Etiqueta: Daniel Coronell

LOS PERIODISTAS, OTROS ÍDOLOS VUELTOS TRIZAS

LOS PERIODISTAS, OTROS ÍDOLOS VUELTOS TRIZAS

Eligio Palacio Roldán

Ya resultan obvias las columnas, claros los objetivos, innegables los enemigos contra los que se escribe y los amigos a quienes se protege.

RADIO MAMA

Los primeros ídolos de mi existencia y quizás los últimos fueron los periodistas. Son las consecuencias de los sonidos de la infancia campesina alrededor de un radio. Esas voces mágicas que salían de un aparato rectangular hicieron surgir los primeros sueños y fantasías que se cristalizarían con el transcurso de los años.

Puede leer GRATITUD https://eligiopalacio.com/2012/12/07/gratitud/

Siempre he dicho y escrito que la objetividad es un imposible y por eso no la tengo ni se la exijo a nadie y en ese nadie se incluyen, desde luego, mis colegas periodistas. Pero una cosa es la carencia de objetividad y otra la mala intención y el juego de intereses. Y es que, los periodistas, de “prestigio”, se han convertido en pequeños reyezuelos que pretenden decidir sobre el destino de cada uno de los habitantes de su reino y para ello, en varias ocasiones, manipulan la información.

Algunos periodistas, que se creen dueños de la verdad, no verifican la información o guardan silencio si no va con sus intereses mientras que buscan presuntas pruebas, muchas veces traídas de los cabellos, para demostrar lo que esté de acuerdo con sus intereses o de quienes les pagan. Porque para subsistir muchos tienen que vender sus principios a los mejores postores, casi siempre a los gobernantes de turno quienes tienen en su poder los pocos medios de comunicación con que cuenta el país. Es por ello que en tiempos de elecciones los ánimos se crispan y los informes se vuelven más tendenciosos: se trabaja por la reelección en el cargo de director de noticiero o gerente del canal, en la próxima administración.

Es así entonces como los periodistas y el periodismo se constituyen en punta de lanza de los políticos para lograr sus objetivos electorales, a través de la manipulación de los mismos amenazando sus intereses económicos. Situación que se hace más peligrosa cuando los periodistas no son los medios para la manipulación sino que son ellos mismos quienes manipulan por sus propios intereses, protagonizando la polarización que enfrenta al país entero. Ya resultan obvias las columnas, claros los objetivos, innegables los enemigos contra los que se escribe y los amigos a quienes se protege. Y ante este panorama no queda otra opción de huir de tanta información direccionada y refugiarse en el remolino envolvente y sin dirección de las redes sociales. .

Dos ejemplos:

  1. El matoneo del que fue objeto la Ministra de Transporte, Angela María Orozco, en el caso de la banca en el caso Odebrecht. Todos los periodistas de la mañana la condenaron sin casi dejarla hablar, sin contemplar alguna posibilidad de que tuviese razón. Los periodistas hicieron de jueces y acudieron al “Estado de Opinión”, que tanto critican, para forzar su retiro del cargo.
  2. La columna de Daniel Coronell, en la revista Semana, donde se tergiversa una conversación entre el expresidente Uribe Vélez y Sergio Araujo. Bueno, casi todas las columnas de ese periodista

ANTES DEL FIN

Enriquece y enaltece el corazón ver como se hace empresa en Colombia. Hoy quiero felicitar a CARUQUIA SAS ESP.

Llegaron las elecciones cargadas de candidatos para casi todos los gustos: ¿Democracia o ausencia de partidos fuertes? Serán pobres victorias por pocos votos y con escasos apoyos. ¿Y la gobernabilidad?

Ya llega otra navidad. Nuestras calles se visten de colores y una fiesta sucede a otra. Parece ser cierto que somos el país más feliz del mundo.

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DANIEL CORONELL Y LA LEYES NO ESCRITAS…

DANIEL CORONELL Y LA LEYES NO ESCRITAS…

Eligio Palacio Roldán

Hace mucho tiempo, en los años de juventud y rebeldía, alguien me recomendó leer el libro “Las leyes no escritas de la ingeniería”. No sé si la interpretación que tengo de su conclusión es la más correcta, no lo he vuelto a leer, pero más o menos indicaba que uno tiene que saber para quien trabaja y acomodarse a esa realidad o renunciar al empleo que se tiene.

