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LAS MALAS COMPAÑÍAS

LAS MALAS COMPAÑÍAS

Eligio Palacio Roldán

“Que pereza andar al lado de un tipo tan vanidoso y vacío como Sergio Fajardo”

Son incontables los recuerdos de la mamá. Uno de los más comunes es: “Mijo, ojo con las malas compañías”. Una mala compañía es aquel amigo que tiene alguna actuación non sancta que escandaliza, va contra las normas éticas y/o morales y que, como también dicen las mamás, “lo pueden llevar por el mal camino”.

Es tan común la recomendación que obviamente influye en el propio comportamiento y por eso hay prevención cuando algún conocido resulta siendo, por ejemplo, drogadicto, corrupto, “ladroncito”, paramilitar o guerrillero. Y al paso que vamos: político, magistrado, ingeniero…

En la política pareciera que no importan las malas compañías. Sin embargo, a la hora de votar, es fundamental el análisis para poder predecir el futuro del país tras la elección de uno u otro candidato. Veamos algunas malas compañías conocidas.

Los paramilitares que llenaron de sangre y terror los campos colombianos. ¡Qué miedo!

Las Farc que llenaron de sangre y terror los campos colombianos y desencadenaron el fenómeno del paramilitarismo. ¡Qué miedo!

Los parapolíticos que apoyaron a los paramilitares. ¡Qué miedo!

Gustavo Petro por su mala alcaldía de Bogotá y sus tendencias chavistas. ¡Qué miedo!

Piedad Córdoba por sus innegables relaciones con la guerrilla. Bueno, aunque eso ahora está in.  ¡Qué miedo!

Iván Cepeda por su oscuro izquierdismo. ¡Qué miedo!

El Exprocurador Alejandro Ordoñez por su oscurantismo político y religioso. ¡Qué miedo!

Viviane Morales por pretender poner el estado al servicio de la religión. ¡Qué miedo!

Germán Vargas Lleras, por haber hecho parte del desgobierno Santos y haber permanecido callado. Le puede la ambición de poder sobre cualquier cosa. Además qué arrogante. ¡Qué miedo!

José Obdulio Gaviria, la perversidad al servicio de la política. ¡Qué miedo!

Fernando Londoño Hoyos, el dueño de la verdad sectaria y discriminatoria.

Ernesto Samper, punto de no retorno en la escalada de corrupción en Colombia.

Cesar Gaviria, símbolo del “manzanillismo” del siglo pasado.

Alvaro Uribe Vélez por sus “malas compañías”, por haber impulsado la corrupción en la búsqueda de la reelección, por sus ansias de poder enfermizas. Por su odio. ¡Qué miedo!

Juan Manuel Santos por haber hecho un mal arreglo con las Farc, por su arribismo internacional, por los ríos de mermelada con que “aceitó” la corrupción en el país.  ¡Qué miedo!

Hernán Andrade, Musa Besaile, Luis Gustavo Moreno, Alejandro Lyons, Leonidas Bustos, etc, etc, etc y los cientos de corruptos que se tomaron el poder en Colombia. ¡Qué miedo!.

Marta Lucía Ramírez, Ivan Duque, Humberto de la Calle y Sergio Fajardo parecen ser “buenas compañías” pero, ¿que resultan siendo los buenos que siempre andan con los malos, a su lado? Yo daría la misma recomendación de las mamás: Cuídense de ellos.

ANTES DEL FIN

Puede ser una buena compañía, a pesar de los líos de la biblioteca de Santo Domingo Savio, las pirámides de Medellín y los Parques Biblioteca, pero que pereza andar al lado de un tipo tan vanidoso y vacío como Sergio Fajardo.

Dirá la historia que entre los parapolíticos hubo gente decente que pagó cárcel. También dirá que los políticos auxiliadores de la guerrilla permanecieron en la impunidad como los asesinos que apoyaron.

Increíble ver un asesino de las Farc de candidato a la presidencia. (Vea  LA PAZ DE LOS VIEJITOS https://eligiopalacio.com/2015/09/29/la-paz-de-los-viejitos/)

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“CORRUPCIÓN EN SUS JUSTAS PROPORCIONES”

“CORRUPCIÓN EN SUS JUSTAS PROPORCIONES”

Eligio Palacio Roldán

Dijo el expresidente Turbay (1978-1982): “Hay que reducir la corrupción a sus justas proporciones” y los generadores de opinión y la clase política se rasgaron las vestiduras.

