LOS REENCAUCHADOS DEL 2013

LOS REENCAUCHADOS DEL 2013
Eligio Palacio Roldán
En el desaparecido programa de televisión Los Reencauchados, se inflaban y desinflaban muñecos de látex que representaban los personajes de la vida nacional. Esos muñecos se hinchaban según su popularidad; pues bien, lo mismo ocurre con los seres de carne y hueso. Los siguientes fueron los personajes que recibieron aire al finalizar el año 2013:

Nohemí Sanín: Una inteligente y promisoria figura de la política colombiana, de finales del siglo pasado, se dejó absorber por la burocracia a tal punto que perdió toda su credibilidad entre los colombianos; en especial con su abdicación ante el gobierno Uribe al que colaboró en uno de los mayores errores de la democracia colombiana: La Reelección Presidencial. Luego de esta “brillante” idea, fue descartada para darle continuidad al gobierno que promovió y fue sometida al escarnio público por su eterno rival Juan Manuel Santos y por la prensa abyecta del momento. Luego nadie le prestó atención, y muchos la trataron de loca, cuando advirtió que en el trasfondo del desafortunado fallo del Tribunal de La Haya, que recortó nuestro mar en el área de San Andrés y Providencia, había intereses de la China. El tiempo (No propiamente el periódico) terminó dándole la razón y muchos se preguntan, con mayores razones que antes, si el uribismo y Colombia no tendrían un mejor presente si la elegida de Uribe hubiese sido ella y no Santos. Su ascenso ante la opinión pública se debe, entre otros, a sus acertados análisis en el programa HORA 20 de Caracol Radio.

Horacio Serpa:
Uno de los hombres con mayor experiencia en la política colombiana vio perdidas las esperanzas de llegar a la Presidencia de la República, como consecuencia del irrestricto apoyo al narcogobierno de Ernesto Samper. Pretendiendo terminar su carrera política, de manera decente, fue gobernador de Santander con alguna figuración en el ámbito nacional, durante el gobierno Uribe. Ahora, con más de 70 años de edad, se reencaucha gracias a la ascendencia del samperismo en el actual gobierno y con la llegada al poder del Partido Liberal después de doce años de limitaciones burocráticas. Pareciera que la política le dará la oportunidad de una revancha, en las próximas elecciones parlamentarias, superando, quizás, a Alvaro Uribe quien lo derrotara en las elecciones presidenciales del año 2002.

Andrés Pastrana:
Luego de terminar su gobierno como uno de los presidentes con menor favorabilidad en la historia de Colombia, como consecuencia de un fallido proceso de paz, similar al que se adelanta en la actualidad, pero con un ejército debilitado, una guerrilla fortalecida y una prensa en contra; parecía resignarse a permanecer en el ostracismo hasta que con su libro “Memoria Olvidadas” retomó en gran medida el sitio que le pertenece en la historia; contó para ello, con el apoyo del embajador de Estados Unidos y del exjefe de la DEA de la época, en el país, que respaldaron sus afirmaciones sobre al narcodemocracia de la era Samper. Sin embargo, el efecto pudo ser mayor si el gobierno no se hubiera atravesado con informaciones sobre el diferendo con Nicaragua y los medios no estuvieran endulzados y manipulados por el gobierno y el samperismo.

Ernesto Samper:
Recibió aire, mucho aire, el expresidente que mayor vergüenza ha generado a Colombia, en su historia. A pesar de haberse demostrado la relación de su campaña con el narcotráfico se mimetizo, ladinamente, y fue adquiriendo poder en el gobierno Uribe y ahora es el poder tras el poder en el gobierno Santos y, por su puesto, en varios medios de comunicación. De la mano de Serpa, volverá a ser el líder del partido liberal.

Juan Manuel Santos
Y se reencauchó el presidente gracias a las encuestas, la prensa y las Farc. Luego de una pérdida de favorabilidad, que lo acercó a las cifras de Pastrana en su gobierno, ocasionada por sus erráticas decisiones, logró aparentemente reconciliarse con parte de la opinión pública; y así como un día las Farc eligieron a Andrés Pastrana con un espejismo de Paz, hoy parece hará lo mismo con Santos. Un muy buen manejo del optimismo iluso de los colombianos parece acercarlo al Belisario de la década del ochenta con el Si SE PUEDE, en contra del no es posible del expresidente López. Hoy los protagonistas son Santos y Uribe. Además el presidente ha sabido aceitar muy bien su maquinaria y por ello parece imposible que alguien pierda una reelección en este país.