Una búsqueda del libro en la internet permite leer: “Usted es un representante de la empresa y de los compromisos que tiene la empresa ante los clientes y la sociedad.”, que leído en “chibchombiano” es: usted es la cara de la empresa para la que trabaja y, por lo tanto, ninguna, por liberal que sea, permitirá que hable mal de ella. Si decide  hacerlo, está “pateando la lonchera” y su destino será el despido.

Puede leer *http://www.ingenieria.unam.mx/~guiaindustrial/valores/info/3/5.htm

Las mismas leyes que rigen la actividad laboral en la ingeniería  tutelan el diario quehacer de los demás profesionales, entre ellos los periodistas por reconocidos y poderosos que se sean o se crean.

La disputa entre Daniel Coronell y las directivas de la revista Semana y la consecuente salida, de la misma del periodista, es un hecho de común ocurrencia en la historia de cualquier organización. Es algo normal, cotidiano. La diferencia, diría yo, es el abuso del poder y la indelicadeza del columnista que debió haber discutido sus discrepancias en privado. Más que criticar al medio de comunicación, lo que buscaba era una posición de héroe nacional: una víctima más, de las que predica defender.

Pero no es solo Coronell el que se cree dueño de la verdad en Colombia. Son los periodistas que escuchamos, leemos y vemos a diario, que “acribillan” a preguntas a sus invitados y ni siquiera les permiten defenderse, en un tratamiento desigual. De alguna manera, los periodistas olvidamos nuestra vocación de informar y la cambiamos por la de juzgar.

Es entonces cuando lo que se dice en la radio, se ve en televisión o se lee en periódicos y revistas se convierte en verdad absoluta que no dimensiona el daño que se le hace a la sociedad al reemplazar la justicia en la que se cimienta la democracia en Colombia por lo que dice una opinión pública manipulada. De ahí la sensación de que la esta misma justicia no opera, de que las situaciones se agravan y reina la zozobra, el caos y el pesimismo. El periodismo en Colombia y en el mundo no es constructivo. Serlo no vende.

No se trata de que la revista Semana y los demás medios de comunicación oculten la verdad. Su deber es informar y formar pero desde la responsabilidad y, obvio, el peso de esa responsabilidad esta en la dirección. Si los periodistas no comparten las directrices del director de una publicación, en el caso de los medios de comunicación, o los empleados de la gerencia, en las demás empresas productivas, el deber del colaborador es alertar al superior (La ropa sucia se lava en casa) y de no llegar a un acuerdo hacerse a un lado.

Observando la disputa Coronell – Semana, hay que reconocer el valor democrático de la revista al publicar la columna del periodista. No tenía ninguna necesidad. De todas maneras el periodista estaba decidido a hacer públicas sus discrepancias. La mayoría de los que han salido de los medios de comunicación por discordias similares no han tenido la fortuna de ver sus planteamientos publicados en el mismo medio que critican.

Y obvio, la verdad no existe. Cada ser humano tiene la suya, como lo he expresado en varias oportunidades y los periodistas, por poderosos que sean, aún, no han dejado de ser humanos.

Puede leer POLIGRAFO -LA MAQUINA DE LA VERDAD https://eligiopalacio.com/2015/04/15/la-maquina-de-la-verdad/

ANTES DEL FIN

Se fue otro grande, Jota Mario Valencia. Un gran talento de los medios de comunicación con mucho por entregar, todavía.

Despertó RCN Televisión y se durmió Caracol. Las cosas cambian y la sintonía también.

El Sultán es una de las mejores series de ficción trasmitida en la historia de la televisión colombiana. Es el boca a boca en todos los escenarios sociales. ¿Por qué marca números tan bajos en el rating?

ORLANDO CADAVID CORREA – EL SEÑOR PERIODISTA

Orlando Cadavid Correa

EL SEÑOR PERIODISTA

Por: Eligio Palacio Roldán

“Cuando bebas agua, recuerda la  fuente”
Proverbio Chino

Orlando-Cadavid

Foto tomada Eje 21

En la década del 90, del siglo pasado, en las mañanas, en Antioquia, todos los radios se sintonizaban en la emisora Radio Reloj de Caracol. El fenómeno “Como Amaneció Medellín”, su director Orlando Cadavid Correa.

Lo conocí por un deseo de la infancia por lo que era Caracol Radio y lo logré siendo estudiante de periodismo en la Universidad de Antioquia. Estaba haciendo un trabajo sobre la evolución de la radio informativa en Colombia y lo llamé para que me ayudara.

