EL OCASO DE CARACOL RADIO… EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS XII

EL OCASO DE CARACOL RADIO… EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS XII

Eligio Palacio Roldán

Siendo instantes muy hermosos, ambos, siempre será mejor ver amanecer que atardecer. Un día, es lo más parecido a la vida de un ser humano, un animal,  una planta, un proyecto o una empresa. Ver como se nace y se crece es gratificante y es triste el declinar, el ocaso. No en vano es el inicio del paso a la muerte. Eso es lo normal y se acepta con resignación, es más difícil de asumir cuando se presenta de manera prematura.

Mi historia personal ha estado ligada a la radio y en especial a Caracol, ahora Caracol Radio. Los más remotos recuerdos de infancia se recrean con las radionovelas y los programas de humor de “La Primera Cadena Radial Colombiana”, allá en las colinas de Entrerríos – Antioquia. Las radionovelas fueron sacadas prematuramente del aire por temor a la televisión, en una decisión que considero equivocada: pienso ese género tiene aún mucho para dar. Ese declinar, de entonces, dio paso con fuerza a la era de la información periodística en la radio colombiana.

Desde 1979 Caracol Radio fue primera en noticias gracias al liderazgo de Yamit Amat y a un equipo periodístico que se consolidó con los años y formó nuevas generaciones de periodistas que, luego, nutrieron las demás cadenas radiales. Ese equipo, fue fundamental para que a la llegada de Darío Arismendi, en 1991, no se generaran traumatismos como los de hoy con Gustavo Gómez.

Gustavo Gómez es un excelente periodista y siempre creí que sería el reemplazo de Darío Arismendi; pero Caracol Radio cometió un grave error al cambiar el equipo de 6AM HOYXHOY, a excepción de Darcy Quinn que trata de sostener el programa, y contratar dos juiciosos e insípidos periodistas: Mabel Lara y Espinosa. Y aunque ha mejorado con respecto a sus inicios, dista mucho de ser el programa bandera de la cadena: Se le ve declinar y no parece haber interés para salvarlo: Ya es hora de llamar a quienes salieron hace un año como Patricia Pardo y Cesar Moreno. A propósito de Moreno, que pobreza en la información internacional en la cadena: atrás quedaron épocas de corresponsales en varias ciudades del mundo y la fuerza de periodistas como Lucía Esparza; y saber, lo fácil que es tener un corresponsal hoy, dadas las herramientas tecnológicas disponibles. No parece que Caracol perteneciera al Grupo Prisa, que tiene  periodistas en casi todo el mundo.

Pero el declive no es solo del emblemático 6AM, a las diez de la mañana, hay un programa, bien hecho, pero que no corresponde a las necesidades del oyente de hoy. El contenido de ese programa se puede integrar más bien al informativo y hacer un bloque hasta las once de la mañana. Además, en Medellín, pareciera un relleno pues lo interrumpen para dar paso a las noticias locales. A las doce, del medio día, se transmite un noticiero, también sin la fuerza de otros días; hasta Juan Gossaín y Margarita Vidal lo presentaron, alguna vez. Bueno, todo tiempo pasado…

A la una de la tarde el declive es total: llega la oscuridad de la noche. Ni Cesar Augusto Londoño ni Oscar Rentería han tenido buena acogida entre los oyentes. Sus comentarios son más desabridos que los de los periodistas de la mañana y el programa se ve tan rebuscado que cae en la dramaturgia barata.

Respira Caracol de dos a cuatro de la tarde con el programa deportivo de Diego Rueda, muy bien hecho, para luego caer en el letargo de la Luciérnaga: Gabriel de las Casas no está para conducir ese programa, tampoco lo estuvo Gustavo Gómez a quien le quedan restos, que lo perjudican en la conducción del programa de la mañana. Falta un conductor con intelecto y estrategia que lleve, de nuevo, el programa  a la ironía política de otros días y lo saque del remedo de Sábados Felices en que se convirtió.

Es mejor la programación de la noche: Hora 20, El Alargue y Lo más Caracol se destacan.

En los tiempos del coravirus se esperaba más de la básica de Caracol. Ha sido tanta la audiencia y tantas las posibilidades de crear para la radio que se siente la pobreza en la parte creativa. No sucede así con W Radio que innova a cada momento. Pareciera existir una decisión empresarial para fortalecer La W y marchitar la básica. Obvio, sus “estrellas” colaboran en este propósito.

