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LA ESCUELA DE MINAS – UNO VUELVE SIEMPRE IV

LA ESCUELA DE MINAS – UNO VUELVE SIEMPRE IV

Eligio Palacio Roldán

Alguna vez, desde Medellín, en 6AM – 9AM de Caracol, programa ícono de la radio colombiana, Yamit Amat, dijo que la Escuela de Minas de Medellín era la Harvard Colombiana.

 

Llegar a la Escuela de Minas, un día lluvioso de octubre, después de treinta años es sentir “que es un soplo la vida”. Y sentirse embargado por  una inmensa nostalgia y seguir cantando “donde estarán aquellos amigos de ayer… cuanto gané cuanto perdí”.

Estar en el Bloque M3, el de mayor tiempo y espacio en la formación de este Ingeniero, que llega a la celebración de los 50 años de Ingeniería Industrial, es encontrarse de frente con el pasado y, obvio, con los espacios que habitaron lo seres de ayer: los mismos amplios salones, las estrechas escaleras internas testigo de alegrías, esperanzas y desilusiones. El infinito y oscuro pasillo y la anhelada puerta al final que se abría a un horizonte halagador: la cancha de tenis, la piscina, la calle, el futuro. El futuro que es hoy y pronto será pasado.

Un futuro que nos muestra las huellas de los años y unos años que envejecieron a los de ayer: alguno con alzhéimer, otro con problemas de azúcar, otro del que “no se volvió a saber nada” y otros más, muy importantes, que se fueron para siempre.

De repente te llaman, volteas a mirar y no reconoces a nadie. A ti sí. Haces parte de los recuerdos de alguien y ese alguien rememora en medio de sonrisas que “le diste mucha brega al doctor Forcadas y, obviamente, llegan entre las brumas de la noche los recuerdos de las bocanadas de humo, de la pipa, y del caminar lento del hombre experto en corchar a sus alumnos (Ver EL DOCTOR “CORCHADAS” https://eligiopalacio.com/2017/04/05/jorge-forcadas-feliu-el-doctor-corchadas/).

Que habrá de Jaime Puerta, de William Alvarez, Isaac Dyner que escasamente dejaba aire para que respiraran sus admiradoras enamoradas. Jairo Cuenca fue asesinado por robarle la argolla de matrimonio, en un bus…

Que habrá de Jaime… Bueno, el profesor malo de la película, el de investigación de Operaciones

Al encuentro Diego Germán Arango, el profesor de Mercadeo de Medellín y sus alrededores, quien formó a los profesionales en el área, de los siglos XX y XXI, en Colombia, y su exigencia por la puntualidad. Alguna mañana de lluvia a las 6:05, como de costumbre, cerró la puerta a quienes llegamos tarde, sin parecer importarle el esfuerzo. Eran otros tiempos.

Y Javier Ignacio Sánchez – JISA,  su risa contagiosa, su tomadura de pelo y las difíciles evaluaciones de estadística. Ahora parece tierno.

En algún listado un compañero es profesor ahora.

Subes las escalas, como miles de veces en seis años de universidad, y sientes que el tiempo pasó. Pero allí, como siempre está altiva y hermosa el Aula Máxima Maestro Pedro Nel Gómez.

Regresas al M3, ya es hora de partir. Un bus llega con los estudiantes de la sede de la Nacional, en el Cerro El Volador. Se bajan alegres y entusiastas. Para ellos la vida apenas comienza. Al frente está la cancha de tenis, ya no hay piscina pero si una calle más grande y luminosa que los espera. Posiblemente un mejor futuro, también.

Cuantos recuerdos guardan esas paredes, cuantas energías quedaron atrapadas allí. Caminar por la Escuela de Minas es como recorrer el Palacio de Versalles en Francia o una de las grandes obras, testigo de la evolución de la humanidad. Que orgullo haberla habitado un día.

ANTES DEL FIN

La Escuela de Minas, la Facultad de Agronomía e la Universidad Nacional y la Universidad de Antioquia debieran abrirse al turismo. Son obras maestras de arquitectura y ejemplo de un pueblo que evoluciona en la cultura del conocimiento.

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LA UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA. UNO VUELVE SIEMPRE…

LA UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA. UNO VUELVE SIEMPRE… 

Eligio Palacio Roldán

“Volver a los viejos sitios donde amó la vida”,  en la ciudad de Medellín, aunque sea de visita, es siempre placentero. Y lo es porque en cada espacio, en cada calle, en cada barrio, por más pobre que sea, se ve el progreso.

