TRAS LA AURORA BOREAL – SEGUNDO INTENTO

TRAS LA AURORA BOREAL– SEGUNDO INTENTO

Eligio Palacio Roldán

Si algo ha marcado mi existencia es la persistencia, esa capacidad de mantenerme constante y firme frente a un objetivo que hasta muchos dirían imposible de lograr. Esa persistencia, ausente en la vida de casi todos los jóvenes de hoy, me ha permitido tener muchos logros en la vida y también varias frustraciones porque, a veces, esa persistencia, se convierte en terquedad y no ha dejado que suelte cosas que no valen la pena y no me han hecho feliz.

Parte de esa persistencia o de esa terquedad, lo sabré muy pronto, es el deseo de presenciar una Aurora Boreal, ese fenómeno de luz en medio de la oscuridad del invierno del polo norte que ha generado más de una lágrima de emoción a quienes han tenido la fortuna de presenciarla.

La aventura comenzó con algo de indecisión dadas las prevenciones sobre la expansión del COVID-19. Esta vez el destino fue Alaska, el estado más al norte de Estados Unidos de América. Un viaje intenso, pero sin mayores tropiezos hasta el momento y con unas expectativas menores a las de mi viaje a Finlandia porque ya sé que presenciar la Aurora Boreal, además de mucho esfuerzo, requiere algo de suerte y si no se logra el objetivo la idea es disfrutar al máximo la nieve, uno de los fenómenos naturales que más conmueven mi ser interior.

Ver caer la nieve sobre los árboles marchitos por la época de invierno y alumbrados en las horas de la noche, te llevan a vivir de cerca las imágenes construidas sobre la Navidad, así como en Finlandia, está época se prolonga en el tiempo. Sin embargo, que Anchorage (Latitud: 61.1775), la ciudad más importante de Alaska, esté un poco más al sur que Rovaniemi (Latitud: 66.4979), Finlandia, hace que la caída de la nieve y la respectiva helada sea menos intensa, pero no menos hermosa.

Esta mañana he estado por las afueras del hotel donde me hospedo, como siempre, que he podido disfrutar la nieve, me impacta la belleza gris de los alrededores y el cálido frío del aire helado sobre mi rostro. Es la tercera vez que disfruto la nieve y la emoción sigue intacta como aquella primera vez en Ushuaia.

La aventura sigue y mañana seguiré hacia Fairbanks (Latitud · 64.8377778) en esta expedición Tras la Aurora Boreal.