Archivos mensuales: junio 2018

RETRATO HABLADO

RETRATO HABLADO

Eligio Palacio Roldán

Cuando vio el retrato hablado, fijado en las paredes empañetadas de las casas del pueblo, le pareció conocido, no obstante representara, solo, la parte posterior del asesino. Le impactó la curvatura de las extremidades inferiores. Observándolo con detenimiento lo descubrió: eran sus propias piernas, su propio cuerpo.

Se sintió descubierto. Un vacío en el estómago le permitió comprender que era imposible borrar sus recuerdos, que estos volvían una y otra vez como entre sueños: Incompletos. Desesperado trató de reconstruirlos. Él había asesinado la mujer y aunque hizo todo lo posible por ocultar las evidencias del crimen, ese retrato lo describía perfectamente. Eso quería decir que alguien conocía su  secreto. Es más, no solo alguien, también las autoridades y si las autoridades lo sabían, en pocas horas sería detenido y, con ello, su posición social y económica, construida a pulso, se vendría abajo.

Infructuosamente trataba de ocultar su contextura física, la curvatura de sus piernas. Hizo ejercicios, frente al espejo, para caminar diferente. Cuando recorría las calles se sentía observado, se sentía perseguido y  ante los susurros de las gentes se detenía, respiraba profundo y, con angustia, esperaba un señalamiento, un dedo acusador.

Y lo que más desasosiego le generaba era su imposibilidad para reconstruir la historia: sabía del crimen pero no las circunstancias de tiempo, modo y lugar. Ni siquiera los motivos para asesinarla.

Al atardecer se le veía caminar los parajes de su historia. Con su mirada obsesiva recorría cada espacio, mientras movía la cabeza como si sus ojos pudiesen tocar y reemplazar sus manos. Trataba de encontrar el sitio donde había enterrado la mujer.

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