Archivos mensuales: octubre 2017

A MERCED DEL MONOPOLIO DE EPM

A MERCED DEL MONOPOLIO DE EPM

Eligio Palacio Roldán

Siempre había leído y escuchado que la vida diaria de las sociedades se hace muy compleja cuando en ella habitan los monopolios, pero nunca me sentí afectado. En Colombia existe el monopolio de las armas pero nunca quise una, el de la cerveza pero no la consumo, también existían los de  licor y cigarrillo y me sucedía lo mismo. Solo ahora vengo a sentir en carne propia lo que significa acudir a un monopolio o al estado o a ambos.

Después de un engorroso trámite de un crédito para construcción, me embarqué en un pequeño proyecto agroindustrial. Todo marchó bien hasta que faltando más de un mes para concluir las obras solicité el servicio de energía eléctrica a las Empresas Públicas de Medellín, la empresa orgullo de los antioqueños. La solicitud se entregó, el 25 de septiembre, en la oficina de la empresa en Entrerríos – Antioquia e incluía unas coordenadas del sitio de la obra, unos metros cerca de una casa de mi propiedad.

Tienes que esperar hasta doce días hábiles dijeron, para una respuesta, hasta el 12 de octubre… A la expectativa, con llamadas permanentes al area encargada siempre dijeron que había que esperar. El día once hábil, después de mucho insistir, dijeron haber enviado la respuesta a mi correo de UNE, respuesta que nunca llegó y que manifestaron era negativa por error en las coordenadas del lugar donde avanzaba la obra. Las coordenadas se entregaban en longitud y latitud y en grados (°), minutos (´) y segundos (“). Según quien atendió la llamada aparecía un número y más de una decena de comillas (“). Un error de transcripción de alguien de EPM que tomó el pedido, un error imperdonable para alguien con un mínimo de cultura. Eso significaba para mí retomar la solicitud desde cero. Me negué por que el error no era mío y entonces, en la línea de atención al cliente (4444115) me pidieron poner una queja.

“No soy un hombre de quejas”, manifesté; pero aclararon era la única forma para que el proceso fluyese. Eso hice, el trámite se demoraría 7 días más, hasta el 20 de octubre. Ese día me dijeron no debía poner las coordenadas de la obra si no las de una casa cercana. El conteo comenzaría de nuevo hasta el 08 de noviembre, pero “seguramente” me atenderían antes, dados los hechos previos.

Hoy, a cinco días hábiles, de recibir una respuesta incierta, me dicen que muy posiblemente sea negativa porque no es claro si es comercial o habitacional El Proyecto incluye una vivienda. Que haga una nueva solicitud y comienza el nuevo conteo de 12 días hábiles. Es decir de año nuevo y navidad puedo estar recibiendo la noticia que esa solicitud tampoco sirve.

Y uno se pregunta, ¿EPM no cuenta con el personal capacitado para una revisión previa de las solicitudes, en el momento de la recepción?, ¿Se tienen que tardar 12 días hábiles para detectar un error tonto cometido por ellos mismos?, ¿Si son necesarias las quejas para agilizar los procesos?, ¿El usuario de un servicio público esencial puede tardar N años para conseguirlo? ¿Y si a EPM le da por no suministrarlo tendré que cancelar mi proyecto generador de empleo?

Y la pregunta que me he hecho todo el día, ¿Cuando dejará de ser el suministro de energía un monopolio de Empresas Públicas de Medellín?

ANTES DEL FIN

Me dicen que para lograr el servicio de energía eléctrica solicitado tengo que acudir a un “facilitador”. Que cobra poco. Me niego a creerlo.

Puede leer UNE EN LA ERA DE LOS FALSOS POSITIVOS https://eligiopalacio.com/2015/02/24/4674/
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LA ESCUELA DE MINAS – UNO VUELVE SIEMPRE IV

LA ESCUELA DE MINAS – UNO VUELVE SIEMPRE IV

Eligio Palacio Roldán

Alguna vez, desde Medellín, en 6AM – 9AM de Caracol, programa ícono de la radio colombiana, Yamit Amat, dijo que la Escuela de Minas de Medellín era la Harvard Colombiana.

 

Llegar a la Escuela de Minas, un día lluvioso de octubre, después de treinta años es sentir “que es un soplo la vida”. Y sentirse embargado por  una inmensa nostalgia y seguir cantando “donde estarán aquellos amigos de ayer… cuanto gané cuanto perdí”.

Estar en el Bloque M3, el de mayor tiempo y espacio en la formación de este Ingeniero, que llega a la celebración de los 50 años de Ingeniería Industrial, es encontrarse de frente con el pasado y, obvio, con los espacios que habitaron lo seres de ayer: los mismos amplios salones, las estrechas escaleras internas testigo de alegrías, esperanzas y desilusiones. El infinito y oscuro pasillo y la anhelada puerta al final que se abría a un horizonte halagador: la cancha de tenis, la piscina, la calle, el futuro. El futuro que es hoy y pronto será pasado.

Un futuro que nos muestra las huellas de los años y unos años que envejecieron a los de ayer: alguno con alzhéimer, otro con problemas de azúcar, otro del que “no se volvió a saber nada” y otros más, muy importantes, que se fueron para siempre.

De repente te llaman, volteas a mirar y no reconoces a nadie. A ti sí. Haces parte de los recuerdos de alguien y ese alguien rememora en medio de sonrisas que “le diste mucha brega al doctor Forcadas y, obviamente, llegan entre las brumas de la noche los recuerdos de las bocanadas de humo, de la pipa, y del caminar lento del hombre experto en corchar a sus alumnos (Ver EL DOCTOR “CORCHADAS” https://eligiopalacio.com/2017/04/05/jorge-forcadas-feliu-el-doctor-corchadas/).

