LA TELEVISIÓN… EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS XII

LA TELEVISIÓN… EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS XII

Eligio Palacio Roldán

En general, los tiempos del Coronavirus han sido un regreso al pasado en cuanto a movilidad, economía, costumbres y hasta en la oferta televisiva. No así internet  que ha sido una solución para el trabajo en casa, el teletrabajo y para fortalecer relaciones familiares y sociales.

En relación con el regreso al pasado, en televisión, ya el canal RCN se había adelantado con la repetición de telenovelas, dada su crisis económica, aunque será pionera, en dramatizados en tiempos del coronavirus, con la producción CONFINADOS, que se estrena este domingo, al tratar el tema y grabar una serie en confinamiento.

Caracol, en materia de producciones dramatizadas, también, pareciera estar en confinamiento desde hace años: repite fórmulas que le funcionan, una y otra vez, hasta cansar a la teleaudiencia. La más manida, la del narcotráfico; pero no sola esa: la novela inmortal de Alejandro Dumas, El Conde de Montecristo, es retomada una y otra vez en versiones modernas. Las más recientes La Reina del Flow y La Venganza de Analía; la primera con bastante éxito y la segunda con alguna audiencia, debido en gran parte a que  hay pocas opciones en la televisión nacional. Versiones del mismo argumento han sido, entre otras: En Cuerpo Ajeno, El Cuerpo del Deseo, La Usurpadora.

Es difícil no sucumbir a la idea de reescribir El Conde de Montecristo; el argumento de volver, a una vida anterior, sin ser identificado, a reencontrarse con los seres queridos y a cobrar venganza por los maltratos recibidos, seduce. Es una especie de resurrección. Yo incluso la utilizo en mis cuentos (LOS CUENTOS DE EL VIAJERO https://eligiopalacio.com/el-viajero/). El problema de “La Venganza de Analía” es haberla transmitido con tan poca diferencia de tiempo con la Reina del Flow y, en especial,  llevar la trama al mundo de la corrupción, en política, en nuestro país; un mundo que asquea. Además, la falta de matices en la personalidad del antagonista y el maniqueísmo con que se maneja su estructura mental cansan. El personaje parece armado con todos los defectos que se le atribuyen a un popular  expresidente de la república. De otro lado, a las escenas les falta emoción, pareciera hay problemas en la dirección de actores; no se les ve creíbles. Esta obra no parece ser una producción de CMO que siempre se ha distinguido por la calidad que imprimen a sus relatos.

En lo que sí han estado a la altura de las circunstancias, los canales de televisión, es en los noticieros: La ampliación de horarios, el despliegue tecnológico, la capacidad para informar, explicar y persuadir sobre los cuidados que hay que tener en estas circunstancias son acertados. Obviamente, en algunas ocasiones, exageran y tienden al amarillismo. Para destacar la presencia de Mauricio Gómez, en Noticias Caracol, uno de los mejores periodistas en la historia de la televisión colombiana.

Obviamente, repetir no siempre es malo. Se destacan los especiales de Los Informantes y Séptimo Día, los partidos de fútbol ya míticos y una que otra telenovela. Sin embargo, esa no puede ser la estrategia más recurrente, ni en ésta ni en ninguna época. La legislación colombiana debiera limitar en tiempo y horario la repetición de telenovelas.

El coronavirus nos tomó a todos por sorpresa pero en la resilencia está el secreto del éxito. Los canales de televisión aún no reaccionan en medio de una gran oportunidad para captar audiencias esquivas.

ANTES DEL FIN

Colombia vuelve poco a poco a la nueva normalidad. Nueva normalidad con más contagios, ojalá pocos muertos y menos pobreza. Una normalidad que no tiene nada de normal pero que ojalá permita superar los problemas económicos, sociológicos y sicológicos que dejan estos dos meses de encierro.

Con el transcurrir de los días de aislamiento unas relaciones crecen y otras se apagan. Se depuran, para ser más exactos. Si algún día se regresa al estado anterior a la pandemia, muchas cosas habrán cambiado en nuestro interior y en nuestra relación con el entorno.