Eran las 5:45 de la mañana y la sala de redacción estaba con la tensión propia de quienes, en los próximos minutos, estarán “al aire”. El estrés se sentía en el ambiente de la segunda planta de la cadena radial, en el sector Laureles, en Medellín. Un hombre alto, muy alto, con su cabellera cana y frondosa sale a mi encuentro. Ese hombre era Orlando Cadavid, director de noticias de Caracol en Antioquia y de “Cómo Amaneció Medellín”. A su alrededor periodismo puro: disciplina, respeto, trabajo en equipo, manejo de fuentes y reportería, mucha reportería.

Hablar con él fue y es hablar con un maestro, con un periodista por excelencia, con un experto en redacción y ortografía, con uno de los hombres mejor informados del país a pesar de su rechazo por la vida social y  la “lagartería” propia de quienes pretenden estar “bebiendo” de las fuentes oficiales. Exigente en cuanto a la veracidad de la información, dueño de un gran olfato periodístico y un amor manifiesto  por el oficio.

Contar con él, como padrino de aventuras, como apoyo incondicional,  ha sido una de las mejores experiencias de mi vida en el mundo del periodismo.

Su calidad como profesional ha sido reconocida por varias generaciones de periodistas y por los colombianos en general. No en vano recibió tres premios Antena de la Consagración, al Mejor Noticiero de Colombia,  siendo director nacional de Radiosucesos RCN.

Felizmente jubilado, el Maestro Cadavid Correa, codirige desde su base, en el barrio Carlos E. Restrepo, en Medellín, los diarios digitales Eje 21 y Revista Corrientes, en alianzas, con Evelio Giraldo y William Giraldo, respectivamente, y es columnista dominical del diario La Patria, de Manizales, la ciudad de todos sus afectos, en la que se formó como periodista, y de El Reverbero de Juan Paz.

Aquí algunas facetas de este hombre del periodismo al que le tendré gratitud eterna:

EL PERIODISTA

¿Cómo resume su vida en el periodismo?

Como una larga travesía con principio pero sin fin. Creo que uno deja de ser periodista cuando lo convocan a cuadrar caja con el de arriba.

¿En qué medios ha laborado y en qué períodos?

En la radio me inicié en los años 60, en Transmisora Caldas, de Manizales, al lado de Eucario Bermúdez. En la misma ciudad fui corresponsal de El Espectador durante 10 años. Y dirigí los servicios informativos de Caracol (Voz el Ruíz) y de Todelar (Radio Manizales).

Tomé un año sabático, en Medellín, en 1972, en el que estuve al frente de las marcas fonográficas Zeida y Costeño, de Codiscos. No me gustó la experiencia discográfica, aunque soy coleccionista de vieja data, y volví a la radio, pero en Bogotá, como jefe de redacción primero y luego como director de Radiosucesos RCN, cuando la acababa de comprar el industrial Carlos Ardila Lulle.

Pasé luego a la subdirección de El Espacio, donde apenas duré un mes porque me aburrió esa insoportable mezcla de sangre y semen. Y tomé la mejor decisión de mi vida: acepté la propuesta de Jorge Yarce para acompañarlo en la maravillosa aventura de hacerle la segunda en la creación de la agencia nacional de noticias Colprensa. Tras cinco años en esta querida organización volví a mi Manizales del alma como director de noticias de Caracol (por ofrecimiento de Yamid Amat)  y corresponsal de El Tiempo en la capital de Caldas. (Me tocó reemplazar a José Fernando Corredor, uno de mis mejores amigos en el oficio).

Sufrí en julio de 1987 el peor traslado de mi carrera:  la cadena Caracol decidió mudarme de Manizales (esa arcadia de paz) a Medellín, epicentro de la guerra demencial que el narcotráfico libraba contra el Estado. En menos de seis meses mi cabeza se me puso completamente blanca y vivía en un solo temblor.  No fui feliz un solo día en Antioquia, pese a ser la tierra de mis mayores. Trabajábamos todos bajo el síndrome del miedo, del pavor.

Atendí, en distintas épocas, desde las tres ciudades: Bogotá, Manizales y Medellín,  el semanario Pantalla, El Diario La Prensa de Nueva York, la revista Bilboard en español, la agencia Associated Press, durante la guerra de Pablo Escobar y páginas diarias de variedades en El Espacio y El Periódico, ambos de la capital del país.

¿La Mejor y la peor experiencia es cada uno de esos medios?

