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“CORRUPCIÓN EN SUS JUSTAS PROPORCIONES”

“CORRUPCIÓN EN SUS JUSTAS PROPORCIONES”

Eligio Palacio Roldán

Dijo el expresidente Turbay (1978-1982): “Hay que reducir la corrupción a sus justas proporciones” y los generadores de opinión y la clase política se rasgaron las vestiduras.

Más de 35 años después, muchos colombianos, quisiéramos que sus palabras hubiesen sido proféticas y que la corrupción no se hubiese desbordado y fuera parte de la cultura de los colombianos.

Después de Turbay llego el dinero corruptor del narcotráfico a nuestra clase política y luego, con la elección popular de alcaldes, el arte de hacerse elegir se convirtió en la industria de hacerse elegir. Y se crearon industrias electoreras que requerían financiación y esa financiación surgió de los proveedores de los municipios, de los constructores de obras públicas, de los publicistas y comunicadores sociales que ofrecieron sus servicios a cambio de ser contratadas una vez, el candidato de turno, llegara al poder.

Y los Concejos Municipales, las alcaldías, las gobernaciones, el Congreso y la Presidencia; en fin, las ramas legislativa y ejecutiva del poder público quedaron hipotecadas y se gobernó solo para pagar favores. Y todos los colombianos quisieron vender sus votos y la corrupción se democratizó (Ver LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA CORRUPCIÓN https://eligiopalacio.com/2013/09/24/la-democratizacion-de-la-corrupcion/)

Alguna vez, la corrupción llegó a “Otro Nivel” y el narcotráfico eligió presidente a Samper y otra vez la los generadores de opinión y parte de la clase política se rasgó las vestiduras. (Ver ERNESTO SAMPER UN NEFASTO PERSONAJE https://eligiopalacio.com/2015/08/26/un-nefasto-personaje/). De eso han pasado más de 15 años y la historia de la corrupción en nuestro sistema “democrático” ha ido creciendo de manera exponencial. Ayuda, claro, la impunidad evidente.

Al comenzar este año estalló el escándalo Odebrecht que involucra a la clase política, incluyendo la presidente de la República, Juan Manuel Santos, en un gigantesco caso de corrupción. En el escándalo, los unos acusan a los demás sin saber qué, cómo diría el cantautor Alberto Cortez, “olvidamos que somos, los demás de los demás”. Y obvio, todos están involucrados. En las industrias electoreras se financian todas las campañas, con opción, para siempre ganar, para siempre garantizar los contratos.

En una columna anterior, en marzo de 2013, (https://eligiopalacio.com/2014/03/13/una-segunda-oportunidad/), decía que creía que la vida le había dado una Segunda Oportunidad al expresidente, Alvaro Uribe, para hacer lo que no quiso hacer como presidente: Luchar contra la corrupción. Sólo hasta ahora parece emprender este camino con la solicitud a las autoridades de que investiguen la campaña, de su aliado, Oscar Iván Zuluaga.

Llegó el momento para que Alvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos hagan algo por el país, haciendo un acto de contrición, reconociendo sus culpas y revelando todo lo que saben para expiar sus culpas y desentrañar los focos y las formas de corrupción que carcomen nuestra sociedad.

La situación que enfrenta Colombia, en materia de corrupción, es demasiado grave: Lo denunciado en el caso Odebrecht es algo que sabemos todos. Es algo que ocurre en cada ciudad, en cada pueblo, en cada barrio; en todas las contiendas electorales:  Las campañas son financiadas por particulares a cambio de jugosos contratos que, generalmente, no cumplen o cumplen con características de calidad precarias.

La solución al problema de la corrupción de nuestra clase política, no está en la financiación de las campañas por parte del estado. A esa financiación se sumarían de todas maneras los dineros de los futuros contratistas como suele hacerse: con artificios de toda índole para no ser descubiertos.

La solución al problema de la corrupción en Colombia, al igual que el de la violencia, está en la reeducación de todos los colombianos. (Ver MI PATRIA CORRUPTA https://eligiopalacio.com/2013/10/08/mi-patria-corrupta/).

ANTES DEL FIN

Alguna vez, recordando una canción de Pablo Milanés, le pregunté al, entonces, presidente Uribe: ¿Cuánto ganó cuanto perdió usted y Colombia con la reelección? La misma pregunta se la hago al presidente Santos y toda nuestra clase política, con la reelección, en todos los cargos de elección popular.

