¿POR QUIEN VOTAR EN ELECCIONES? (PARTE I)

¿POR QUIEN VOTAR EN ELECCIONES? (PARTE I)
Eligio Palacio Roldán
“… y por eso se repiten, también, los mismos apellidos, los mismos perfiles, los mismos biotipos. Y, los mismos bobos…”
LAPARIO – EL PUEBLO DE EL VIAJERO http://wp.me/p2LJK4-w4

DON CARLOS 047

Esta semana quería retomar mi serie de cuentos que se inició, hace varios años, con las líneas que encabezan esta columna. Sin embargo, el tiempo de elecciones que vive Colombia me lo impidieron; o, más bien, me impulsaron a seguir con el mismo tema desde la realidad.

Colombia cuenta con más de doscientos años de historia, historia de avances, desde luego, pero también de  desigualdades, de injusticias.  El problema no es que ellas existan, el problema es que se repitan de generación en generación y hagamos muy poco por modificar las estructuras que las producen. Una de ellas, obvio, nuestra organización política.

Es bien sabido que nuestra democracia ha servido para elegir siempre a los mismos o a las mismas familias y entonces en la política colombiana y en el gobierno “… se repiten también, los mismos apellidos, los mismos perfiles, los mismos biotipos… “… Allí todos los vivos ocupan el lugar de los muertos, los hijos tienen los mismos nombres de los padres, los mismos gestos, las mismas formas de ser y de actuar”.

Y, claro, también se repiten las mismas circunstancias generadoras de discordia y los mismos protagonistas de la violencia y las mismas guerras (LA GUERRA EN COLOMBIA (VIDEO) http://wp.me/p2LJK4-zE).

27 años de historia lleva en Colombia la elección popular de alcaldes y gobernadores y la tendencia, entre electores y elegidos, es similar a la descrita con el gobierno central: los mismos con las mismas. Situación que se agrava con la reelección de los mandatarios locales, que no prohíbe la constitución, y con la democratización de la corrupción (http://wp.me/p2LJK4-wL).

Y nos quejamos, y nos quejamos, de la falta de renovación de nuestra clase dirigente, sin entender que el problema está en los electores. Cuando surge alguien nuevo en la política lo despedazamos de inmediato con nuestras ácidas críticas: decimos que no tienen experiencia, que no tienen las capacidades necesarias para desempeñar un cargo tan importante, que no pertenecen a una buena familia, que es “querido” pero no para ser alcalde, que los apellidos no le ayudan y, bueno, seguimos eligiendo a los mismos o a uno de sus hijos o de sus nietos por nefasto que haya sido su mandato. Porque, entre otras cosas, no tenemos memoria.

Y, claro, como decía Albert Einstein: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Y lo mismo es seguir eligiendo a los de siempre, asegurándoles el poder por  los “siglos de los siglos”, no brindarle  la oportunidad a seres diferentes, con otras ideas, con raíces distintas, con otras formas de ser y de estar en el mundo. Es decir, prefiriendo lo malo conocido a  lo bueno por conocer, evitando correr riesgos.

La actitud descrita era propia y lógica de las generaciones que conformaron la vieja clase política. Lo que resulta paradójico, es que los jóvenes persistan en el error. No se ve una evolución en el pensamiento, tal parece que les es imposible apartarse de lo que aprendieron de sus mayores.

Colombia ha tenido algunos casos exitosos de gobierno cuando se eligen personas diferentes a las de los apellidos tradicionales, como el caso de Mockus en Bogotá y Fajardo en Medellín, también cuestionables como el caso de Petro en la capital. No obstante, arriesgarse siempre valdrá la pena.

ANTES DEL FIN

Son ocho días para analizar, escuchar, ver, oler y desprendernos del karma de elegir a los mismos. Hay que dar la oportunidad a gentes distintas en las JAL, Concejos, Asambleas, Alcaldías y Gobernaciones.

No más corruptos, no más parapolíticos en cuerpo ajeno.