Llegar, después de varios años, a la Universidad de Antioquia, es ver y sentir la transformación de la zona norte de la ciudad, puerta de entrada  a las comunas que retrataron la decadencia de la sociedad paisa, en los años ochenta y los noventa del siglo pasado, hoy símbolo de una ciudad que se proyecta al futuro a través de la ciencia, la innovación,  y el emprendimiento, en el marco del proyecto RutaN.  Ahora, esa parte de Medellín, se ve más bonita, más multicultural, más comercial, más cosmopolita. Más bonita. (Ruta N, fue una iniciativa del alcalde Alonso Salazar en el 2009, teneindo como modelo el Distrito22@ de Barcelona – España).

Al cruzar la puerta de la Universidad de Antioquia, pareciera que el progreso es de puertas para afuera y es inevitable que el pasado regrese en ráfagas de nostalgias: La tienda donde se compraban los útiles de última hora, el primer casete de música gregoriana o de nueva trova cubana, los estudiantes rebuscándose la vida con las ventas de dulces y/o cosas inútiles, los grupos deliberantes definiendo vida, familia, país y mundo, alguna pareja de enamorados. Un pillo. La Biblioteca inspiradora. Los hambres sin calmar… Las carreras, el calor del medio día y la refrescante brisa junto a la fuente del monumento “El hombre Creador de Energía”, de Arenas Betancur… La piscina y la tienda de los jugos: el primero de aguacate. El leve olor a marihuana. El Camilo Torres, símbolo de la rebeldía de los años de la juventud. La Facultad de Periodismo y cientos de recuerdos alegres. Algunos perturbadores. El antiguo salón de clase de cine y luego, como antes, un Adiós.

Unos metros antes de salir, las ausencias se hacen presentes: los compañeros y los profesores de ayer: ¿Qué será de sus vidas?, ¿Habrán cumplido sus sueños?, ¿Les habrá sonreído la vida? ¿Vivirán?  ¿Cuántos recuerdos estarán ya sepultados para siempre? ¿Qué recuerdos y restos de conocimientos permanecen aún vivos?

¿Cuantos seres habrán cruzado el campus universitario de la de Antioquia, la UdeA?, ¿Cuántos sueños se habrán cristalizado allí?, ¿Cuántos hogares habrán surgido bajo la complicidad de las aulas, los jardines y las cafeterías? ¿Cuánto progreso? También ¿Cuántas desgracias? Es un mundo, inmenso, el que habita la Universidad.

Alejados de la nostalgia, muy pocas cosas han cambiado, a la vista, en la Universidad de Antioquia: Algunos computadores, muchos estudiantes conectados a la telefonía celular, cientos de vehículos más, jardines más bonitos y variados y… No mucho más. Es la permanencia de lo clásico, dirán algunos. No sé. Queda la sensación de estar de espaldas al mundo, a esa ciudad que progresa y se acerca a la modernidad.

ANTES DEL FIN

Medellín es un ejemplo de progreso y trasformación para Colombia y el mundo. Sin embargo, se comienzan a ver problemas ausentes de la vida cotidiana de la ciudad: la sobrepoblación vehicular que invade calles y andenes y unas vías con un asfalto cada vez más deteriorado que le va tomando ventaja al reparcheo, por ejemplo. Y basura, mucha basura.

Así como lo hiciera el Metro de Medellín, el Metroplus transforma la ciudad a su paso.

 

 

 

JORGE FORCADAS FELIU – EL DOCTOR “CORCHADAS”

JORGE FORCADAS FELIU – EL DOCTOR “CORCHADAS”

Eligio Palacio Roldán

A veces, sin saber por qué, llegan los recuerdos.

FORCADAS DOS

Jorge Forcadas Feliu

Pasados los años invité a mi compañera de todos los tiempos, Rosario Vega, a visitar al profesor Forcadas en su casa ubicada en el barrio Simón Bolivar, en Medellin.

Un joven moreno, con los mismos excelentes modales del maestro y algunos rasgos de sus ademanes y de su voz, nos invitó a pasar: La misma decoración, las mismas sillas y muebles y una ausencia, la de él. Había muerto desde el año 2011.

Difíciles fueron sus últimos años por la enfermedad, dijo una vecina. La cruel realidad de la existencia.

Una sonrisa burlona iluminaba su rostro en medio de bocanadas de humo que brotaban de su inseparable pipa. Hablaba de que para conciliar el sueño diseñaba acertijos que les impidiera a sus alumnos superar el “quiz” de cada día. Inspiraba una mezcla de admiración por sus conocimientos, terror por sus evaluaciones y respeto por su presencia.

El Profesor Forcadas, llamado “Doctor Corchadas” por nosotros, sus alumnos, había llegado de España, en la década del 60,  por invitación del Ministro de Trabajo y Seguridad Social, del presidente Guillermo León Valencia, Belisario Betancur, con quien nunca logró entrevistarse. A su llegada, ya había sido relevado del cargo.