¿Cuánto ganó cuanto perdió Colombia con la elección popular de alcaldes?

El presidente Santos comienza a vivir lo que vivió Samper como presidente. ¡Vaya paradoja! Saber que el primero conspiró contra el segundo por los mismos hechos que hoy enfrenta. (Ver EL “COMPLOT” DE SANTOS https://eligiopalacio.com/2016/05/19/el-complot-de-santos/)

¿Los Premio Nobel serán corruptos?

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¿QUÉ PASÓ CON EL LEGADO DE GALÁN?

¿QUÉ PASÓ CON EL LEGADO DE GALÁN?
Eligio Palacio Roldán

Cuando un ser querido se nos va para siempre, nos queda la inquietud de saber qué pasaría si regresase (Argumento de la serie de historias El Viajero http://wp.me/P2LJK4-3m). Por estos días se le rinde homenaje, después de 25 años de su muerte, una muerte sin esclarecer como la mayoría de los asesinatos en este país,  a un hombre que tal vez habría cambiado la historia Colombia, si hubiese sido presidente de la república: Luis Carlos Galán.

Decía Santiago Montenegro, en su columna de El Espectador, 18-08-2014 que “…Galán era un verdadero reformista, que creía en cuatro cosas. Primero, detestaba la violencia como forma de hacer política y, en particular, la crueldad de la guerrilla, que ilustró alguna vez en detalle con el asesinato de Jaime Arenas. Segundo, pensaba que el principal peligro de Colombia era el narcotráfico y que para combatirlo era necesaria la extradición a los Estados Unidos. Tercero, argumentaba que era menester combatir la corrupción y el clientelismo de los partidos. Cuarto, tenía una concepción algo nacionalista de la economía y creía que había que defender los recursos naturales, pero, al mismo tiempo, pensaba que Colombia era demasiado cerrada y debía abrirse al mundo y, en particular, a los países vecinos, como Brasil…”.

Y, ¿cómo han evolucionado esas cuatro cosas, en las que creía Galán, en nuestro país?

  1. Detestaba la violencia como forma de hacer política y, en particular, la crueldad de la guerrilla: No conoció Galán el fenómeno del paramilitarismo, ni la alianza de la guerrilla y/o los paramilitares con el narcotráfico y el apoyo de la clase política en estos 25 años de historia a esas dos formas de delincuencia y de tortura; no conoció los años de cautiverio de inocentes en manos de las Farc, ni de las motosierras de que destrozaron hombres y pueblos enteros, ni de la violencia que se apoderó de las ciudades.
  1. Pensaba que el principal peligro de Colombia era el narcotráfico y que para combatirlo era necesaria la extradición a los Estados Unidos: Si, se han extraditado varios centenares de colombianos y el narcotráfico sigue ahí, sin afectarse, es más creciendo, convirtiéndose en economía de barrio, de cuadra, de hogar (MEDELLIN ILEGAL http://wp.me/p2LJK4-UU); además, ese narcotráfico eligió fraudulentamente al expresidente Samper y democráticamente a Alvaro Uribe Vélez, el presidente con mayor número de seguidores en la historia de Colombia (ENTRE PABLO ESCOBAR Y EL GRAN COLOMBIANO http://wp.me/p2LJK4-qu) y Latinoamérica entera se transformó de la mano del narcotráfico (PABLO ESCOBAR, ÍCONO DE LA TRANSFORMACIÓN LATINOAMERICANA. http://wp.me/p2LJK4-U5). Como si fuera poco, su sucesor, el que eligió su familia, Cesar Gaviria, fue y es cuestionado por sus negociaciones con su victimario, Pablo Escobar.
  1. Argumentaba que era menester combatir la corrupción y el clientelismo de los partidos: La corrupción en los partidos políticos no se redujo “a sus justas proporciones”, como descaradamente pregonaba el expresidente Turbay, si no que sobrepasó todos los límites imaginables, como una herencia de la cultura traqueta de Pablo Escobar, el todo vale hizo de las suyas en los diferentes estamentos de la vida colombiana (MI PATRIA CORRUPTA http://wp.me/p2LJK4-y5), CREI EN LOS PARTIDOS POLITICOS… UN DIA http://wp.me/p2LJK4-v2  y LA DEMOCRATIZACIÓN DE LCORRUPCIÓN http://wp.me/p2LJK4-wL). Además, los hijos, del líder inmolado se “acomodaron” a la política tradicional y hacen parte del mismo juego que él combatió.
  1. Cuarto, tenía una concepción algo nacionalista de la economía y creía que había que defender los recursos naturales: 25 años después, los tratados de libre comercio acabaron con la industria y el agro colombianos y la confianza inversionista tiene en grave peligro nuestro ecosistema (El desmantelamiento de la balanza de pagos, Eduardo Sarmiento, http://tinyurl.com/n72gyru y demás columnas del mismo autor en El Espectador)