Así como Caracol Radio abandonó las radionovelas, hace cuarenta años, por miedo a la televisión, hoy lo hace con la información y el entretenimiento. Aquella vez se transformó, ahora parece morirá. Y considero, de manera prematura.

ANTES DEL FIN

Ningún medio de comunicación tiene la magia de la radio, magia que se está perdiendo por la transmisión de la programación en medios digitales. Es un error hacer radio para televisión.

Mientras a Caracol Radio le llega el ocaso, crecen Blu Radio y La FM.

NUEVO 6AM, OCHO MESES DESPUÉS

NUEVO 6AM, OCHO MESES DESPUÉS

Eligio Palacio Roldán

Cuando Yamid Amat salió de la dirección del programa 6AM 9AM de Caracol Radio, en 1991, nadie creyó que su reemplazo, Darío Arismendi, pudiera mantener la sintonía del ya prestigioso programa; pero no fue así. ¿Por qué? Simple: se mantuvieron el formato del programa y el equipo de periodistas que lo conformaba. Luego, tanto el estilo como el grupo de periodistas fueron variando en una transición natural, poco traumática.

No pasó así, hace ocho meses, el pasado ocho de julio de 2019, cuando los directivos de la Cadena decidieron dar al traste con los cuarenta años de la exitosa historia  del informativo, para “modernizarlo”. Para ello, llamaron dos integrantes de La Luciérnaga que difícilmente se soltaron de su papel  de “divertidos conductores” del espacio radial, redujeron drásticamente la nómina de periodistas  y cambiaron el contenido del informativo por algo más light.

Esa ruptura generó desconcierto y, podría asegurar, una baja de la sintonía al mismo tiempo que otros informativos de la mañana como los de Blu Radio, La W y La FM se posicionaban entre los oyentes.

Posteriormente Caracol Radio fue noticia por la salida abrupta de los columnistas que habían sido su mayor invocación en esta nueva etapa. Se habló de censura, pero estos generadores de opinión, aunque tenían buenos aportes, no se conectaban con el contenido del informativo y el devenir diario de la información en Colombia.  Se trataba de hacer prensa en radio, en un segundo intento fallido, como alguna vez lo intentó la Cadena bajo la dirección del periodista Héctor Rincón.

Poco a poco, el espacio periodístico,  ha ido haciendo ajustes y retomando la fuerza informativa de años atrás, con la participación de los periodistas en las principales ciudades del país, mayor agilidad y una dinámica similar a la de los inicios del programa, en la década del setenta: mucha información. Nuevamente se puede hablar de 6:AM – NOTICIAS CADA INSTANTE. Se destacan las participaciones del abogado Hernándo Herrera, en lo jurídico,  Juan Carlos Echeverry, en los análisis económicos, y Darcy Quinn quien es la conductora con mayor experiencia, contundencia  y capacidad de sorprender con la información confidencial que transmite.

En síntesis, 6AM ha enmendado sus errores desde la equivocada decisión de romper con un esquema exitoso durante cuarenta años. Sin embargo, sigue con problemas: Mabel Lara y Espinosa son juiciosos periodistas pero les hace falta fuerza al expresarse, preguntar e informar; Gustavo Gómez, aunque ha mejorado paralelamente con el contenido del programa, patina entre sus papeles de conductor 6AM y La Luciérnaga; y el periodismo investigativo parece reducirse a las obsesiones de Juan Pablo Barrientos, en especial con la iglesia católica.

La próxima medición de sintonía – Ecar – podría tener al informativo  6AM, por primera vez en su historia, en un tercero o cuarto lugar, un hecho que precipitaría una crisis en Caracol Radio. Para evitarla o quizás hacerle frente, es necesario que el espacio radial refuerce su nómina y/o cambie a algunos de sus estrellas, retome los corresponsales en el resto del mundo y que Gustavo Gómez termine por entender que está haciendo periodismo serio y que una cosa es ser agradable, ameno y trasmitir alegría y otra hacer un programa de humor. También, debería aprovechar la calidez, experiencia y buena vibra de Andrés López para integrarlo al informativo desde tempranas horas y fusionar toda la franja de la mañana.