Petro:
También parece reencaucharse el alcalde de Bogotá gracias a la torpeza de sus enemigos: El Procurador y Miguel Gómez Martínez. La historia no se puede forzar; ella sería la encargada desinflar a Petro ante la opinión pública, por su pésimo gobierno; pero los deseos de sus enemigos de cambiarla a su antojo lo convirtieron en una víctima y lo dejarán fortalecido y con opciones presidenciales.

ANTES DEL FIN:
En una próxima columna analizaremos los desinflados, a punto de ser empacados en la maleta del olvido.

Complete usted mismo la lista de los reencauchados.

CREI EN LOS PARTIDOS POLITICOS… UN DIA

CREI EN LOS PARTIDOS POLITICOS… UN DIA.
Eligio Palacio Roldán
Ahora a mis paisanos hay que pagarles su voto: puestos, carreteras, bultos de cemento, arena o plata. Y el día de elecciones es uno de los más productivos: reciben almuerzos, dinero, y regalos, en todos los directorios políticos.

Cuando fui tomando conciencia del mundo que habitaba, por allá a comienzos de la década del 70, del siglo pasado, supe que en Colombia habían dos partidos políticos: el Conservador y el Liberal. Yo era conservador, desde luego; como no serlo si mi tío “Danielito” era un ejemplo de servicio para la comunidad. Además, conservadores eran los hombres y mujeres más prestantes del pueblo, los que estudiaban en Medellín y los más riquitos (Yo, supuestamente, también lo era; sin embargo, que pobreza, la que se vivía en mi casa).

Después, descubrí que los políticos visitaban mi pueblo en época electoral. Sin dinero, nos tocaba atenderlos: nos poníamos nuestras mejores ropas y, con esfuerzos insospechados, se servían manjares y viandas, solo visibles en esos acontecimientos; era una verdadera fiesta: Don Juan Antonio prestaba sus caballos, el más bonito, “Torbellino” era para el político de turno, y en la tarde nos sentíamos orgullosos: El político X o Y nos había dado la mano, nos había dicho que éramos inteligentes y que seríamos los futuros líderes. Nuestra mirada era altiva; sobre todo, si encontrábamos un liberal. Ah… y en las elecciones nos peleábamos y odiábamos al contrincante: nosotros éramos los mejores. Cuando perdíamos llorábamos y decíamos que nos habían robado las elecciones.

Y se terminó el Frente Nacional y nos dio mucho miedo y ganó un liberal, Alfonso López Michelsen, y pensamos que los conservadores vivirían tiempos difíciles. Y sí, siempre hemos vivido tiempos difíciles, pero no por ser conservadores; solo por ser colombianos. Y los conservadores continuaron en el poder y seguían disfrutando de sus mieles, como siempre.

Y el desdichado invento para acabar con la violencia, El Frente Nacional, un acuerdo para repartir el poder entre liberales y conservadores, se perpetuó en la historia de Colombia. Claro que, un día, en 1986, el Presidente Virgilio Barco pensó que era necesario acabar con el esperpento y pasó al esquema Gobierno-Oposición y el Partido Conservador, pensó que podía ser un partido digno y podía hacer oposición y casi se acaba. Es que ser un partido político sin burocracia es morir: No hay ideales, no hay ideas, no hay nada que lo sostenga. Entonces del Frente Nacional se pasó a la “Unidad Nacional”, donde también se repartieron el poder entre los dos partidos tradicionales.

Mientras tanto, en mi pueblo, la historia no cambiaba mucho. Bueno, lo hacía un poco: ahora los dirigentes conservadores, con cada vez menos seguidores, decían que “El Partico Conservador es la Reserva Moral de la Patria” y la “Reserva Moral” por fin tuvo un alcalde; y ese alcalde fue tan o quizás más corrupto que los otros alcaldes, del Partido Liberal de ese pueblo y de todos los partidos políticos, de los demás pueblos de Colombia.

