EN TIERRA DERECHA

EN TIERRA DERECHA

Eligio Palacio Roldán

«En Tierra Derecha» parece ganará la izquierda

Los que crecimos escuchando radio en Colombia -ya muy viejitos dice mi jefe y va uno a ver y es verdad- y no nos gustaba la hípica sino las radionovelas, nos enfadábamos cuando las emisoras, Caracol, RCN y Todelar, las interrumpían con un extra hípico que comenzaba con una fanfarria y un locutor que aceleradamente pero con una voz estremecedora y una mejor dicción decía “En tierra derecha…” y empezaba a describir los momentos finales de la carrera, después de la última vuelta de los caballos en el  hipódromo. Cómo no recordar a Alberto Díaz Mateus, Manuel Escobar Martínez, Julio Nieto Bernal o Gonzalo Amor, entre otros.

Pues bien, “En tierra derecha” entraron las elecciones presidenciales en Colombia, en este año 2022, las que mayores expectativas han generado desde las protagonizadas por Gustavo Rojas Pinilla y Misael Pastrana Borrero en 1970, dadas las posibilidades de triunfo de la izquierda en el país. Como ayer las emisoras radiales, que ahora son todos los medios de comunicación, interrumpen su programación para narrar cómo va la competencia ya no entre bestias (¿O sí…?) si no entre candidatos entrenados por años para llegar primero en la meta.

En este último trecho, arranca ganando Gustavo Petro con discutibles planteamientos como el de elevar aranceles desconociendo que el mundo se transformó y Colombia necesita del intercambio de productos como el resto de naciones, tal como se demuestra con la dramática situación económica de países como Cuba o Venezuela. Se aprovecha el candidato de la ignorancia de los colombianos, ignorancia que pesará en la historia de la democracia en el país.

Y mientras Petro avanza a gran velocidad, los demás candidatos se enredan en mecánicas electorales, en la construcción de escenarios ideales ausentes de la realidad colombiana, en guerras de egos y en la obtención de un posible segundo lugar que quizás sea inútil porque, como van las cosas, no será necesaria la segunda vuelta.

Dos trasmisiones de la competencia electoral se dieron esta semana. La liderada por la criticada Revista Semana y el diario El Tiempo que se llevó por delante a la de Caracol Radio, hoy con un nombre lejano a la realidad colombiana: “Prisa Media”. La primera generó noticias todo el día, debates y consecuencias inesperadas dentro de los mismos grupos en disputa. La segunda, “mucho tilín tilín…”.

A pesar de entrar “En tierra derecha” tanto la competencia de candidatos como la de medios de comunicación tiene mucho camino por delante. En la de la presidencia es hora de decirle a muchos candidatos que dejen de estorbar y den paso a los que puedan alcanzar a Petro siguiendo el ejemplo del mejor de todos: Juan Carlos Echeverry. De no hacerlo es inminente el triunfo del representante de la Colombia Humana.

ANTES DEL FIN

«En Tierra Derecha» parece ganará la izquierda.

A propósito de la competencia entre los medios de comunicación, en radio, “Todo tiempo pasado fue mejor”.

Lamentable lo que está sucediendo en Medellín con el proceso de revocatoria del alcalde. Ganará alguno de los grupos en contienda y perderemos todos los habitantes de la ciudad. Los malos gobernantes se caen por si solos.

A pesar de las reservas de grupos religiosos y/o de intelectuales, las vacunas contra el COVID demostraron su eficacia. ¿Y las consecuencias? Toca esperar.

Real, cruda, violenta, mágica, la serie inspirada en la vida de la cantante de música popular Arelys Henao. Una buena forma de entender la realidad de los campos colombianos.

ELECCIONES, 48 AÑOS DESPUÉS… ¿SERÁN LA REVANCHA DE LOS SEGUIDORES DE ROJAS PINILLA?

ELECCIONES, 48 AÑOS DESPUÉS… ¿SERÁN LA REVANCHA DE LOS SEGUIDORES DE ROJAS PINILLA?

Eligio Palacio Roldán

Fue solo hasta 1970 cuando el General Gustavo Rojas Pinilla tuvo la oportunidad de saldar una vieja rencilla con la clase política colombiana. En ese entonces estuvo a punto de llegar a la presidencia de la república en una reñida competencia con el candidato, de la clase política tradicional, Misael Pastrana Borrero.

La historia había comenzado en 1953 cuando el General derrocó al presidente Laureano Gómez y asumió la presidencia hasta 1957. En ese entonces, tuvo que ceder el mando a una Junta Militar que daría paso al Frente Nacional, una alternancia en el poder entre liberales y conservadores que, con el tiempo, desfiguraría las dos ideologías.

El 19 de abril de 1970, Rojas Pinilla, habría ganado las elecciones cuyo escrutinio fue suspendido por el gobierno de Carlos Lleras, hasta el día siguiente, para dar como ganador al candidato Pastrana.

En 1974 nació el M19, movimiento guerrillero originado en el descontento producido por la ilegitimidad de las elecciones del 19 de abril de 1970: Lo integraron y lideraron, entre otros,  algunos dirigentes de la ANAPO, partido de Rojas Pinilla.

Fue en 1977, cuando el hoy candidato a la presidencia Gustavo Petro, se hizo unió a los insurgentes del M19. En 1984 entró en la clandestinidad y en 1985 fue torturado y llevado a la cárcel, durante dos años. Luego fue liberado y permaneció en la ilegalidad hasta que el gobierno de Virgilio Barco firmara la paz, con el movimiento insurgente, en 1990, para dar paso a la Constituyente de 1991.