Más de 35 años después, muchos colombianos, quisiéramos que sus palabras hubiesen sido proféticas y que la corrupción no se hubiese desbordado y fuera parte de la cultura de los colombianos.

Después de Turbay llego el dinero corruptor del narcotráfico a nuestra clase política y luego, con la elección popular de alcaldes, el arte de hacerse elegir se convirtió en la industria de hacerse elegir. Y se crearon industrias electoreras que requerían financiación y esa financiación surgió de los proveedores de los municipios, de los constructores de obras públicas, de los publicistas y comunicadores sociales que ofrecieron sus servicios a cambio de ser contratadas una vez, el candidato de turno, llegara al poder.

Y los Concejos Municipales, las alcaldías, las gobernaciones, el Congreso y la Presidencia; en fin, las ramas legislativa y ejecutiva del poder público quedaron hipotecadas y se gobernó solo para pagar favores. Y todos los colombianos quisieron vender sus votos y la corrupción se democratizó (Ver LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA CORRUPCIÓN https://eligiopalacio.com/2013/09/24/la-democratizacion-de-la-corrupcion/)

Alguna vez, la corrupción llegó a “Otro Nivel” y el narcotráfico eligió presidente a Samper y otra vez la los generadores de opinión y parte de la clase política se rasgó las vestiduras. (Ver ERNESTO SAMPER UN NEFASTO PERSONAJE https://eligiopalacio.com/2015/08/26/un-nefasto-personaje/). De eso han pasado más de 15 años y la historia de la corrupción en nuestro sistema “democrático” ha ido creciendo de manera exponencial. Ayuda, claro, la impunidad evidente.

Al comenzar este año estalló el escándalo Odebrecht que involucra a la clase política, incluyendo la presidente de la República, Juan Manuel Santos, en un gigantesco caso de corrupción. En el escándalo, los unos acusan a los demás sin saber qué, cómo diría el cantautor Alberto Cortez, “olvidamos que somos, los demás de los demás”. Y obvio, todos están involucrados. En las industrias electoreras se financian todas las campañas, con opción, para siempre ganar, para siempre garantizar los contratos.

En una columna anterior, en marzo de 2013, (https://eligiopalacio.com/2014/03/13/una-segunda-oportunidad/), decía que creía que la vida le había dado una Segunda Oportunidad al expresidente, Alvaro Uribe, para hacer lo que no quiso hacer como presidente: Luchar contra la corrupción. Sólo hasta ahora parece emprender este camino con la solicitud a las autoridades de que investiguen la campaña, de su aliado, Oscar Iván Zuluaga.

Llegó el momento para que Alvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos hagan algo por el país, haciendo un acto de contrición, reconociendo sus culpas y revelando todo lo que saben para expiar sus culpas y desentrañar los focos y las formas de corrupción que carcomen nuestra sociedad.

La situación que enfrenta Colombia, en materia de corrupción, es demasiado grave: Lo denunciado en el caso Odebrecht es algo que sabemos todos. Es algo que ocurre en cada ciudad, en cada pueblo, en cada barrio; en todas las contiendas electorales:  Las campañas son financiadas por particulares a cambio de jugosos contratos que, generalmente, no cumplen o cumplen con características de calidad precarias.

La solución al problema de la corrupción de nuestra clase política, no está en la financiación de las campañas por parte del estado. A esa financiación se sumarían de todas maneras los dineros de los futuros contratistas como suele hacerse: con artificios de toda índole para no ser descubiertos.

La solución al problema de la corrupción en Colombia, al igual que el de la violencia, está en la reeducación de todos los colombianos. (Ver MI PATRIA CORRUPTA https://eligiopalacio.com/2013/10/08/mi-patria-corrupta/).

ANTES DEL FIN

Alguna vez, recordando una canción de Pablo Milanés, le pregunté al, entonces, presidente Uribe: ¿Cuánto ganó cuanto perdió usted y Colombia con la reelección? La misma pregunta se la hago al presidente Santos y toda nuestra clase política, con la reelección, en todos los cargos de elección popular.