ANTES DEL FIN

Qué bueno que en este tiempo de cuaresma los colombianos hiciéramos un pare en el camino y confesáramos nuestros pecados y manifestáramos nuestro deseo de enmienda. Merecemos saber la verdad sobre Samper y la muerte der Álvaro Gómez, Uribe y los paramilitares, Santos y las Farc. Sobre la corrupción nuestra de cada día…

Si… Ya sé… Es una utopía.

LA ESCUELA DE MINAS – UNO VUELVE SIEMPRE IV

LA ESCUELA DE MINAS – UNO VUELVE SIEMPRE IV

Eligio Palacio Roldán

Alguna vez, desde Medellín, en 6AM – 9AM de Caracol, programa ícono de la radio colombiana, Yamit Amat, dijo que la Escuela de Minas de Medellín era la Harvard Colombiana.

 

Llegar a la Escuela de Minas, un día lluvioso de octubre, después de treinta años es sentir “que es un soplo la vida”. Y sentirse embargado por  una inmensa nostalgia y seguir cantando “donde estarán aquellos amigos de ayer… cuanto gané cuanto perdí”.

Estar en el Bloque M3, el de mayor tiempo y espacio en la formación de este Ingeniero, que llega a la celebración de los 50 años de Ingeniería Industrial, es encontrarse de frente con el pasado y, obvio, con los espacios que habitaron lo seres de ayer: los mismos amplios salones, las estrechas escaleras internas testigo de alegrías, esperanzas y desilusiones. El infinito y oscuro pasillo y la anhelada puerta al final que se abría a un horizonte halagador: la cancha de tenis, la piscina, la calle, el futuro. El futuro que es hoy y pronto será pasado.

Un futuro que nos muestra las huellas de los años y unos años que envejecieron a los de ayer: alguno con alzhéimer, otro con problemas de azúcar, otro del que “no se volvió a saber nada” y otros más, muy importantes, que se fueron para siempre.

De repente te llaman, volteas a mirar y no reconoces a nadie. A ti sí. Haces parte de los recuerdos de alguien y ese alguien rememora en medio de sonrisas que “le diste mucha brega al doctor Forcadas y, obviamente, llegan entre las brumas de la noche los recuerdos de las bocanadas de humo, de la pipa, y del caminar lento del hombre experto en corchar a sus alumnos (Ver EL DOCTOR “CORCHADAS” https://eligiopalacio.com/2017/04/05/jorge-forcadas-feliu-el-doctor-corchadas/).

Que habrá de Jaime Puerta, de William Alvarez, Isaac Dyner que escasamente dejaba aire para que respiraran sus admiradoras enamoradas. Jairo Cuenca fue asesinado por robarle la argolla de matrimonio, en un bus…

Que habrá de Jaime… Bueno, el profesor malo de la película, el de investigación de Operaciones

Al encuentro Diego Germán Arango, el profesor de Mercadeo de Medellín y sus alrededores, quien formó a los profesionales en el área, de los siglos XX y XXI, en Colombia, y su exigencia por la puntualidad. Alguna mañana de lluvia a las 6:05, como de costumbre, cerró la puerta a quienes llegamos tarde, sin parecer importarle el esfuerzo. Eran otros tiempos.

Y Javier Ignacio Sánchez – JISA,  su risa contagiosa, su tomadura de pelo y las difíciles evaluaciones de estadística. Ahora parece tierno.

En algún listado un compañero es profesor ahora.

Subes las escalas, como miles de veces en seis años de universidad, y sientes que el tiempo pasó. Pero allí, como siempre está altiva y hermosa el Aula Máxima Maestro Pedro Nel Gómez.

Regresas al M3, ya es hora de partir. Un bus llega con los estudiantes de la sede de la Nacional, en el Cerro El Volador. Se bajan alegres y entusiastas. Para ellos la vida apenas comienza. Al frente está la cancha de tenis, ya no hay piscina pero si una calle más grande y luminosa que los espera. Posiblemente un mejor futuro, también.

Cuantos recuerdos guardan esas paredes, cuantas energías quedaron atrapadas allí. Caminar por la Escuela de Minas es como recorrer el Palacio de Versalles en Francia o una de las grandes obras, testigo de la evolución de la humanidad. Que orgullo haberla habitado un día.

ANTES DEL FIN

La Escuela de Minas, la Facultad de Agronomía e la Universidad Nacional y la Universidad de Antioquia debieran abrirse al turismo. Son obras maestras de arquitectura y ejemplo de un pueblo que evoluciona en la cultura del conocimiento.