Y entonces comprendí que el Partido Conservador no tenía nada que ver con mis ideales. Bueno, que no existía tal partido y que, aquello, era una montonera de tipos tratando de sacar ventaja de todo y no para todos; sino para unos pocos.

Un tiempo más tarde, demasiado tarde, desafortunadamente, entendí que nuestras peleas pueblerinas eran ridículas: todos éramos de la familia y en elecciones no nos hablábamos y el resto del tiempo nos mirábamos con recelo. Mientras tanto, el pueblo permanecía en el olvido y sus dirigentes, conservadores y liberales, trabajaban juntos en la ciudad; sin importar quien llegara al poder.

Y luego tuve la oportunidad de conocer el Partido Liberal y era igual de perverso al Conservador. Claro, cada partido a su interior se cree salvador de la patria. Y después comprendí lo mismo de los demás partidos. Y desde entonces siempre voté en blanco.

Pero volviendo a la historia de Colombia, el partido Conservador comprendió que era minoría y que sin poder “la cosa” era muy dura y que era necesario mimetizarse. Y se mimetizó. Y mantuvo la burocracia. Y mimetizado logró llegar a la presidencia, con Andrés Pastrana, y tuvo que repartir los puestos con los liberales y con los de izquierda y con todos los partidos… Por aquello de la Unidad Nacional o la “Unidad Burocrática”; diría yo.

Pero la “Unidad Burocrática” no bastó y entonces fue necesaria la “Unidad Corrupcrática”; porque además de la burocracia ahora era necesaria la corrupción y así se eligió a Alvaro Uribe Vélez y éste en vez de reducir la corrupción a sus justas proporciones, como lo proponía el presidente Turbay, con desfachatez, por allá a comienzos de la década del 80; la dejó desbordar.

Y llegó Santos y todo continuó igual, o peor: Con la “Unidad Corrupcrática” y el Partido Conservador allí.

ANTES DEL FIN:
De regreso a mi pueblo me doy cuenta que la historia dio un giro de 180 grados: ahora, en las campañas, los políticos costean las fiestas, pagan los almuerzos, los caballos, el aguardiente. Ahora a mis paisanos hay que pagarles su voto: puestos, carreteras, bultos de cemento, arena o plata. Y el día de elecciones es uno de los más productivos: reciben almuerzos, dinero, y regalos; en todos los directorios políticos.

¿Quién, porqué y para qué financiarán las campañas políticas?

SANTOS Y LA REELECCION

SANTOS Y LA REELECCION
Eligio Palacio Roldán
En relación con las Farc, los tres últimos presidentes han hecho lo que han tenido que hacer. Sin embargo, Santos está en el peor de los mundos.

Con un “articulito” se cambió nuestra Constitución para complacer al presidente Alvaro Uribe en su deseo de perpetuarse en el poder. Ese mismo articulito, el 197 de nuestra Constitución, es ahora el mayor dolor de cabeza de quien lo ideó, el doctor Uribe, pero como están las cosas, puede estar tranquilo: Santos no logrará ser reelegido a pesar de la vocación reeleccionista del país.

Según la encuesta de Datexco para W Radio y El Tiempo, revelada el lunes 15 de abril, el 61% de los colombianos estaría en desacuerdo con la reelección de Juan Manuel Santos. Una cifra bastante alta si se tiene en cuenta la marcha por la paz, del pasado martes 09 de abril, que pretendía un apoyo para el presidente, en sus negociaciones de paz con la guerrilla de las Farc. Pero, ¿porqué los colombianos no quieren la reelección de Santos? Veamos:

En 1998, el 50.39% de los votantes, 6.114.752 colombianos, decidieron elegir, en segunda vuelta, como presidente a Andrés Pastrana; con un mandato claro para la paz: La ilusión de esos votantes y otro gran número de colombianos era que se pusiera fin a un conflicto con las Farc de más de tres décadas, en ese entonces. Es bien conocido que esa guerrilla Farc no atendió ese clamor nacional por la paz y que el gobierno tuvo su mayor éxito político en la lucha con la insurgencia: Le demostró a la comunidad internacional, pero en especial a todos los colombianos, que la guerrilla había abandonado los ideales revolucionarios de los años 70, para convertirse en una organización criminal; a la que la mayoría de los colombianos desprecia.