¿Cuánto ganó cuanto perdió Colombia con la elección popular de alcaldes?

El presidente Santos comienza a vivir lo que vivió Samper como presidente. ¡Vaya paradoja! Saber que el primero conspiró contra el segundo por los mismos hechos que hoy enfrenta. (Ver EL “COMPLOT” DE SANTOS https://eligiopalacio.com/2016/05/19/el-complot-de-santos/)

¿Los Premio Nobel serán corruptos?

ERNESTO SAMPER UN NEFASTO PERSONAJE

Ernesto Samper
UN NEFASTO PERSONAJE
Eligio Palacio Roldán

Así como un día le entregó el alma a los narcotraficantes, hoy se la entrega al demonio de Maduro,

Las actuales generaciones poco saben de él y las viejas quizás lo han olvidado, pero ahí está,  al acecho. Su más reciente aparición, esta semana en medio de la crisis en la frontera colombovenezolana: “las deportaciones de colombianos desde Venezuela enrarecen el clima de opinión necesario para perseguir a los paramilitares colombianos que sí están traspasando las fronteras”, dijo.

El señor Samper dio por hecho que las expulsiones de colombianos por parte del presidente Maduro, de Venezuela, eran legítimas.

Pero esta no es la peor historia del hoy Secretario General de Unasur. Fue presidente de Colombia a finales del siglo XX, gracias a la financiación de  su campaña política por parte del narcotráfico. Ese hecho manchó de indignidad a nuestra patria y la sumió en su mayor descrédito en la historia de las naciones.

Al descrédito del país, se unió una gran crisis económica, entre 1994 y 1998, provocada por un presidente que se aferró al poder, a costa de todo. Aún se recuerda su premonitoria frase “Aquí estoy y aquí me quedo”. Y aquí se quedó, para siempre, haciendo daño.

En medio del desprestigio pero con la anuencia de los grandes medios de comunicación, que le debieron muchos “favores”, continuó mimetizado en el poder, poder que se debilitó en el gobierno Pastrana pero que fue tomando presencia en la llamada izquierda colombiana, en las alcaldías de Bogotá, que también tiene sumida a la capital colombiana en la desesperanza.

Y, bueno, sucedió lo que tenía que suceder en un gobierno como el de Santos, que le ha entregado todo a la izquierda latinoamericana, por la obsesión de firmar unos acuerdos de “paz” con unos dirigentes guerrilleros, decrépitos, a punto de extinguirse por la ley natural de los humanos: la muerte que llega con la vejez. Aceptó que, de la mano del presidente venezolano y, que sabe uno, quizás Piedad Córdoba (Teodora Bolivar) llegara a la presidencia de UNASUR el monigote de Ernesto Samper, donde así como un día le entregó el alma a los narcotraficantes hoy se la entrega al demonio de Maduro, para detentar algo de poder, poder que indefectiblemente es su obsesión.

Que nefasta la presencia de Samper en nuestra historia, que nefasta la financiación de su campaña presidencial por el narcotráfico, que nefasta su manipulación de los medios de comunicación en contra de Pastrana o de quien no le sirva a sus intereses mezquinos, que nefasta su influencia en la izquierda colombiana, que nefasta su influencia en el partido liberal y que nefasta su presencia en UNASUR, apoyando al dictador Maduro en Venezuela.

Y que nefasto también, para Colombia y los colombianos tener puestas sus esperanzas, para un proceso de paz, en el apoyo de un dictador como Maduro. Si el resultado del Proceso de Paz con las Farc es la creación de un gobierno similar al de Venezuela que Dios nos libre de un resultado positivo en las negociaciones. Mejor, mucho mejor, seguir en guerra que llegar a una paz como la que se vive en el vecino país: una paz de hambre.

ANTES DEL FIN

Me decía un amigo, con una veintena de hermanos, que como su familia era tan numerosa era lógico que allí convivieran todas las clasificaciones posibles de los seres humanos: desde santos, hasta demonios. No sé cuántos hermanos conforman la familia Samper Pizano, lo que sí sé es que no se compadece, para nada, el excelente periodismo y la crítica sana que siempre ejerció Daniel con la infortunada presencia de Ernesto en la política y en los círculos de poder de Colombia y de Latinoamérica.