ORLANDO CADAVID CORREA – EL SEÑOR PERIODISTA

Orlando Cadavid Correa

EL SEÑOR PERIODISTA

Por: Eligio Palacio Roldán

“Cuando bebas agua, recuerda la  fuente”
Proverbio Chino

Orlando-Cadavid

Foto tomada Eje 21

En la década del 90, del siglo pasado, en las mañanas, en Antioquia, todos los radios se sintonizaban en la emisora Radio Reloj de Caracol. El fenómeno “Como Amaneció Medellín”, su director Orlando Cadavid Correa.

Lo conocí por un deseo de la infancia por lo que era Caracol Radio y lo logré siendo estudiante de periodismo en la Universidad de Antioquia. Estaba haciendo un trabajo sobre la evolución de la radio informativa en Colombia y lo llamé para que me ayudara.

Eran las 5:45 de la mañana y la sala de redacción estaba con la tensión propia de quienes, en los próximos minutos, estarán “al aire”. El estrés se sentía en el ambiente de la segunda planta de la cadena radial, en el sector Laureles, en Medellín. Un hombre alto, muy alto, con su cabellera cana y frondosa sale a mi encuentro. Ese hombre era Orlando Cadavid, director de noticias de Caracol en Antioquia y de “Cómo Amaneció Medellín”. A su alrededor periodismo puro: disciplina, respeto, trabajo en equipo, manejo de fuentes y reportería, mucha reportería.

Hablar con él fue y es hablar con un maestro, con un periodista por excelencia, con un experto en redacción y ortografía, con uno de los hombres mejor informados del país a pesar de su rechazo por la vida social y  la “lagartería” propia de quienes pretenden estar “bebiendo” de las fuentes oficiales. Exigente en cuanto a la veracidad de la información, dueño de un gran olfato periodístico y un amor manifiesto  por el oficio.

Contar con él, como padrino de aventuras, como apoyo incondicional,  ha sido una de las mejores experiencias de mi vida en el mundo del periodismo.

Su calidad como profesional ha sido reconocida por varias generaciones de periodistas y por los colombianos en general. No en vano recibió tres premios Antena de la Consagración, al Mejor Noticiero de Colombia,  siendo director nacional de Radiosucesos RCN.

Felizmente jubilado, el Maestro Cadavid Correa, codirige desde su base, en el barrio Carlos E. Restrepo, en Medellín, los diarios digitales Eje 21 y Revista Corrientes, en alianzas, con Evelio Giraldo y William Giraldo, respectivamente, y es columnista dominical del diario La Patria, de Manizales, la ciudad de todos sus afectos, en la que se formó como periodista, y de El Reverbero de Juan Paz.

Aquí algunas facetas de este hombre del periodismo al que le tendré gratitud eterna:

EL PERIODISTA

¿Cómo resume su vida en el periodismo?

Como una larga travesía con principio pero sin fin. Creo que uno deja de ser periodista cuando lo convocan a cuadrar caja con el de arriba.

¿En qué medios ha laborado y en qué períodos?

En la radio me inicié en los años 60, en Transmisora Caldas, de Manizales, al lado de Eucario Bermúdez. En la misma ciudad fui corresponsal de El Espectador durante 10 años. Y dirigí los servicios informativos de Caracol (Voz el Ruíz) y de Todelar (Radio Manizales).

Tomé un año sabático, en Medellín, en 1972, en el que estuve al frente de las marcas fonográficas Zeida y Costeño, de Codiscos. No me gustó la experiencia discográfica, aunque soy coleccionista de vieja data, y volví a la radio, pero en Bogotá, como jefe de redacción primero y luego como director de Radiosucesos RCN, cuando la acababa de comprar el industrial Carlos Ardila Lulle.

Pasé luego a la subdirección de El Espacio, donde apenas duré un mes porque me aburrió esa insoportable mezcla de sangre y semen. Y tomé la mejor decisión de mi vida: acepté la propuesta de Jorge Yarce para acompañarlo en la maravillosa aventura de hacerle la segunda en la creación de la agencia nacional de noticias Colprensa. Tras cinco años en esta querida organización volví a mi Manizales del alma como director de noticias de Caracol (por ofrecimiento de Yamid Amat)  y corresponsal de El Tiempo en la capital de Caldas. (Me tocó reemplazar a José Fernando Corredor, uno de mis mejores amigos en el oficio).

