiarse en el remolino envolvente y sin dirección de las redes sociales. .

Dos ejemplos:

  1. El matoneo del que fue objeto la Ministra de Transporte, Angela María Orozco, en el caso de la banca en el caso Odebrecht. Todos los periodistas de la mañana la condenaron sin casi dejarla hablar, sin contemplar alguna posibilidad de que tuviese razón. Los periodistas hicieron de jueces y acudieron al “Estado de Opinión”, que tanto critican, para forzar su retiro del cargo.
  2. La columna de Daniel Coronell, en la revista Semana, donde se tergiversa una conversación entre el expresidente Uribe Vélez y Sergio Araujo. Bueno, casi todas las columnas de ese periodista

ANTES DEL FIN

Enriquece y enaltece el corazón ver como se hace empresa en Colombia. Hoy quiero felicitar a CARUQUIA SAS ESP.

Llegaron las elecciones cargadas de candidatos para casi todos los gustos: ¿Democracia o ausencia de partidos fuertes? Serán pobres victorias por pocos votos y con escasos apoyos. ¿Y la gobernabilidad?

Ya llega otra navidad. Nuestras calles se visten de colores y una fiesta sucede a otra. Parece ser cierto que somos el país más feliz del mundo.

LAS PARADOJAS DE LA VIDA PUBLICA

LAS PARADOJAS DE LA VIDA PUBLICA

Eligio Palacio Roldán

Se dice que el secreto de la felicidad, en esta vida, está en ser coherente entre lo que se piensa, se dice y se hace. Observando las posiciones de los personajes públicos, en especial de los políticos, se podría pensar que, entonces, son seres desgraciados y que su vida debe ser un infierno. O, bueno, que cambian constantemente de manera de pensar, al estilo Juan Manuel Santos, para no ser imbéciles.

Aquí varios ejemplos:

  • Nestor Humberto Martínez, el hijo del inolvidable maestro del humor y la crítica política Humberto Martinez Salcedo, ha tenido que enfrentar la difícil situación de juzgar hechos en los que participó directa o indirectamente, como es el caso de Odebrecht. Por ello, muchos sectores de la opinión pública piden su renuncia pues creen tiene responsabilidad en uno de los mayores escándalos de la corrupción nuestra de cada día. No se debió arrimar a la candela, desde luego, pero esos son los riesgos del poder.
  • Gustavo Petro quien dice combatir la corrupción, fue ampliamente cuestionado por esta misma razón cuando ejerció la alcaldía de Bogotá y ahora se conoce que recibió dineros en circunstancias poco claras.
  • Darío Arismendi y otros destacados periodistas, también, critican la corrupción y pasan de agache con sus inversiones en paraísos fiscales.
  • El presidente Duque que se opuso al IVA a las gaseosas, en la anterior reforma tributaria, ahora trata de gravar la canasta familiar y presenta al Congreso un proyecto donde extiende el IVA a toda la cadena de distribución de las bebidas azucaradas.
  • El expresidente Uribe Vélez que desmejoró las condiciones laborales de la clase trabajadora, intenta “remediar” la difícil situación de los empleados con una prima adicional.
  • El expresidente Pastrana que negoció con las Farc, se dedicó luego a criticar el proceso de paz del gobierno Santos.
  • El expresidente Santos que se hizo de Uribista durante ocho años.
  • Los congresistas que se acomodan a la ideología del presidente de turno, sin vergüenza alguna. Bueno, más bien, muy sinvergüenzas.

Como se dice coloquialmente “no se puede patear la lonchera” y podrían ser entendibles estas paradojas y que se juegue en diferentes roles por necesidades económicas y/o de reconocimiento social, necesidades que son mayores entre los seres con menor autoestima  e inmadurez y que por supuesto tienen, también, mayores sufrimientos; pero siendo personaje público se debiera guardar discreción, en la medida de lo posible, y no hablar demasiado cuando se tiene rabo de paja porque es bien sabido que “Quien tiene rabo de paja no debe acercarse a la candela”.

ANTES DEL FIN

Llega otra navidad, la primera del gobierno Duque, un gobierno que parece naufragar en sus cuatro primeros meses. Ojalá para el próximo año tome un nuevo aire.

Es tan dramática la situación de la corrupción en Colombia que en esta navidad el villancico “Los Peces en el Río”, sonará así: “Roban, roban y vuelven a robar”.

No se pierda todo sobre la Navidad en NAVIDAD https://eligiopalacio.com/navidad-2/