La mejor, Colprensa. La peor, la época de Pablo Escobar.

¿Cómo fue hacer periodismo en los tiempos de Pablo Escobar en Medellín?

Era terrible. No quisiera volver a pasar por semejante viacrucis.

¿Cómo ha manejado las presiones de los “protagonistas” de la noticia”?

No  recuerdo haber sido víctima o blanco de presión de parte de algún protagonista de la noticia.

¿Cómo conserva sus fuentes?

Ya no me quedan fuentes. Y eso me da cierta libertad para escribir de lo que se me antoje.

¿Le gustaría regresar a la radio?

No, de ninguna manera.

¿Se puede ser periodista independiente?

 Claro, Se puede. No sé cómo la pasarán aquellos colegas que procuran hacerlo, cuando los medios están en manos de los cacaos.

¿Una frustración?

No me ronda ninguna.

¿Algo por hacer, aún, en periodismo?

Mejorar la capacitación de los jóvenes que abrazan la carrera en las universidades. Hay unos que quedan muy mal formaditos, con unas redacciones bastante pobres.

EL PERIODISMO

¿El mejor periodista en la historia de Colombia?

Antonio Pardo García.

Cinco de mi generación: Daladier Osorio, Javier Baena, Oscar Domínguez, Rodrigo Pareja y Pacho Tulande.

¿El Mejor programa periodístico?

6AM/9AM, en los tiempos de Amat (Yamid), Castellanos (Alfonso), Nieto Bernal (Julio), Peláez (Hernán) y el maestrísimo Pardo (Antonio).

¿La mejor noticia en los últimos 50 años?

 El desarme de las Farc.

¿La peor noticia en los últimos 50 años?

El asesinato de don Guillermo Cano.

¿Cómo ve los medios hoy?

Muy sometidos al vaivén de las redes sociales.

¿Los mejores y los peores?

La W. No escucho las demás.

¿Los mejores periodistas hoy?

Julio Sánchez, Daniel Coronell y Daniel Samper Ospina.

 ¿Los mejores periodistas en el mediano plazo?

 Los que se están formando en La Escuela de Julito.

¿Cómo ve el periodismo en los tiempos de las redes sociales?

Muy condicionado a lo que impongan las dichosas redes.

¿Un columnista para leer y otro para no leer?

El primero, Lorenzo Madrigal (o sea Héctor Osuna).

El otro,  don Plinio.

EL SER HUMANO

¿Su mayor alegría?

El día que nació, en Manizales, mi primer nieto, Tomás.

¿Su mayor tristeza?

Fueron dos: las muertes de mi mamá Angélica y de Lucia, mi hermanita menor, en Medellín.

¿Qué lo motiva en la vida?

A estas alturas del partido de la vida, casi nada.

¿Por qué su apatía a la vida social?

No soy muy dado a los homenajes y menos a las condecoraciones. Siempre son inmerecidos.

¿De dónde nació su amor por la música?

Viene de cuna, Mi padre fue Carlos Cadavid Sarrazola, un tenor de la talla de Ortiz Tirado, Alfredo Krauss y Alvarez Mera. Pero prefirió la música sacra como corista de la principal iglesia de Bello, Antioquia.

¿La canción que lo identifica?

Dos: “Colombia mía”, de Luis Uribe Bueno, interpretada por Cantares de Colombia y “Feria de Manizales”, ejecutada por la Banda El Empastre.

¿La que más le gusta?

Las dos.

¿Siente que su trabajo ha sido reconocido por la sociedad?

 Me basta con que haya sido reconocido por mis amigos.

¿Un sueño por cumplir?

Se lo quedo debiendo, Eligio.

¿Su legado?

También.

Puede escuchar las canciones preferidas del Maestro Cadavid
https://www.youtube.com/watch?v=B5yVxbg60wY
https://www.youtube.com/watch?v=640r-Kj2sKk

LA NUEVA ETAPA DE LA LUCIERNAGA

LA NUEVA ETAPA DE LA LUCIERNAGA
Eligio Palacio Roldán

Sería bueno, aprovechar las denuncias de Coronell, de Juan Paz y de William Calderón para hacer un debate sobre la objetividad del periodismo en nuestro país

Muy pocas noticias de la radio colombiana han tenido tanta repercusión, en los medios de comunicación, como la salida de Hernán Peláez Restrepo de La Luciérnaga y la llegada de Gustavo Gómez Córdoba a la dirección del programa, que acompaña las tardes de los colombianos, desde  1992; quizás la que le sigue en trascendencia es la salida de Yamit Amat y la llegada de Darío Arismendi a 6AM-9AM, en enero de 1991.