Sufrí en julio de 1987 el peor traslado de mi carrera:  la cadena Caracol decidió mudarme de Manizales (esa arcadia de paz) a Medellín, epicentro de la guerra demencial que el narcotráfico libraba contra el Estado. En menos de seis meses mi cabeza se me puso completamente blanca y vivía en un solo temblor.  No fui feliz un solo día en Antioquia, pese a ser la tierra de mis mayores. Trabajábamos todos bajo el síndrome del miedo, del pavor.

Atendí, en distintas épocas, desde las tres ciudades: Bogotá, Manizales y Medellín,  el semanario Pantalla, El Diario La Prensa de Nueva York, la revista Bilboard en español, la agencia Associated Press, durante la guerra de Pablo Escobar y páginas diarias de variedades en El Espacio y El Periódico, ambos de la capital del país.

¿La Mejor y la peor experiencia es cada uno de esos medios?

La mejor, Colprensa. La peor, la época de Pablo Escobar.

¿Cómo fue hacer periodismo en los tiempos de Pablo Escobar en Medellín?

Era terrible. No quisiera volver a pasar por semejante viacrucis.

¿Cómo ha manejado las presiones de los “protagonistas” de la noticia”?

No  recuerdo haber sido víctima o blanco de presión de parte de algún protagonista de la noticia.

¿Cómo conserva sus fuentes?

Ya no me quedan fuentes. Y eso me da cierta libertad para escribir de lo que se me antoje.

¿Le gustaría regresar a la radio?

No, de ninguna manera.

¿Se puede ser periodista independiente?

 Claro, Se puede. No sé cómo la pasarán aquellos colegas que procuran hacerlo, cuando los medios están en manos de los cacaos.

¿Una frustración?

No me ronda ninguna.

¿Algo por hacer, aún, en periodismo?

Mejorar la capacitación de los jóvenes que abrazan la carrera en las universidades. Hay unos que quedan muy mal formaditos, con unas redacciones bastante pobres.

EL PERIODISMO

¿El mejor periodista en la historia de Colombia?

Antonio Pardo García.

Cinco de mi generación: Daladier Osorio, Javier Baena, Oscar Domínguez, Rodrigo Pareja y Pacho Tulande.

¿El Mejor programa periodístico?

6AM/9AM, en los tiempos de Amat (Yamid), Castellanos (Alfonso), Nieto Bernal (Julio), Peláez (Hernán) y el maestrísimo Pardo (Antonio).

¿La mejor noticia en los últimos 50 años?

 El desarme de las Farc.

¿La peor noticia en los últimos 50 años?

El asesinato de don Guillermo Cano.

¿Cómo ve los medios hoy?

Muy sometidos al vaivén de las redes sociales.

¿Los mejores y los peores?

La W. No escucho las demás.

¿Los mejores periodistas hoy?

Julio Sánchez, Daniel Coronell y Daniel Samper Ospina.

 ¿Los mejores periodistas en el mediano plazo?

 Los que se están formando en La Escuela de Julito.

¿Cómo ve el periodismo en los tiempos de las redes sociales?

Muy condicionado a lo que impongan las dichosas redes.

¿Un columnista para leer y otro para no leer?

El primero, Lorenzo Madrigal (o sea Héctor Osuna).

El otro,  don Plinio.

EL SER HUMANO

¿Su mayor alegría?

El día que nació, en Manizales, mi primer nieto, Tomás.

¿Su mayor tristeza?

Fueron dos: las muertes de mi mamá Angélica y de Lucia, mi hermanita menor, en Medellín.

¿Qué lo motiva en la vida?

A estas alturas del partido de la vida, casi nada.

¿Por qué su apatía a la vida social?

No soy muy dado a los homenajes y menos a las condecoraciones. Siempre son inmerecidos.

¿De dónde nació su amor por la música?

Viene de cuna, Mi padre fue Carlos Cadavid Sarrazola, un tenor de la talla de Ortiz Tirado, Alfredo Krauss y Alvarez Mera. Pero prefirió la música sacra como corista de la principal iglesia de Bello, Antioquia.

¿La canción que lo identifica?

Dos: “Colombia mía”, de Luis Uribe Bueno, interpretada por Cantares de Colombia y “Feria de Manizales”, ejecutada por la Banda El Empastre.