LAS TELENOVELAS DE AUTOR

LAS TELENOVELAS DE AUTOR

Eligio Palacio Roldán

A pesar de los adelantos técnicos en producción y recepción de la televisión, en Colombia,  en materia de telenovelas parece ser cierto que todo tiempo pasado fue mejor. Atrás quedaron las épocas en que el país se paralizaba frene al televisor para sufrir, reír, odiar o amar a los personajes que representaban los actores que, a su vez, eran verdaderos ídolos. Es la consecuencia de los tiempos modernos inundados de posibilidades  de diversión y  esparcimiento, de las redes sociales, dicen los analistas. Es el abandono de la esencia de la telenovela, digo yo.

¿Y donde está la esencia de la telenovela? En la identificación con las pasiones humanas: amor, ambición, envidia, muerte. Pasiones presentes en los grandes clásicos de la literatura que hoy como ayer marcan la  condición del ser humano, pasiones descritas en la obra de Shakespeare como en ninguna otra y que con algunas variantes son las herramientas para escribir las telenovelas.

Y esa esencia sigue siendo factor de identidad en las nuevas generaciones. De ahí el boom de las telenovelas turcas: “Así gran parte del éxito se debe a que este tipo de telenovelas suponen a la vuelta al concepto clásico que siempre han caracterizado a estos seriales, historias sencillas que hablan de romances bucólicos, de odio, de codicia, historias cercanas y fáciles de entender, con galanes que enamoran la pantalla y mujeres que deshielan los corazones con sus miradas.”

Ver https://planetaestambul.wordpress.com/2016/02/01/caracteristicas-contexto-y-exito-de-las-telenovelas-turcas/

En la memoria de los colombianos quedan historias como Betty La Fea, Café, Pasión de Gavilanes, Caballo Viejo, Pero sigo Siendo El Rey, Hasta que la Plata nos Separe, Señora Isabel, La Saga, Pecados Capitales, En Cuerpo Ajeno, La Abuela, El Hijo de Ruth, La Mala Hierba, entre muchas otras. ¿Cuál de las actuales permanecerá en el imaginario de los televidentes? Quizás ninguna.  Tal vez las turcas. ¿Por qué? Porque las nuestras ya no reflejan la esencia de los seres humanos y no la reflejan porque son telenovelas industriales para la venta y no una obra de arte, generalmente de autor.  Es algo similar a lo que ocurre con los restaurantes: se recuerda y se repite lo que despierta los sentidos, no lo que se consume para calmar el hambre. Obviamente, también, se habla de cocina de autor.

Las novelas de autor desaparecieron de nuestra televisión por la premura para producir, por la necesidad de competir, de obtener resultados rápidos y efectivos. En fin, por todas las falencias que implica cualquier producción en serie. Fue Caracol quien comenzó con la industrialización  de la telenovela, mientras RCN seguía conservando los autores y grandes éxitos. RCN también cayó en lo mismo y los dos canales mal educaron a los televidentes.

Afortunadamente RCN parece retomar el camino, del que se desvió, con la excelente producción La Ley del Corazón, de Mónica Agudelo, que no llega  al primer lugar de sintonía por el efecto arrastre de la competencia con Yo me Llamo y la “ensanduchada” de Polvo Carnavalero entre  ese programa y la serie  Alias JJ.

Ahora bien, ¿por qué triunfa la serie Alias JJ  sobre la Chávez?  Aunque las dos cuentan con una excelente producción,  la de Chávez tiene a su favor al mejor actor de Colombia, en mucho tiempo, Andrés Parra, y una historia  interesante; sin embargo,  como consecuencia de la nefasta historia de la guerrilla en Colombia, el apoyo del expresidente venezolano a esas mismas guerrillas y la situación en el vecino país hacen que los colombianos no se identifiquen con el personaje y con la historia. Además todos llevamos un pequeño traqueto dentro.

Ver PABLO ESCOBAR,  ÍCONO DE LA TRANSFORMACIÓN LATINOAMERICANA. https://eligiopalacio.com/2014/06/03/pablo-escobar-icono-de-la-transformacion-latinoamericana/

¿Donde están los autores de las telenovelas?. Se fueron Bernardo Romero y Mónica Agudelo. ¿Cómo es posible que libretistas como Marta Bossio de Martinez esté por fuera de la televisión? ¿Qué se hizo Julio Jiménez? Esperamos el regreso de Fernando Gaitán a la televisión.