Ese hecho generó una corriente de opinión que llevó, en el año 2002, a la presidencia del país a Alvaro Uribe: 53.048 % de los votantes, 5.862.655 colombianos, lo eligieron con fe en que derrotaría a las Farc militarmente. Y esa misma fe permitió que fuera reelegido, previa modificación de la Constitución, en primera vuelta, en el 2006, por el 62.35% de los votantes: 7.397.835 colombianos.

Terminados 8 años de gobierno, sin erradicar a la guerrilla, Alvaro Uribe señala su sucesor. Y la fe que le tienen los colombianos, en el sueño de derrotar la guerrilla, hace que, en el año 2010, sea elegido, en segunda vuelta, Juan Manuel Santos como presidente, por el 69.13% de los votantes: 9.028.943 colombianos.

Santos fue elegido por la fe de que, el señalado por Uribe, erradicaría a las Farc de Colombia; no con un mandato por la paz como ocurriera con Pastrana, sino con uno para la guerra contra la organización criminal. Este hecho, hace que los colombianos lo perciban como un traidor a su “Dios” Uribe y a los colombianos que lo eligieron. Alguien así como el Judas de la historia de Jesucristo.

Tratando de ser objetivos, diríamos que en relación con las Farc, los últimos tres presidentes han hecho lo que han tenido que hacer en su momento: Pastrana dialogar, Uribe combatirlos y Santos tratar de encontrar una terminación del conflicto, por la vía del dialogo, con una guerrilla debilitada.

Sin embargo, Santos se encuentra en el peor de los mundos: Si las negociaciones llegan a un acuerdo, una gran franja de opinión considerará que las concesiones fueron desmedidas para una guerrilla derrotada: Será un traidor que entrega demasiado a la guerrilla, solo para reelegirse. Si las negociaciones se rompen quedará ante los colombianos peor que Pastrana: tuvo como derrotar a las Farc y no lo hizo. Y si decide prolongar los diálogos, hasta una posible reelección, nadie le creerá.

ANTES DEL FIN:
Que buen trabajo está haciendo Waldir Ochoa en Telemedellín. Otro acierto del alcalde Gaviria. Sin duda, ese es el camino.

MATONEO CONTRA ANDRES PASTRANA

MATONEO CONTRA ANDRES PASTRANA
Eligio Palacio Roldán
Solidaridad con este hombre, Andrés Pastrana, que sentó las bases para que el país saliera de la peor crisis de su historia reciente. Solidaridad con sus aciertos y con sus equivocaciones.

Hace 15 años tuve el privilegio de cubrir, para Caracol Radio, la campaña presidencial del año 1998, gracias al apoyo del gran hombre de radio Orlando Cadavid Correa, director, para esa época, de los servicios informativos de la cadena, en la ciudad de Medellín. Aún recuerdo el fervor que despertaba el candidato Andrés Pastrana en sus giras. Un fervor similar al que vi, años más tarde, por el candidato y después presidente Alvaro Uribe. Un fervor por el líder, por el padre del que he escrito en ocasiones anteriores. Las gentes tenían fe, en que el candidato lograría la paz con una guerrilla fortalecida en el gobierno de Ernesto Samper.

Ganó Pastrana y perdió la vieja clase política encarnada, en ese tiempo, por el partido liberal, por el samperismo. Después, la historia no fue fácil: las Farc habían ganado mucho espacio en la geografía nacional, el ejército era un remedo: sin armas, sin hombres, sin presupuesto; el país se sumía en la mayor crisis económica de su historia reciente, y los grandes generadores de opinión comenzaron el matoneo contra el recién posesionado Presidente.

Sobre la guerrilla y el ejército escribió el diario El Espectador, el 31 de octubre de 2008, en relación con la toma de Mitú, el primero de noviembre de 1998: “Quienes sí tuvieron que ponerle el pecho a las balas fueron los 120 policías a los que les tocaba proteger buena parte de la región. En aquel entonces, el Ejército no hacía presencia en la zona. Eran 1.500 contra 120. Un pobre centenar de hombres sin apoyo, con pocas municiones, atacados por la espalda y que, sin embargo, supieron defenderse como leones.”

