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DANIEL CORONELL Y LA LEYES NO ESCRITAS…

DANIEL CORONELL Y LA LEYES NO ESCRITAS…

Eligio Palacio Roldán

Hace mucho tiempo, en los años de juventud y rebeldía, alguien me recomendó leer el libro “Las leyes no escritas de la ingeniería”. No sé si la interpretación que tengo de su conclusión es la más correcta, no lo he vuelto a leer, pero más o menos indicaba que uno tiene que saber para quien trabaja y acomodarse a esa realidad o renunciar al empleo que se tiene.

Una búsqueda del libro en la internet permite leer: “Usted es un representante de la empresa y de los compromisos que tiene la empresa ante los clientes y la sociedad.”, que leído en “chibchombiano” es: usted es la cara de la empresa para la que trabaja y, por lo tanto, ninguna, por liberal que sea, permitirá que hable mal de ella. Si decide  hacerlo, está “pateando la lonchera” y su destino será el despido.

Puede leer *http://www.ingenieria.unam.mx/~guiaindustrial/valores/info/3/5.htm

Las mismas leyes que rigen la actividad laboral en la ingeniería  tutelan el diario quehacer de los demás profesionales, entre ellos los periodistas por reconocidos y poderosos que se sean o se crean.

La disputa entre Daniel Coronell y las directivas de la revista Semana y la consecuente salida, de la misma del periodista, es un hecho de común ocurrencia en la historia de cualquier organización. Es algo normal, cotidiano. La diferencia, diría yo, es el abuso del poder y la indelicadeza del columnista que debió haber discutido sus discrepancias en privado. Más que criticar al medio de comunicación, lo que buscaba era una posición de héroe nacional: una víctima más, de las que predica defender.

Pero no es solo Coronell el que se cree dueño de la verdad en Colombia. Son los periodistas que escuchamos, leemos y vemos a diario, que “acribillan” a preguntas a sus invitados y ni siquiera les permiten defenderse, en un tratamiento desigual. De alguna manera, los periodistas olvidamos nuestra vocación de informar y la cambiamos por la de juzgar.

Es entonces cuando lo que se dice en la radio, se ve en televisión o se lee en periódicos y revistas se convierte en verdad absoluta que no dimensiona el daño que se le hace a la sociedad al reemplazar la justicia en la que se cimienta la democracia en Colombia por lo que dice una opinión pública manipulada. De ahí la sensación de que la esta misma justicia no opera, de que las situaciones se agravan y reina la zozobra, el caos y el pesimismo. El periodismo en Colombia y en el mundo no es constructivo. Serlo no vende.

No se trata de que la revista Semana y los demás medios de comunicación oculten la verdad. Su deber es informar y formar pero desde la responsabilidad y, obvio, el peso de esa responsabilidad esta en la dirección. Si los periodistas no comparten las directrices del director de una publicación, en el caso de los medios de comunicación, o los empleados de la gerencia, en las demás empresas productivas, el deber del colaborador es alertar al superior (La ropa sucia se lava en casa) y de no llegar a un acuerdo hacerse a un lado.

Observando la disputa Coronell – Semana, hay que reconocer el valor democrático de la revista al publicar la columna del periodista. No tenía ninguna necesidad. De todas maneras el periodista estaba decidido a hacer públicas sus discrepancias. La mayoría de los que han salido de los medios de comunicación por discordias similares no han tenido la fortuna de ver sus planteamientos publicados en el mismo medio que critican.

Y obvio, la verdad no existe. Cada ser humano tiene la suya, como lo he expresado en varias oportunidades y los periodistas, por poderosos que sean, aún, no han dejado de ser humanos.

Puede leer POLIGRAFO -LA MAQUINA DE LA VERDAD https://eligiopalacio.com/2015/04/15/la-maquina-de-la-verdad/

ANTES DEL FIN

Se fue otro grande, Jota Mario Valencia. Un gran talento de los medios de comunicación con mucho por entregar, todavía.

Despertó RCN Televisión y se durmió Caracol. Las cosas cambian y la sintonía también.

