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VISIONES DE LAS ELECCIONES

VISIONES DE LAS ELECCIONES

Eligio Palacio Roldán

Como lo he dicho, en varias oportunidades, la objetividad no existe. Con esta claridad, expongo mi visión sobre los resultados electorales.

  • Las elecciones del próximo 17 de junio serán, otra vez, para determinar quiénes son mayoría: los amigos o los enemigos del expresidente Uribe.
  • Alvaro Uribe Vélez, hasta hoy, sigue siendo el rey. Su única derrota, la reelección de Santos. A pesar de sumar enemigos, son mucho más sus seguidores. Es la figura política más importante de Colombia, en lo corrido del siglo XXI.
  • Santos fue derrotado, como siempre, en la historia de su vida política. Solo a punta de mermelada pudo reelegirse hace cuatro años. Su primera elección se la debe a Uribe. Colombia no lo sigue y no le cree.
  • A pesar de ser el elegido de Uribe, Duque muestra su fortaleza y se perfila como el sucesor natural de su mentor.
  • Gustavo Petro se convierte en el “Alvaro Uribe” de la izquierda: Amado y odiado. Sin escrúpulos. “El fin justifica los medios”. Si no fuera por su afinidad con el régimen venezolano sería fácilmente elegido presidente de Colombia. Al igual que Uribe, tendrá, fanáticos, seguidores y detractores por el resto de sus días.
  • Sergio Fajardo representa, esta vez, a los inconformes. Antes lo hicieron Noemí Sanín y Antanas Mockus. Si se mueve con inteligencia, su movimiento podría tener buenos resultados en el largo plazo. De lo contrario,  correrá la misma suerte de sus antecesores.
  • Germás Vargas se equivocó desde que se sacrificó por Santos. Pudo ser el presidente hace cuatro años. Colombia cobró, en su nombre, el malestar con el gobierno actual. Será el Alvaro Gómez o el Horacio Serpa de principios de siglo.
  • Humberto de la Calle, se equivocó de tiempo. Era el único estadista, entre los candidatos, pero las recientes negociaciones de paz con las Farc, en las que pocos creen, arruinaron sus aspiraciones.
  • Otra vez fueron derrotadas las maquinarias. Si, otra vez. Ya habían sido vencidas en 1998, cuando Pastrana le ganó a Serpa, en el 82 cuando Belisario derrotó a López y en el 70 cuando Rojas Pinilla habría triunfado sobre Misael Pastrana. Aunque me cuentan que las maquinarias no fueron derrotadas, solamente que no fueron “aceitadas”. No hubo plata.
  • En la segunda vuelta se enfrentan las clases emergentes (Duque), con las clases populares (Petro). La “alta alcurnia” y la “Gran Prensa” serán simples espectadores en la contienda electoral.
  • La prensa que fue una de las causas de la debacle en el gobierno Samper, no pudo contener la del gobierno Santos. Fue derrotada, una vez más, por Alvaro Uribe Vélez. (Puede leer 20 AÑOS: LA MISMA CORRUPCIÓN, OTRA SOCIEDAD https://eligiopalacio.com/2018/05/11/20-anos-la-misma-corrupcion-otra-sociedad/)
  • No es tan claro que Duque sea el presidente. Los enemigos de Uribe son muchos y podrían ocasionar su derrota. La situación en Venezuela jugará un papel importante, en su posible victoria.
  • No es tan lejana la venezolanización de Colombia si Petro llega a la presidencia de la república, son conocidas sus afinidades con el gobierno del vecino país. (Ver LA VENEZOLANIZACIÓN DE LA ECONOMIA COLOMBIANA https://eligiopalacio.com/2015/05/27/la-venezolizacion-de-colombia/)
  • La situación en el Congreso no será fácil para el próximo presidente de Colombia. Si gana Petro tendrá a Duque y Uribe de contradictores constantes. Si gana Duque, tendrá a Petro en las mismas condiciones. ¿Y el resto? Bueno. el resto estará “pegado” al gobernante de turno, sumergido en la “mermelada”, como siempre.
  • Desde el próximo 7 de agosto una mujer en la vicepresidencia de la república. Buena noticia. Va siendo hora de que gobiernen el país. Ojala el presidente elegido permita su actuar en misiones importantes.
  • Llegarán cuatro años de confrontación continua que entorpecerán la ejecución de los proyectos del gobierno de turno. Ojalá la clase política madure y ejerza la sana crítica.
  • Duque, si resulta ganador, como creo, tendrá un gran reto para detener el avance de la izquierda colombiana, de la mano de Petro. Si Petro es el ganador, tendrá que hacer ingentes esfuerzos para no perder el poder. ¡Qué miedo! Si, otra vez Venezuela.