En fin, siquiera Galán se marchó para siempre, aunque permanezca como ícono de una sociedad hipócrita que dice defender su legado y lamentar su desaparición, pero hace todo lo contrario a lo que el predicó. Paz en su tumba.

 ANTES DEL FIN.

Ahora, el expresidente Gaviria se siente traicionado por Santos y Santos tiene como aliado a Samper a quien quiso derrocar de la mano de las Farc, cuando era presidente; por otro lado, Uribe es el principal opositor al gobierno que hizo elegir, de la mano de la izquierda; ¿qué más sorpresas nos traerá la política colombiana?  ¿Tendremos, quizás, un nuevo Galán, algún día?

LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA CORRUPCIÓN

LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA CORRUPCIÓN

Eligio Palacio Roldán

Sobre mi indignación por la corrupción, un familiar me decía: “Eso es lo normal. ¿En qué mundo vive usted? A todo el mundo le dan porcentajes”. Y si, así era.

Desde hace un año quería escribir sobre la elección popular de alcaldes, pero me inhibía el confrontar, en público, las razones que me alejaron de la actividad política, para siempre. No obstante, hay que vencer los miedos y poner un grano de arena en una discusión que Colombia, también,  aplaza cobardemente.

El pasado 13 de marzo se cumplieron los primeros 25 años de la elección popular de alcaldes. La iniciativa había surgido en el gobierno de Belisario Betancur, como corolario de los diálogos de su gobierno con las FARC y pretendía la descentralización administrativa y la disminución de la corrupción. El primer objetivo se cumplió parcialmente y el segundo se fue modificando a pasos acelerados: El flagelo dejó de ser un privilegio de las élites  y llegó,  como modo de subsistencia o de enriquecimiento fácil, a todas las clases sociales.

Antes de la elección popular de alcaldes, estos eran nombrados por el gobernador y eran otra pieza de la burocracia nacional; su nominación dependía de los directorios políticos. Con la elección popular llegaron nuevos jugadores: los empresarios tradicionales que requerían gobiernos que les permitiera exenciones de impuestos y facilidades para generar “la confianza inversionista”; la delincuencia organizada que demandaba libre movilización y generación de ingresos ilícitos; y una nueva clase emergente, “Los contratistas” que generarían riqueza a través de la tercerización de procesos y/o obras públicas.

Entonces, los sueños y los ideales de algunos ilusos se vieron desbordados por la avaricia de otros. Las campañas se fueron encareciendo y el dinero, bien y mal habido, pero con propósitos utilitarios, recorrió la geografía nacional; y los pobladores, comunes y corrientes, vieron la oportunidad de tener dinero sin trabajar. Primero en la Costa Atlántica, y luego en todo el país, se institucionalizó la compra y venta de votos, la manipulación de las campañas y de los candidatos y los cobros por ventanilla a los alcaldes.

Si a este panorama se le suman los pocos requisitos para acceder a una elección popular, el panorama se vuelve desolador: muchas alcaldías han sido asumidas por personas que escasamente saben leer y/o escribir.

Hace algunos años, comentaba una alcaldesa del norte antioqueño, que pretendía ser decente, y creo lo fue, a pesar de sus colaboradores; que a ella el salario no le alcanzaba, dada la cantidad de dinero que tenía que entregar a los habitantes del municipio, para satisfacer sus más mínimas necesidades. Hasta lo amenazan a uno, decía. En otro pueblo de la zona, el alcalde se escapaba por una puerta en un costado de su oficina, para evitar ser acorralado por las gentes solicitando ayudas.