Y PASTRANA AHÍ…

Y PASTRANA AHÍ…
Eligio Palacio Roldán

Había una vez, hace más de 20 años,  un candidato a la presidencia de Colombia, llamado Andrés Pastrana, que luchó por derrotar a otro candidato, financiado por el narcotráfico,  y no pudo; corría el año de 1994 y Colombia se debatía como ahora, bueno, con algo más de resistencia, frente a la popularización de la cultura traqueta y la mimetización de sus representantes entre la clase dirigente del país. Después, en 1998, llegó a ser el presidente de la república, pero esto le costó caro; fue la consecuencia de desafiar a un personaje con inmenso poder, en los medios de comunicación. Desde entonces, ha sido víctima de ataques continuos (ver MATONEO CONTRA ANDRES PASTRANA http://wp.me/p2LJK4-mE).

Y Pastrana fue presidente, por cuatro años, en una de las peores crisis de nuestra historia, generada, en gran parte,  por el desgobierno de Ernesto Samper;  fue un tiempo para recomponer las deterioradas relaciones internacionales, rehacer una maltrecha economía, y tratar de luchar con una guerrilla fortalecida; en el primer aspecto, el expresidente logró frutos, en los otros dos fueron Uribe y Santos los que tuvieron las recompensas y el país, ayudado por los medios de comunicación, no supo quién había sido el gestor de los triunfos.

Después, a pesar de los desplantes de los gobiernos de Alvaro Uribe, Juan Manuel Santos y de cientos de ciudadanos sin memoria, Pastrana  permaneció al tanto de lo que sucedía en el país, interviniendo, de manera afortunada o desafortunada, en la vida de Colombia y de los colombianos; pero más allá de la calidad de la intervención, el expresidente se fue convirtiendo en una especie de símbolo de la decencia en la política, una característica casi ausente de nuestro sistema “democrático”. Su última actuación, el viaje a Venezuela, para respaldar al líder opositor  Leopoldo López, quedará para la historia como un acto de heroísmo ante una comunidad internacional maniatada por el poder “sobrenatural” de Chávez; poder que ejerce el fallecido expresidente venezolano sobre el gobierno Santos  en una dimensión “desconocida” y desconcertante.

Quedará para la historia, también, la frase del expresidente  “Lamento que los demócratas de América Latina hayan dejado sola a Venezuela”   quien lo creyera, ningún líder “democrático” defiende la democracia en el vecino país, salvo Pastrana, un “tuerto” para algunos, que va en camino de ser rey, en una América de ciegos; tan, pero tan, ciegos, que tienen como presidente de Unasur,  a un expresidente que vendió el alma, primero, al narcotráfico y luego al Chavismo.

ANTES DEL FIN
UNO.

El Viajero, la sección de www.eligiopalacio.com, relata las vivencias de un ser que regresa a la vida después de muchos años de estar muerto; al personaje, todo le parece muy extraño. ¿Qué pensaría Chávez si resucitara y viera a su antiguo enemigo, Juan Manuel Santos, doblegado ante el Chavismo?

DOS

Comenzó el juego de la política por las elecciones locales en Colombia; otra vez veremos las alianzas “programáticas” más extrañas, la corrupción y la compra venta de votos por todo el territorio nacional y el despilfarro de dinero a manos llenas. Será un año de fiestas, música y licor, gratis, como parece gustarnos a los colombianos.

TRES

Me decía un alcalde que cual era el problema en recibir el 15% por los contratos asignados, que ese dinero lo perdían los contratistas… No entiende, este alcalde, y creo que ninguno en el país que “esos regalitos” se traducen en mala calidad de las obras y/o sobrecostos que pagamos todos los colombianos… Nos atracan y cantamos, tomamos, festejamos y… votamos.

EL NARCOTRÁFICO EN EL PODER

Samper en UNASUR
EL NARCOTRÁFICO EN EL PODER
Eligio Palacio Roldán
“Y la juventud se ahoga en el consumo de drogas y como diría el Pibe Valderrama: Todo bien, todo bien”

Hace varios días, escribí la columna PABLO ESCOBAR,  ÍCONO DE LA TRANSFORMACIÓN LATINOAMERICANA. http://wp.me/p2LJK4-U5 en la que decía que “el narcotráfico se extiende por toda Latinoamérica como posibilidad de enfrentar la pobreza, y como oportunidad de liberación del  imperialismo yanqui”.