Hoy, 48 años después de las elecciones que dieron origen al M19, la situación política es muy similar a la de ese año electoral. Otra vez, se enfrenta un candidato populista, que ya se puede calificar de caudillo, como el General Rojas, Gustavo Petro. Otra vez, como en el 70, toda la clase política tradicional, el mismo Frente Nacional de entonces, liberales y conservadores, se unen para tratar de detener al candidato de las mayorías silenciosas, generalmente de clase humilde, opuestas a los políticos tradicionales. Y, otra vez, los radicales de izquierda y derecha polarizan al país cargados de promesas y acusaciones mutuas.

No obstante, hay algunas diferencias entre la campaña electoral de 1970 y la de hoy. En ese entonces el presidente, Carlos Lleras Restrepo, tenía un amplio respaldo de la población y apoyaba al candidato de la clase política tradicional; el de ahora, Juan Manuel Santos, quien arrastra los índices más bajos de popularidad de la historia presidencial, desde que existen mediciones, respalda al candidato de la oposición, en lo que se podría constituir en una traición a la clase social que lo vio crecer y lo hizo presidente de Colombia.

De ganar Petro, las próximas elecciones del 17 de junio, sería la revancha de los seguidores de Rojas Pinilla que vieron frustrada su aspiración presidencial hace 48 años. De perder, podría ser el nacimiento de otro movimiento insurgente. Y si pierde Duque, ¿podría nacer una insurgencia de derecha?

Muchas cosas se juegan en las próximas elecciones: el futuro de Colombia y los colombianos. Es necesario pensar el voto en presente y en futuro. El pasado ya es historia.

ANTES DEL FIN

Todo parece indicar que los jóvenes y los intelectuales apoyan a Petro, también uno que otro viejito “mamerto” de la izquierda tradicional colombiana; ¿Será que pueden los sueños inocentes contra el pragmatismo de la sociedad colombiana, derechizada por el peso de la historia de las guerrillas y el incierto presente y futuro de Venezuela?

LA PAZ DE LAS ELITES

LA PAZ DE LAS ELITES

Eligio Palacio Roldán

En el año 1956, se llegó a un acuerdo entre las élites de los partidos liberal y conservador para terminar con la violencia partidista en Colombia y tratar de frenar el movimiento político del exdictador populista Gustavo Rojas Pinilla. Incluía la alternancia en el poder de las dos vertientes políticas, en gobiernos de coalición, entre 1958 y 1974, pero excluía al pueblo colombiano.  Se trataba del El Frente Nacional.

Esta historia no parece tan lejana para los colombianos…

En el año 2016, se llegó a un acuerdo entre las élites del gobierno Santos, incluidos los partidos liberal y conservador, con las Farc, guerrilla surgida como consecuencia de la exclusión del Frente Nacional, para terminar con la violencia en Colombia y “tratar de frenar el movimiento político del expresidente populista Alvaro Uribe Vélez”. No incluye la alternancia en el poder, en gobiernos de coalición, pero si su perpetuación en el mismo. Este pacto, excluye, también, al pueblo colombiano.

La situación de Colombia, luego del acuerdo de paz con las Farc, guarda similitudes, además,  con lo sucedido tras la muerte de Pablo Escobar o la disolución del Cartel de Cali. En esas ocasiones se habló, al igual que hoy, del fin de la guerra y de los carteles de la droga, del cese de la violencia y la llegada de una nueva era para Colombia; sin embargo, las organizaciones criminales fueron sustituidas por otras que se multiplicaron y extendieron por todo el país.

A diferencia las cúpulas de  los carteles de Medellin y Cali, que fueron derrotadas, condenadas o eliminadas, los integrantes de la de las Farc alcanzaron lo inimaginable: ser perdonados, sanear sus fortunas y hacer parte de jet set nacional e internacional.

Cada día es más evidente que el acuerdo con las Farc fue solo un acuerdo entre élites (ver LA PAZ DE LOS VIEJITOS https://eligiopalacio.com/2015/09/29/la-paz-de-los-viejitos/). Los recientes disturbios en Tumaco, que incluyeron la muerte de varias personas es una prueba fehaciente de que la paz está muy lejos de Colombia.

Era obvio que el grueso de la organización guerrillera se iba a desplazar hacia otras organizaciones criminales, incluso, se ha generado mayor desesperanza y resentimiento social: ¿Que pueden sentir estas gentes, acostumbradas a delinquir, sin oportunidades reales para el presente y el futuro cercano, viendo a sus exlíderes haciendo ostentación de los privilegios de su nueva vida, sin pagar por sus crimines y con un futuro definido y halagador?.

¿Qué pueden sentir los miles de ciudadanos que no encuentran un trabajo digno y una manera de subsistir cuando ven a los delincuentes que los doblegaron, por más de medio siglo, exhibiendo su nueva posición? Lo obvio: Que en Colombia los buenos somos más pero que es mejor ser malo que bueno. Que los malos son premiados?.

¿Qué pueden sentir unos y otros? Que en este pacto, como siempre, han sido excluidos, que han sido utilizados por unos y otros para alcanzar un poder en beneficio de unas pocas élites.

ANTES DEL FIN

  • El movimiento del expresidente Alvaro Uribe guarda grandes similitudes con el del general  Gustavo Rojas Pinilla. ¿También se repetirá la historia de las elecciones de 1970?
  • Dice un pequeño comerciante, de un municipio cocalero de Antioquia: “Por mi tienda desfilan los mismos hombres de siempre: los que me exigieron “vacunas ayer”, los que llevan insumos para la producción de coca. Ahora no tienen que ocultarse bajo un camuflado. Es la diferencia. Mi vida, la misma: trabajando para sostener los delincuentes.”