¿La que más le gusta?

Las dos.

¿Siente que su trabajo ha sido reconocido por la sociedad?

 Me basta con que haya sido reconocido por mis amigos.

¿Un sueño por cumplir?

Se lo quedo debiendo, Eligio.

¿Su legado?

También.

Puede escuchar las canciones preferidas del Maestro Cadavid
https://www.youtube.com/watch?v=B5yVxbg60wY
https://www.youtube.com/watch?v=640r-Kj2sKk

LA RADIO – 6AM – HOYxHOY

LA RADIO – 6AM – HOYxHOY
Eligio Palacio Roldán

En un análisis sobre la radio, publicado en 2013 (http://wp.me/p2LJK4-wj)  afirmaba que de los informativos radiales el de mayor y mejor evolución era el original, 6:00 AM-9:00 AM, afirmaba esto pensando en que este programa se reinventa en sus secciones, en sus profesionales del micrófono, en su puesta en escena, en su producción; sigo pensando lo mismo, pero, muchas veces me pregunto si lo que se ve, cuando se analiza lo que se escucha, en este programa, contribuye a la salud mental y al supuesto anhelo de paz de los colombianos, que invoca permanentemente su director.

Estoy seguro que la objetividad no existe y no pretendo encontrarla en ningún medio de comunicación, desde luego; la realidad del ser humano está permeada por la forma en que la información llega a sus sentidos y como sus neuronas la procesan pero también de la intención del emisor del mensaje.

En la radio, la intencionalidad del mensaje se descubre en la palabra que se dice, en la forma de expresarla y en los sonidos que la acompañan.

Desde sus inicios, 6:00 AM-9:00 AM,  a finales de la década del setenta, se ha distinguido por la manipulación del mensaje; aún recuerdo la campaña de Yamid Amat y su equipo periodístico contra el candidato Belisario Betancur; estaban tan seguros del triunfo de su candidato, Alfonso López MIchelsen, que organizaron las 100 Horas Caracol iniciando una emisión especial  el viernes, víspera de elecciones, para concluirla  el lunes con la celebración de la victoria; fue tanta la frustración del periodista que no se pudo llegar sino hasta  algo más de las 70 horas continuas de transmisión. Después, Belisario tuvo que soportar una oposición despiadada por cuatro años.

Pero si en los tiempos de Yamid llovía, en los de Arismendi cae granizo… Desastrosas las épocas de oposición frente a Pastrana y frente a Uribe, en especial en su segundo mandato, y patéticas sus lambonerías con Samper y Santos; tanto que a pesar de mi amor por Caracol,  grabado en el inconsciente desde la infancia, tengo que recurrir a otro método para despertarme, en la mañanas, al tradicional saludo del conductor del espacio periodístico; y cuando me arriesgo y lo escucho, siento tanta pena ajena al oir sus sandeces, cuando aún estoy en la cama, que me cubro la cara con la sábana, con la esperanza de que nadie se dé cuenta que sintonizo el programa, y eso que la mayor parte del tiempo estoy solo.

Arismendi se hace acompañar de un  buen periodista, que le hace la segunda y eco a sus  apreciaciones, puede ser Carlos Ruiz, Edgar Artunduaga o Gustavo Gómez Córdoba, a tal punto, que uno no sabe si esos profesionales, aparentemente serios, bien informados y ecuánimes, siguen instrucciones sumisamente o comparten las apreciaciones desmedidas y a veces ilógicas del director del programa.

Y como si lo tendencioso del programa fuera poco, sus protagonistas, o sus libretistas o sus productores, vaya a saberse quien, incluyen con bastante frecuencia comentarios morbosos y fuera de tono que los acercan, cada vez más, a La Hora de los Adoloridos, de la antigua Radio Paisa, de Medellín, tratando de ganarle audiencia al resto de la pobre radio colombiana.

Es tan evidente lo tendencioso de la información en 6:00 AM – HOYxHOY que, en muchas oportunidades, se le escucha renegar  contra Darío Arismendi a un conductor de bus o a alguno de sus pasajeros, y no hay nadie que lo defienda.

ANTES DEL FIN

¿Qué aportaría el Grupo Español, PRISA, a 6:00 AM-9:00 AM. aparte del predecible apellido HOYxHOY?.

Ya es hora que, en la radio, se diferencia entre información y opinión.