LOS DIAS GRISES DE MEDELLIN Y ANTIOQUIA

LOS DIAS GRISES DE MEDELLIN Y ANTIOQUIA

Eligio Palacio Roldán

Pareciera que la pujanza paisa es cosa del pasado y que ahora solo nos caracteriza el gris del cielo, de sus dirigentes, sus empresas y de cada uno de sus habitantes.

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Hubo un tiempo, en los años 60 y 70 del siglo pasado, donde Medellín tenía un clima fresco y saludable que la hizo merecedora del remoquete de “Ciudad de la Eterna Primavera”. También una calidad de vida que generaba orgullo y unos valores de trabajo y honradez donde la palabra empeñada tenía valor.

El cielo comenzó a oscurecerse hasta tomar un color grisáceo del que, a pesar de los esfuerzos de las autoridades y los antioqueños de bien, no logramos salir y la capital del departamento de Antioquia se puede nombrar ahora como “La Ciudad del Eterno Gris”.

“Todo empezó a ir mal…” cuando sus habitantes se dieron cuenta de que el narcotráfico era la manera más efectiva para escalar económica y socialmente. Bueno, comenzó mucho antes, con aquella lapidaria frase de nuestros ancestros “Consiga plata honradamente mijo, y si no puede, consiga plata mijo”.

La llegada de tanta riqueza, originada en el narcotráfico, nos cambió la vida y la forma de ser y de estar en Medellín. Se abandonaron los espacios tradicionales de la ciudad, el centro por ejemplo, buscando lugares para habitar más ostentosos. También, se multiplicaron los vehículos y “tener carro” se convirtió en parte del status.

Y claro, estas circunstancias dieron origen a dos de nuestros problemas más complejos: La violencia y la contaminación, que mirándolos bien son la misma cosa: un aire que no nos deja respirar y una violencia que tampoco lo permite.

Con la victoria del estado, en la guerra contra Pablo Escobar, en la década del 90 del siglo pasado, se creyó que el problema del narcotráfico estaba resuelto, pero no fue así: la semilla del delito germinaba, literalmente, en cada rincón del departamento y, obvio, Medellín se convertía en el centro de distribución por excelencia. Continuó entonces la violencia que las autoridades trataron de aminorar, pero cuyos esfuerzos parecen inútiles.

Hace algunos meses, revivió el conflicto armado en la Comuna 13, un conflicto que también se creyó superado. La extorsión y las famosas “vacunas” que se creían propias de las zonas más deprimidas de la ciudad lo van cubriendo todo, así como el microtráfico. Los homicidios han crecido en un treinta por ciento, en lo corrido del año.

La polución ambiental es de tal magnitud que constantemente se presentan crisis que impiden la vida normal de los ciudadanos y el azul de nuestro cielo se convirtió en un gris que nos traslada  a situaciones similares a las de Ciudad de México o a las de algunas ciudades de China e India, consideradas las más contaminadas del mundo.

Y como si hubiese una confabulación contra el orgullo paisa, ahora, otro de sus emblemas afronta serias dificultades: Se trata del Metro. No hay semana en que sus pasajeros habituales no se vean afectados por algún hecho incontrolable, que genera retrasos y/o la utilización de medios diferentes de transporte público, afectando la ciudad productiva, educativa y social.

Para completar el oscuro panorama, a Empresas Públicas de Medellín, la insignia de la fuerza paisa, de los últimos 50 años,  le llegan también los días grises de la mano de Hidroituango. El retraso de la hidroeléctrica, que se estima en tres años, si todo sale bien, y las pérdidas millonarias por la crisis que enfrenta, necesariamente disminuirá la inversión  de los gobiernos en la ciudad y el departamento.

A los problemas descritos se le unen unos gobernantes: Luis Pérez Gutierrez, en la Gobernación, y Federico Gutierrez, en la alcaldía, dedicados a la vanidad y la farándula, jugando a demostrar, a cualquier precio, cuál de los dos recibe más aplausos.

Pareciera que la pujanza paisa es cosa del pasado y que ahora solo nos caracteriza el gris del cielo, de sus dirigentes, sus empresas y de cada uno de sus habitantes.

ANTES DEL FIN

Las noches de Caracol Televisión se convirtieron en las noches del narcotráfico. Más contaminación para nuestro pueblo.

¿Tendrá algo que ver el apellido Gutierrez en los malos gobiernos de Medellín y Antioquia?

Se está desgastando, sin comenzar oficialmente su gobierno, el elegido presidente Iván Duque. ¡Qué vaina!