Que habrá de Jaime Puerta, de William Alvarez, Isaac Dyner que escasamente dejaba aire para que respiraran sus admiradoras enamoradas. Jairo Cuenca fue asesinado por robarle la argolla de matrimonio, en un bus…

Que habrá de Jaime… Bueno, el profesor malo de la película, el de investigación de Operaciones

Al encuentro Diego Germán Arango, el profesor de Mercadeo de Medellín y sus alrededores, quien formó a los profesionales en el área, de los siglos XX y XXI, en Colombia, y su exigencia por la puntualidad. Alguna mañana de lluvia a las 6:05, como de costumbre, cerró la puerta a quienes llegamos tarde, sin parecer importarle el esfuerzo. Eran otros tiempos.

Y Javier Ignacio Sánchez – JISA,  su risa contagiosa, su tomadura de pelo y las difíciles evaluaciones de estadística. Ahora parece tierno.

En algún listado un compañero es profesor ahora.

Subes las escalas, como miles de veces en seis años de universidad, y sientes que el tiempo pasó. Pero allí, como siempre está altiva y hermosa el Aula Máxima Maestro Pedro Nel Gómez.

Regresas al M3, ya es hora de partir. Un bus llega con los estudiantes de la sede de la Nacional, en el Cerro El Volador. Se bajan alegres y entusiastas. Para ellos la vida apenas comienza. Al frente está la cancha de tenis, ya no hay piscina pero si una calle más grande y luminosa que los espera. Posiblemente un mejor futuro, también.

Cuantos recuerdos guardan esas paredes, cuantas energías quedaron atrapadas allí. Caminar por la Escuela de Minas es como recorrer el Palacio de Versalles en Francia o una de las grandes obras, testigo de la evolución de la humanidad. Que orgullo haberla habitado un día.

ANTES DEL FIN

La Escuela de Minas, la Facultad de Agronomía e la Universidad Nacional y la Universidad de Antioquia debieran abrirse al turismo. Son obras maestras de arquitectura y ejemplo de un pueblo que evoluciona en la cultura del conocimiento.

“NADA TE LLEVARAS CUANDO TE VAYAS…”

“NADA TE LLEVARAS CUANDO TE VAYAS…”

Eligio Palacio Roldán

Nada te llevarás cuando te marches 
Cuando se acerque el día de tu final 
José María Napoléon

 

Gastarme los últimos dólares, en el aeropuerto, cuando concluyo un viaje, es una sensación entre placentera, nostálgica y liberadora. Ahí, en ese momento, todo está concluido: recuerdos placenteros, imágenes en flash back, cansancio y alguna sonrisa. Algo similar debiera ocurrir ante la proximidad de la muerte…

Hace algunas semanas pretendía escribir sobre el final del ser humano pero el intento se quedó en la fecha de vencimiento de Santos, un presidente mediocre como casi todos los que ha tenido nuestra patria. (Ver https://eligiopalacio.com/2017/10/06/la-fecha-de-vencimiento-santos/).

Pero bueno, el tema es como pensar sobre el dilema del ser humano de vivir como si transcurriera el último día de su existencia, recomendación de pensadores y líderes espirituales, o ahorrar para la vejez que quizás no llegue.  Todo esto se solucionaría si, en contraposición con las manidas repeticiones de las oraciones religiosas, supiéramos “el día y la hora”.

Todos sabemos que no nos llevaremos nada cuando nos marchemos, al igual que me  ocurre con los pocos dólares en el bolsillo. Entonces, si supiéramos esa fecha de regreso a lo desconocido se podría hacer una adecuada planeación, gastándose los recursos sicológicos, afectivos y/o económicos y no generando conflictos entre los seres cercanos a la hora de la distribución de una herencia. No hay nada más decepcionante, nada más aberrante, que sentir “que tus seres queridos” giran en torno a ti, esperando fallezcas pronto y los incluyas en un testamento.

Y es que el dinero deja ver lo más miserable del ser humano. Por razones laborales he visto tramas muy cercanas a las tragedias de Shakespeare, en la lucha por la mejor porción de los bienes que otro trabajó, que otro luchó. De ahí que resulta entendible la decisión de las gentes de dejar sus bienes a entidades sin ánimo de lucro, a pesar de las necesidades económicas de sus familias.

Poco probable conocer “el día y la hora” ”la fecha de vencimiento” de cada uno. Solo optando por la eutanasia o el suicidio sería posible y la mayoría de los seres humanos no estamos preparados o no tenemos el valor para programar la propia muerte. Posible, si, cerrar pequeños o grandes ciclos en forma adecuada y madura. Cerrar esos ciclos a pesar de la nostalgia y la inseguridad frente al futuro, resulta ser liberador. Ese cerrar ciclos va dirigido a decir adiós a los espacios y los tiempos que se vivieron: El colegio, la universidad, algún trabajo o una relación de amistad o de amor. Cerrar ciclos es saber decir adiós y llevarse solo las cosas buenas que quedaron. Al igual que en los viajes, algún fetiche y los recuerdos, recuerdos que normalmente se depuran y de los cuales, ojalá, solo queden las buenas cosas.

ANTES DEL FIN

Los límites de la ética, que resultan siendo particulares, que resultan siendo criticables para los demás y  no aplican para mis pequeñas grandes bajezas. Esos que te llevan hasta el infierno para impedir las faltas del otro. Esos, precisamente esos, son los que originaron la guerra en Colombia, que aún no termina y no terminará. Desafortunado ejemplo dan nuestros dirigentes en las diferentes ramas del poder público, del poder económico y político. Desafortunado ejemplo damos todos.

 

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