LA NUEVA REVISTA SEMANA

LA NUEVA REVISTA SEMANA

Eligio Palacio Roldán

Por estos días la llamada Derecha colombiana está de plácemes por la salida de los tradicionales columnistas, catalogados de izquierda, de la Revista Semana: Daniel Coronell, Maria Jimena Duzán, Antonio Caballero y de algunos periodistas más de la publicación. Hasta algo de razón tienen porque la gran prensa colombiana, a pesar de vivir en medio de privilegios y de la mano del poder político y económico ha construido verdaderos emporios, a la vez que ha desprestigiado la misma oligarquía que los cobija. Obvio, esta llamada oligarquía también ha colaborado cometiendo errores, abusando del poder y sumergiéndose en la corrupción. Y es que como periodista es más fácil venderse de oposición y criticar los errores que se cometen que impulsar el país hacia adelante. Las noticias positivas no venden y eso lo sabemos todos.

Pero la alegría de los sectores de Derecha, casi todos seguidores del expresidente Alvaro Uribe Vélez, pronto se podría convertir en una tristeza igual o peor a la que viven hoy los sectores de izquierda, porque la revista se convertirá en un producto comercial sin mayores recatos a la hora de vender, como ya ocurre con varios medios de comunicación en el país y como ha ocurrido con Vicky Dávila en diferentes episodios de la vida nacional. Y no es que la señora Dávila sea malintencionada, es que su afán de protagonismo, de sintonía, de like y, desde luego, poder,  pauta publicitaria, y dinero, la hacen caer en errores grandísimos como enfrentarse a sus invitados, cual pelea de verduleras, como en la disputa con Hassan Nassar, o caer en manos de inescrupulosos, como en el episodio de Ányelo Palacio. Estos dos “hit periodísticos” no fueron propiamente un ataque a la izquierda, ambos personajes son claros representantes de la derecha en nuestro país.

Puede leer: TAMPOCO LE CREO A ÁNYELO PALACIO https://eligiopalacio.com/2016/03/15/tampoco-le-creo-a-anyelo-palacio/

Para desgracia de la sociedad del siglo XXI, que recorremos, tendremos que acostumbrarnos a las nuevas formas de hacer periodismo, periodismo más comercial, más ligero, con menos investigación y más amarillista. Ese camino ya lo vienen recorriendo, con mucho éxito comercial y económico,  los diarios populares como Q’hubo, las cadenas radiales, los noticieros de televisión y cada vez más los periódicos, que pasan de agache, como El Espectador (La Pulla, Las Igualadas, etc)

La Izquierda, los periodistas y la comunidad se rasgan las vestiduras porque la Revista Semana se va de frente con la nueva forma de hacer periodismo, la misma de siempre pero más rastrera. A esa publicación, a su dueño y a sus directivos hay que reconocerles la valentía con que lo hacen: sin tapujos.

¿Qué hacer para enfrentar este nuevo reto que se impone a la sociedad?, muy poco realmente: educar más y mejor y quizás el gobierno no adjudicar tanta emisora y fortalecer la Radio Nacional de Colombia y crear canales de televisión fuertes, competitivos y con altos sentido de la ética en su contenido. Esto es mucho pedir, claro, para una muestra el desastre de los manejos politiqueros en los canales regionales de televisión.

ANTES DEL FIN

La nueva forma de hacer periodismo me recuerda “la nueva forma de hacer política” que proclamara Galán. No siempre lo nuevo es mejor.

Muy interesante escuchar a Maria Jimena Duzán y María Isabel Rueda, juntas en La W.

Muy grave la situación del invierno en Colombia.

Y así, calladamente va llegando la Navidad.

Puede leer PERIODISMO PROSTITUIDO https://eligiopalacio.com/2016/02/18/periodismo-prostituido/

PERIODISMO PROSTITUIDO

PERIODISMO PROSTITUIDO

Eligio Palacio Roldán

Como bajo y ruin es calificado por estos días el periodismo colombiano; está prostituido diría yo. Prueba de ello es la divulgación del video, de  cerca de 8 minutos,  en el que se muestra la conversación intima entre el entonces senador Carlos Ferro y el, por esos días, cadete de la Policía Anyelo Palacio. Conversación que claramente  buscaba tener pruebas en contra del congresista, para un posible chantaje.

Define La Real Academia de la Lengua Española prostitución como “Acción y efecto de prostituir” y prostituir como “Deshonrar o degradar algo o a alguien abusando con bajeza de ellos para obtener un beneficio”.

El abuso con bajeza está en quien grabó el video para usarlo con fines sombríos y en la periodista que sin escrúpulos lo difundió, para ganar una pelea casada con la Policía Nacional. A ella no le importó la historia de los hombres, ni sus familias, ni la sociedad misma. Entonces uno se pregunta: ¿Dónde está la responsabilidad social del periodismo?, ¿Dónde la ética?, ¿Dónde el autocontrol?, ¿hasta dónde va la sed de venganza o el miedo?

Ahora todos se asustan, todos le echan la culpa al Facebook, al twitter, a las cámaras digitales, al celular, a las nuevas tecnologías. No, la culpa está en los seres humanos que las utilizan para dañar, para destruir, para “abusar con bajeza para obtener un beneficio” sea monetario o en las escalas de poder.

Obviamente, Vicky Dávila es el chivo expiatorio. Ahora todos nos rasgamos las vestiduras pero consumimos con furor los medios “amarillistas”, los medios prostituidos: los noticieros de televisión, Caracol y RCN, que son espacios llenos de carroña, de miserias y restos humanos y qué decir de Séptimo Día y del esperpento que presentaron el domingo pasado en RCN sobre los espantos;  igual sucede con los diarios de éxito como Q´hubo y que no decir de la radio, donde los periodistas son unos pequeños dioses que absuelven y castigan según sus conveniencias. (Ver EL MARCHITAMIENTO DE LA RADIO http://wp.me/p2LJK4-1Ag).

Con el consumo de información ha pasado algo bien particular: nos encanta saber la vida íntima de los demás, pero nos indigna que se metan con la de nosotros o con la de nuestras familias porque, entonces, estaremos dispuestos a “matar y a comer del muerto”.

La historia del video de marras es bien diciente por su utilización como herramienta de guerra sin escrúpulos; pero también por el uso de las redes sociales para luchar, sin armas, contra los que abusan del poder; en estos dos casos, desafortunadamente la protagonista fue una periodista.

ANTES DEL FIN

En estos tiempos de meternos hasta en la vida íntima de los demás, vale recordar al canción del maestro Alberto Cortez, Los Demás:

Nos creemos selectos entre todos los demás; seres “pluscuamperfectos”, con respecto a los demás. Olvidamos que somos, los demás de los demás; que tenemos el lomo como todos los demás”

El General Palomino y Vicky Dávila dejan sus cargos por la prostitución. El primero prostituyó la Policía Nacional, la segunda el periodismo.