POPULISMO

POPULISMO

Eligio Palacio Roldán

Pasando por un pequeño y atrasado pueblo, en el oeste americano, un turista de la región austral de América decía: “este parece un pueblo argentino con diez años más de gobierno de kirchner”. Néstor kirchner gobernó Argentina entre 2003 y 2007, su esposa Cristina Fernández entre 2007 y 2015 y lo hace desde 2019 hasta la fecha como vicepresidente de Alberto Fernández. A eso hacía referencia el entristecido viajero y a un gobierno que dice seguir los ideales de Juan Domingo Perón, ideales populistas que se atribuyen indistintamente líderes de derecha e izquierda y que tienen al país del sur sumido en el atraso de las economías tercermundistas cuando a comienzos del siglo pasado estaba a la par con los países más ricos del mundo.

Pero, ¿qué es el populismo? La Real Academia de la Lengua Española lo define como “Tendencia política que pretende atraerse a las clases populares”. Entre las características del peronismo, populistas por excelencia, se tienen: redistribución de la riqueza, reducción del aparato estatal y estatización de los servicios públicos; y entre sus pilares: soberanía política en oposición a las políticas imperialistas o hegemónicas, justicia social en búsqueda de la reivindicación y la independencia económica para alcanzar la dignidad de los trabajadores y defensa de los intereses nacionales”. (https://www.caracteristicas.co/peronismo/)

Características y pilares muy bonitos que tienen a las grandes ciudades de Argentina con racionamiento de energía, inflación del 51 por ciento y según el turista de esta historia con tres generaciones de argentinos perdidas por cuanto no quieren hacer nada, solo recibir subsidios por parte del gobierno a costa de quienes ponen todo de su parte para generar alguna riqueza.

Y como los gobiernos populistas tratan de atraer las clases populares, son frecuentes las manifestaciones de apoyo al gobierno de turno, así sean pagadas como la que presencié en Buenos Aires el 25 de mayo de 2014 y que me cuentan es el diario vivir de esa democracia.

Puede ver: MARCHAS, TELENOVELAS Y “CORRIENTAZOS” https://eligiopalacio.com/2015/03/11/4724/

Y si por Argentina llueve, por Cuba no escampa tal como lo pude ver en octubre de 2019 y en Venezuela ni se diga.

Pude ver: LA REPRIMIDA AMARGURA DE LOS CUBANOS https://eligiopalacio.com/2021/07/16/la-reprimida-amargura-de-los-cubanos/

¿Y Colombia?, pues en nuestro país los gobernantes son cada vez más populistas, el asistencialismo crece y los ciudadanos exigen cada vez más al gobierno y trabajan menos y eso que hemos tenido gobiernos “de derecha” desde hace más de cincuenta años. Este año, es año de elecciones y el populismo hace presencia en las diferentes campañas políticas y los electores ingenuos parecen caer en las redes de los vendedores de ilusiones de tal manera que, en pocos años estaremos, contando la misma historia del turista argentino o quizás la de un cubano o un venezolano.

ANTES DEL FIN

Hablando de asistencialismo, un ejemplo a seguir es la que se cuenta en la telenovela Arelys Henao, Canto para no Llorar, qué manera de luchar contra la adversidad, contra el desempleo, contra la desesperanza. ¡Qué buena serie!  ¡qué buen ejemplo a seguir!

Pude ver: ARELYS HENAO LA TELENOVELA https://eligiopalacio.com/2022/02/05/arelys-henao-la-telenovela/

Una semana para pensar y encontrar buenos candidatos para el Congreso. Difícil pero posible. No bote su voto.

EL GOBIERNO… EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS VIII

EL GOBIERNO… EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS VIII

Eligio Palacio Roldán

“…parece estar destinado a ser recordado como el gobierno en el que la izquierda se tomó el país.”