UNA EXPERIENCIA MISTICA

UNA EXPEREINCIA MÍSTICA

Eligio Palacio Roldán

Al comienzo el ladrido de los perros, Husky Siberianos, que con fuerza arrastran el trineo. Después, el ruido de las cuchillas cortando el hielo. El viento tratando de frenar tu paso. La nieve rozando tu cara y dejando huellas sobre tu pesada ropa. La mirada perdida en el gris de los árboles y en el blanco inmenso e intenso de la tierra, el cielo y el horizonte. La alegría y la conmoción de quien descubre lo bello, de quien palpa algo extraordinario y maravilloso. Quizás alguna lágrima.

Después el repliegue de los sonidos. La ausencia de tus ropas, de tu cuerpo, de tu piel y tú mirada. Y, entonces, entras a hacer parte del universo, del infinito. No eres tú, eres parte de la inmensidad. La totalidad de la inmensidad. Una conexión perfecta con tu esencia y de esta con el universo. Una experiencia por fuera del espacio y del tiempo, más allá de la vida y de la muerte. Una vivencia mística.

Nada te perturba. No piensas, no sientes, no sufres. Tampoco puedes decir que eres feliz. Eres la nada y la totalidad.

Fue un día de febrero, de 2018, en una granja en las inmediaciones de Rovaniemi, en Finlandia.

ELECCIONES 2018 – Y LE SIGUEN LLOVIENDO OPORTUNIDADES AL EXPRESIDENTE URIBE

ELECCIONES 2018 – Y LE SIGUEN LLOVIENDO OPORTUNIDADES AL EXPRESIDENTE URIBE

Eligio Palacio Roldán

Es increíble e histórico el liderazgo de Alvaro Uribe en Colombia, o el rechazo a las Farc, o el miedo a una situación similar a la de Venezuela, o las tres a la vez… Lo cierto es que el expresidente ha ganado cuatro elecciones presidenciales, de las cinco que lleva Colombia, en lo corrido del siglo XXI.

Es ésta, entonces, la cuarta oportunidad de Uribe para influir en Colombia y los colombianos, desde el ejecutivo, y la segunda más importante desde el 2002, cuando ejerció la presidencia del país, por primera vez: ahora tiene en la presidencia a un joven con un liderazgo superior al de Santos, en su primer mandato, tal vez comparable al suyo, y él, a la vez, ostentará la presidencia del Congreso de la República. Una coyuntura invaluable para recuperar la credibilidad de miles de colombianos, que ahora desconfían de su actuar.

Escribía en estas páginas, el 13 de marzo de 2014, que Uribe tenía una segunda oportunidad para hacer lo que no hizo durante sus años como presidente: “Luchar por una Colombia más decente, más honesta y contra los tradicionales vicios  de nuestra clase política”. Pues bien, contradiciendo lo dicho por García Márquez en Cien Años de Soledad, el expresidente tendrá ahora una nueva ocasión para saldar la deuda que aún tiene con el país.

Puede leer UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD https://eligiopalacio.com/2014/03/13/una-segunda-oportunidad/

Y no solo Uribe, también la clase política tradicional sumergida en el fango, no mermelada, de la corrupción, en el poder durante toda la historia de Colombia y amenazada por la izquierda y el populismo de Gustavo Petro. Es hora de hacer un pare y repensar la política como servicio a la comunidad y no como medio de enriquecimiento ilícito.

Puede leer CLASE POLITICA CORRUPTA ELEGIRÍA A PETRO PRESIDENTE. ¡POBRES COLOMBIANOS! https://eligiopalacio.com/2018/06/13/clase-politica-corrupta-elegiria-a-petro-presidente-pobres-colombianos/

Es tiempo de que el expresidente Uribe corrija sus yerros del pasado y comprenda la responsabilidad que significa su nombre para el presente y el futuro de los colombianos. Si lo logra y pone su liderazgo al servicio del país, seguramente será el hombre más importante de Colombia en el siglo XXI: si no lo hace, su nombre pasará a la historia como el del ser gris y malévolo que muchos ven en él.

Será Uribe una pieza fundamental en el éxito o en el fracaso del presidente Duque que le apuesta a una Colombia unida luchando por la transformación política, económica y social del país.  De no saber encajar, de no querer encajar, en este propósito, el mejor regalo que le pudiera hacer el expresidente a Iván Duque y a Colombia sería retirarse a sus “cuarteles de invierno”.

De tener la voluntad de transformar el país, Uribe tendría éxito. No solo lo acompaña un liderazgo superior al de cualquier colombiano, sino un presidente que le apuesta, según su discurso de la victoria, a la lucha contra la corrupción y a una Colombia unida frente a ese propósito.

ANTES DEL FIN

Otro que debe hacer un alto en el camino, en la búsqueda de la unión de los colombianos, es Juan Manuel Santos. La polarización a la que sometió al país durante sus ocho años de gobierno desdice de su Nobel de paz.

Hoy 17 de junio de 2018 es un día de ilusiones, muchas ilusiones en Colombia. Ojalá sus dirigentes respondan.