ANTES DEL FIN

Para deleitarse con las telenovelas de antes, se pueden ver en los sistemas de televisión por suscripción o internet. Por estos días me veo La Mala Hierba.

Qué diferencia entre las novelas sobre el narcotráfico de ayer como la Mala Hierba y Sur Verde y las de hoy, Las de ayer mostraban la vida de los personajes, sus emociones, su mundo interior. Las de hoy: crueldad y balas, muchas balas.

Ver SUR VERDE https://eligiopalacio.com/2014/04/30/2868/

 

MARCHAS, TELENOVELAS Y “CORRIENTAZOS”

MARCHAS, TELENOVELAS Y “CORRIENTAZOS”
Eligio Palacio Roldán

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Desde los cuatro puntos cardinales y desde todas las transversales marchaban, en dirección a la Gran Plaza, centenares de personas; a veces parecían de fiesta, otras veces en guerra; en cada esquina se escuchaban arengas, también música, incluso pólvora; centenares de globos  de colores se elevaban al cielo.  Después la hora de los discursos, muchos rostros cansados y, más allá, tras el Palacio, centenares de buses, llegados desde las diferentes zonas del país, esperando el regreso. Luego, en pequeños grupos, sentados en el piso, hablando del dinero que les pagaron para asistir a la manifestación, del trabajo que el gobierno les prometió… No, no es  Colombia; tampoco la marcha por la vida que Mockus “organizó” por instrucciones del gobierno Santos, y el dinero, del que se habla, no es el de los contribuyentes colombianos. Las escenas se registran en Buenos Aires, en la Plaza de Mayo y alrededores, en la celebración del Día de la Revolución.

La mujer cambia de canal insistentemente tratando de encontrar algo que llene sus expectativas; bueno, alguna telenovela. Vivió de la fantasía desde que era niña, primero con las radionovelas y luego con la televisión; recuerda cuando todos, en su casa, se reunían para ver, entre brumas, “Candó” y luego Esmeralda, La Abuela, Caballo Viejo, La Casa de las dos Palmas; tantas que no alcanza a nombrarlas y ahora no encuentra una novela que le mueva los sentimientos. En las charlas, con sus amigas, dice que la culpa la tienen los Dagos “García y Salamanca” que industrializaron la televisión; había leído en una revista, que para hacer una telenovela se hacía una escaleta y que a partir de ella, se construyen la historias; cree que la escaleta es ahora la misma y por eso todas las novelas le parecen iguales, “la misma perra con distinta guasca”.

Jhon cumple 30 años trabajando, 30 años almorzando en la calle, 30 años de “corrientazo”; al comienzo se alimentaba donde una señora  que le hacía sentirse como en su casa; luego, el restaurante se fue industrializando y  le cambiaron el menú, de lunes a viernes, a  crema de espinaca o fríjoles. Cambió cientos de veces de restaurante, pero el resultado era el mismo; incluso a veces sentía que los días y las semanas no pasaban y que quizá la espinaca de hoy era la misma de la semana anterior o de la de hace muchas semanas.

¿Qué tienen en común, hoy, marchas, telenovelas y  “corrientazos”? Digamos que la repetición, la monotonía y lo desabridos que son; su industrialización. Pero no es que sean aburridas   per se, es que les falta originalidad, identificación con el cliente, credibilidad, deshomeginización, nuevos planteamientos y, sobre todo, menos manipulación y más y mejores contenidos. La gente no es boba, la gente se cansa e identifica los propósitos de los fabricantes de manifestaciones, telenovelas y “corrientazos”.

Es muy diferente una manifestación de hoy a la sucedida tras la muerte de Gaitán, o a la de “No más Farc”, del cuatro de febrero de 2008; eran marchas espontáneas, nacidas del corazón. Lo mismo se puede decir de las telenovelas que paralizaban el país;  que diferencia entre “En Cuerpo Ajeno” y Metástasis, por ejemplo, y que diferencia entre un almuerzo en la casa, por pobre que parezca, al de la industria del “corrientazo”.

ANTES DEL FIN

Define la Real Academia de la Lengua Española, la palabra desabrida, como  Dicho de una fruta o de otro alimento: Que carece de gusto, o apenas lo tiene, o lo tiene malo”; eso son ahora nuestras marchas, telenovelas y “corrientazos”, es necesario ponerles, color, alegría, espontaneidad e identificación.