Cada gobierno tiene una impronta que lo identifica, en el devenir de las naciones, de acuerdo con los hechos que enfrenta, la forma en que lo hace y en especial por la percepción de los generadores de opinión y/o de la ciudadanía sobre los mismos. No siempre esa percepción es correcta (ser objetivo es imposible) y mucho menos justa; entonces solo queda esperar que la historia la rectifique, pero casi nunca sucede así.

Bajo mi mirada está el gobierno de Ernesto Samper como el primero en el que se demostró el ingreso de dineros del narcotráfico a una campaña política; fue el del elefante “A mis espaldas” y si la familia del exdirigente Alvaro Gómez Hurtado consigue demostrarlo, el de un asesino. El de Andrés Pastrana, el de “La silla vacía”, como el de un país sometido a las guerrillas de las Farc; olvidando todos los méritos que tuvo al salvar la economía de una de las peores crisis de la historia y el Plan Colombia y la reorganización del ejército como el comienzo del fin de las Farc. Alvaro Uribe pasará la historia por marcar una nueva era: atrás quedaron los partidos políticos para dar paso a uribistas y antiuribistas. Ese hecho impide, hasta ahora, que muchos le reconozcan sus méritos en el exterminio de las Farc y en  devolverles la confianza a los colombianos en el país. Desaprovechó los años de “vacas gordas” de la economía y sobre todo la aceptación del pueblo, durante su primer período, para transformar el país; él como ninguno, en los últimos 50 años de vida política, pudo haberlo logrado.   El de Santos será el del final de las Farc y el del desarrollo vial del país. También el que acentuó la división alrededor de Uribe y el de “me acabo de enterar” que, al igual que Samper, sucumbió ante la premisa de que los fines justifican los medios; esta vez, la corrupción al servicio de Odebrecht.

El de Iván Duque, muy parecido al de Pastrana, en mi sentir, con un muy buen equipo en la parte económica, tratando de sacar al país adelante, parece estar destinado a ser recordado como el gobierno en el que la izquierda se tomó el país. Ésta con un intrincado engranaje que incluye sindicatos; educadores de primaria, secundaria y universidades que alimentan el rencor de la ciudadanía, con generadores de opinión haciendo eco continuamente, asfixió por medio de protestas los primeros 18 meses de su mandato (Como el de Pastrana con las tomas guerrilleras). A diferencia de las Farc, que volcó al país en su contra, la izquierda de hoy conquistó jóvenes y gentes ingenuas que creen que el estado tiene la manera de atender todas las necesidades de la población, como si Colombia fuese un país rico.

Ahora, este gobierno, enfrenta la peor crisis en la historia del país: La pandemia del coronavirus. Y aunque lo ha hecho con inteligencia, sobriedad, dinamismo y alejado del populismo, los colombianos le pasan cuenta de cobro por el desgreño de varias décadas; el sistema de salud acumula las dificultades de más de veinte años y la corrupción hace metástasis en cada rincón de la patria, con una diseminación mucho más agresiva que la del COVID-19. Y no hago referencia a la corrupción tradicional de los políticos, sino a la de los colombianos de a pie: Los líderes de las comunidades ferian las ayudas que  el ejecutivo y los colombianos entregan solidariamente, los sistemas de información del estado muestran sus falencias y los recursos llegan a gentes que no los necesitan y éstas ni se ruborizan al recibirlas. El hambre cunde, el populismo también, y la izquierda completa su tarea desinformando y pretendiendo que el gobierno nacional cubra las necesidades de una población que se precipita hacia la pobreza.

El panorama es desolador y solo la solidaridad, desde el corazón, puede salvarnos. Mucho pedir, en una sociedad donde el otro no importa.

Puede leer: ¿DUQUE UN PRESIDENTE DISTINTO? https://eligiopalacio.com/2019/04/03/duque-un-presidente-distinto/

ANTES DEL FIN

Inesperado, por completo, este cambio en nuestra existencia originado por la pandemia del coronavirus. Estamos viviendo una etapa inimaginable. Un privilegio para quienes habitamos la tierra por estos tiempos  y si salimos de ella, en el futuro, será un referente obligatorio. Ojalá nos transformemos en mejores seres humanos.