¿Cómo subsiste un alcalde a estas cuantiosas presiones mínimas, dado su nivel salarial? ¿Cómo responde a quienes financiaron su candidatura con dineros lícitos e ilícitos? ¿Por qué la ambición reeleccionista de los mandatarios locales, dados los bajos salarios y la multitud de problemas? ¿A cambio de qué los publicistas, periodistas y artistas financian la publicidad de las campañas?

Buscando en internet, como documentarme para esta columna, no encontré una sola publicación que no se refiriera al incremento de la corrupción, con la elección popular de alcaldes; sin embargo, las cifras sobre investigaciones y condenas son pocas, incluso en las entidades de control.  Pero, ¿para qué hablar de cifras cuando las comunidades conviven y apoyan la corrupción? Me atrevería a decir que la mayoría de denuncias ante los entes de control obedecen a que “la marrana” no alcanzó para todos o a que no fue distribuida, como decía el ex presidente Turbay, “en sus justas proporciones”.

Y entonces, se vuelven lógicas expresiones como CVY (Cómo Voy Yo);  o apodos como LUIS XV, por el 15% que decían cobraba de comisión un popular alcalde, de una de las principales ciudades del país.

No comparto la mayoría de las opiniones del Procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez Maldonado; pero tiene toda la razón cuando afirma que “Hay una deslegitimación de nuestro sistema originado por la corrupción” y que “Con las altas cuotas de corrupción, menos hospitales, menos carreteras, menos servicios públicos” “(…) se nos dice cómo los altos costos de las campañas electorales permiten que se compren los alcaldes, y que comprando los alcaldes lo que se está comprando es el presupuesto y la actividad contractual subsiguiente, y que esa cooptación es otro escalón para la cooptación de nuestro sistema jurídico y político”.

ANTES DEL FIN

Sobre mi indignación por la corrupción, un familiar me decía: “Eso es lo normal. ¿En qué mundo vive usted? A todo el mundo le dan porcentajes”. Y si, así es.

Un sábado, en un pequeño pueblo, un dirigente se preocupaba por la corrupción en el Congreso. Le dije: Preocupa mucho la corrupción del estado, pero nos debiera preocupar más la nuestra. Aquí los dirigentes se pelean por un almuerzo gratis, por la invitación a capacitaciones, con paseo incluido, que nunca se revierten en los asociados de las cooperativas y/o las comunidades, por préstamos en mejores condiciones que los demás; entonces ¿por qué no tratamos de combatir nuestra propia corrupción?

Construyendo una vivienda tuve que padecer la impotencia ante la corrupción de los maestros de obra. Eso es así, me dijeron.

¿RESUCITARAN LOS PARTIDOS CONSERVADOR Y LIBERAL?

¿RESUCITARAN LOS PARTIDOS CONSERVADOR Y LIBERAL?
Eligio Palacio Roldán
Erase una vez un país del trópico, que dijo liberarse de España, por allá a comienzos del siglo XIX. Ese país, a pesar de esa “liberación” decidió llamarse Colombia, un “liberador” nombre, en honor del líder de los conquistadores, de los cuales querían liberarse: Cristóbal Colón.

El nombre de Colombia fue promulgado por los “liberales” radicales, en la Constitución de Ríonegro, el 3 de febrero de 1863. (100 años exactos antes de mi nacimiento). Ahora entiendo porque yo soy godo con ideas liberales, o ¿un liberal con ideas godas? No sé. Soy un fenómeno propio de esta república bananera.

En sus comienzos, los liberales tenían como ideología liberalizar las políticas a nivel social y económico, libertad de palabra y pensamiento, de asociación, de movilización, de empresa, de enseñanza y de culto.

Los conservadores o godos, los rivales de los liberales de casi dos siglos, promulgaban la moral cristiana y su doctrina contra la inmoralidad, la corrupción, el ateísmo y el materialismo, la libertad racional contra el despotismo, la propiedad privada y la protección contra el socialismo y la civilización contra la barbarie, entre otros.

En fin, ese país del trópico se dividió en dos grandes bandos (Bandas dirán algunos): “unos abogaban por la tradición política con la que se venía, y en este grupo estaban: Los esclavistas, burócratas, terratenientes, militares de alto rango y clero, para quienes la situación era ideal y debía ser mantenida a toda costa. Los otros, apoyaban la idea de transformar al Estado Colombiano y eran los comerciantes, los indígenas, los esclavos y los artesanos”.