Posteriormente, escribí “siquiera Galán se marchó para siempre, aunque permanezca como ícono de una sociedad hipócrita que dice defender su legado y lamentar su desaparición, pero hace todo lo contrario a lo que él predicó” (¿QUÉ PASÓ CON EL LEGADO DE GALÁN? http://wp.me/p2LJK4-Y)

Este martes, informó el diario El Espectador que El expresidente colombiano fue designado el pasado 22 de agosto como secretario general de Unasur, tras alcanzarse un consenso de los presidentes y jefes de Estado de los doce países que forman la Unión” y añadió, que al visitar la nueva sede de la Unasur, Samper afirmó que tendrá “un gran simbolismo”.

“Un gran simbolismo”, debe tener esa sede, seguramente estará ajustada a los nuevos conceptos arquitectónicos latinoamericanos, conceptos de ostentación, estilo traqueto; pero más simbólico, aún, es el nombramiento de Samper en la presidencia de Unasur, es ampliamente conocida y demostrada la financiación de la campaña política que lo llevó a la presidencia de Colombia en 1994, por parte del Cartel de Cali; hecho censurado en el país y en el  exterior, en especial por el gobierno americano, que le costó mucho, en todos los sentidos, a nuestro país.

Unasur, la organización creada en el 2008 para impulsar la integración de Suramérica, cuyo objetivo es “construir de manera participativa y consensuada, un espacio de integración y unión en  culturalsocialeconómico político entre sus integrantes”  fue pensada y estructurada como una forma de hacer contrapeso al poder de Estados Unidos, en la región; en ella, han tenido asiento preferente opositores al gobierno norteamericano, con tendencias de izquierda, como Chávez, Maduro, Correa, Fernández, Evo, etc,

Veinticinco años después de la muerte de Luis Carlos Galán y del atentado contra el diario El Espectador, todo parece haber cambiado; ya no nos preocupa el narcotráfico, ya dejó de ser el demonio de ayer y ahora hace parte de nuestro entorno, de nuestro diario vivir; Todo indica, entonces, que el sacrificio de cientos de hombres y mujeres,  quedó como un triste y simple recuerdo; de nada sirvieron sus advertencias, sus ejemplos y su inmolación; hoy toda Latinoamérica se identifica con esa forma de supervivencia y con esa forma de liberarse del influjo norteamericano, y ese sentir, ese hacer, se cristaliza con la llegada a Unasur, del expresidente sin visa, del expresidente elegido con el dinero del narcotráfico, Ernesto Samper.

Y, ahora, los que se enfrentaron al narcotráfico, callan; los que denunciaron a Samper y originaron el célebre Proceso 8.000, callan; los medios de comunicación, callan; los hijos del inmolado Galán, no callan pero hacen y dicen bobadas; y la vida sigue y el narcotráfico se apodera de Latinoamérica, de sus campos, pueblos y ciudades; de sus gobiernos, de sus instituciones, y la juventud se ahoga en el consumo de drogas y como diría el Pibe Valderrama: Todo bien, todo bien; todos haciéndonos los bobos, en especial los pobres gobiernos, y quedándonos así: sumergidos en una espiral de violencia, muy difícil de detener, generada por el tráfico de drogas,  .

Triste para los que pensamos que el narcotráfico no es la solución para Latinoamérica, ver de presidente de Unasur a Ernesto Samper, el presidente más cuestionado, en la historia de Colombia, por su relación con el narcotráfico.

ANTES DEL FIN

Los narcotraficantes fueron los nuevos ídolos latinoamericanos, mucho antes de llegar a la televisión.

615 – DIA DE LA DIGNIDAD COLOMBIANA

615 – DIA DE LA DIGNIDAD COLOMBIANA
Eligio Palacio Roldán
De los cinco que tenía, no me quedan si no dos, dos…
De los dos que yo tenía, no me quedan si no cero… cero…

Los colombianos pudimos escoger entre cinco candidatos y escogimos los dos peores, (¿POR QUIEN VOTAR, EN COLOMBIA? http://wp.me/p2LJK4-Th); ahora en las campañas publicitarias y en los debates electorales cada uno trata de demostrar que el otro es el más malo, el más perverso y, a los dos, la verdad, les sobran argumentos.