COLOMBIA: EL PAIS DE LAS REELECCIONES

COLOMBIA: EL PAIS DE LAS REELECCIONES
Eligio Palacio Roldán

“El presidente Santander…Tras reafirmar sus principios republicanos, señaló que no había hombre ninguno necesario para la nación…0 Y que no conviniendo (…) ni a mis intereses políticos, ni a mi patria, que yo permanezca en la presidencia una hora más del término prefijado (por la constitución), (este) será religiosa y puntualmente cumplido…

Con dicho texto, Santander hizo doctrina. Y su conducta, contraria a la reelección inmediata, inauguró una tradición que se reforzó con el paso del tiempo y la experiencia…”*

El tiempo le dio la razón a Santander y solo se han reelegido seis expresidentes: Tomás Cipriano, Manuel Murillo Toro, Rafael Núñez, Alfonso López Pumarejo, Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, gracias a la Constitución Nacional que lo ha prohibido en diferentes tiempos.

Desafortunadamente la misma Constitución no lo ha hecho en otros escenarios como el Congreso de la República, donde los parlamentarios se jubilan, en las Asambleas, Concejos y en especial en las gobernaciones y alcaldías donde los mandatarios se repiten y repiten, en el tiempo, como muchas otras cosas en nuestro país, en nuestra historia. (Vea cuento LAPARIO – EL PUEBLO DE EL VIAJERO http://wp.me/p2LJK4-w4).

Parece que nadie comprendió el profundo mensaje de Santander o tal vez sí, en la soledad del mundo interior.

Altruismo, dirán algunos; ambición desmedida, dirán otros. Lo cierto es que el próximo 25 de octubre, en varios de los 1.123 municipios del país, se reelegirán alcaldes, por cuarta vez, en 27 años de historia de la elección popular de alcaldes, historia que ha democratizado, también, la corrupción (http://wp.me/p2LJK4-wL)

Afirman los políticos, y eso si se los creo, que es más rentable una alcaldía de una ciudad mediana que ser parlamentario y mucho más “negocio” ser alcalde de una pequeña localidad que diputado del Departamento. Pero no crean, los alcaldes dependen exclusivamente de los parlamentarios para “tramitar” proyectos de inversión y entonces el proyecto tiene que dar para el parlamentario, el tramitador, el alcalde, el secretario de obras públicas y en últimas para el contratista. Me decía, uno de ellos, que el “CBY” -Como Voy Yo- hace que sus utilidades sean mínimas. Pero tampoco lo crean, también se las ingenian para ser más productivos. Está vez el costo de los materiales y, obvio, la menor calidad de las obras públicas es el resultado.

Pero volviendo al tema de la reelección de nuestros gobernantes, dicen, ellos, que tienen un deber con sus electores, un malestar por la sensación de dejarlos a su suerte, en el abandono y que eso los motiva y casi los obliga a repetir sus aspiraciones electorales.  Y los electores, sienten que de alguna manera el gobernante es su padre y que si no lo reeligen no tendrán opciones de subsistencia. (Ver COLOMBIA HUERFANA http://wp.me/p2LJK4-kz).

Hay una especie de simbiosis entre electores y elegido: el elegido se cree amo de sus electores y estos esclavos de él; pero, ahora, más que nunca, los papeles se intercambian y el elegido resulta ser esclavo de los electores y termina corrompiéndose, también, para satisfacer las ambiciones de quienes lo llevaron al poder.

Obviamente esta simbiosis se enmarca en la falta de empleo y de oportunidades del pueblo colombiano, pueblo que ve en la burocracia y en los favores políticos una forma de subsistencia.

ANTES DEL FIN

El departamento de Antioquia, mi tierra, ha sido bien manejado en términos generales. Está en peligro. Va a tocar decidirse por un candidato que nos siga llevando hacia el progreso, de la mano de la educación. Ante la amenaza, va tocar no votar en blanco.

*http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1523323