Y pasaron los años… Y el poder político era tan bueno y daba tan buenos resultados económicos que los dirigentes de estos dos partidos no aceptaban ceder el poder al otro bando. Y casi acaban con el pueblo colombiano, en guerras inútiles, hasta que, a mediados del siglo XIX, se sintieron huérfanos por la llegada al poder de las armas, de la mano de un militar “Gustavo Rojas Pinilla”.

Ante el riesgo de perderlo todo, ambos bandos, en vez de pelear por la riqueza de ese país, una gran “marrana”, decidieron repartírsela por iguales partes. Y, en una creación propia del realismo mágico de la época, nació el llamado el “Frente Nacional” Y entonces los dirigentes, de ese país, comprendieron que ser liberal o ser conservador era lo mismo, que lo importante era permanecer en el poder y que “la situación era ideal y debía ser mantenida a toda costa”.

Y entonces, ese país, tuvo presidentes liberales de nombre, pero godos, ultragodos, de pensamiento y acción, como uno llamado Julio Cesar Turbay, que restringió las libertades personales al máximo y redujo la corrupción a sus justas proporciones, Y luego, tuvo un presidente godo, liberal, que era de un pueblito, como los antiguos liberales y trató de liberalizar ese país y hasta trató de negociar con las guerrillas. Unas organizaciones que surgieron por rabia con los liberales y conservadores que no querían compartir la “marrana” con ellos.

Y después los liberales y los conservadores se llamaron neoliberales y se partieron la “marrana” con los extranjeros, dejando que estos últimos se llevaran las mayores riquezas de ese país, como fue antes del comienzo de esta historia, cuando los españoles conquistaron ese país.

De esos neoliberales surgió uno godo, ultragodo, que conquistó al país y luchó por fortalecer un sector “y en este grupo estaban: Los esclavistas, burócratas, terratenientes, militares de alto rango y clero, para quienes la situación era ideal y debía ser mantenida a toda costa”. Y un liberal que conformó otro grupo de los que “apoyaban la idea de transformar al Estado Colombiano y eran los comerciantes, los indígenas, los esclavos y los artesanos” y los guerrilleros.

Y la historia de los partidos políticos de ese país volvió a los días de sus inicios, 150 años atrás, y se conformaron otra vez dos nuevos, viejos, bandos. Pero estos bandos ya no podían ser iguales a los del comienzo, por una sencilla razón: el poder era tan bueno y la “marrana” tan llenadora que era imposible abandonarlos por ideal alguno.

Y los bandos recordaron la historia: Y los conservadores, a pesar de no compartir los ideales liberales, no se apartaron de un gobierno liberal por que no querían volver a la orfandad del poder del gobierno Barco y los liberales no pudieron sostener sus ideales por miedo a volver a los días aciagos de los gobiernos Pastrana y Uribe, cuando estuvieron en la oposición.

Y a pesar de sus ideales íntimos, ya ni el uno ni el otro eran godos o liberales: Veamos por qué:
Los mismos que apoyaban las políticas ultragodas de Uribe ahora apoyaban las liberales de Santos. Solo importaba tener la mayor parte de la “marrana”.

El partido liberal votaba, en las elecciones, en contra de Santos pero lo apoyaba, en su gobierno, irrestrictamente.

Un gobierno que quería parecerse liberal “procura” justicia social con leyes de tierras y de víctimas, pero las frena por pánico a parecer demasiado liberal.

Ese mismo gobierno, con el apoyo de todos los liberales, nombra un “Procurador” ultra godo, para que frene sus ideas liberales.

El mismo gobierno y los mismos liberales impulsan una reforma del fuero militar, calificada como goda, ultra goda.

Mientras que ese gobierno afianzaba una política de apoyo a los más pobres con programas de asistencia social y construcción de casas gratis, para los más desfavorecidos, aprobaba reformas económicas, de corte neoliberal para apoyar a las industrias extractivas, en manos extranjeras, y los grandes capitales. Y ese país regresaba a la época de la conquista.

ANTES DEL FIN
En ese bello país, un presidente supuestamente liberal, defensor de la democracia, apoyaba dictadorzuelos de los países vecinos.

http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_del_constitucionalismo_colombiano#La_constituci.C3.B3n_de_1858
http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/ayudadetareas/poli/poli61.htm