La conclusión es obvia: los dos bordean la ruindad, los dos acuden a todas las formas de lucha para llegar al poder, formas legales e ilegales, formas dignas e indignas, formas llenas de mentiras, montajes y fraudes; formas inimaginables por Pablo Escobar, por las mafias del narcotráfico, por las guerrillas de izquierda y por los paramilitares, en su lucha por alcanzar el mismo poder, que hoy se disputan, estos dos pobres personajes. Claro, no tan pobres como los colombianos, que tendremos que padecer un gobierno, de cuatro años, en las manos de alguno de ellos.

Y, los medios de comunicación, ahí, haciendo lo mismo, como idiotas útiles o sacando el mejor partido en mitad de la nada; bueno, de la nada, no; de la miseria de unos candidatos presidenciales indignos. Y en medio de la indignidad, los menos malos, los que podrían ser una esperanza para el futuro, como Clara López, hundiéndose en el fango, tras el fuego fatuo de la paz; porque, ¿cuál paz se podrá lograr pactando con unos guerrilleros viejos, olvidados o desconocidos, por una Colombia que difícilmente enfrenta su tragedia diaria para subsistir, educar a los menores,  salir adelante y liberarse de las bandas ilegales que controlan su existencia y su forma de estar en el mundo.

Mientras tanto, la clase política cada vez más lejana, cada vez más ausente,  cada vez más desprestigiada, cada vez menos creíble; y el ciudadano, ahí, sin esperanza.

Dijo, William Ospina,  en su columna de El Espectador, del 31 de mayo de 2014, (De dos males http://tinyurl.com/kkbd7oj) que votaría por Oscar Iván Zuluaga y los críticos se le vinieron encima; pienso que no solo él votará por el candidato del expresidente Uribe, votarán la mayoría de los colombianos porque como lo decía el escritor colombiano, Zuluaga, representa una nueva clase en el poder, diferente a la que ha construido desde el gobierno un país lleno de injusticias  y desigualdades; una clase permeada por la cultura traqueta (PABLO ESCOBAR, ÍCONO DE LA TRANSFORMACIÓN LATINOAMERICANA. http://wp.me/p2LJK4-U5).

Santos no tiene el carisma para ganar una elección, de hecho no ha ganado ninguna (la de hace cuatro años, la ganó Alvaro Uribe); es un hombre sin credibilidad, carente de pueblo, ausente; la presidencia la logró arrimándose al expresidente, engañando, mintiendo, como lo ha seguido haciendo con los falsos positivos de su administración (http://wp.me/p2LJK4-AH);  durante los cuatro años en el poder su, único, propósito fue borrar lo que había hecho su antecesor.  Ahora, su única posibilidad de acceder a la presidencia de la república es la “mermelada”, bien untada, y ese hecho sería desastroso para el país; otra vez, como en tiempos de Ernesto Samper, en 1994, se lograrían ganar unas elecciones con la compra de votos.

Desafortunado momento para Colombia: elegir entre dos males, el menor. Este dilema me recuerda a los valientes que, ante la posibilidad de escoger entre tratamientos invasivos para combatir una enfermedad letal, prefieren una muerte digna y esa posición liberadora, es la que deberíamos tomar todos los colombianos, el rechazo al horror de lo que representan los candidatos presidenciales, con el voto en blanco.

LOS REENCAUCHADOS DEL 2013

LOS REENCAUCHADOS DEL 2013
Eligio Palacio Roldán
En el desaparecido programa de televisión Los Reencauchados, se inflaban y desinflaban muñecos de látex que representaban los personajes de la vida nacional. Esos muñecos se hinchaban según su popularidad; pues bien, lo mismo ocurre con los seres de carne y hueso. Los siguientes fueron los personajes que recibieron aire al finalizar el año 2013:

Nohemí Sanín: Una inteligente y promisoria figura de la política colombiana, de finales del siglo pasado, se dejó absorber por la burocracia a tal punto que perdió toda su credibilidad entre los colombianos; en especial con su abdicación ante el gobierno Uribe al que colaboró en uno de los mayores errores de la democracia colombiana: La Reelección Presidencial. Luego de esta “brillante” idea, fue descartada para darle continuidad al gobierno que promovió y fue sometida al escarnio público por su eterno rival Juan Manuel Santos y por la prensa abyecta del momento. Luego nadie le prestó atención, y muchos la trataron de loca, cuando advirtió que en el trasfondo del desafortunado fallo del Tribunal de La Haya, que recortó nuestro mar en el área de San Andrés y Providencia, había intereses de la China. El tiempo (No propiamente el periódico) terminó dándole la razón y muchos se preguntan, con mayores razones que antes, si el uribismo y Colombia no tendrían un mejor presente si la elegida de Uribe hubiese sido ella y no Santos. Su ascenso ante la opinión pública se debe, entre otros, a sus acertados análisis en el programa HORA 20 de Caracol Radio.

Horacio Serpa:
Uno de los hombres con mayor experiencia en la política colombiana vio perdidas las esperanzas de llegar a la Presidencia de la República, como consecuencia del irrestricto apoyo al narcogobierno de Ernesto Samper. Pretendiendo terminar su carrera política, de manera decente, fue gobernador de Santander con alguna figuración en el ámbito nacional, durante el gobierno Uribe. Ahora, con más de 70 años de edad, se reencaucha gracias a la ascendencia del samperismo en el actual gobierno y con la llegada al poder del Partido Liberal después de doce años de limitaciones burocráticas. Pareciera que la política le dará la oportunidad de una revancha, en las próximas elecciones parlamentarias, superando, quizás, a Alvaro Uribe quien lo derrotara en las elecciones presidenciales del año 2002.

Andrés Pastrana:
Luego de terminar su gobierno como uno de los presidentes con menor favorabilidad en la historia de Colombia, como consecuencia de un fallido proceso de paz, similar al que se adelanta en la actualidad, pero con un ejército debilitado, una guerrilla fortalecida y una prensa en contra; parecía resignarse a permanecer en el ostracismo hasta que con su libro “Memoria Olvidadas” retomó en gran medida el sitio que le pertenece en la historia; contó para ello, con el apoyo del embajador de Estados Unidos y del exjefe de la DEA de la época, en el país, que respaldaron sus afirmaciones sobre al narcodemocracia de la era Samper. Sin embargo, el efecto pudo ser mayor si el gobierno no se hubiera atravesado con informaciones sobre el diferendo con Nicaragua y los medios no estuvieran endulzados y manipulados por el gobierno y el samperismo.

Ernesto Samper:
Recibió aire, mucho aire, el expresidente que mayor vergüenza ha generado a Colombia, en su historia. A pesar de haberse demostrado la relación de su campaña con el narcotráfico se mimetizo, ladinamente, y fue adquiriendo poder en el gobierno Uribe y ahora es el poder tras el poder en el gobierno Santos y, por su puesto, en varios medios de comunicación. De la mano de Serpa, volverá a ser el líder del partido liberal.

Juan Manuel Santos
Y se reencauchó el presidente gracias a las encuestas, la prensa y las Farc. Luego de una pérdida de favorabilidad, que lo acercó a las cifras de Pastrana en su gobierno, ocasionada por sus erráticas decisiones, logró aparentemente reconciliarse con parte de la opinión pública; y así como un día las Farc eligieron a Andrés Pastrana con un espejismo de Paz, hoy parece hará lo mismo con Santos. Un muy buen manejo del optimismo iluso de los colombianos parece acercarlo al Belisario de la década del ochenta con el Si SE PUEDE, en contra del no es posible del expresidente López. Hoy los protagonistas son Santos y Uribe. Además el presidente ha sabido aceitar muy bien su maquinaria y por ello parece imposible que alguien pierda una reelección en este país.

Petro:
También parece reencaucharse el alcalde de Bogotá gracias a la torpeza de sus enemigos: El Procurador y Miguel Gómez Martínez. La historia no se puede forzar; ella sería la encargada desinflar a Petro ante la opinión pública, por su pésimo gobierno; pero los deseos de sus enemigos de cambiarla a su antojo lo convirtieron en una víctima y lo dejarán fortalecido y con opciones presidenciales.

ANTES DEL FIN:
En una próxima columna analizaremos los desinflados, a punto de ser empacados en la maleta del olvido.

Complete usted mismo la lista de los reencauchados.

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