El Sultán es una de las mejores series de ficción trasmitida en la historia de la televisión colombiana. Es el boca a boca en todos los escenarios sociales. ¿Por qué marca números tan bajos en el rating?

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LOS PRECANDIDATOS DEL URIBISMO

LOS PRECANDIDATOS DEL URIBISMO
Eligio Palacio Roldán
De los cuatro precandidatos uribistas no se vislumbra uno, con un verdadero liderazgo, que le haga mella a un presidente desgastado como Santos.

Decíamos, la semana anterior, en este espacio, que Santos no logrará ser reelegido a pesar de la vocación reeleccionista del país y que, en consecuencia, Uribe podría estar tranquilo.

Al respecto, me dice el Maestro Orlando Cadavid que no cree mucho en Uribe como Jefe de debate y me recuerda las derrotas de sus candidatos a la Alcaldía de Bogotá Juan Lozano y Enrique Peñaloza, a la alcaldía de Medellín y la gobernación de Antioquia y cuestiona la calidad de sus precandidatos a la presidencia.

Sobre estos precandidatos, reveló la revista Semana una encuesta según la cual, en caso de una consulta popular, Francisco Santos puntearía con el 16% de los votos; pero la mayoría (71%) de los encuestados no votaría o no sabría por quien hacerlo. Una cifra de por sí inquietante y que pareciera darle la razón al Maestro Cadavid Correa.

Sobre los precandidatos de Uribe habría que decir lo siguiente:

Juan Carlos Velez, con el 2% de favorabilidad en la encuesta, representa las nuevas generaciones; pero, es de los alumnos más aventajados de la vieja clase política, de los que más ha “aprehendido” de sus maestros. Por ser de ideas godas, ultragodas, sería el de mayor identificación intelectual con el expresidente Uribe Vélez. Tiene alguna votación importante en Antioquia, pero su origen paisa seguramente jugará en su contra.

Carlos Holmes Trujillo, penúltimo en la encuesta, con el 4% de intención de voto, encarna lo más rancio de la política colombiana: oriundo del Valle del Cauca, que le podría dar cierta ventaja en esa región del país, es el más distante de todos por sus ausencias de muchos años, para prestarle sus “desinteresados servicios al país” como embajador en diferentes países del mundo. La última entre 2004 y 2011. Huele a Naftalina.

Oscar Iván Zuluaga, segundo en la medición de la Revista Semana, con el 7%, con “voticos” en Caldas, tiene la peor estrategia para hacerse elegir: habla como Uribe, se ríe como Uribe, se peina como Uribe, sonríe como Uribe y quiere ser igual a Uribe, pero no lo es. Tan solo parece una triste caricatura, un muñeco reencauchado. Y digo triste, porque, ni siquiera, genera risas.

Francisco Santos, Pachito, el primero en la encuesta: un tipo que dice tantas bobadas que, este sí, genera risa en todas y cada una de sus intervenciones. Pareciera que su candidatura fuera una obsesión por no quedarse atrás de su primo, el actual presidente de la Colombia: un capítulo más de la historia de Caín y Abel. Quién sabe qué trauma infantil quiera superar, a costa de todos los colombianos.

De los cuatro precandidatos uribistas no se vislumbra uno, con un verdadero liderazgo, que le haga mella a un presidente desgastado como Santos.

Si no aparece un líder que aglutine a los colombianos, seguramente, las elecciones presidenciales del 2014 serán las de menor participación en la historia del país o las de mayor votación en blanco.

Es la oportunidad para que un candidato de un origen diferente, a las dos fuerzas que se desgastan en este momento, en una lucha sin antecedentes en nuestra historia reciente, aparezca en el escenario y resulte vencedor. De ser así, es muy posible, que el año próximo sea el de los candidatos y los votos independientes.

ANTES DEL FIN:
A quienes se llaman Francisco les dicen Kiko: Kiko fue, es y será el envidioso por antonomasia. Tanto Kiko como El Chavo, dos seres que la vida juntó en los mismos espacios y en el mismo tiempo, han generado hilaridad entre millones de televidentes, por años enteros. Cualquier parecido con la realidad colombiana, no puede ser pura coincidencia.