En la crónica trascribe, el diario, un aparte del libro “Mi fuga hacia la libertad”, del El policía John Pinchao: “Con el ataque a Mitú la guerrilla terminó “exitosamente” el año en el que más tomas y secuestros han cometido… los secuestrados de Mitú les sirvieron a las Farc para engrosar la lista de los llamados “canjeables”, con los que empezaron a chantajear al Gobierno”

Afirma, además, que “Un general retirado le dijo a El Espectador que este golpe le sirvió a la Fuerza Pública para “espabilarse”. Después de la toma a Mitú, y gracias a que poco tiempo después empezó a implementarse el Plan Colombia, tanto el Ejército como la Policía comenzaron a fortalecerse” y que “Tres semanas después de la toma, el gobierno de Andrés Pastrana decretó el despeje en San Vicente del Caguán”.

No es cierto entonces, como lo han querido hacer ver los generadores de opinión y la clase política, que el expresidente Pastrana le haya entregado el país a la guerrilla: cumplió con el mandato por la paz que le dio el pueblo colombiano, en su elección; pero no fue ingenuo: mientras negociaba con la guerrilla, la desprestigiaba ante la comunidad internacional y estructuraba el Plan Colombia, que tantas glorias le daría al ejército y a los gobiernos posteriores de Alvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos.

En relación con la economía la historia fue similar: La crisis se había iniciado en el gobierno Samper por a la incertidumbre que generó un presidente elegido con dineros del narcotráfico, la fuga de capital por la desconfianza en el país y por la presión contra el narcotráfico y la crisis financiera. Fue entonces el Presidente Pastrana, con un excelente equipo de trabajo, Juan Camilo Restrepo Salazar y Juan Manuel Santos, como Ministros de Hacienda, quien logra sacar la economía adelante, que tantas glorias les daría a los gobiernos posteriores de Alvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos.

Sobre los generadores de opinión en este país, hay mucho que decir: Es cierto que hay libertad de opinión; pero también es cierto que se abusa de esa libertad para manipular a la opinión y cobrar venganzas personales. Y el caso más evidente es lo ocurrido con el ex presidente Pastrana. Es claro que los señores Daniel Samper, padre e hijo, no pudieron superar que su hermano y tío, respectivamente, haya llegado a la presidencia con dineros del narcotráfico y que Pastrana haya denunciado el hecho. También es evidente que Caracol Radio se dedicó entre 1998 y 2002 a hacer una oposición sin precedentes al gobierno. Como olvidar aquellos años nefastos de 6:00 AM, el noticiero de Darío Arismendy y la burla diaria de la Luciernága. Como olvidar esos años de Matoneo, diario, a todas horas, contra Pastrana.

¡Pobre Pastrana!. Como olvidar los ocho años de Matoneo, del gobierno Uribe contra él. De todo lo malo que sucedió en la era Uribe se dijo que la culpa la tuvo el anterior gobierno. Y ahora, su hombre de confianza, su ex ministro de Hacienda, Juan Manuel Santos, recurre al mismo recurso para tapar sus errores.

Solidaridad con este hombre, Andrés Pastrana, que sentó las bases para que el país saliera de la peor crisis de su historia reciente. Solidaridad con sus aciertos y con sus equivocaciones. Solidaridad también con los gobiernos Uribe y Santos, con los suyos. A diario, en mi trabajo, les digo a mis colaboradores que juzgar sobre hechos cumplidos es bien fácil, pero tomar una decisión, en el momento de los acontecimientos, es bien difícil.

ANTES DEL FIN:
Tiene razón el ex presidente Pastrana cuando afirma que el fue al único al que el pueblo colombiano le dio un mandato para la paz. Ante el fracaso de ese mandato, los dos gobiernos posteriores fueron elegidos, por el colectivo, con la idea de que iban a acabar militarmente con la guerrilla, misión hasta ahora incierta. Misión que no está cumpliendo el presidente Santos y que podría explicar la decepción de sus electores.

El alcalde actual de Entrerríos – Antioquia me dijo a los pocos días de su elección: “Yo no voy a cuestionar las decisiones de mis antecesores, yo vine a construir sobre sus obras, no ha destruirlas”. A seguir su ejemplo, señor Presidente Santos.

Fuentes:
http://www.elespectador.com/impreso/nacional/articuloimpreso87232-mitu-fue-el-infierno
http://www.terra.com/especiales/informecolombia/desempleo_colombia_1.html