ANTES DEL FIN

Tres semanas complejas nos esperan en nuestra historia democrática. Mesura es lo que uno pediría y veracidad y ética en lo que se dice a través de las redes sociales y en los  medios de comunicación. Que gane el que Colombia decida.

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LA VIEJA CLASE POLÍTICA

LA VIEJA CLASE POLÍTICA
Eligio Palacio Roldán

Extrañamos a un Alvaro Gómez, a Alfonso López Michelsen, a Misael Pastrana, a los Lleras; e incluso a Alvaro Uribe, en los inicios de su primer mandato…

No sé cuando comencé a escuchar hablar de la “Vieja Clase Política”; tampoco lo logré dilucidar al hablar con expertos o al consultar en Google. Tal vez, el término se acuñó en la campaña de Cesar Gaviria, hace ya 25 años; quizás fue en su gobierno, con su famoso Kínder… En fin, lo cierto es que la frase buscaba y busca desprestigiar a los políticos tradicionales y asegurar que las nuevas generaciones de políticos, así fueran los descendientes directos de los primeros, no tenías sus mismos vicios. (Ver columna REPETIR, REPETIR Y REPETIR http://wp.me/p2LJK4-1es).

La expresión, “Vieja Clase Política”, ha sido repetida, una y otra vez, por Andrés Pastrana, Alvaro uribe, Juan Manuel Santos, Sergio Fajardo, Aníbal Gaviria y todo cuanto político ha pretendido ser elegido y reelegido, al menos, en el último cuarto de siglo. Y no se dan cuenta que ya la vieja clase política está constituía por ellos mismos. Valdría la pena que escucharan con detenimiento aquella canción de Alberto Cortés que dice “…Y olvidamos que somos, los demás de los demás”,

La “Vieja Clase Política”, dio paso a la “Nueva Clase Política” conformada por los delfines de la anterior, por los “nuevos ricos” de nuestra sociedad, por gentes llenas de ambición de dinero y poder que han “evolucionado” hacia nuevas formas de aprovechamiento de los recursos del estado (¡Que tal los hijos del inmolado Luis Carlos Galán!), hacia nuevas formas de corrupción, hacia nuevas formas de gobierno cada vez más alejadas de la realidad, de los pueblos que dirigen.

Y, entonces, resultamos añorando la “Vieja Clase Política”, aquella de grandes personajes, de seres que, aunque llenos de defectos y pecados,  generaban credibilidad, admiración y respeto. Y, entonces, extrañamos a un Alvaro Gómez, a Alfonso López Michelsen, a Misael Pastrana, a los Lleras; e incluso a Alvaro Uribe en los inicios de su primer mandato…

A los políticos les sucedió lo mismo que a los maestros, o a los médicos: se desprestigiaron. Ahora no generan ideas, no tienen ideologías y van de la derecha a la izquierda y de la izquierda a la derecha, sin siquiera ruborizarse, “caminan” por el mundo embadurnados de “mermelada” y a  ninguno parece interesarle reivindicarse con la sociedad, con los gobernados; y entonces,  a falta de ideas y liderazgo acuden al marketing político, a una honestidad que se convirtió en solo empaque o moño para venderse, o en simple y llanamente a la compra de votos.

Y, entonces, los ciudadanos no creen en quienes los dirigen, no confían en sus gobernantes, no se ven representados por ellos, no sienten ninguna empatía, ningún respeto, y responden en consecuencia, con desidia o con la misma moneda, con la venta de su voto a cambio de alguna remuneración.

Pero si por la clase política, candidatos y electores, llueve, por la sociedad colombiana no escampa; ésta perdió, también, su norte cuando el narcotráfico se mimetizó en ella y la corrompió. (Ver MI PATRIA CORRUPTA http://wp.me/p2LJK4-y5 y LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA CORRUPCIÓN http://wp.me/p2LJK4-wL)

ANTES DEL FIN

Hace, algo más de un mes, en una conversación con un grupo de amigos, se encontraba un precandidato, a una alcaldía, para las elecciones de octubre próximo. Discutíamos sobre la corrupción que carcome nuestra sociedad: el aspirante a gobernar alguna ciudad de Colombia tomó la palabra y dijo: “Yo no entiendo por qué los alcaldes se corrompen, si con el porcentaje que le dan los contratistas tienen, más que suficiente, para hacerse a una buena fortuna. Es que no hay que robarle a nadie, ese dinero sale de los contratistas, no tiene sentido ensuciarse las manos”.