Llegó para quedarse, “había quemado los barcos y ya no tenía sentido el regreso”, decía. Fue entonces cuando creó los programas de Ingeniería Industrial en la Fundación Universidad América de Bogotá en 1963 y en la Universidad Industrial de Santander en 1965. En el año 1967 la crea en la Facultad de Minas en la Universidad Nacional de Colombia, en Medellín. Ya se había destacado, siendo la primera persona en ocuparse de manera sistemática del control de calidad, en el país,  dictando un seminario sobre el tema, en Fasecolda, a su llegada. También fue el primero en introducir en Colombia el concepto de ergonomía.

Ya lo había relatado en GERENCIA DEL TALENTO HUMANO (https://eligiopalacio.com/2016/07/13/talento-humano/): Alguna vez, hace muchos años, inquieto sobre mi desconocimiento sobre la teoría de la Calidad Total, le indagué sobre el tema: “La Calidad Total, es otra teoría más, el secreto está en hacer las cosas bien desde el principio. No hay otro”. Dijo. Y eso hacía en su trabajo, con su ejemplo.

Exigente como ninguno, en la búsqueda de la perfección, era muy difícil ganarle las materias. Vi dos con él: Ergonomía y Procesos de la Confección. Sus clases eran una delicia; tanto que a las doce del mediodía, hora en que le gustaba dictarlas, era imposible dormirse, a pesar de la modorra y las ganas de almorzar de esas horas.

Más que conocimientos, que fueron muchos los adquiridos, lo que me enseño el doctor Forcadas fue el lograr el objetivo de manera creativa; ganarle un quiz, su única manera de evaluar, era casi un imposible. Mientras él conciliaba su sueño creando difíciles preguntas, yo me desvelaba tratando de predecir el acertijo que nos pondría al día siguiente y que no decir a la hora del examen: Era un verdadero reto descifrar sus preguntas y lograrlo, el mejor premio que pudiese recibir un estudiante.  Una calificación de tres era el equivalente a un cinco admirado en otra materia. A lo sumo se le ganaba con algo más de esa nota. (En la educación superior en Colombia la nota máxima es cinco y la mínima uno)

Lo vi entristecer por la muerte temprana de su esposa y alegrase con la llegada de nuevos seres a su vida: La empleada de la casa, quien lo cuidó hasta sus últimos días, y el hijo de ella; el joven moreno que nos recibió aquella tarde. Sus hijos habían marchado a España. Otra lección de vida: Ninguna discriminación hacia personas de raza o posición social diferentes a las suyas. No en vano pasó la mayor parte de su vida en Colombia,

ANTES DEL FIN

Así gané la cátedra Procesos de la Confección.

Alarmado por que ninguno de los 14 estudiantes íbamos a ganar la materia, el doctor Forcadas, un día nos dijo: “El que me diga cuál es el origen de la palabra nylon le cambio un uno por un cinco”. Obvio ninguno tenía un cinco y todos teníamos muchos unos.

En compañía de Rosario deduje que la respuesta no estaba en la biblioteca de la Escuela de Minas. Desempolvamos todos los libros posibles en la Biblioteca Pública Piloto, y nada. Entonces llamamos a las empresas productoras de fibras textiles Enka y Celanese y en una de ellas, no recuerdo cual, nos dieron la respuesta “Now You Loose Old Nippon”, Ahora usted deja el viejo Japón, en referencia al cambio de la seda proveniente de China, dominada en ese entonces por Japón por la nueva fibra. ¡Nos ganamos el 5¡, la anulación del uno y la espectacular nota final de 3.4.

Corrieron rumores que ese no era el significado y que el 5 no llegaría. Preocupados hablamos con el doctor Forcadas quien nos reafirmó su promesa e indicó que había un nuevo cinco para quien le diera la versión del nombre que él tenía. En confidencia nos dijo que estaba en una revista española llamada Costura 3. Llamamos a nuestro informante y nos dio la otra versión: El nombre correspondería a las iniciales de las esposas de sus creadores. Posteriormente la revista nos felicitó por el sentido investigativo y afirmó que ninguna de las versiones era cierta, que el nombre era simplemente una designación comercial.

Obvio, por esos días no existía el internet y mucho menos Google.

“Normalmente cuando una persona le pregunta a alguien algo con motivo de probarle su conocimiento, su capacidad de pensar o de razonar, queriendo a la vez demostrar su habilidad sobre esta otra, entonces al momento que la persona no sea capaz de responder la pregunta que se le hace, la persona ha sido corchada por el que le probó.”  (https://forum.wordreference.com/threads/corchar-%C2%A1te-corch%C3%A9.1033681/?hl=es)

Gratos recuerdos del doctor Forcadas, un verdadero Maestro.