Hoy como ayer, con 6AM-9AM, se auguran malos tiempos para La Luciérnaga; pronósticos que creo no se cumplirán por varios factores que han marcado siempre las producciones de Caracol Radio, como un excelente grupo de libretistas y de productores detrás de cada programa; en este caso liderados por el brillante  periodista Jairo Chaparro, un hombre que, si yo fuera directivo de alguna emisora, de la competencia, lo hubiese sonsacado hace tiempo, en vez de pelearme por estrellas sin brillo propio. La otra razón, es que Caracol se convirtió en “La marca de la radio” de Colombia, como diría el excolaborador de esa cadena Iván Parra, y es la marca de la radio porque las demás cadenas no crean, solo copian. Claro está, Caracol tampoco volvió a crear nada y vive de los recuerdos.

Y, hoy como ayer, quien sale es un héroe irremplazable y quien llega casi un inepto; ahora, Hernán Peláez es un ejemplo de imparcialidad, olvidan los áulicos del momento la llave que hizo, el conductor de La Luciérnaga, con Edgar Artunduaga,  a favor del gobierno Samper, y luego en contra del gobierno Pastrana; también la oposición a Uribe y ahora la condescendencia con Santos. En eso nada va a cambiar, Caracol ha sido y será gobiernista o antigobiernista, de acuerdo con los intereses de sus directivos de turno; y en varios turnos, por muchos años, ha estado Ricardo Alarcón.

Muy seguramente, la expectativa que ha generado el relevo en  La Luciérnaga se debe a la salida de Gustavo Alvarez Gardeazábal, la cual Juan Paz y William Calderón se han dedicado a criticar (Ver El Reverbero de Juan Paz y La Barca de Calderón, en LO MEJOR DEL DOMINGO http://wp.me/P2LJK4-2g, diciembre 21 y 28 de 2014 y enero 4 y 11 de 2015) y de la que Daniel Coronell, en su columna de la revista Semana, http://www.semana.com/opinion/articulo/daniel-coronell-el-bazar-de-los-idiotas/414355-3#, afirma que “Jairo León, William Calderón Y Gustavo Álvarez Gardeazábal: expulsados de unos medios porque sus supervisores editoriales perdieron la confianza en ellos… Por otro lado, ningún comentarista íntegro puede traficar con noticias o poner sus comentarios a la venta.”; delicada denuncia que desafortunadamente no trae nada nuevo y que explica la, cada vez, menor credibilidad en el periodismo colombiano.

Sería bueno, aprovechar las denuncias de Coronell, de Juan Paz y de William Calderón para hacer un debate sobre la objetividad del periodismo en nuestro país; objetividad que, desde luego, no existe en ningún ser humano por la dificultad de comunicarnos con el otro y porque la realidad está permeada por la calidad de los sentidos y por los paradigmas de cada ser humano, pero sobre la cual la sociedad y los mismos medios debieran exigir unos mínimos, a través de manuales de ética.

Sobre la calidad de Gustavo Gómez hay que decir que es un excelente y agradable periodista al oído, que recuerda al hombre de radio Baltazar Botero y que seguramente será exitoso en la dirección de La Luciérnaga; sin embargo, corre un grave riesgo: en la conducción del programa se requiere un hombre serio, fuerte y ubicado como Pelaez; Gómez cae, fácilmente, en el chiste y el gracejo flojo y quizás se parece más a Risa Loca que al anterior director de La Luciernaga, difícil tarea ponerlo serio; ya hay pruebas, en televisión,  de que su humor no genera audiencia.

En fin, lo cierto es que este martes, 13 de enero, La Luciérnaga, de Caracol Radio, tendrá quizás los más altos índices de sintonía de la historia, dado el escándalo que ha precedido la llegada de Gustavo Gómez a la dirección del programa. Tocará esperar para ver los resultados.

ANTES DEL FIN

Difícil reemplazar a Gustavo Gómez en 6AM-HOYxHOY, complicada tarea la de Arismendi de mantener la audiencia sin Gómez en su equipo; entre sus colaboradores no se vislumbra un reemplazo, a pesar de la calidad de cada uno de ellos y en especial del recién llegado Diego Senior. También tocará esperar.